tentativa de aproximacion al psicoanalisis de las ideologías filosoficas

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,
TENTATIVA
DE APROXIMACION
AL
PSICOANALISIS
DE LAS IDEOLOGÍAS
,
FILOSOFICAS
por WILLY BARANGER
Todaoia existe otro aspecto desde el cual puede la filosofía recibir impulso del psicoanálisis, r es pasando a ser
objeto del mismo 1.
1ntrodueción
Entre otras perspectivas de inagotable fecundidad, la obra de
Freud abre camino al estudio de las formas superiores del pensamiento. Partiendo del estudio de las neurosis, el psicoanálisis extiende
su investigación a todas las formas, adecuadas o no a la realidad,
del pensamiento humano individual o colectivo, a todas las producciones de la actividad humana y de la civilización. Freud mismo aportó los primeros ejemplos de lo que se podría llamar "psicoanálisis de
las ideologías". Así estudia los procesos psicológicos involucrados
en la producción de las conductas y de los valores morales, el origen
de la civilización y sus conflictos, el significado psicológico de las
religiones y del arte. Otros autores han podido extender la aplicación
del método psicoanalítico al desarrollo de la concepción científica del
mundo 2.
El estudio psicoanalítico de las ideologías filosóficas parece
entonces posible y deseable [A] 3. Varios motivos llevan aún a admitir
que el interés de tal tarea no es de índole tan solo teórica.
1. Un motivo técnico: desde que el psicoanálisis dejó de interesarse solamente por la curación de síntomas neuróticos y reconoció
1
2
3
FnEUD: El
múltiple interés del psicoanélisis.
La [ormation. de l'esprit scientijique.
Las mayúsculas se refieren a notas que se encuentran al final de este trabajo.
BAC'HELA'RD:
WILLY
BARANGER
480
que su fin era la curacion de personalidades humanas vistas como
totalidades, se desarrolló un enfoque caracterológico total, teniendo
en cuenta todos los aspectos observables del ser humano. Entre estos
aspectos, la actitud filosófica explícita o implícita de cada ser humano civilizado es de particular importancia. Expresa su modo de vivenciar el mundo interno y externo, y de adaptarse a la civilización. Por
eso el análisis de la actitud ideológica y filosófica de un paciente
puede ser .de gran interés. Esto es más evidente todavía en el caso
de pacientes de formación intelectual o de pronunciados intereses
ideológicos.
2. Un motivo relacionado con el mismo analista: las posiciones
ideológicas extra-analíticas del analista inciden en forma inevitable,
en mayor o menor grado, en la evolución del tratamiento. Aunque
trate con la más completa buena fe de conservar una actitud "objetiva" frente al paciente, el analista no puede dejar de considerar como
"neurótica" o "adecuada" tal posición ideológica del paciente, y, en
el primer caso, de analizarla como tal. Aunque el analista se cuide
muy bien de no influir en el paciente con sus propias posiciones
ideológicas, éstas no dejan de incidir en el curso del tratamiento, por
lo menos en la selección del material, que necesariamente tiene que
realizar el analista [B].
3. Un motivo ligado al desarrollo del movimiento psicoanalítico: la evolución del conocimiento analítico llegó en forma relativamente tardía a considerar los problemas caracterológicos. Ya se saben
las incidencias de este inevitable desconocimiento previo en las "enfermedades infantiles" del movimiento psicoanalítico. Basta citar a
este respecto los nombres de Jung, Adler, Rank, etc... Existía el
riesgo de que permanecieran en los analistas remanentes caracterológicos no analizados. En igual forma existen remanentes ideológicos
no analizados, coexistentes con conocimientos analíticos adecuados y
aislados de ellos, Tales remanentes contribuyen a crear puntos ciegos
en el trabajo analítico, y favorecen la creación de distorsiones ideológicas en el conocimiento analítico teórico. El estudio analítico de
las ideologías reviste, pues, gran importancia en lo que se refiere a
los análisis didácticos.
El presente trabajo tiene por finalidad intentar la investigación
de un determinado tipo de ideologías. No es más que un intento; las
,'"
"
481
PSICOANÁLISIS
DE IDEAS FILOSÓFICAS
conclusiones que puede alcanzar tienen un sentido hipotético y tendrán
que ser sometidas a verificaciones ulteriores.
Nos queda por determinar más exactamente el contenido de la
noción de "ideología filosófica" y por indicar los caminos que puede
seguir su investigación. Por "ideología" se entiende todo conjunto
coordinado de nociones abstractas expresado o expresable verbal.
mente (ciencias, religiones, filosofías, posiciones políticas y estéti-cas, etc ... ) \ Por "distorsión ideológica", entendemos toda inadecuación entre una ideología determinada y la forma superior (más
verificada) del conocimiento alcanzable en el mismo campo en nuestra cultura -esto último para evitar el planteamiento del problema
de criterios absolutos. Por "ideología filosófica" se entiende la concepción general que un individuo determinado tiene del mundo y de
su propia existencia en este mundo físico y cultural (es decir: los
principios de su conocimiento y los valores que rigen su vida). Esta
ideología filosófica puede ser formulada y sistematizada o implícita.
Dado el aspecto cultural de tales sistemas conceptuales, se puede también hablar de ideologías filosóficas en el sentido colectivo, o de
corrientes filosóficas, haciendo abstracción de su manifestación en
un individuo determinado.
El estudio psicoanalítico de las ideologías filosóficas puede realizarse en varias direcciones que, lógicamente, apuntan a una convergencia final.
1. Se pueden estudiar las ideologías filosóficas como producto
cultural - o conciencia que una cultura determinada puede tomar de
sí misma, de sus condiciones y de su porvenir. En este caso, el
método' de investigación será el análisis sociológico 2.
2. Se pueden estudiar las ideologías filosóficas partiendo del
principio de la continuidad genética de las formas del pensamiento.
En el curso del desarrollo del pensamiento individual, las formas
abstractas del pensamiento se derivan de las formas primitivas por
determinadas transformaciones (pasaje del proceso primario al secundario, etcétera ... ). Pero las formas primitivas persisten como
1 Preferimos esta definición, la más amplia posible, a la de H. BARTH (Verdad e
ideología), que restringe el concepto de ideología a las múltiples distorsiones ideológicas.
2
Cuyo modelo está proporcionado por Psicología de las masas y análisis del yo,
Totem y Tabu, las obras de ROHEIM, KARDINER, etc ...
WILLY BARANGER
482
fantasías inconscientes por debajo de las formas más evolucionadas.
a título de contenido latente. Se puede entonces analizar el contenido'
latente de una filosofía como el de cualquier producción del peno
samiento.
3. En el curso de la evolución de la cultura, los conceptos filosóficos aparecen como transformaciones de conceptos anteriores, a
menudo de orden mitológico. Se puede suponer que el contenido
latente de los conceptos filosóficos sigue siendo el mismo que el
contenido de los conceptos mitológicos correspondientes. El concepto
mitológico proporciona un dato más claro (más cercano al contenido inconsciente) sobre el significado del concepto filosófico. Por
ejemplo, el contenido mitológico de la tierra puede aclarar algo el
concepto de materia y el sentido del materialismo.
4. También se puede investigar la posición filosófica individual
en relación con el carácter. La relación entre posición filosófica y
carácter es evidente aun para la caracterología clásica (Kretschmer,
Spranger, Le Senne, Gaston Berger,etcétera.). Todos coinciden en
ver en la posición filosófica una expresión de la personalidad (veremos que también tiene otra función). Esta relación parece sumamente digna de investigación psicoanalítica. Algunos individuos sienten también una particular necesidad de verbalizar y coordinar sus
conceptos filosóficos. No todos son filósofos: ¿a qué condiciones
psicológicas, a qué necesidad corresponde esta actitud filosófica
explícita?
En el trabajo siguiente me limitaré a este último aspecto del problema. Las personalidades con fuerte necesidad de formular su posición filosófica parecen proporcionar un acceso más evidente hacia
procesos psicológicos que se producen, con menor amplitud, en cada
hombre civilizado. Trataremos, pues, de ver qué función cumple en
el equilibrio intrapsíquico la adopción de una posición filosófica
determinada, qué conflictos inconscientes se propone resolver, qué
mecanismos emplea, en qué forma expresa y en qué forma intenta
modificar una relación determinada entre las instancias psíquicas y
entre el yo y su mundo.
483
I. La filosofía
PSICOANÁLISIS
y
DE IDEAS FILOSÓFICAS
el carácter
La noción misma de filosofía nos plantea un problema preliminar:
su contenido puede variar mucho según las múltiples definiciones que
se han dado de ella. Ya se conocen sus variaciones, en el curso de
la evolución de la cultura. Se considera generalmente que todo ser
humano civilizado tiene una posición filosófica, por lo menos implícita. En esta posición filosófica intervienen concepciones de origen
muy diverso, todas las ideas sobre el mundo, nuestro conocimiento,
el sentido de la vida humana, los valores según los cuales los actos
se deben determinar. Pero, por lo general, los seres humanos no sienten una particular necesidad de formular estas concepciones ni de
unificarlas en un sistema coherente. Esta necesidad de formulación
sistemática parece constituir el punto de diferenciación entre el filósofo en sentido estricto y el hombre común.
La caracterología
clásica ya solía oponer a los filósofos según
su tipo caracterológico.
(Por ejemplo los filósofos "introvertidos"
como Platón a los "extravertidos"
como Aristóteles.) Pero tendían a
considerar la posición filosófica individual como una mera expresión
y no como un factor dinámico en el equilibrio intrapsiquico.
Por el
contrario, parece que no se pueden entender las relaciones de la filosofía y del carácter sino estudiándolas en su interrelación y su funcionamiento común. La posición filosófica no expresa meramente el
carácter, sino que le aporta un elemento original y reacciona sobre él.
Una caracterología
dinámica, como la que se está constituyendo con
el método psicoanalítico,
es la única susceptible de dar cuenta del
doble aspecto, sintomático y funcional, de la filosofía.
Las posiciones filosóficas deben entenderse con la perspectiva de
una caracterología total, multidimensional,
fundamentada en el estudio
histórico y genético de la personalidad.
Estudia ésta los rasgos de
carácter en su formación, dentro del interjuego de mecanismos que
rigen su funcionamiento en una personalidad en el curso de su historia individual. Ningún aspecto observable de la vida individual es
ajeno a tal concepción, sino que todos se examinan en su interdependencia. Es interesante saber que, en determinada época, un sujeto ha
adoptado una posición filosófica o cambiado de concepción del mundo
y de ética, como es interesante saber que se ha casado, que ha engor-
WILLY
BARANGER
'
484
dado, o que ha tenido una fobia. En ciertas personalidades, la adopción de una posición filosófica o la conversión de una posición a
otra cobran aún una importancia mayor que muchos otros aspectos
de su existencia. ¿Quién, por ejemplo, podría entender la evolución
psicológica de Descartes sin tener en cuenta la noche del 11 de noviembre de 1619, en la cual tuvo en sueños la revelación de su
vocación filosófica? [e].
El análisis de las posiciones ideológicas tiene por lo tanto pleno
derecho a ocupar un lugar importante en el análisis caracterológico.
Nos enfrentamos entonces con un problema preliminar: ¿cuál puede
ser la función psicológica de la posición filosófica individual? Esta
función parece tener dos aspectos esenciales: expresar la personalidad, e intentar por medio de una técnica específica hacer conscientes
los conflictos psicológicos y dominarlos.
Una posición filosófica -y una obra filosófica- tienen primero
un valor de expresión. En este sentido cumplen la misma misión catártica que la obra artística Permiten exteriorizar conflictos y fantasías inconscientes. El pensamiento filosófico expresa el grado de
conciencia que un individuo puede tener de sus problemas internos.
Esta expresión es evidentemente muy indirecta, más o menos distorsionada según el aparato conceptual a disposición del filósofo, según
el grado y la intensidad de sus represiones. Aun deformada, esta conciencia de los problemas internos y de las dificultades de adaptación
a la realidad no carece de valor. Permite dominar los conflictos en
cierta medida. Desde el punto de vista económico, permite, como lo
hacen el juego, el arte o la acción, disminuir las tensiones internas.
El juego de los conceptos permite una manipulación simbólica activa
de los objetos internalizados, una realización de fantasías inconscientes
encubiertas por las abstracciones. Por este motivo es exacto decir que
la filosofía ayuda a vivir. Ayuda a dominar activamente 10 que es
pasivamente sufrido. La arquitectónica conceptual, la coherencia de
los argumentos, la sutileza del análisis, la impresión de inteligibilidad
sentida por el lector, producen un sentimiento estético que permite
la aceptación de los contenidos inconscientes simbolizados por los conceptos abstractos. Este aspecto formal de la filosofía asume una función análoga a la de la forma artística. Se diferencia sin embargo
de ésta porque se halla más alejada de los contenidos expresados.
485
PSICOANÁLISIS
DE IDEAS FILOSÓFICAS
En otros términos, la expresión filosófica supone una mayor represión
de los contenidos inconscientes y una mayor distancia -es decir, mecanismos más complejos- entre lo que expresa y lo expresado. Se
notará en este sentido que los poetas - filósofos expresan sus contenidos psíquicos en una forma menos espontánea y más disfrazada
que los poetas que no tienen intenciones filosóficas. Así Baudelaire
y Valéry.
Desde el punto de vista catártico, la expresión filosófica se diferencia de la expresión artística por la importancia, en la primera,
de ciertos mecanismos psicológicos. Se podría encontrar en la marcha
de la civilización la génesis de estos procesos: la noción de materia
se vuelve símbolo materno cuando reemplaza al símbolo apenas disfrazado de la diosa - tierra. La expresión filosófica asume luego un
valor catártico sólo para ciertos tipos de personalidad, que suelen ser
menos asequibles a formas de expresión más directas. Estas personalidades utilizan hasta el extremo los mecanismos de aislamiento e
intelectualización, así como manifiestan una gran desconfianza con
respecto a las formas espontáneas de expresión. Sienten una gran
necesidad de defenderse contra posibles críticas, de no entregar su
intimidad en sus escritos, de desprenderse lo más posible de sus propias producciones haciéndolas inatacables. Por eso se encuentran
en los filósofos los mecanismos de defensa obsesivo - paranoides
particularmente desarrollados.
Hasta aquí, la filosofía no .se diferencia esencialmente de otros
tipos de actividades. No ayuda a vivir más que el juego o el arte.
Pero tiene la función, esencial esta vez, de un regulador de las
fuerzas psíquicas, de un sistema director de la adaptación al mundo.
Desde el punto de vista individual, la filosofía representa un modo
determinado de tomar conciencia del yo, del mundo, y de su adaptación recíproca en su interacción donde el yo es a veces pasivo,
a veces activo. Orienta la actuación según sistemas de valores relativamente fijos y coherentes, asegura la coherencia dinámica entre
el yo y el mundo. Su valor práctico depende del grado de objetividad que haya podido alcanzar en el conocimiento del mundo y
del yo, grado necesariamente análogo en uno y otro campo (contrariamente a lo que ocurre en el campo de las ciencias de la náturaleza) pues el mundo y el yo se dan o se construyen correlativa-
WILLY
BARANGER
486
mente en este caso. La filosofía se encuentra en el punto de inter'sección dinámica entre lo interno y lo externo. Esta posición privilegiada le permite asegurar la integración relativa del yo individual
en el mundo físico y en el mundo humano.
La filosofía no es el único sistema regulador de este tipo; se
encuentran otros ejemplos de tales sistemas en ciertas concepciones
mitológicas o religiosas, o en algunas ideologías políticas. Su carácter privilegiado reside en que constituye una tentativa de conocimiento objetivo y de posesión eficaz de la existencia individual.
Estos sistemas reguladores existen en todo ser humano. En los primitivos, bajo la forma de mitos, de conjuntos de rituales mágicos,
de modos de pensar tradicionales. En un ser civilizado pero no filósofo en el sentido estricto, bajo la forma de concepciones ideológicas de origen diverso, ya sea tradicional, religioso, político, etcétera.
Pero en este caso, el sistema regulador es aceptado pasivamente sin
que se 10 discuta. Por el contrario, el filósofo trata de tomarlo entre
sus manos, de hacerlo coherente, de depurarlo, de elaborarlo para
volverlo más adaptado a la realidad y por consiguiente más eficaz.
Todos estos sistemas reguladores ideológicos y conscientes descansan sobre otros sistemas reguladores, no ideológicos e inconscientes. Se expresan, por ejemplo, por un conjunto de restricciones a la
conducta, impuesta por la civilización. Estas restricciones provienen
en parte de imperativos ambientales originariamente irracionales, que
contribuyeron, mediante identificaciones sucesivas, a la constitución
del superyo y del yo. Vale decir, que el sistema regulador de base
está constituído por la estructura que forman entre sí las instancias
psíquicas.. El yo, por sus mecanismos de defensa, por el modo en
que acepta las necesidades instintivas, por la medida en que se somete a las exigencias del superyo, por el modo en que administra el
equilibrio de las fuerzas psíquicas, y bloquea o permite consciente
o inconscientemente el acceso de la energía de las pulsiones a la ac'tuación sobre la realidad, constituye el sistema regulador fundamental. Pero muchos factores concurren para impedir que este sistema
'regulador del yo funcione sin tropiezos; en primer lugar, las contradicciones entre las exigencias instintivas y la realidad; y después
el hecho de que la civilización exija la represión, la modificación,
-o meramente el bloqueo consciente de muchas pulsiones. Además,
487
PSICOANÁLISIS
DE IDEAS FILOSÓFICAS
también intervienen en este sentido las contradicciones entre el yo
y el superyo, y, finalmente, las contradicciones inherentes al mismo
yo, que se originan en los complicados procesos que presidieron su
formación.
El yo adulto resulta de la integración de una cantidad de elementos y sistemas diversos, de origen múltiple y necesariamente discordantes en algún grado. Algunos de estos elementos son hereditarios: por ejemplo el umbral más o menos elevado a partir del cual
una tensión de pulsión creciente provoque o no una conducta, sea
ésta activa o puramente emocional \ lo que concretamente se manifiesta en el lactante por una mayor o menor tolerancia al hambre.
Las situaciones de la gestación, del nacimiento, de la primera infancia, los estímulos endógenos y exógenos, las fijaciones, exigen la
utilización de mecanismos de defensa múltiples y a menudo contradictorios. La ambivalencia infantil hacia los objetos primitivos, que
nunca se supera totalmente y se desplaza hacia los objetos ulteriores, produce igualmente en la estructura del yo un buen número de
contradicciones. Por último, las identificaciones introyectivas con figuras muy diversas imponen al yo conductas, rasgos de carácter, y
actitudes contradictorias que se superponen en sedimentaciones que
nunca llegan a integrarse en una estructura totalmente coherente. El
yo conserva la huella de cada una de sus etapas evolutivas, de cada
una de sus identificaciones. Aun en el caso de la integración más
lograda, persisten las contradicciones en los aspectos inconscientes y
reprimidos del yo. [DJ.
El yo considerado como sistema regulador presenta luego fallas
más o menos importantes. Llegado a determinado grado de evolución,
el yo trata de encargarse de la tarea de su propia integración. Acepta
o rechaza tal o cual aspecto de sí mismo, en busca de su propia
unificación. Trata aún de seleccionar los estímulos y las influencias
que deben contribuir a formarlo. Se da a sí mismo fines conscientes,
de acuerdo con su visión del mundo y sus intenciones para el porvenir. Trata de conocer, de prever, de conocerse, para realizar sus
proyectos y formarse a sí mismo. El esfuerzo de autoformación y
el de unificación no pueden separarse. En esta forma el sujeto llega
1
Cí.
RAPAPORT:
Organization. and pathology 01 thought,
WILLY
BARANGER
a constituir para sí mismo un sistema regulador consciente que se
superpone al sistema regulador automático del yo propiamente dicho, lo expresa en parte, y en parte reacciona sobre él y lo modifica.
Cuando este sistema regulador ideológico adquiere cierta coherencia
y cierta autonomía, cuando se adapta a ciertas formas y a ciertos
métodos cultural mente determinados, forma el nombre de sistema
filosófico.
Si tal es la función de la filosofía en el equilibrio psíquico, podemos
determinar sus relaciones con el carácter. Este último se define
psicoanalíticamente en varios planos: se refiere en general a la modalidad particular de un individuo en la medida en que difiere de
los demás, pero esta modalidad se interpreta desde varios puntos de
vista. El carácter se puede enfocar según los niveles de organización
instintiva (por ejemplo un carácter oral o anal); -o según los procesos defensivos del yo relacionados con los conflictos instintivos
(por ejemplo el carácter obsesivo o esquizoide--;
o según la interrelación de las instancias psíquicas (por ejemplo el carácter inhibido
que se define por la actitud sádica del superyo, el sometimiento y
la restricción del yo, y la represión acentuada del ello); - o según
determinados tipos de conducta (por ejemplo "los que fracasan ante
el éxito"). Todos estos enfoques, aunque ponen más énfasis en tal
o cual aspecto del carácter, no se pueden aislar y deben considerarse
en sus aspectos complementarios. La unificación de estos distintos
enfoques podría intentarse desde el punto de vista de las fantasías
inconscientes y del manejo de los objetos internalizados. Podrían así
relacionarse los aspectos instintivos y estructurales del carácter.
La relación entre filosofía y carácter se vuelve más complicada
si se piensa que la posición filosófica interviene como un factor distinto en el equilibrio psíquico, como un sistema regulador consciente
que se superpone a otro parcialmente inconsciente. Existe pues una
contradicción más o menos intensa entre estos dos sistemas. La contradicción ocurre no sólo entre la filosofía y los aspectos inconscientes del yo, sino también entre la filosofía y algunos de los aspectos
conscientes del yo, considerados como indeseables. Por ejemplo el
"inmoralismo"
de Nietzsche constituye una lucha contra el hipermoralismo de su yo, del cual él mismo tenía plena conciencia.
,La filosofía como sistema regulador se superpone al ·yo y al
489
PSICOANÁLISIS
DE IDEAS FILOSÓFICAS
carácter, sin poder nunca coincidir exactamente con ellos. Su función consiste en establecer un nuevo equilibrio entre las instancias,
una nueva forma de experimentar el mundo y de dominar sus relaciones con el yo. Representa en sí misma una tentativa de modificar
el yo y su mundo de vivencias y de hacerse cargo del destino del
primero frente al segundo.
De esto resulta que las concepciones filosóficas oscilan, en su
relación con el carácter, entre dos límites teóricos nunca alcanzados
en la realidad: el de la coincidencia absoluta y el de la contradicción total. En la realidad, los filósofos se sitúan entre estos dos
límites opuestos, más o menos cerca del uno o del otro según la
medida en que consiguen resolver sus propias contradicciones y unificar su propio yo. En el límite alcanzable de la coherencia, encono
traríamos a Spinoza o a Kant. En el límite opuesto, a 'personalidades
como Pascal, Nietzsche o Rousseau. En el primer caso, la coherencia se consigue a expensas de una severa represión de ciertos aspectos
de los instintos y del yo. En el segundo, esta represión fracasa en
parte, y las contradicciones del yo se vuelven a encontrar en la
posición filosófica o en los cambios de posición, con lo cual la pro·
ducción de angustia es mucho mayor. La diferencia entre ambos
casos radica en el grado de elaboración del conflicto y, de unificación del yo. La solución mejor desde el punto de vista psicológico
consistiría en la mayor aceptación posible de los elementos del yo
merced a una represión.
11.
La filosofía
y el ideal del yo
La elaboración del sistema permite al filósofo establecer un
nuevo equilibrio intrapsíquico entre sus instancias. Su propósito evidente es aumentar la amplitud y la fuerza de su yo a expensas de
las demás instancias. Esta tarea implica primero una tentativa de
amaestrar el superyo, y, correlativamente, una tentativa de integra.
ción de ciertos elementos de su ello. Amaestrar el superyo consiste
en transformarlo en ideal del yo, para después intentar identificar'
el yo con este ideal del yo.
Si el concepto psicoanalítico de superyo es bastante claro, no lo
es tanto el de ideal del yo. La dificultad proviene de la evolución
WILLY
BARANGER
490
del pensamiento de Freud sobre este punto, de sus tanteos teóricos
y de la transformación de su terminología. Por eso se impone un
breve examen histórico de este concepto.
Freud tuvo que crear el concepto del ideal del yo en un texto
de 1914: "Introducción al narcisismo". En este trabajo, Freud considera el ideal del yo como un residuo del narcisismo infantil. El
yo "no quiere renunciar a la perfección de su niñez, y, ya que no
pudo mantenerla ante las enseñanzas recibidas durante su desarrollo,
y ante el despertar de su propio juicio, intenta conquistarla de nuevo
bajo la forma del yo ideal" 1. Este yo ideal, proyectado por el yo
ante sí mismo, está ligado a la represión, porque incrementa las exigencias del yo. La conciencia moral sería entonces "una instancia
psíquica especial encargada de velar por la satisfacción narcisista
en el yo ideal" y que "vigila de continuo el yo actual y lo compara
con el yo ideal" 2. Freud fundamenta estas consideraciones sobre el
estudio de las neurosis, en el delirio de observación y en la censura
onírica. La teoría está apenas esbozada; Freud duda manifiestamente entre considerar la conciencia moral como una "instancia particular" o hacer de ella una función del yo ideal.
En 1921, en "Psicología de las masas y análisis del yo", Freud
vuelve a considerar el problema partiendo de observaciones diversas:
la melancolía y la manía, el enamoramiento, la hinopsis, la psicología de las masas, y la identificación. Entonces, acentúa notablemente la importancia de este concepto: ... "hemos tenido que construir la hipótesis que en nuestro yo se desarrolla una tal instancia
que puede separarse del otro yo y entrar en conflicto con él. A esta
instancia le dimos el nombre de ideal del yo (ich ideal) y le adscribimos como funciones la autoobservación, la conciencia moral, la
censura onírica, y la influencia principal en la represión" 3. Este
ideal del yo, más todavía que el del narcisismo infantil, depende de las
primitivas identificaciones con los padres.
En "El yo y el ello", 1923, Freud introduce una importante
modificación en la terminología. Denomina entonces "superyo" a la
instancia psíquica anteriormente descrita bajo el nombre de "ideal
1
2
3
FREUD: Obr. compl., t. 1. Madrid,
1948, p. 1106.
Loe. cit., p. 1107.
Loe. cit., p. 1161.
491
PSICOANÁLISIS
DE IDEAS FILOSÓFICAS
del Yo", pero no hace totalmente la sustitución en este texto. Emplea
los dos términos como sinónimos. Este cambio de terminología expresa una reestructuración profunda del concepto, que hace en extremo inexacto el término primitivo de ideal del yo. Esta reestructuración fué exigida por la consideración de varios fenómenos (sentimientos inconscientes de culpa; papel de la culpa en la melancolía
y la neurosis obsesiva; reacción terapéutica negativa), lo que modificó profundamente la concepción freudiana de la génesis y de la
función del superyo.
.
En primer lugar, este superyo se concibe ahora como inconsciente en su mayor parte. Luego considera que su origen debe buscarse más en los instintos primitivos que en una diferenciación del
yo: "la amplia comunicación del ideal del yo con los sentimientos
instintos inconscientes nos explica el enigma de que el ideal pueda
permanecer en gran parte inconsciente e inaccesible al yo" 1. La proximidad del superyó y de los instintos explica la naturaleza agresiva
del primero, por ejemplo en la melancolía: "Según nuestra concepción del sadismo, diremos que el componente destructor se ha instalado en el superyo y vuelto contra el yo. En el superyo reina
entonces el instinto de muerte que consigue con frecuencia llevar a
la muerte al yo, cuando éste no se libera de su tiranía refugiándose
en la manía" 2. Se concibe luego que el término "ideal del yo" ya
no pueda aplicarse a este "tirano", "cruel", "implacable", arcaico,
cargado de toda la destructividad de los instintos primitivos.
Parece entonces que la noción de superyo proviene de una profundización de la de ideal del yo, y es una sustitución de ésta. Sin
embargo Freud no abandona el Ideal del yo, pues le es todavía neo
cesario para explicar toda una serie de fenómenos más evolucionados, más conscientes, y que se encuentran en una relación más directa
con las ideologías y la ética consciente. Concretamente: un superyo
tiránico, cruel y destructivo puede coexistir en un mismo individuo
con un ideal del yo muy civilizado, muy racionalizado, y muy liberal.
Este caso se presenta con frecuencia entre los intelectuales, y más
todavía entre los filósofos. Sin embargo es imposible considerar
el superyo y el ideal del yo como dos instancias radicalmente sepa1
2
Loe. cit., p. 1225.
Id., p. 1232.
WILLY BARANGER
492
radas. El origen de ambos es el mismo. El ideal del yo se encuentra
en una continuidad genética con el superyo, es su prolongación di.
recta, aunque existan contradicciones violentas entre ambos. He aquí
cómo Freud explica sus relaciones en un texto ulterior: "Hemos de
citar aún una importantísima función que adscribimos a este superyo.
Es también el substrato del ideal del yo, con el cual se compara
el yo, al cual aspira, y cuya demanda de perfección siempre creo
ciente se esfuerza en satisfacer. No cabe duda que este ideal del yo
es un residuo de la antigua representación de los padres, la expresión de la admiración ante aquellas perfecciones que el niño les
atribuía por entonces" 1. Y, más adelante, en el mismo texto:
"Le hemos atribuído (al superyo) las funciones de autoobservación,
conciencia moral e ideal ... " ... "El superyo es para nosotros la
representación de todas las restricciones morales, el abogado de toda
aspiración a un perfeccionamiento" 2, Se ve en seguida que estos dos
últimos aspectos del superyo implican una contradicción: el superyo
prohihidor es cruel para con el yo; la aspiración al perfecciona.
miento trata por el contrario de enriquecerlo. Esta aspiración debe
luego ser atribuída a un aspecto determinado del superyo: el ideal
del yo. Estos últimos textos de Freud determinan en forma satisfactoria las relaciones del superyo y del ideal del yo. El ideal del yo es
una función o un aspecto del superyo evolucionado. Descansa sobre los
aspectos inconscientes y primitivos del superyo, se encuentra en continuidad con ellos, pero los contradice en parte. Se concibe además que
el superyo, originado en las introyecciones e identificaciones efectuadas sucesivamente a lo largo de la evolución psíquica individual,
presente aspectos inconscientes y arcaicos mal armonizados con sus
aspectos evolucionados.
La contradicción entre el superyo y el ideal del yo no radica
tan sólo en sus respectivos grados de evolución; descansa además
sobre una oposición más profunda entre los objetos introyectados.
Así lo nota Nunberg: "En tanto que el yo se allana, por temor al
castigo, a las exigencias del superyo, se somete por amor, al ideal
del yo" 3. Completando lo anteriormente expuesto, y basándonos en
1
2
3
División de la personalidad psíquica, Obr. Compl., t. TI, p. 817.
p. 817.
Teor. Gen. de las Neurosis; Barcelona, 1937, p. 147.
u;
493
PSICOANÁLISIS
DE IDEAS FILOSÓFICAS
conocimientos analíticos más recientes, llegaríamos al esquema siguiente: el núcleo básico del superyó· ideal del yo se forma por
la introyección de un objeto bueno y de un objeto malo (en primera
instancia un pecho bueno y un pecho malo). A medida que se va
estructurando la personalidad, el objeto malo (perseguidor) se complementa por las introyecciones sucesivas de figuras sádicas y prohibidoras, y llega en esta forma a constituir el superyó, Mientras
tanto, el yo sigue buscando el amor de su objeto bueno (gratifi-cador), lo idealiza, trata de identificarse con él y se somete a sus
exigencias: así se estructura el ideal del yo. Claro está que esta oposición es tan sólo esquemática, y que no se pueden separar totalmente ambas cosas: el yo sigue buscando el amor de su superyo,
y sigue sometiéndose a las exigencias de su ideal del yo.
Siguiendo estos conceptos, el intento del filósofo sería disociar
el ideal del yo y el superyo (el objeto bueno del malo), para preservar el objeto idealizado. Así predomina en el filósofo el deseo
de preservar y restaurar, correspondientes a una culpabilidad de
tipo depresivo, y no a un deseo de aplacamiento que correspondería
a una culpabilidad de tipo paranoide: el primer deseo caracteriza
un determinado tipo de conducta hacia la ética que R. E. Money Kyrle califica de "humanista" 1.
La personalidad del filósofo está caracterizada por un superyo
.arcaico muy poderoso y cruel. La represión de la agresividad manifiesta en los filósofos supone un incremento de la agresividad del
superyo hacia el yo. El filósofo intenta luego restablecer la armonía
entre su yo y los aspectos de su superyo que llega a hacer conscientes.
Desarrolla en el mayor grado posible ciertas funciones del superyo,
la autoobservación y la conciencia moral, porque se siente amenazado por los aspectos inconscientes y crueles de su superyo, y porque
quiere preservar su ideal del yo igualmente amenazado (preservar
el objeto bueno idealizado contra los ataques del malo). Puede en·
tonces intentar librarse "de los arrepentimientos y remordimientos que
suelen agitar a los espíritus débiles y tambaleantes" 2. El intento se desarrolla en dos tiempos: traer a la conciencia al superyo lo más po_sible, y transformarlo en ideal del yo. Unificación del superyo y del
1
2
Psychoanalysis and ethics. Int. Jour. of Psy., 1952, vol. 33, Parto Il, p. 231·233.
Discours de la méthode, lI1" parte.
DESCARTES:
WILLY
BARAt'<GER
494
ideal del yo; disociación y represion de los aspectos inasimilables
del superyo; identificación
del yo con el ideal del yo (y preservación del objeto bueno idealizado):
tal sería la fórmula sintética
de la tentativa fi.losófica. Los aspectos arcaicos, sádicos, inmorales
o hipermorales del superyo se eliminan así del ideal del yo elaborado por el filósofo. Luego se produce la identificación del yo con
el ideal del yo, lo que, expresado en el plano abstracto, constituye el
nuevo sistema regulador del equilibrio intrapsíquico.
El éxito de este intento nunca es posible sino dentro de ciertos
límites: los aspectos arcaicos del superyo y del objeto malo no dejan
de existir por haber sido eliminados del ideal del yo elaborado. La
tentativa filosófica implica la represión de determinados aspectos del
superyo. Correlativamente,
el nuevo equilibrio intrapsíquico se halla
amenazado por el objeto malo, por las pulsiones instintivas incompatibles con el ideal del yo, y que el yo debe bloquear o reprimir:
cuanto más intensa es esta doble represión, y más amenazado el equilibrio intrapsíquico
del filósofo, menos cumple con su función la
tentativa filosófica. Por el contrario, cuanto más se ha logrado el
amaestramiento del superyo, y del perseguidor, más acepta el yo los
elementos del ello, más fuerte se hace el yo, y más lábil y productivo
se vuelve el equilibrio buscado por la tentativa filosófica.
Se entiende entonces la estrecha relación que existe entre la posición filosófica, el ideal del yo y los objetos introyectados. Vista como
sistema regulador, la posición filosófica es una estructura destinada
a manejar las relaciones del yo, del ideal del yo y del mundo; a
identificar el yo con su ideal del yo (su objeto bueno idealizado).
y a defender al yo y al ideal del yo contra los aspectos inasimilables
del superyo, del ello, y contra su objeto perseguidor.
111.
La filosofía como actividad defensiva
Un sistema filosófico formulado y expresado tiende a regular
conscientemente las relaciones del individuo con su mundo .. Vale
decir que intenta elaborar determinados conflictos mediante técnicas
defensivas específicas. Como estas últimas aparecen en forma evidente en el mismo sistema filosófico, nos proporcionan una vía de
acceso hacia los conflictos contra los cuales el filósofo se defiende.
495
PSICOANÁLISIS
DE IDEAS FILOSÓFICAS
Si vemos en la creacion de un sistema filosófico la tentativa de la
elaboración de ciertos conflictos, nos podremos interrogar -sobre el
significado general de esta tentativa, y sobre los mecanismos de
defensa específicos que utiliza. Trataremos entonces de comprobar
este análisis por el estudio genético de la elaboración filosófica en
la historia de la personalidad.
La filosofía tiene el sentido general de una actividad constructiva
o más exactamente restauradora. Esta construcción o restauración no
se refiere a un objeto en particular, sino al mundo en su totalidad.
Ya se sabe que toda reconstrucción del mundo no puede sino corresponder a una reconstrucción del yo, pues el yo, el esquema corporal y el mundo se construyen en forma paralela, como lo enseña
la observación psicoanalítica de los niños y de los psicóticos. Efectivamente, la experiencia enseña que nadie puede hacerse filósofo
sin pasar por la vivencia de la inexistencia del mundo como substancia. La mera distinción entre realidad y apariencia, que sirve de
punto de partida a todo pensamiento filosófico, supone ya que el
mundo percibido en su totalidad ha sido vivenciado como apariencia.
Lo mismo podría decirse del mundo de los valores; la investigación
crítica de todos los valores adquiridos espontáneamente por herencia
cultural supone que han sido experimentados inicialmente como carentes de valor, es decir que el filósofo se ha sentido separado del
mundo humano. En este sentido toda filosofía empieza necesariamente por una "weltanschauung" que, si se pudiera cristalizar en
una forma conceptual, podría calificarse de idealismo solipsista. Es
significativo el hecho de que ningún filósofo se detenga en esta posición: sería renunciar a la actividad restauradora de la filosofía, a la
filosofía misma.
El sentimiento de inexistencia y de carencia de valor de las cosas
parece haber existido universalmente entre los filósofos en determinado período de su evolución. Antes del "cogito" y del universo
matematizado, encontramos en Descartes la duda metódica. Antes
de la serenidad de la "Ética", Spinoza expresa en el "Tractatus de
intellectus emendatione" el recuerdo de su desesperación. Antes de
Sócrates, existe, en el mismo Sócrates, el sofista. La meditación y
la construcción ulteriores defienden al filósofo contra la angustia
de la inanidad del mundo.
WILLY
BARANGER
496
Esta vivencia inicial del mundo representa el correlativo de un
determinado estado del yo. Un mundo inexistente expresa un yo desintegrado, un mundo sin valores corresponde a un yo sin porvenir,
sin intereses, sin deseos. Encontramos la huella de" esta vivencia en
un pasaje de las "Meditaciones"
donde Descartes se pregunta no sin
angustia qué seguridad tiene de que los hombres a quienes ve en
la calle sean realmente seres humanos, con sentimientos y conciencia,
y no autómatas mecánicos perfeccionados y disfrazados de hombres.
La actividad filosófica tiene pues, como finalidad la de reencontrar
la coherencia del mundo, y su existencia concreta; la de recuperar
y manejar las relaciones intencionales del yo con este mundo - lo que
equivale a una reintegración del yo.
Este propósito general se consigue mediante la utilización de
mecanismos determinados.
El carácter más llamativo de esta restauración del objeto es la naturaleza abstracta y general de éste.
No se trata de un objeto parcial o total en el sentido corriente, sino
de un objeto abstracto. El mundo real se recupera mediante la construcción de una representación abstracta del mismo. Las motivaciones de esta sustitución del objeto concreto por el abstracto son de
sumo interés. El objeto restaurado en el plano de la abstracción ofrece
evidentes ventajas con respecto al objeto concreto inicial. Se maneja
con una facilidad mucho mayor, y se presta mucho más a modificaciones de índole mágica, Por otra parte, constituye un sistema
protector contra las amenazas de la realidad, y permite al mismo
tiempo un cierto contacto con ella. El mundo restaurado en la abstracción ha sido amaestrado, ha perdido sus aspectos insatisfactorios
o amenazadores, y obedece al pensamiento. Ya no le es más heterogéneo. Pero la razón esencial de esta sustitución del objeto humano
por el objeto abstracto parece ser la erotización de la actividad de
pensar que se encuentra entre los filósofos.
El conflicto básico contra el cual se establece la defensa del
filósofo implica una intensa represión de la instintividad. El filósofo
pierde contacto con la realidad -deja
de vivenciarla como taly
carga las representaciones
abstractas con las catexias ya sin objetos.
Secundariamente,
el lenguaje se vuelve el medio de recuperar el contacto con los objetos. Pero, en el intervalo, el manejo de los objetos
reales y la administración de las cargas afectivas a ellos ligadas, han
497
PSICOANÁLISIS DE IDEAS FILOSÓFICAS
sido reemplazados por el manejo de los objetos abstractos (palabras
. o ideas), actividad que se vuelve entonces esencial y generadora de
satisfacciones intensas.
Erotización del pensamiento, aislamiento del afecto y de la representación, intelectualización, tales son los mecanismos que apa·
recen a primera vista en la actividad filosófica, lo que implica el uso
específico de mecanismos obsesivos.
Pero el conjunto de estos procesos puede describirse también en
términos de relaciones de objeto, y esta descripción permite entender la importancia de los mecanismos de tipo paranoide en el carácter de los filósofos. La vivencia inicial que pone en marcha todo el
proceso filosófico es la pérdida de un objeto total, es decir, una
vivencia depresiva. El objeto internalizado es a la vez amado y
odiado,· es decir "bueno" y "malo". En la regresión que sigue a
este mecanismo depresivo, este objeto es otra vez disociado en un
objeto "bueno" y otro "malo". Dicha disociación objetal acompaña
una disociación del yo, característica del proceso esquizoide. El yo
se defiende entonces de los peligros internos que lo amenazan por la
proyección paranoide del objeto malo, que asume en este momento
el papel del perseguidor externo. El filósofo trata entonces de neutralizar a este perseguidor externo desplazando todo el conflicto al
plano de la abstracción. Utiliza a este fin el mecanismo de racionalización. Los elementos concretos que habían intervenido en el conflicto son reemplazados por equivalentes abstractos, y éstos últimos
son unificados y sistematizados con el fin de proteger al yo contra
la amenaza externa del perseguidor. La unificación del sistema y la
unificación del yo corren a la par, y el yo se protege mediante la
racionalización del ataque perseguidor. Este perseguidor se manifiesta en sus expresiones más elaboradas, bajo la forma de críticos
posibles o reales del sistema, de las corrientes ideológicas contra las
cuales se levanta, o que trata de suplantar. (Toda filosofía se construye a favor de algo y en contra de algo.) También reaparece el
perseguidor dentro del mismo sistema, bajo la forma de lo inasimilable intelectualmente (cí. todos los equivalentes filosóficos de
Sátanás: el mal, lo absurdo, el error, lo irracional, etcétera).
La sustitución del objeto concreto por el abstracto está posibilitada por un cierto número de negaciones que inciden sobre ciertos
WILLY
BARANGER
498
aspectos del objeto inicial y del mismo sujeto. Estas negaciones inciden en igual forma sobre el sustituto conceptual del objeto inicial.
y proporcionan la medida de la distorsión ideológica. El filósofo no
puede recuperar su universo y su unidad personal sino considerando·
como inexistentes algunos aspectos de sí mismo y del mundo "real".
Estas negaciones se hallan determinadas por la relación del filósofo
con su objeto humano inicial. No forman parte necesariamente del
proceso filosófico: .por el contrario, su descubrimiento y su análisis
pueden reducir el margen de distorsión ideológica inevitable. En
particular, necesitan a menudo para establecerse el apoyo de las
ideologías colectivas. Si este apoyo les llega a faltar, se destruyen
por sí mismas, Así por ejemplo, la negación de la existencia de un
pensamiento infantil distinto del pensamiento adulto "racional" deja
de actuar en el pensamiento filosófico, debido a la evolución de las
concepciones colectivas en este terreno.
La primera y más importante negación que pesa sobre el pensamiento filosófico es la de lo psíquico. Casi toda la filosofía occidental hasta nuestros días acepta el mito del pensamiento "puro"
separado de su base inconsciente y de sus orígenes irracionales. El
pensamiento filosófico tiene que negar y olvidar sus orígenes psicológicos, las pulsiones sexuales y agresivas. El pensamiento occidental consigue abstraerse de lo sensible y elaborar sus herramientas
intelectuales al precio de la negación de sus orígenes instintivos.
La negación de la realidad psíquica tiene su paralelo en la representación del mundo externo. Así como se aisla el pensamiento
de sus fuentes instintivas, se concibe el mundo como aislado de su
historia. Se encuentra pues en la filosofía, una tentativa radical de
negación del tiempo [E]. Éste se considera como apariencia, como
auxiliar de la imaginación, como forma a priori de la organización
fenoménica, pero nunca como una noción primordial. Se creería que
la finalidad de la mayoría de los filósofos es exorcizar el tiempo para
considerar las cosas "sub specie aeternitatis". Así se eliminan los
obstáculos que amenazan sin cesar la integridad del mundo y del yo:
lo incomprensible y la muerte. El alcance de estas negaciones en
un sistema filosófico proporciona la medida de la omnipotencia mágica necesitada por el filósofo para reintegrarse, y el grado de su
permeabilidad a la experiencia interna y externa. Estas negaciones
499
PSICOANÁLISIS DE IDEAS FILOSÓFICAS
aclaran asmusmo otro aspecto de los mecanismos de elaboración
utilizados por el filósofo: la negación de las realidades displacientes
o traumáticas y la consecución de una sintonía entre las instancias
psíquicas entre sí y con el mundo; a esto acompaña un sentimiento
de euforia omnipotente caracterizando el éxito del proceso filosófico.
Se ven entonces los aspectos esenciales de los mecanismos que
actúan en la creación de un sistema filosófico: mecanismos obsesivos (aislamiento, intelectualización, erotización del pensamiento),
encubriendo mecanismos paranoides (proyección del perseguidor,
sistematización, racionalización) e hipomaníacos (negación y conquista de la omnipotencia mágica). Estos mecanismos defienden a la
persona del filósofo de un conflicto básico específico. Pero se establecen en determinados períodos de la evolución psicológica, yeso
nos puede orientar hacia la explicitación de este conflicto.
Existe en la vida humana un período típicamente filosófico, correspondiente a la edad en que la experiencia pedagógica demostró
que convenía enseñar la filosofía: se trata del período que sigue a
la pubertad. Las observaciones psicoanalíticas han permitido entender los aspectos esenciales de la crisis puberal y post-puberal: se
trata de un abandono de la latencia, de una reactivación de las pulsiones y del conflicto edípico, y al mismo tiempo, de una reestructuración del yo amenazado de desintegración por el incremento de
las tensiones instintivas 1. El yo reacciona por nuevas represiones a
las demandas instintivas incrementadas, trata de dedicarse a intereses ideales y de intensificar sus tendencias epistemofílicas. Es de
notar que el peligro de desintegración del yo llega a veces a concretarse en brotes esquizofrénicos o hebefrénicos, siendo este período
de la vida particularmente favorable a la eclosión de la enfermedad.
Se entiende, pues, que la necesidad de recuperar el objeto en
el plano abstracto y de conseguir una nueva integración del yo sea
más apremiante en esta época, y que los adolescentes de esa edad
se entreguen con facilidad a las especulaciones filosóficas. Se entiende también por qué lo hacen en el período que sigue a la pubertad, y no en el punto culminante del proceso: se trata de una
actividad defensiva de restauración. Una parte de los adolescentes
1
Cf. M.
KLEIN:
Psicoanálisis ele niños.
WILLY
BARANGER
500
que cursan estudios secundarios desconfía en cambio de la filosofía
por considerarla
"disolvente",
es decir por temor a criticar a sus
padres internalizados y a perder sus represiones. Estos últimos concentran sus tendencias epistemofilicas
en materias menos peligrosas
para el yo consciente (matemáticas, etcétera ... ) .
El hecho de que el período más propicio para la desintegración
esquizofrénica coincida con el de la mayor aptitud filosófica, aclara
una relación muy íntima entre ambas cosas. El adolescente trata de
dominar la amenaza de la primera mediante el uso de la segunda.
Esta crisis de pubertad particular que vivencian los futuros filósofos, repite en otros planos conflictos infantiles. Se observa en el
análisis de niños pequeños la aparición de una curiosidad y de ano
gustias específicamente metafísicas en su forma. Estas angustias se
relacionan a menudo con el tiempo, el espacio, el mundo, la muerte.
Este interés filosófico precoz está particularmente
desarrollado entre
los niños esquizoides. En realidad, se trata de una tentativa de su
yo para escapar al sentimiento de desintegración
en sus distintas
formas: disociación en el tiempo y el espacio, sentimiento de fin
del mundo, angustia de desintegración por la muerte. Se puede entonces suponer, y esta hipótesis se verifica en muchos casos, que
estos niños adoptan en la pubertad, cuando se encuentran frente a
una nueva amenaza de desintegración, con medios transmitidos por
la herencia cultural, una solución de su conflicto que ya habían adoptado antes.
IV.
Hipótesis sobre el desarrollo psicológico del filósofo
Podemos ahora tratar de sintetizar las anteriores consideraciones
sobre los mecanismos de defensa que intervienen en la vocación
filosófica, la función del sistema filosófico en el equilibrio psíquico,
y el equilibrio que intenta instaurar entre las instancias. La génesis
de la vocación filosófica parece descansar sobre un conflicto básico;
utiliza una determinada forma de elaboración, y corresponde a .una
estructura específica de la evolución psíquica que se podría describir
según la hipótesis siguiente.
Se deben encontrar en la primera infancia del futuro filósofo
situaciones traumáticas de particular importancia vividas en la fase
501
PSICOANÁLISIS DE IDEAS FILOSÓFICAS
del desarrollo llamada por M. Klein "fase depresiva". Estas situaciones traumáticas son vividas como pérdida de un objeto total, es
decir a la vez unificado y amado - odiado. El sujeto reacciona por
una regresión parcial a la fase anterior, o fase esquizoide. Este proceso se acompaña de una disociación del yo y del objeto, con una
desintegración incipiente: lucha de los objetos buenos y malos, pérdida parcial de la separación de lo interior y de lo exterior, sentimiento de extrañeza del mundo, vivencia de la inexistencia y de la
falta de valor del mundo y del yo. Este mecanismo se relaciona con
una represión particularmente intensa de la agresión (bien conocida
entre los filósofos, aún para una observador superficial). El yo lucha
contra la desintegración por la proyección del objeto malo. Luego
desplaza todo el conflicto hacia el plano de lo abstracto, proyecta el
objeto bueno y niega el objeto malo. En este plano abstracto, el yo recupera el objeto bueno, lo reconstruye y se reintegra correlativamente.
La lucha contra la desintegración se desplaza hacia el plano de lo
obstracto, y esto parece constituir un mecanismo específico. De donde
las preocupaciones filosóficas de la primera infancia. Después del
período de latencia, en el curso del cual varios factores pueden reforzar estos mecanismos (por ejemplo las identificaciones) el conflicto
de desintegración se produce otra vez con la pubertad y los años
siguientes. La defensa del yo dispone entonces de recusos muy superiores. La recuperación del objeto en la abstracción y la reintegración
del yo se vuelven actividades socialmente valiosas, y la técnica de
elaboración (la lógica, la problemática, el arsenal de conceptos) es
suministrada por la civilización.
La elaboración del sistema filosófico tiene por finalidad el establecimiento de un equilibrio entre las distintas instancias psíquicas.
Este equilibrio descansa sobre la eliminación del perseguidor interno.
En él interviene el ideal del yo en forma determinante. El yo puede
expulsar a su perseguidor si se une con su ideal del yo (es decir, en
un nivel más arcaico, con su objeto idealizado). El sistema trata de
armonizar el yo con el superyo y el ello por elaboración del ideal
del yo. Por consiguiente, el sistema considerado como objeto, es el
estadio terminal de la elaboración del objeto idealizado; y considerado en su aspecto funcional, es una estructura reguladora de las
relaciones de las instancias entre sí y con el mundo. El proceso implica
WILLY
502
BARANGER
una disociación del superyo, con represión y proyección de sus aspectos perseguidores. Asimismo, implica la represión de los aspectos del
ello incompatibles con el sistema establecido.
El filósofo trata de elaborar su superyo para transformarlo, en
la medida de lo posible, en ideal del yo, y trata de identificar su yo
con el ideal del yo, lo que le permite aceptar ciertos aspectos de su
ello. El éxito de esta tentativa es obstaculizado por una dificultad
intrínseca: el proceso implica la represión de ciertos aspectos del
superyo y del ello, tanto como del mismo yo, que son incompatibles
con la anhelada integración. Estas represiones se consiguen al precio
de sus correspondientes negaciones de parte de la realidad. La medida
de estas represiones y negaciones, su carácter más o menos radical,
el grado de labilidad o de rigidez de la integración conseguida -es
decir el funcionamiento de las instancias mediante el regulador filosófico- proporcionan un dato de gran valor para poder apreciar el
grado de objetividad de cualquier sistema filosófico. Pero este último
punto plantearía problemas nuevos que merecerían ser tratados por
separado.
NOTAS
[Al Un intento similar a éste y obedeciendo a idénticos principies, fué llevado a
-cabo por JOHN OULTON WrSDOM, en su libro The unconscious origin 01 Berkeley's philosophy, ("The International psycho-analitical Iíbrary", London, 1953). En esta obra notable,
Wisdom interpreta
las ideas filosóficas de Berkeley como una tentativa de elaboración
de una fantasía básica (hipocondríaca)
de envenenamiento.
Este autor muestra en forma
totalmente convincente cómo los distintos estadios del pensamiento de Berkeley elaboran
el conflicto básico, neutralizando el veneno afuera (negación de la, existencia de la materia,
"Esse est percipi");
o adentro (el agua de alquitrán como panacea purificadora).
Cabe
agregar que no tuve conocimiento de la obra de Wisdom sino muchos meses después de
redactado el presente trabajo, y que me alegré mucho de la coincidencia
de nuestros
puntos de vista metodológicos.
[B]
Por ejemplo:
es un hecho bien conocido que' distintos analistas valoran en
forma distinta
(es decir como expresión "inadecuada"
o "adecuada"
de los conflictos)
las posiciones políticas o religiosas de los pacientes. En ciertos casos (exceptuando
actitudes evidentemente
neuróticas desde todo punto de vista), determinada
posición puede
o no aparecer como "neurótica",
[ C 1 Según sus biógrafos, Descartes consideraba
de suma importancia
un sueño
que tuvo en la época en que estaba meditando los fundamentos
de su futura filosofía.
Él mismo dió de este sueño una interpretación
simbólica que hacía de él una revelación
filosófica. Máxime Leroy, biógrafo de Descartes, pidió a Freud indicaciones
sobre este
sueño, y Freud -aunque
se haya negado por razones obvias a analizarloconcluye que
el sueño, y las correspondientes
ideas filosóficas, son elaboraciones de un conflicto sexual
que Descartes atravesaba
en aquella época.
503
PSICOANÁLISIS DE IDEAS FILOSÓFICAS.
[DI Una persona psicoanalizada pudo reconstituir las' distintas capas de la foro
mación de su ideal del yo. Mencionaré tan solo identificaciones con personajes ideales,
míticos o literarios. El paciente se identificó en su primera infancia con una santa
cristiana martirizada por los romanos (sometimiento a un superyo sádico y goce masoquista). Luego, elaborando esta situación masoquista en forma paranoide, se identificó
con otro personaje histórico: una mujer que salvó a su país de los invasores muriendo
en condiciones muy traumáticas. En la latencia, estas identífícacíones fueron encubiertas
por otras, con personajes novelescos viriles y combativos, Al mismo tiempo seguían las
identificaciones con personajes masculinos caracterizados por su bondad o el bien que
hacían al género humano. En la época de la pubertad, aparecieron identificaciones de
características nuevas: con hombres jóvenes intelectualmente superdotados, esquizoides
y sufriendo del "mal du síécle" (tipo Chatterton, Hamlet, Werther, etc ... ). Las identííícaciones ulteriores siguieron dos líneas netamente diferenciadas: una serie die inventores en
el campo intelectual, y una serie de héroes revolucionarios (desde Spartacus hasta Lenín),
Las primeras identificaciones de tipo religioso fueron reemplazadas entonces por contraidentificaciones. Quedaban rasgos de todas estas identificaciones en el yo y el ideal
del yo del paciente. Cada una de ellas podría analizarse detalladamente pero se necesitaría exponer toda la evolución psicológica del paciente.
[El Si se busca el origen de esta negación, se la encontrará primero en Parménides
y la escuela Eleática. Pero fué desarrollada por primera vez por Platón: el cambio, el
movimiento, y por consecuencia el tiempo rigen el mundo sensible -es decir corresponden a un tipo de conocimiento inferior y parcial. El mundo de las "Ideas", el único
"real", está exento de cambios, inmutable, sin tiempo. En todo platonismo ulterior se
llega a la misma conclusión.
Para Spínoza la "substancia" que incluye todo lo existente, existe como causa de sí
misma, por su pura fuerza lógica - es decir independientemente del tiempo. Éste no
existe más que como "auxiliar de la imaginación", esta forma parcial e insuficiente de
representación. La "substancia" es tan inmutable como el mundo platónico de -las
Ideas.
Para Kant, el tiempo rige el mundo de los "fenómenos", pero no tiene ninguna existencia en las "cosas en sí". Es una mera "forma a priori de la sensibilidad" que organiza
por lo tanto lo que percibimos (los "fenómenos") pero no existe fuera de los espíritus
que perciben.
Se podrían multiplicar los ejemplos: hasta una época muy reciente (con algunas
excepciones) los filósofos casi no han tenido en cuenta el tiempo o lo han reducido a
una mera apariencia.
RESUMEN
Tentativas
de aproximacwn
al psicoanálisis
de las ideologías filosóficas
Este trabajo tiene por finalidad la investigación de la ideología filosófica;
sea en el creador, sea en el que la adopta. Se estudia primero la función
de la ideología filosófica en el desarrollo individual en relación con la
formación del carácter. Se llega así a la conclusión de que la ideología
filosófica tiene una función reguladora entre las distintas instancias psíquicas
y la relación de la personalidad con su mundo. Se entiende por ideología
filosófica una elaboración y una tentativa de dominio de las relaciones del
yo con el ideal del yo, destinada a manej ar los distintos sectores del campo
WILLY
504
BARANGER
vivencial del sujeto. Se estudian después los mecanismos que intervienen en
dicha elahoración y se llega a una hipótesis sobre el desarrollo psíquico
específico que lleva a la vocación filosófica.·
Willy Baranger,
SUMMARY
Attemps
al an. approach to the psycho-analysis
o/
philosophical
ideologies
The purpose of this paper is the investigation of philosophical ideology,
hoth in the creator or in one who adopts it. A study is first made of the
function of philosophic ideology in individual development in relation to
character formation. The conclusion is reached that the philosophical ideology has a regulating function hetween the various psychic powers and the
relationship hetween the personality and its world. By philosophical ideology
is understood an elahoration and an attempt at mastery of the relationship
hetween the ego and the ego-ideal, with a view to handling the various sectors
of the suhject's field of experience. The mechanisms involved in this elaboration are then examined and a hypothesis is reached as regards the specifíc
psychic development leading to a philosophical vocation.
RÉSUMÉ
Tentative d' étude psychanalytique
des idéologies philosophiques
Le hut de ce travail est l'étude de I'idéologie philosophique soit chez son
créateur, soit chez celui qui l'accepte, Il étudie d'abord la fonction de l'idéologie philosophique dans le développement de l'individu, en relation avec
la formation du caractére. On arrive ainsi a la conclusion que l'idéologie
philosophique a une fonction régulatrice des diverses instances psychiques
et de la relation de sa personnalité et de son monde. On comprend l'idéologie
philosophique comme une tentative d'élahorer et de dominer les relations du
moi et de l'idéal du moi pour administrer les différents secteurs du champ
d'existence du sujeto On étudie ensuite les mécanismes qui interviennent dans
cette élahoration et on arrive a una hypothése sur le développement psychique
spécifique qui mene a la voeation philosophique,
505
PSICOANÁLISIS DE IDEAS FILQSÓFICAS
ZUSAMMENFASSUNG
Psychoanalyse
VERSUCH
der philosophischen.
EINES
Weltanschauungen
Vorliegen Arbeit verfolgt den Zweck die philosophische Weltanschauung
zu erforschen, sei es in ihrem Schoepfer, sei es in ihren Anhaengern. Es
wird zuers die Funktion der philosophischen
Weltanschauung
in der in dividuellen Entwicklung und in Beziehung zur Charakterbildung
studiert. Verfasser gelangt so zu dem Schluss dass die philosophische Weltanschauung
eine regulierende Funktion zwischen den verschiedenen psychischen Instanzen
und in der Beziehung der Persoenlichkeit zu seiner Welt hato Unter philosophischer Weltanschauung
wird eine Verarheitung
und ein Versuch zur
Beherrschung der Beziehung zwischen Ich und Ichideal verstanden, zwecks
einer Kontrolle der versehiedenen Abschnitte des Erlebnissfeldes der Persono
Danach studiert Verfassen die Mechanismen die in dieser Verarheitung mito
wirken, und gelangt so zu einer Hypothese ueber jene spezifische psychische
Entwicklung die zur philosophischen Begabung íuehrt,
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