full PDF - Cornell Library Windows on the Past

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¡Grande y hermosa es la Bolsa! Sin ella
• no humearían las locomotoras en Africa,
no ardería el gas en la cocina del obrero,
no refulgirían los brillantes sobre la piel
de las damas de los usureros. Sin ella, ni
liberales rumanos, ni tranvías en Lisboa,
ni automóviles, ni progreso, ni cultura.
IIya Ehrenhurg:
CITROEIO HP
EDUARDO
GALEANO/ La pasión de decir
Aproximaciones:
Para eer a Bufalino
t
olítica autoritaria, presos políticos,
co trabando, nepotismo, olvido y
silencio: el Paragua}'. de Stroessner
E ste reportaje, realizado en una nación donde
.
prevalece una extraña y siniestra dictadura militar,
e producto de un viaje que recogió los detalle más
releval.les de la existencia de quien ha sido eje y
círculo existencial del Paraguay en los últimos
treinta añ08: Alfredo Stroessner.
Política autoritaria, presos políticos,
contrabando, nepotismo, olvido y silencio son lo
ingredientes principales del trabajo periodístico que
publicamos para dar a conocer la realidad de la
PaZ de los sepulcros impuesta el 1S de agosto de
1954, en nombre tk la libertad, el órden fJ el
progreso; pero sin pueblo ni instituciones
democrátiCas, en mpera, de una séptima
autoelección de quien, merecidamente, ha sido
calificado como el último tiranosaurio del r : - - - - : : - = - - - - - - - ,
continente.
Entrevista con ]ulieta EgufToia
úm 1350 México D.F
17 de febrero de 1988
'\
__EDUA
GALEA O:
textos para su "pasión de
decir"
....
_
A
lo largo de algo más de
200 páginas, la mayoría de
ellas pobladas de relatos de
corta extensión -con
aquellos elementos que dan
cuenta de un gran poder de
síntesis y de un no menos
envidiable toque conciso y
concreto-, Eduardo Galeano obtuvo hace diez
.años el Premio Casa de las
Américas en el rubro de
testimonio, con su obra
Días y noche. de amor y de
guerTa.
Algunas de las características que se desprendían de
dichos escritos -dramatismo, humor, ironía, ajustada descripción de lo que
sucedía bajo el tutelaje de
dictaduras militares y mil
'Ultima cerveza con CaldweU
Era el anochecer de un domingo de abril. Al cabo
de una semana de mucho trabajo. yo estaba bebiendo cerveza en una taberna de Amsterdam.
EStaba con Annelies. una compañera de la editorial Van Gennep. que me había ayudado con
santa paciencia en mis vueltas y revueltas por
Holanda.
Yo me sentía biel1. pero no sé por qué. tirando
a triste.
y me puse a hablar de las novelas de Erskine
CaldweU. Eso empezó con un chiste bobo. Yo di.
. je algo así como que el baño está al final del camino de la cerveza. de la misma manera que el
cenicero está al final del camino del tabaco; y entonces empecé a hablar de Caldwell y de sus esperpentos del sur de Estados Unidos, y ya no pude parar.
Hacla más de 20 años que yo no hablaba de él.
Yo no hablaba de Cadwell desde los tiempos en
que me juntaba en Jos cafés y las cantinas con
Horacio Petit. un paraguayo amigo, y con él
condimentos anecdóticos
más de variadas especies,
dignos de ser puestos al alcance de sus lectores y seguidores-, parecieran tener continuidad en una serie de textos sueltos que,
reunidos bajo el título genérico de La pasión de decir
han sido publicados en el
Río de la Plata, en los meses finales del año pasado.
Hacen juego, todos ellos,
con aquella tónica exhibida
en el libro distinguido en
Cuba y antes mencionado:
no tiene desperdicio, pese a
su diferenciada temática.
Los une en su contenido la
talentosa capacidad naN"ativa de Galeano, con base
en una sencillez de escritu-
•
ra que 8trve
para emparentar, sin distingos que remitan a lo habitualmente considerado importante, a los
hechos de mayor trascendencia con aquellos otros
que parecieran destilar
(aparentemente) una mayor cuota de intrascendencia anecdótica.
A través del muestrario
que se transcribe a continuación, el lector podrá
apreciar esa ligazón que los
une cualitativamente, producto de la experta y
diestra escritura que Galeano maneja con excepcional habilidad y maestría
literaria.
compartíamos los libros y los vinos y todo muy.
Ahora, mientras hablaba. mientras dejaba que
me brotara de la boca aquel torrente imparable.
yo veía a Caldwell, lo veía como lo imaginaba,
bajo un deshilachado sombrero de paja, meciéndose en una veranda. feliz por los ataques de las
ligas de moral y los críticos literarios, mascando
tabaco y rumiando nuevas cochinadas y desventuras para sus miserables personajes. Yo veía a
Caldwell y escuchaba a mi amigo paraguayo,
volvía a escuchar la perdida voz de mi viejo amigo en medio de algunas de nuestras borracheras
alucinantes.
Al día siguiente. el diario me trajo la noticia de
la muerte de Caldwell. Entonces supe que Caldwel1 se estaba muriendo. en algún lugar del sur
de Estados Unidos. mientras yo había sentido
-aquella tremenda necesidad de evocarlo en una
taberna de Amsterdam.
sia. la educación nos descuartiza: nos enseña a
divorciar el alma del cuerpO y la razón del cora-
Celebración de las bodas de la razón y el corazón
¿Para qué escribe uno. si no es para juntar sus pedazos? Desde que entramos en la escuela o la igle-
(Presentación y sekcción: Me)
mn.
.
Sabios doctores en Etica y Moral han de ser los
pescadores de la CO$ta colombiana. que inventaron la palabra aentipenltJne, para definir el lenguaje que dice la verdad.
Una lección de dignidad
En América Latina. la policía mata mucha gente, pero más gente mata la eoonomfa. Los precios
prohíben más libros que la censura.
Yo escribo para quienes no pueden leerme. Los _'"
de abajo los deveras. los que esperan desde hace
siglos en la cola de la historia, no saben leer o no
tienen con qué. Y sin embargo.•• Aunque fuera
para una sola persona, para unita nomás, valdria
1. pena.
Cuando me viene el desánimo, me hace bien
recordar una lección de dignidad del arte. que
recibí hace ai'os, en un teatro de AsIs. en Italia.
Habíamos ido con Helena a ver un espectáculo de
pantomima. y no había nadie. Ella y yo éramos
los únicos espectadores. Cuando se apagó la luz.
se nos sumaron el acomodador y la boletera. Y sin
embargo. los actores, más numerosos que el
público. trabajaron aquella noche como si estuvieran viviendo la gloria de un estreno a sala
repleta. Hicieron su tarea entregándose enteros.
con todo. con alma y vida; Y fue una maravilla.
Nuestros aplausos retumbaron en la soledad de
la sala. Nosotros aplaudimos hasta despellejamos
las manos.
Rascando donde pica
Uno quisiera escribir palabras que de algún modo coincidan con una necesidad colectiva. que es
como decir que uno quisiera escribir rascando
donde pica.
El pastor Bron me contó que hace algunos años
estuvo con los indios del Chaco paraguayo. El
formaba parte de una misión evangelizadora.
Los misioneros visitaron a un cacique que tenía
prestigio de muy sabio. El cacique, un gordo
quieto y call do, escuchó sin pestañear la propaganda cristiana que uno de los pastores le leyó en
lengua de los indios. Cuando la lectura terminó.
los misioneros se quedaron esperando.
El cacique se tomó su tiempo y después pesta.
ñeó y comentó: -Eso rasca. Y rasca mucho, y
rasca muy bien. Pero rasca donde no pica.
CeJebraclOO de las bodas del pasado y el presente
Un sistema de desvinculos para
los callados
no se hagan preguntones. para
los opinados
no se vuelvan opinadores.Para que cada personita, rota por dentro, no pueda nunca juntar sus
propios pedazos, ni pueda nunca reconocerse en
otras personitas también dolidas de roturas y desparramos: para que las minúsculas islas nunca
formen, juntas. una vasta tierra firme.
Un sistema de desvínculos, que nos condena a
la mutilación y a la soledad. El mundo oficial,
usurpador del mundo real, divorcia la emoción y
el pensamiento, como divorcia el sexo y el amor,
la vida privada y la vida pública, el placer y el
trabajo, el lenguaje escrito y el lenguaje hablado.
También divorcia el pasado y el presente, para
que la historia no joda, para que se queda quietecita en los museos, presa o muerta.
A los enemigos de la amnesia, el sistema nos
acusa de tener qLos
nuca. Y nosotros decimos: sí y a mucha hóDii. Tenemos ojos en la nuca, además de tenerlos en la cara, para no volver
a tropezar con piedras mn veces tropezadas ni
caer nuevamente en las trampas de siempre, en
los errores y los horrores de siempre: para que la
historia deje de girar como una calesita siniestra.
,......P6rque en América Latina, la tragedia no se repite como farsa: se repite como trag~Jia.
Arte de resurrecciones .
Contar la vida que fue, me gustaría; y hacerlo de
tal manera que la vida sea mientras yo la cuento.
Eradio Zepeda hizo el papel de Pancho Villa
en México insurgente, la película de Paul Leduc
y lo hizo tan bien que desde entonces hay quien
cree que Eraelio Zepeda es el nombre que Pancho
Villa usa para trabajar en cine.
Estaban en plena filmación de esa película, en
un pueblito cualquiera, y la gente participaba en
todo lo que ocurrla, de muy natural manera, sin
que el director tuviera arte ni parte. Hacla medio
siglo Pancho Villa babia muerto, pero a nadie le
sorprendió que se apareciera por alli. Una noche,
después de una intensa jornada de trabajo, unas
cuantas mujeres se reunieron ante la casa donde
Eraclio dormía, y le pidieron que intercediera
por los presos. A la mañana siguiente, bien
tempranito, él fue a hablar con el alcalde, y los
presos fueron liberados.
- Tenía que venir el general Villa, para que se
hiciera justicia- comentó la gente.
Desde Arguedas, hacia Onetti
Yo estaba regresando a Montevideo, al cabo de
un viaje. No sé de dónde venía, pero sí sé que en
el viaje había leído el libro final de José María
Arguedas, El zorro de amoa y el zorro de abajo.
El libro, recién publicado, era un adiós a la vida,
que Arguedas había empezado a escribir el día
que decidió matarse. Era el digno y desgarrado
testamento de un hombre que decía la verdad.
Yo le creí. Desde la primera palabra le creí todo,
aunque no lo conocía, como si lo conociera de
siempre.
Juan Carlos Onetti si lo conocía.
En El zorro. Arguedas había dedicado a Onetti el más alto elogio que un escritor pueda brindar a otro e;critor: había escrito que estaba en
Santiago de Chile, pero que en realidad quería
estar en Montevideo, para encontraser con Onet·
ti u y apretarle la mano con que escribe".
En casa de Onetti, se lo comenté. El no sabía.
Ni siquiera sabía que el libro se había publicado.
Se lo comenté y quedó callado. Hacía bien poco
que Arguedas se había partido la cabeza de un
balazo. Los dos estuvimos mucho tiempo, minutos o años, en silencio. Después yo dije algo, pregunté algo, y Onetti no contestó. Entonces alcé
los ojos y le vi aquel tajo de humedad que le atravesaba la cara.
La realidad corrige a García Márquez
Si la tía de mi amigo Dámaso Murúa hubiera
contado su historia a Carda Márquez, quizá la
Crónica de una muerte anunciada hubiera tenido otro final.
Susana Conueras, que así se llama la tía de
Dámaso, tuvo en sus buenos tiempos el culo más
incendiario de cuantos se hayan visto llamear en
el pueblo de Escuinapa y en todas las comarcas
del goUo de California. Hace muchos años, Susana se casó con uno de los numerosos galanes que
sucumbieron a sus meneos. En la noche de bodas,
el marido descubrió que ella no era virgen. Entonces se desprendió de la ardiente Susana como
si contagiara la peste, dio un portazo y se marchó
para siempre.
El despechado se metió a beber en las cantinas,
donde los invitados de su fiesta estaban siguiendo
la juerga. Abrazado a sus amigotes, se puso a
mascullar rencores y a proferir amenazas, pero
nadie se tomaba en serio su espantoso tormento.
Con benevolencia lo escuchaban, mientras él se
tragaba a lo macho las lágrimas que a borbotones
pujaban por salir, pero después. le decían que
chocolate por la noticia, que claro que Susana no
era virgen. que todo el pueblo sabía menos él, y
que al fin y al cabo ése era un detalle que no tenía
la menor importancia, y que no seas pendejo,
mano, que nomás se vive una vez. El insistía, y
en lugar de gestos de solidaridad recibía bostezos.
y así fue avanzando la noche, a los tumbos. en
triste bebedera cada vez más solitario. hacia el
amanecer. Uno tras otro, los invitados Se fueron
yendo a donnír. El alba encontró al ofendido
sentado en la acera, completamente solo y bastante fatigado de tanto quejarse sin que nadie le
llevará el apunte. Ya el hombre estaba aburriéndose de su propia tragedia, y las primeras luces
las ganas de sufrir y de vengarse. A media maña-
na se dio un buen baño v '.e tomó un café bien caliente y al mediodia v' lvio. arrep ntido, a los
brazos de la repudiada.
Volvió desfilando, a paso de gran ceremonia,
desde la otra punta de la calle principal. Iba cargando una enorme ramo de rosas. y encabfzaba
una larga procesión de amigos, parientes y público en general. La orquesta de serenatas cerraba
la marcha. La orquesta sonaba a todo dar, tocando para Susana, a modo de desagravio, Negra
consentida y 'Vereda tropical. Con esas músicas,
tiempo atrás, él se le había :Ieclarado.
Celebración del nacer incesante
Miguel Mármol sirvió otra vuelta de ron Matusalén y me dijo que estaba conmemorando, bebemorando, los 55 años de su fusilamiento. En
1932, un pelotón de soldados habia acabado con
él, por orden del dictador Martínez.
-De edad, ya llevo 82 me dijo Miguelito- pero
ni yo me doy cuenta. Tengo muchas novias. Me
las recetó el médico.
Me contó que tenía la costumbre de despertarse antes del amanecer, y que ni bien abría los ojos
se ponía a cantar, a bailar y a zapatear, y que
los vecinos de abajo no les gustaba nada.
Yo había idO a llevarle el tomo final de Memoria del fuego. La historia de Miguelito funciona
como eje de ese libro: la historia de sus "muertes
y sus resurrecciones", todo a lo largo de su lucha
incesant contra el capitalismo. Desde que nació
por primera vez en 110pangQ, n El Salvador. Miguelito es la más certera metMora de América
Latina. Como él, América Latina ha muerto y ha
nacido muchas veces. Como él, sigue naciendo.
-Pero de todo eso -me dijo- más vale ni
hablar. Los católicos me dicen que todo ha ido
por la pura Providencia. Y los comunistas, mis
camaradas, me dicen que ha sido por la pura
coincidencia.
Le propuse que fundáramos juntos el marxismo mágico: mitad razón, mitad pasión, y una
tercera mitad de misterio.
-No sería mala idea -J?e dijo.
Gelman y su anciana furiosa
Juan Ge1man me contó que una vieja señora $e
había batido a paraguaros, en una calle de Parls,
contra toda una brigada de obreros municipales.
Los obreros estaban cazando palomas cuando
ella emergió de un Ford a bigotes, blandiendo su
paraguas, y se lanzó al ataque. A mandobles se
abrió paso y desató las redes donde las palomas
habían sido atrapadas. Mientras las palomas se
echaban a volar, la señora la emprendió contra
los obreros, que no atinaron más que a protegerse, como pudieron. con los brazos.
Los obreros balbuceaban disculpas que ella se
negaba a escuchar: no se lo tome así, que son órdenes superiores, que las palomas están arruinan·
do la ciudad, que son terrible plaga... Cuando a
la furiosa señora se le cansó el brazo, y se apoyó
en una pared para tomar aliento, los obreros se
animaron a pedir alguna explicación. Y ella dijo:
-Mi hijo murió. y se convirtió en paloma.
Entonces los obreros le propusieron:
-Señora, ¿por qué no se lleva a su hijo y nos deja
trabajar en paz?
Los obreros dijeron que tenían mucho que hacer, que había que atrapar millones de palomas
que andan sueltas por todo Paris.
-¡Ah. nol -dijo ella-o ¡Eso sí que nol
Y perdiendo la mirada en el vacío, lejos de
ellos, lejos de todo. dijo:
-Yo no sé cuál de las palomas es mi hijo. Y si supiera, tampoco me lo llevaría. Porque ¿qué derecho tengo yo a separarlo de sus amigos?
37
1
e
itroen' 1 11... Es la Acrópolis
y es an Pedro de Roma. Aquí se
adora a un Dial> único: se llama el
Inefable.
honran aquí tres mil
santos. u nombres, sonoros y enigmáticos. cubr n las altas arcadas, se
derraman sobre la plll7.a, se deslizan
por las estrechas calles de París. Sumergen las oficinas de los bancos,
dominio de la contabilidad tremolante, de la tristeza de los empleados, del ci~arro a medio fumar en el
cristal del mostrador.
Por todas partes se filtran estos
nombres: en las alas de redacción de
los periódicos, en los despachos de
los ministros, en las alcobas de las
rortesanas, derram,ndo sobre la alfombra los polvos o las perlas.
V llelan air amente hasta la torre
Eiffel, en donde se convierten en la
onda del .ter que envuelve la granja
de orrnandía, el puente del trasatlántico, el automóvil Citroen en
las arena d I Sabara. ombres rimbombantes. un espeso sudor de sándalo v de almizcle, la viscosidad de
la sa~gre. el ahogo de los sueños, el
recu rdo. la desesperación saludable: Royal Dutch, Ríotinto,
Thomson Bouston, Canadian Pacific. Malopolska. Santa Fe... No, no
e; el cobre, no es el petróleo, no es la
carne ~roseru del Universo: son los
nombres d los santos, la oscilación
de las cifras. de las ondas, la palpitación devota de la Humanidad.
En algún lejano punto, seres anónimos mueren tristemente sin adivinar iqtúera que aquí, en este templo
de las columna.s inevitables, todos los
días. d doce de la mañana a las tres
de la tard , los fieles imploran por
ello. con fervor.
Rumania. Suelo negro. i un árbol, ni una brizna de hierba. lada
más que los pozos de petróleo, el sol
de plomo y la fetidez. Los fieles súbdito de sir Henry bullen entre las
tuberías y las cisternas. Están tristes,
sucios y d piden un olor de gasolina ... Aquí, nada más que un tierno
nombre:
-A 376 tengo Astra-Romanas.
Alredroores de Penang. Los Iteve·
as siguen sangrando. La savia lechosa hiede al coagularse. Mr. Davies se
agita entre sus húmedas sábana... Se
halla rendido por un acceso de
fiebre. Los cooUes revolotean y caen
como mosquitos.
-Tomo Malacas a 311.
En el Cabo los negros buscan los
diamantes: De Beers, 1.140. En el
puerto de Salimica se cargan las tier·
nas hojas de t baca: Tabacos de Salónica, 1,117. En Indochina, el fosfato: 310. Sentimentales yanquis y
sus esposas se apresuran a visitar
Europa: Wagonslits, 674... Cerillas
suecas, 2,895. ¿Quién puede pasarse
sin cerillas?.. Los médicos ordenan
las aguas minerales a los enfermos
del hígado: Vichy, 2,645. Los enfermos elel hígado degu.stan licores a escondidas: Cusenier, 2,850. Los picos
de-los mineros golpean el suelo de
Galftzia: Dombrowa, 1,948. He
aqui elegantes recién casados que llegan al hoteL Seis arr02antes criados
31
___ CIT OE
lOHP
I1ya Ehrenburg - - - - - - - - - - - -
Contando la saga del automóvil, el
escritor soviético logró un fascinante
documentoharrativo acerca de la civilización de entreguerras (que, con justa
ambición, subtituló eró ·ca de nuestro
tiempo).
De esta obra excepcional, escrita en
Paris entre febrero y junio de 1929 (y
publicada al año siguiente en España),
hemos seleccionado el capítulo La Bolsa.
arrastran (.'on esfuerzo sus largas maletas, plagadas de letreros, abigarradas como un globo terráqueo: Hotel
Continental, 645. En Ginebra se
condena la guerra de los gases; pero
quedan los abonos minerales y queda
toda la imperfección de la naturaleza humana: 1 itratos, 323. En Montparnasse los turistas acuden al cnfÉ' a
observar un poco cómo viven los
grandes artistas. Por supuesto, los
turistas beben cerveza y guiñan el
ojo a las cortesana'! que no cuestan
mucho: Rotonda, 189.
Los feligreses del inmenso templo
no \'en el petróleo, ni las cortesanas.
ni el cobre. Ni siquiera ven los preciosos papeles verdes en los que se
hallan grabados heveas, pozos de
petróleo, negros desnudos, chimenea..., campos de trigo. Los preciosos
papeles permanecen en la negrura de
una caja de caudales incombustible.
Aquí la gente no se vende nada más
que cifras, un sonido, un éter imponderable.
Estos hombres tienen el oído fino.
Oyen de qué habla la tierra. Que estalle un incendio en Transilvania o
que nazca un nuevo general mexicano, e instantáneamente las columnas
de cifras se ponen a temblar. F.n 0ruega los conservadores han sido
derrotados en las elecciones. ¡Se han (
descubierto nuevos yacimientos de
platal Las cifras tiemblan. La voz
tiembla también: yo tengo, yo tengo, yo tengo.
.
En mayo, la exportación de
caucho de las colonias inglesas ha
bajado de 49.800 toneladas a 43,960.
Ford ha vuelto a abrir sus fábricas.
Las acciones Padang suben.
En China la revolución se calma.
se pueden introducir mereaneias en
el pais... Por el carnina se tropieza
con una barrera: "¡Capitán, sírvase
usted entregarnos ochocientas
libras'" En el curso del último ejercicio, 6,084 barcos. Las acciones de
Soez suben: 1,264. ¡Tomo!
Nueva York acusa una superpr~
ducción de llZúcar. 14.'5.000 toneladas de excedente. Los que poseen acciones de Azucareras suspiran afligidos:. Pofnte-a-Pitre baja: 2,68.5.
Se ha descubierto un nuevo procedimiento de reproducción gráfica: el
neograbado, Es por el bien de la Humanidad, pero no por ello las acciones de las Publicaciones Periódicas dejan de bajar: 635.
Dentro de quince días, ele<..-ciones
en Sudáfrica: ¿General Smith?... ¿O
general Herzog?.. Las probabilidades on equivalentes. La'! acciones de
las mínas de oro Golfields y Bralcpan
suben y bajan. ¿General Smith?
¿General Herzog? ..
Mas he aquí que todo queda olvidado: el cobre victorioso de Ríotinto,
el malestar del azúcar. los generales
africanos. Olvidado queda incluso el
escándalo de cierta "Colomb on",
en la que al parecer no había ni petróleo. ni dinero, ni siquiera
hombres a los que se pudiera encar·
celar para desahogarse un poco.
Ahora todo ha quedado olvidado.
Ahora, bajo el peristilo, un sólo
nombre: Citr~n.
-ICit~n, 1,8401
-ll,845! Tomo.
-1,860.
,
Como siempre, en las fábricas de
Clichy, de LevaUois ). de }avel, la
cinta de hierro gira tristemente. Camo siempre, Pierre Chardin fija sus
estribos. Las mecanógrafas teclean.
Un cliente emocionado espera en el
salón de las entregas. M. André
Citr~n da los últimos toques a un
informe sobre las barreras aduaneras. ¡La industria del automóvil está
ahogada!... La prensa "Toledo" estampa el metal y la carne. Allí es
martes, dia de labor: se trabaja.
Aquí es el rugido, el entusiasmo,
lá desesperación, la catástrofe:
¡Citroenl ¡Compren Citroen, nada
más que Citr~nl ¡Prontol ¡Ya ven,
1,8651 ¡Es inauditollPara rehacer su
posición 1 ¡Para haCf.>r fortunal ¡Para
salir del apurol ¡En seguidal 11,8801
En las minúsculas cabinas telefónicas. sudorosos empleados lanzan pequeños gritos:
-¡Alól Citroen. 60, 65, 70, 65.
70,80.
En el dominio de la colillas de cigarro sobre el cristal de los mostradores y del tremolar de la contabilidad, el director de un pequeño banco no suelta la bocina del teléfono.
Se calla. Oye: 65, 70... Luego se enjuga la frente con la manga y gime:
-Eso es e "'indieato... ¡Michaud,
aló, Michaud, comprel Hasta 90...
Los jugadores corren a las ventanillas. De los rostros de las mujeres se
desprenden los polvos. Hace calor.
Los hombres apagan sus colillas en
los tinteros. Se toman las órdenes
apresuradamente. Las manos tielftblan. danzan las letras. las siete
letras sagradas: Citroen.
Un joven empleado se levanta de
un brinco; tiene calambres en el estómago. Corre al café próximo; pero
no se hace servir nada. Lo único que
hace es telefonear a su tío, que es
portero retirado del Liceo Michelet:
-Puedes comprar diez Cltroen.
Es absolutamente seguro. Yo he visto
la.~ órdenes de Collot. Por lo tanto,
no hay peligro... ¡Sólo que date prisa!
Los golfillos corren con sus periódicos gri . que se pegan a los dedos. Los periódicos. naturalmente,
tienen muchas páginas y dan muchas
noticias. En Crenoble, por ejemplo,
un adolescente ha degollado a una
anciana. Hoy, el rey de Espnfl q ha
tenido una entrevista sum<lm~~te
fría con Primo de Rivera. Los peritos
se toman vaL'aciones. En Cheeoeslovaquia se juzga a los gitanos antropófagos. Pero todo esto se pasa por
alto. La verdadera vida empieza más
lejos: "En la Bolsa se registra una
fuerte demanda de Citroen. En los
medios competentes se asegura que
este movimiento es debido al proyecto formado por un potente trust norteamericano que desearía adquirir
todas las acciones del negocio" .
Articulo: "El peligro norteamericano." Información: "La General Motors progresa en Europa." Ecos:
"Corre el rumor de que Citroen está
en negociaciones con la General Motors." Telegrama de Moscú, vía Ríga. Esta vez no se trata ni del
hambre Di de una sublevación en
Georgia: "Citr~n organiza una expedición al Turquestán. Citroen ne~ocia un acuerdo con los So\'iets:'
Sección industrial: "Pre,,-iendo la extensión de us e. portacionE'S Citroen
va a intensificar su producción. Pretende llegar ense~uida al ritmo de
mil coches por dia." Sección deportiva: "Se dice que Cítroen sacará enseguida un nuevo modelo que tendrá
todo. los méritos del antiguo, pero
que costar' todavía má~ barato."
Sección financiera: "1,860. 1.875."
La cadena emite su grito estridente. Las prensas tienen su estrépito de
trueno. En Javel yen Levallois...
Chauvet, el tenedor de la cartilla
de ahorros, se desliza a todo correr
por la calle Vivienne. o ve nada. Se
halla imbuido de abnegación. Tiene
un bigote rojizo y unos ojos de bacante. Derriba a una pequeña vieja.
Ni siquiera se entretiene a pedirle
perdón. Como un pájaro vuela a la
escalinata del templo. Grita. Lanza
el antiguo "evohé".
-¡851 ¡Tomol
• • •
El mattre d'Mtel cree piadosamente
en el podería de monsieur Aubert y
lanza miradas entusiasmadas hacia
la mesita del rincón: M. Aubert chupa un espárrago y mira a lo lejos con
indiferenci . Difícil sería decir si está contento o tri te, si juega al alza o
a la baja, en fin, lo que tiene en la
cabeza, si el cobre o el carbón.
En este momento. en todas las mesas no se habla nada más que de
Citroen. Clientes que han oido el jadeo del recadero vierten sobre el
mantel el vino, sombrío como sangre
de toro. He aquí uno que ha vendido
ochenta Citroon hace dos horas.
¿Cómo quieren que mordisquee
tranquilamente sus hojas de alcachofa? Unicamente M. Aubert permanece impasible. El no tiene nada que
ver con Citroen. ¿Acaso está en lo de
"Salónica"? IQuién sabel M. Aubert
chupa melancólicamente su espárrago. Mas he aquí que un recadero,
con el cuaderno de notas en la mano,
se aproxima a su mesa y le enseña algo a M. Aubert. El otro, sin dejar de
comer, murmura:
En una pequeña calle, muy eerca de
la Bol & hav un restaurante de no
-Bien; que se continúe.
mu)' buena' .apariencia, pero que
El
maitre d'hótel, al tiempo que
ciertamente es digno de nota. Ostensopla en el sombrero hongo para
ta el rótulo de "El Pato de Oro". En
quitarle una motas de polvo, suél almuerzan los grandes bolsistas.
surra:
Estos ensalzan allí la carne en con-¿Qué opina usted de lo de Ciserva y el Mexican Eagle, degustan
traen. M. Aubcrt? M. Aubert se enla "Shell" a la mayonesa y rocían el
coge de hombro:
derrumbamiento de los fosfatos con
-No opino absolutamente nada.
Pomard 21. De cuando en cuando,
Haga llamar mi coche.
jadeantes recaderos penetran
Los negocios de M. Aubert con la
corriendo en el restaurante. Los que
potasa le han procurado un beneficio
están almorzando miran las hojas del
cuaderno de notas y, sin acabar de
tragarse el bocado, mascullan:
"Continuar hasta 425:' Los recaderos salen al galope. Tambíén ellos esperan sin duda beneficiarse con el
golpecito dado a la Bralepan. Ya les
llegará su hora. También ellos comerán aquí. Y entre dos tragos de.
champaña brut darán graves instrucciones. ¡Paren, compren, stop a
701
• • •
Innecesario es decir que el maítre
dñOtel conoce muy bien a sus clientes. Tampoco a él le disgusta un poco
de especulación. Al pasarle el abrigo
a M. Leblois le pregunta respetuosamente, pero con el tono de un hombre entendido:
-¿Qué, M. Leblois, cree usted
que el cobre subirá más todavía?
M. Leblois, acalorado por el pavo
trufado y el Pomard, tiene una risa
campechana:
-¡Como pasta de galleta, amigo
mío, como pasta de galletal ¡Puede
estar usted segurol
El maUre d110tel sabe quién bebe
simple Burdeos y quien bebe Laffitte
78, quién juega con menudencias y
quién constituye poderosas alianzas.
La propina que le da M. Aubert no
tiene nada de extraordinario. Con
eso no se \'a a ninguna parte. Pero
M. Aubert maneja grand negocios.
El ha sido quien últimamente ha
producido la baja del ""ali '. Dejó
correr el rumor de que se habían descubierto nuevos yacimiento de potasa en Persia v asimismo en la región del mar M'uerto, y con ello hizo
perd('r ocho enteros a las acciones.
lo bastante redondo para permitirse
adquirir un precioso Buiclc. Su coche
le lleva entre un balanceo perezoso.
M. Aubert no mira a los otros automóviles por la ventanilla. . o lee el
listín de la Bolsa. Tranquilamente
hace girar el picaporte dt: una puerta, sobre la cual se lee en una pequeña placa de cobre: "El financiero
republicano. Redacción". M. Aubert
hace en silencio una señal con la cabeza. El director balbucea:
-Bueno... ¿qué? ..
El director lleva un chaleco de lana. Sus bigotes saltan de modo e~tra­
ño. Parece una gallina clueca. Monsieur Aubert empieza por sacar un
cigarro y lo golpea contra su cigarrera. Luego lo enciende, se sienta en
una silla desvencijada y dice arrastrando perezosamente las palabras:
-Está arreglado. 480 en cierre. Y
ahora le toca a usted. Lo de más
efecto será lo del Consorcio.
El director, después de limpiarse
la vieja pluma en el chaleco, traza
letras enormes salpicadas de lujosos
.floreos: "Nos hemos enterado de que
Citr~n se halla en negociaciones
con la General Motors y también con
las fábricas Opel y Fiat. El alza de
las acciones es, pues, absolutamente
normal y nosotros no podemos menos que recomendar a nuestros.....
La vieja pluma cruje. El director
exhala un profundo suspiro. No hay
que decirlo: está emocionado.
11
M. Aubert lee a Mareel Proust. Vive
nero. ¡Pues bien, amigo PauI vamos
en medio de gatos siameses, de paisa'es de Van Gogh y de una coleccción
a ganar billetesl
de globos terráqueos antiguos. Vive
Sin embargo. Paul no pudo dessolo, con Luis, un ayuda de cámara
prenderse de sus inclinaciones literasucio y presumido. Nadie podría firias. Se convirtió en el modesto redactor de un periódico financiero.
gurarse que aquélla es la vivienda de
pero mientras escribía el panegírico
un bolsista. Las actas de las asamde un banco sospechoso "Hoodkons
bleas generales. los listines, los recorand CO.", o ensalzaba las acciones
tes de periódicos. todo ello está salpide la fantástica sociedad "Guai.emacado de poemas surrealistas, de fotola". se repetía a menudo las palabras
grafías de los tugurios de Marsella y
de Chamfort que tanto le gustaban:
de la ceniza de plata de los cigarros.
"Viviendo
y viendo vivir a los
M. Aubert no se ha ocupado siemhombres es menester que el corazón
pre de los fosfatos y del cobre. En
otro tiempo fue hombre de letras y se rompa o se haga de bronce." Desde el momento en que había guardahasta socialista. En aquel entonces
quería eclipsar a Emilio lola y do su frasquito en el armario debía
luchar por la Justicia. Entonces hacer aceptar ahora a los cándidos
despreciaba el lujo y la flor de lis, la provincianos estos títulos de minas
carrera de M. Millerand y el aullido inexistentes. ¡La elección estaba
de chacal que se oye alrededor de la hechal
Bolsa. Era joven e irreductible.
Transcurrieron dos años. El peVivía en una habitación minúscula riodista Paul Aubert se había converde la calle Monge y viajaba en segtm- tido en M. Aubert, el cliente de MEl
Pato de Oro", el invitado de las casas
da clase en el tranvía.
Transcurrieron los años. De un más selectas de París. Con valores de
libro de Paul Aubert, La novela de petróleo fue con lo que consiguió poun niño encontrado, editado con las nerse viento en popa. Jugó a la baja
economías de una anciana tía del y ganó. Su semblante descolorido y
autor se vendieron catorce ejempla- melancólico llegó a convertirse en un
res. Nadie escribió una linea de barómetro en el que centenares de
crítica. Y no es que la novela fuera gentes consultaban todos los días los
tan ,mala; pero en París no pasa dia pronósticos: M. Aubert ¿está hoy
sin que se publiquen docenas de nue- triste o alegre? ..
Un día se encontró con Luciana y
vas novelas, y los críticos sólo tienen
dos manos y un estómago. Aubert se le propuso ir a dar un paseo por el
disgustó y malquist6se por ello, no bosque de Bologñe. Lucíana lanzó a
sólo con los críticos, sino también hurtadillas una mirada hacia el
Buick y sonrió tímidamente: su macon la Humanidad.
Escribía en los periódicos de iz- rido sólo soñaba con un pequeño
quierda artículos fogosos. En ellos Citroen. Aubert podia haberla toreclamaba la Revolución: únicamen- mado, pero no ]a tomó. ¿Fue timite la Revolución -era capaz de desin- dez, q resColdos de un viejo sentifectar a Europa. Pero en cuestión de mienJb, o simplemente pereza? ..
revolución llegó la hora de las elec- Soliéito. la ayudó a bajar del autociones municipales y el partido so- móvil y leyendo el asombro en los
.
cialista festejó ruidosamente su vic- ojos azules sonrió:
- Mire usted, Luciana, ya no
toria. En Blois había ganado 68 votos. El ciudadano Aubert se SUQler- escribo novelas. Ahora estoy muy
gió sin remedio en la tristeza. Enton- ocupado y lo que me ocupa es una
ces fue cuando conoció a Luclana. cuestión prosaica: juego a la Bolsa.
Luciana era una vulgar toqui-meco En otro términos, mi corazón se ha
de ojos azules. Después de informar- hecho de bronce...
No era por meTa casualidad por lo
se delicadamente de los recursos de
su nuevo adorador. cenó una vez con que M. Aubert se había encariñado
él en un pequeño restaurante nada con los valores Citroen. Lo había escaro. coqueteó un poco. lanzó algu- tudiado todo: la animación del mernos suspiros -por algo tenía los ojos cado del automóvil, el alza de los vaazules- y después se casó con la ma- lores que no tenía nada de artificial.
yor tranquilidad del mundo con un los rumores de negociaciones con
agente de seguros. Entonces Paul le Norteamérica. el acuerdo-con Polodijo a un amigo suyo, estudiante de nia. la proximidad, por último, de la
medicina, que tenía un viejo perro asamblea general. El trabajo prepaciego y que no tenía más remedio ratorio lo había hecho el propio M.
Citroon por él. Ahora le faltaba
que procurarse estricnina.
Aubert hubiera podido morir. yen concluir el negocio. Las acciones estal caso MEl Pato de Oro" no hubiese taban a 1.560. Era fácil hacerlas suconocido tan magnífico cliente... Pe- bir hasta 2.200. Vendiendo hábilro no murió. Tal vez aquella maña- mente no perderían más de 100 franna de septiembre hiciera un tiempo cos. De este modo se podría ganar
demasiado hermoso y fuera el sol unos 500 francos por título. Para esta
quien pronunciara la última pa- operación ha~a falta disponer de un
labra. Acaso nuestro misántropo sin- capital de millón y medio de francos.
tiera miedo de pronto a los ca- Por lo tanto habria que formar una
lambres de estómago. Estuvo todo el pequeña coalición: M. Poulaille, M.
día vagando por las calles. Luego se Cressillon, el director de El finondurmió. A la mañana siguiente se le- ciero republicono y, por último. él,
vantó con una sensación de lan- Aubert. Quinientos mil a la prensa.
guidez. Se desperezó. No habia re- Después de la compra del primer pamedio: era menester vivir. La Justi- quete, M. Poulaille percibe un anticia ¡qué
Nunca habría revolu- cipo sobre títulos. Se hace subir hasción. L
y todas las Lucíanas ta 2,000. No hay que exagerar la Do..
tao Cada participante puede contar
eran fáciles
co~ir teniendo di-
con un beneficio neto de eiscientos a
setecientos mil francos.
La coalición quedó formada en un
reservado del restaurante Normandy, consagrado por un cordero
"Rothschild 93", digno en todos respectos del acontecimiento.
• • •
Una buena mañana. M. André Citroon se quedó asombrado al leer en
todos los periódicos bien informados
que estaba derrotando a todos sus
competidores y que el provenir le
pertenecía. Ello le asombró, pero no
le disgustó. M. Citroen sabe lo que es
una broma y sabe asimismo lo que es
una coalición de Bolsa. En principio,
no tenia nada que decir contra el alza... la condición de que aquellos
desconocidos que tan bien le querían
supieran detenerse a tiempo\... Si
apretaban demasiado podría sobrevenir un derrumbamiento. lo que
asestaría un golpe sensible al crédito
de M. Citroen. Lo principal es saber
pasar la mano a tiempo. M. Citroon
suspira. Comprende muy bien que es
imposible retirarse. ·'¡Tomol.. ... M.
Citroen coge el receptor del teléfono:
-¿Cuánto?
M. Citroon se ve arrastrado por el
frenesí de los otros. Abara ya no es el
presidente del consejo de administración; no: es sólo un jugador. Su corazón palpita. Del aparato ale un
ruido confuso como de un caracol
marino: es el ruido del tiempo. Por
fin: 1751 M. Citroen sonríe: 1Esa gente tiene suertel Un nueve más...
• • •
En París hay cerca de tres mil periódicos y revistas consagrados a la
Bolsa. Elli8t{n de DesfO&'lés. El Pro y
el contro. El pequeño ctlpitolisttJ. El
dinero, El correo de III Bollo, Lo
hoRCO J,Q1ICQt1, El pequeño listín.
Lo tendencia, Lo ,evisto de 101 0010re3, Lo cortero del froncés. LiJ voz de
los finonuu. El ctlpítol. Lo outoridtJd finonciero. Argus. A prDpÓ$ito...
La coalición formada por M. Aubert no había reservado nada más
que 500.000 francos a la prensa. Por
consiguiente había que limitarse a
unos cuantos raros elegidos. El financiero republibano, el que tiene
intereses en la coalición. es el que
inicia el movimiento. Inmediatamente otros treinta y seis periódicos
le sostienen. Los otros se callan. Se
callan porque todo el mundo es optimista y con mucho mayor motivo los
redactores de las hojas financieras:
esperan que su cortés silencio les valga algo.
¡Aló! ¡Alól Mr. Sloan, presidente
de la General Motors. ha llegado a
París. El viaje de Mr. Sloan ejercerá
una influencia capital sobre el porvenir de las fábricas Citroen.
De paso, hagamos notar que la
General Motors es mucho más fuerte
y más expeditiva que Ford: durante
1928, la General Motors ha vendido
1'842.443 coches, lo que representa
el 42 % de la producción total de Estados Unidos.
Las fábricas Ci~n acaban de ser
reorganizadas nuevamente de arriba
abajo. Se hallan en condiciones de
realizar una producción intensiva.
La campaña que empieza promete
ser singularmente brillante. Desde el
mes de enero, la curva de los pedidos
s
bruscamente: el 52 % de los automóviles parisienses son Citroen; en
Madrid, los taxis son Citroen. En el
Japón ha sido abierta una primera filial...
La gestión financiera de la Sociedad André Citroen merece la confianza universal. Detrás de Citroen
se encuentra, como es sabido, el más
potente de los bancos, el Banco Lazard.
El pasado año, el dividendo fue fijado en 24.85. Este año se espera un
aumento tanto del dividendo como
del volumen de operaciones.
Los periódicos publican artículos
significativos y poéticos. Aluden al
interés nacional y al triunfo de la organización.
El tío del astuto empleado, el portero retirado, no ha podido contenerse. El hombre disfruta de una
pensión minúscula. No tiene para tomar una copa de ron ni para comprar un poco de tabaco. Se ha decidido a buscarse un pequeño suplemento. Todo el mundo lucra con
esos valores, ¿por qué ha de ser él peor
que los demás? Ha comprado diez
acciones Citroen. Desde entonces no
duerme. Se pasa las noches de pie
bajo la lámpara hojeando por centésima vez el listín de la Bolsa. Citroen
sube, pero hay palabras incomprensibles que desconciertan al buen
hombre: "La tendencia general es un
tanto indecisa a causa del aplazamiento de las decisiones de peritos y
también de la,Proximidad de las elecciones en Inglaterra." El buen
hombre lanza un profundo suspiro
de tristeza: "¡Dios miol ¿Qué tiene
que ver Inglaterra con todo esto? ..
Vamos, las fábricas Citraen no están
en Londres, sino aquí, muy cerca, en
el muelle de Javel... ¿Qué ocurrirá
mañana con esos peritos?" Otro billete de cien por acción y las vende.
Al fin y al cabo está uno más tranquilo sin ellas.
• • •
M. Aubert continúa impasible. Lee a
Paul Valéry para dormirse. Luego
bebe a sorbitos un vaso de agua de
Vichy, da cuerda a su reloj y se sumerge en un sueño pesado y ardiente. Sueña con un bolsista, con un pisapapeles. con un vestido de Luciana
abundantemente descotado y con loros chillon(;:S y abigarrados. Todos
estos sueños son rápidos y no guardan co~xión. Se acerca la noche, ya
DO ve nada; pero de pronto se alza un
so) enorme, que daña )a vista. Es de
cobre, brilla como el perol de la cocina. Le obliga a M. Aubert. taparse
los ojos. ¡Ah, síl Es muy sencillo: ¡se
había olvidado de apagar la luzl
Ahora puede dormir tranquilo; pero
su último sueño le deja preocupado:
el sol era de cobre... Hoy en la ~lsa,
nadie ha querido oír hablar de Citroen. Todo el mundo la había tomado
con "Anaconda" o con "Fields Dod"e". ¡Que se vaya al diablo este so)
te: algUIen juega a la baja, y, por lo
tanto, todo puede terminar con el
desastre habitual.
¿El café? ¡Ufl ¡El cochel ¡Prontol
Sólo queda un medio: aplastar- al
otro. De lo contrario saltará uno
mismo. Los versos de Paul Valéry
caen al suelo.
ID
¡Grande y hermosa es la Bolsal Sin
ella no humearían las locomotoras
en Africa, no ardería el gas en la cocina del obrero, no refulgirían los
brillantes sobre la piel de las damas
de los usureros. Sin ella, ni liberales
rumanos, ni tranvías en Lisboa, ni
automóviles, ni progreso, ni cultura.
Jean Régnier, el empleado, no
piensa sin embargo en la grandeza
del mundo que le rodea. Dócilmente
inscribe en libros enormes la denominación de los valores, los nombres
de los clientes y cifras. Algunos de estos nombres se enriquecen, otros se
. arruinan. Tienen automóviles, hijos.
revólveres o lágrimas. Para Jean
Régnier no son nada más que nombres. El piensa que su m1!jer tiene
una pleuresía y que el doCtor le ha
recomendado una sobrealimentación. El doctor ha pronunciado esta
palabra simplemente, como si Jean
Régnier no fuera un modesto empleado del banco Raymond Barré y
Cía., sino uno de los grand
nombres, como si fuera M. Crésillon, deJante de cuyo nombre se
lee: "3,000 Citroen al cambio del
día". ¿Adonde irá a buscar Régnier
esta sobrealimentación? .. La mano
del empleado tiembla. Ha estado a
punto de echar un borrón sobre la
octava orden de M. Mathieu: "425
Ríotinto."
Ayer, en la Bolsa de París, han sido negociados 2'980,008 títulos, que
representaban una suma de
.
1,621'864,425 francos. Mil seiscientos millones. Jean Régnier gana setecientos cincuenta &ancos al mes,
veinticinco francos diarios. Los
dueños del Banco Raymond Barré y
Cía., han ganado en el curso del pasado año más de cuatro millones. El
banco ha tomado parte en numerosas coaliciones: ha provocado la baja
del Nitrógeno Noruego y esta operación le ha producido un millón en
quince días. M. Raymond Barré ha
comprado una quinta en los alrededores de Niza. Padece de reuma y le
gusta el calor. Pero no ha subido el
sueldo a sus empleados. ¿Quién puede saber lo que reserva el porvenir?
¿Y si saltara por un golpe de Bolsa?
¡Ha}' que ser ahorrativo! Una quinta
en Niza constituye un capital y los
sueldos de los empleados es dinero
perdido. Por lo demás, hay bancos
que no pagan ni siquiera seiscientos
francos al mes. ¿Por qué iba él a ocuparse de obras de beneficiencia?
Algunos colegas de Régnier se dan
buena vida: pasean ~n automóvil,
van al Moulin Rouge y se permiten
corbatas caras. o ganan más que él:
setecientos cincuenta francos: pero
no inscriben estúpidamente nombres
y cifras como Régnier, no: ellos procuran romprender por qué M. Barré
..
I~
!!.
"
---
•
vende sus Nitrógenos de Nor__ ~a y
por qué M. Cresillon ha dado orden
de que se le compren tantas Citroen.
Conocen la influencia y la importanci.a de cada cliente. Sin llamar la
atención, haciendo chirriar su pluma mohosa, penetran en el santuario. Empiezan a jugar. Ora se ponen de acuerdo con pequeños jugadores, ora venden, por unos centenares de Erancos, algún informe lucrativo. Su sueldo mensual se lo meten
negligentemente en el bolsillo del
chaleco: ¡esto es para los cigarrillosl
. Pero Régnier es honrado y tonto. Sólo conoce su trabajo: limpiar su pluma con un trapo, ladear la cabeza e
inscribir cuidadosamente el nombre
del cliente, luego el nombre del títu. lo y por último la cifra, todo ello con
una letra menuda y meticulosa, sin
tachaduras. Cuando se le pide algún
informe se encoge de hombros con
aire perplejo. El no es un jugador: no
'. es más que un vulgar empleado...
• • •
He aqlÚ cómo había sucedido la rosal primeramente' el médico había
hablado de sobreal mentación, luego
Luisa había dejadO de comer, hasta
se negaba a tomar caldo de gallina.
Había sido at1lCada por-una fuerte
fiebre. El médico acudió y agitó flemáticamente un pequeño instrumento. Luego ordenó una medicina. La
fiebre cedió \' Luisa volvió al trabajo: era modista en un taller de la
calle Pépinif~re. Pero seguía ·tosiendo
y continuamente se quejaba de que
no tenía fuerzas. Por la noche le daban escaloEríos de fiebre. Régnier
volvió a mandarla al médico. Luisa
volvió a casa con una lar~a receta y
42
1
,
.'.
cc,>n los ojos llenos de lágrimas. El
m~co le habia dicho que estaba tubereulosa y que era absolutamente
necesario que fuera a un sanatorio
del Mediodía.
Entonces fue cuando Jean Régnier
le susurró a uno de los pequeños
clientes:
-Conozco un asunto se~uro. Las
Lisboas tienen que subir. Compre
acciones y déme usted la cuarta parte del beneficio. Yo no me ocupo
nunca 'de estas cosas, pero mi mujer
ha caído enferma...
Aún cuando llevara once años trabajando en el Banco Raymond Barré
y Cía., a Régnier le costaba gran trabajo entender las combinaciones de
Bolsa. Había dado al cliente un consejo a tontas y a locas. Cierto es que
M. Caldot había dado una orden importante para que se adquirieran
Lisboas, y M. Caldot era un cliente
de importancia: no se podía negar.
Pero Régnier no había comprendido
el ardid del juego: M. Caldot formaba parte de la coalición que jugaba a
la baja con las Lisboas. La compra
había sido efectuada por cubrir las
apariencias. Unos días depués las
Lisboas se venían abajo. El cliente
armó un escándalo. Go:pcando con
el puño del bastón en el cristal del
mostrador le gritó a Régnier:
-¡Es usted un granuja!
M. Barré hizo llamar a Régnier:
-Está usted quebrantando la reputación de nuestro banco. Si esto
vuelve a suceder me veré en la necesidad de despedirle inmediatamente.
Todavía transcurrieron unas
cuantas semanas. LI~ó el m6mento
del hielo y del balón de oxígeno.
Luisa murió al amanecer. Estaba
cobre acabará por ceder. ¡Pero ese
empleadol... IJa. jal ¿Qué me dice
usted de toda esa hi loria?
-No me gustaií la'! anécdotas de
Bolsa. En cuanto al cobre. puede
que tenga ll.'tteri razón; pero hay que
contar con ciertas complicaciones.
Fíjese lo qr.e dicen aquí. .. Esto es roa de Fauch,lTd o del bando Delaunay...
Ambos conversan en "El Pato de
Oro". M. AUbert se ha dejado ya de
disimulos. Incluso ha aconsejado al
ma;fre d'hOtel que juegue con Citraen. Da al asunto el apoyo de su
autoridad.
Se acerca un recadero. M. Aubert
examina unas cifra'!. Al tiempo que
se limpia la boca, le dice al maítre
d1Wtel:
-..De nada sirve qUE' tenga usted
un pato en el rótulo: ¡no sabe usted
servir el pato a la ruanesal., r
Luego le dice tranquilamente a
M. Cresillon:
--La campaña ha empezado. Citraen pierde sesenta francos.
En este preciso instante, lean Régoier camina humildemente detrás de
un coche fúnebre. No llora. Sólo de
vez en cuando se suena tristemente.
Encima de la caja va una pequeña
corona de flores. En la casa le espera
la inmensa cama solitaria. Y eso es
todo. Por supuesto, Jean Régnier ha
sido d~pedido del Banco Raymond
Barré y Cía., Luisa ha muerto.
Dentro de un momento Jean Régnier
acostada, con la boca abierta como _ volverá solo a su reducida vivienda.
Sin nada, incluso sin el féretro. ¿Y
un pez. Había muerto asfixiada, por
falta de aire. El aire se encontraba
después? .. En la cabeza de Régnier
allá, en algún punto lejano, tal vez
las ideas se entremezclan como caen Niza...
bellos enmarañados. Esto no es ya
una vida, sino un nudo inextricable.
¿Resignarse quizás?,.. La Iglesia...
Entonces fue cuando en el honoLa confesión... El cielo... Volver a
rable Banco Raymond Barré y Cia.,
ver a Luisa.. ' O bien inscribirse en el
se produjo un acontecimiento inaupartido comunista para gritar por
dito, del que hablaron mucho tiemencima de los tejados con voz amarpo todos los empleados bancarios del
ga y desgarrada: "¡Enemigos!...
barrio: como siempre, Jean Régnier
¡Enemigos!... ¡Enemigos!.. ," ¿O
se hallaba sentado y, con la cabeza
bien, por último, procurarse un reladeada, escribía. Pero delante de los
vólver e introducirse de noche en la
ojos tenía la boca abierta de Luisa.
residencia de M. CFesinon? Allí hay
Lo embrolló todo: M. Cresillon
acciones, diamantes, dinero... Deshabía dado una urden de compra de
pués... , únicamente comer y dormir.
acciones Citraen. Régnier lo anotó
en la columna de ventas. Y lo que es Dormir mucho p'ara no acordarse de
peor, se guardó en el bolsillo, a.la nada, Para no acordarse de Luisa.
vez que el pañuelo, la orden de M.
Para olvidar por completo... totalmente...
Cresillon. Con ello había impedido
El guárdián, bostezando perezosaque M. Cresillon adquiriera 3,200
mente, a)jre las puertas del cementeacciones: Tal vez hubiera retrasado
un día el alza de los títulos. Sin si-' rio.
-A la derecha, a la izquierda y
quiera saberlo, Jean Régnier se
había'visto de pronto mezclado en la otra vez a la derecha. Décimasexta
avenida...
vida del santuario.
Régnier se suena. Es que entierra
M. Cresillon clamaba:
-¡Este empleado está v~dídol... a su mujer. Por lo demás, esto no le
Seguramente le han dado algunos interesa a nadie. Ni siquiera es ya un
empleado. Ahora se halla al margen
billetes... ¡Jamás hubiera podido fi·
de la Bolsa y al margen de la vida:
gurarme, M. Barré, que pudiera enLo mejor es morir. En la décimasexcontrarse entre sus empleados persota avenida todavía quedan vacantes
nas a sueldo de tal o cual coalimuchos sitios.
ción! ... He perdido once mil hancos,
1Y menos mal que me he dado cuenta
a tiempo! •
·IV
M. CresiUon refirió a M. Aubert el
tropiezo que babía tenido; pero M.
M. Aubert no había podido adi\inar
Aubert ni siquiera se sonrió.
-¿Qué ocurre. Auhert? ¿Por qué
pronto quiénes eran sus enemigos.
Cierto es que el Banco Delaunay antiene usted ese aÍl:e tan preocupadaba mezclado en la cuestión; pero
do? ... Yo creo que esa fiebrt" del
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Aunque hay un lapso en la paginación,
no falta ningún texto.
había sido monsieur Servoux el que
había formado la coalición, aún
cuando todo el mundo dijera que M.
Servoux no 'se hallaba siquiera en
Pads, sino :que se había marchado
hacia quince días a descansar a
Biarritl:. M. Servoux trabajaba
secretamente. Se pasaba el dia al teléfono. Había sacrificado a la prensa
más dinero que M. Aubert, y los periódicos que se habían callado cortésmente abora se ponian a hablar:
"Ut gestión financiera de la Sociedad A. Citroen no ofrece todas las
garantías deseables. Todo el mundo
recuerda las recientes dificultades de
M. Citroen. Es peligroso comprometer capitales en un negocio sujeto a
caprichos individuales tan frecuentes.
.
"Los especialistas afirman que los
automóviles Citrnen dejan mucho
que desear desde el punto de vista de
la solidez, en tanto que los pequeños
coches Renau!t y Peugeol resisten a
las pruebas más difíciles.
"A propósito de la agitación ad·
vertida en la Bolsa alrededor de los
valores Citreen, podemos recordar a
nuestros lectores la crónica escanda·
losa del casino de Deauville. Un ÍDdustrial parisiense, M.A.C., ha perdido allí doce millones en una noche.
"Corre el rumor de que Ford ha
llegado a un acuerdo con las fábricas
Peugeot.
"Se nos comunica que Ford ha empezado la construcción de su fábrica
en Francia. Se propone hacer bajar
el costo del automóvil al mismo
. tiempo que aumentar los salarios. Es
ésta una experiencia que indiscutiblemente ofrece grandísimo interés.
uLa industria automovilistica
francesa debe resolver el problema
amenazador que plantean la saturación del mercado y la superproducción. Las dificultades experimentadas por una de las más importantes
fábricas parisienses son un indicio de
una crisis cercana."
M. Servoux leyó los periódicos con
una indiferencia indolente. Sabía
muy bien a quién se había comprado, cuánto se había pagado y quién
escribiría esto o aquello... Personalmente él no creía ni en Ford ni en la
crisis. Una vez seguro de tener
buenas cartas en la mano, se había
puesto a jugar. Su gran carta era la
enfermedad de M. Fiot. M. Fiot
tenía un cáncer en el hígado. Una
consulta de médicos le había pronosticado una o dos semanas de vida.
Además de su cáncer en el hígado,
M. Fiot tenía también 90.000 acciones Citrnen y un cretino de hijo al
que le faltaba tiempo de ver morir a
su padre para jugarse toda su heren·
cia en las carreras de caballos. No
entendía una palabra de títulos y vatores v sólo admitía una cosa: las
carreras. Después de muerto M.
Fiot, su hijo tomaría inmediatamente las medidas necesaria.~ para vender todos sus valores. Su primer
cuidado seria vender las Citroen pa·
ra realizar hasta el último céntimo.
De todo esto está absolutamente seguro M. Servoux. El no lee a Paul
Valéry ni piensa en los aforismos de
o
Chamfort. Se entrega por entero a su
n~gocio. Tiene auxiliares en todas·
partes. Pronto serán lanzadas al
mercado 90,000 acciones. Es necesario organizarlo todo: la prensa, una
cierta vacilación, la venta de los pe.
queDOS paquetes.. . Entonces será
cuando las acciones de M. Fiot
vendrán a asestar el golpe de gracia.
La campaña fue acometida feliz- .
mente. Los cambios empezaron a
bajar. M. Aubert dio a los periódicos
200,000 francos suplementarios. Pero M. Servoux disponía de un capital
muchísimo más importante. Gracias
al nefasto cobre, Jos alcistas habían
dejado pasar el momento oportuno.
Citr~n perdía tan pronto veinte
francos como recuperaba diez. Pero
en cuanto a un alza vertiginosa, M.
Aubert no veía más que pequeños
saltos para arriba y para abajo. M.
Servoux. de acuerdo con el Banco
Delaunay, lanzó al mercado algunos
mües de títulos más. Citroen perdió
80 enteros. M. Cresi1lon empezaba a
alborotarse: a fin de cuentas. Aubert
le había arrastrado a una combinación sin ventajas. Podia haberse lanzado al ca1l money y tener buenos intereses. ¡Cuánto más seguro y más
fructuoso hubiera sido eso!
De repente, el redactor en jefe de
Lo. &l.sa democrática exigió a M.
Aubert la suma inaudita de cincuenta mil fra~. Al no recibirla se pasó
al enemigo y se puso a publicar articulos sobre "la especulación".
.
',',
.
~
M. Aubert intentó conseguir un
anticipo sobre títulos en un banco
importante. Pero el banco se negó:
fambién aquí se manifestaba todo el
poderío de M. Servoux.
Los fondos de la coalición se
habían agotado. Las compras cesaron. Las acciones empezaron a di·
luirse como azúcar en té caliente. Al
igual que antes, la cadena lanzaba su
grito estridente. Al igual que antes,
los clientes impaciel1tes se atropellaban junto a las puertas. Al igual que
antes, los flamantes automóviles
tenían un jadeo provocativo. M.
André Citroen buScaba la"manera de
conquistar los mercados de Oriente.
Ni una sola de sus fábricas se había
prendido fuego. Pero M .. Aubert
había dejado de leer a Marcel
Proust. Hasta había dejado de almonar en "El Pato de Oro": había
perdido el apetito y sufría atroces jaquecas. Todavía se esforzaba por
sonreír al encontrarse con la. gente;
pero al ver su enflaquecido rostro los
bolsistas decían:
-¿Han visto a Aubert? .. Pueden
jugar sin cuidado a la baja...·
El portero retirado, después de
una noche de pesadillas en las que ya
se veía tendiendo la gorra por los
cafés- "¡Un pedazo de pan a un
pobre anciano. por favor'"- , había
vendido sus diez acciones. Perdia
1,360 francos. ¿Qué otra cosa podía
hacer? ¡Hay quien se contenta con oler el tabaco y beber una copa de
aguardiente el domingo!
De pronto toda la Bolsa vaciló.
Habia surgido un contratiempo en )a
conferencia de los peritos. Estos no
se ponian de acuerdo, ni ello era posible. Se estaba en visperas de una
crisis prolongada. Pánico en Nueva
York. Pánico también en París. Todo
el mundo lanza al mercado titulos
por docenas de miles. ¡Dinero! ¡Nada más que dinerol En torno al
templo se alza un rugido 16gubre:
-¡Tengol ¡Tengo! ¡Tengol
Las acciones Citroen, débilitadas
por la campaña de M. Se..voux, cedieron. Ante los ojos de M. Aubert
danzan las cifras: pero no puede contar. Ya no piensa en nada. Se ha
equivocado al figurarse que era un
fínanci~ro experto. En resumidas
cuentas no era más que un literato
fracasado de mediocre imaginación
y de nervios débiles.
Al oscurecer, M. Aubert llamó a
Luis:
-Puede usted marcharse al cine o
al teatro. No 10 necesito.
Luis le dio las gracias respetuosamente. Por lo demás, en la cocina tuvo una sonrisa sarcástica. ¡Mal
marchan nuestros asuntosl Está en
un apuro y no quiere ver a nadie...
Está en un apuro porque es tonto. Si
Luis hubiera tenido dinero no hubiera tardado mucho en llegar al
millón. ¡No hay que leer vérsos: hay
r
'Y':
.~
--=-..-----... . -_._----.
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-- - -
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.-
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:.10.
-BA K
Aubert con interés a la vez que con
desprecio. La boca estaba llena de
baba ... No pudo contener la satisfacd6n de un pequeño placer. Con la
punta del zapato asest6 desdeñosamente un golpe en la cabeza de M.
Aubert. Lanzó una mirada de envidia a la corbata de pintas: ¡que se
pierda esol ¡Por lo demás. se va a
perder todol ¡Para los gatosl ¡Ah.
qué idiotal Luis exhal6 un suspiro y
corrió a la comisaría más cercana.
v
"Los peritos I}an reanudado ayer sus
trabajos. Al fin, han quedado de
•
que mover las meningesl ...
Luis no fue al cine ni al teatro: se
fue al bade. AlU balló toda la noche
con dos modistillas que se apretaban
entusiasmadas contra su pechera.
Una de ellas lleg6 a decirle:
-Seguramente el perfume que usted lleva está muy de moda...
Luis sonri6 condescendiente:
-Se hace de encargo... Es mucho
mejor que Houbigant y otros...
Luis hubiera podido llevarse a una
de ellas -morena gentil y alegreal hotel; pero para eso hubiera hecho
falta dinero: una botella de añejo
para que la muchacha no hiciera ascos: veinte francos. El cuarto: trein·
ta francos. Un taxi. las propinas; en
una palabra, no saldria por menos
de un billete de cien.
En su fuero interno. Luis puso
verde a M. Aubert: ¡los idiotas como
ése son los que tienen suertel ¡Cien
francosl ¿Qué es eso para él? .. En
cambio Luis debía abstenerse de las
cosas m6s indispensables. No tenia
más que dos corbatas y las dos de rayas, cuando ahora se llevaban de
pil)tas..• ¿Cuándo haría al fin fortuna? ..
A pesar de sus éxitos. Luis volvió a
casa sombrío. Después de quitarse
los zapatos se deslizó' cautelosamente
hasta el comedor para coger en el
aparador una botella de Oporto. De
paso. 1~nz6 una mirada por el ojo de
la cerradura para ver si M. Aubert
estaba trabajando. Lo que vio le
41
intrig6. M. Aubert se hallaba tendido en la alfombra; alIado de su mesa. No era posible que se hubiera emborrachado hasta tal punto...
Luis entr6 prudentemente en el
despacho e interrog6 con servilismo
a M. Aubert:
-¿Desea el señor que le
desnude? .. ¿Quiere el señor un vasito de agua de Vichy?
M. Aubert no contest6. No obstante. sin prescindir de su sonrisa servil.
Luis se puso a examinar la estancia:
¿en d6nde estaban las botellas? ..
Encima de la mesa descubrió un
frasquito y una carta empezada. La
curiosidad había sido siempre el pecado predilecto de Luis. Con una
mirada de soslayo leyó: "Que no se
culpe a nadie de mi muerte. Lo que
quede después de la liquidaci6n de
mis deudas lo lego para fundar un
hospital de gatos. Pongo en conocimiento del señor comisario de policía
que Chamfort no ha previsto la tercera salida: el coraz6n puede primero hacerse de bronce y sin embargo
romperse después."
Luis no se par6 a reflexionar acerca del sentido de estas últimas palabr~. Lo primero que se le ocurri6
fue correr a su cuarto a ponerse los
zapatos. Le pareció que seria sospechoso que le encontraran de.<iealzo
a pesar de la carta y de la firma.
¡Cualquiera sabe lo que puede ocurrfrs(!les a los de la rondal ... Después
volvió al despacho. Contempló a M.
acuerdo sobre un compromiso. Ni
qué decir tiene que en la Bolsa ha tenido repercusiones el afortunado
acontecimiento. Se ha registrado un
alza sostenida de todos los valores.....
Así. pues. M. Aubert no había visto la victoria: le había faltado dinero
y le h bian faltado nervios. Monsieur Cresillon había sido mucho
más afortunado: recuperaba el capital que había comprometido y la
operación le dejaba un beneficio respetable. Las acciones Citroen registran un alza de 120 francos. Y M.
Cresillon sonríe mientras saborea
una trucha en "El pato de oro". ¡Ja.
jal Se han rendido... Pero M. Ser·
voux no tiene ganas de.reir. Los últi·
mas acontecimientos le han sacado
de su pseudo Biarritz como a una
fiera de su cubil. Todo el mundo está
aquí contra él: la tendencia del mercado. la prensaique inserta los últimos comunicados de M. Citroen y.
por último. hasta la Naturaleza: M.
Fiot. en lugar de un cáncer. no tenía
nada más que un tumor benigno.
¿Pueden creer que los médicos se
h bian equivocado? ¡Asesinosl M.
Fiot entra en la convalescencia y
dentro de uno o dos meses podrá volver a ocuparse de sus negocios.
Citroen está remozado y dispuesto. Citroen continúa su ascensi6n
momentáneamente interrumpida.
Las fábricas de M. Citroen. ya es 'sabido. no se han incendiado. Los pedidos no han disminuido. Pierre
Chardin sigue fijando sus estribos y
el Banco Lazard Hermanos V Cia.•
sigue inquebrantable y todoPoderoso. ¿Qué puede importarle a éste el
ingenio barato del redactor de La
Bolsa democrática? el redactor no
tiene nada más que una mala pluma
mohosa y cuatro hijos. y el Banco
Lazard dispone de su capital y de la
justicia.
.
M. Servoux ha perdido la partida.
Ha vendido 120.000 acciones a la cotizaci6n más baja. Ahora tiene que
devolver los titulos que ha vendido y
tiene que comprarlos a una cotización elevadisima. M. Servoux no
tiene dinero para saldar.
En su casa le espera su mujer. Lleva un vestido de noche. Es hermosa y
joven. Verdad es que esta juventud
no es t tuita. Pero, sin embargo.
todos los amigos de M. Servoux repiten envidiosamente: "¡Fíjense en la
señora Servouxl ¡Ahi tienea una
mujer que no envejece!" La señora
Servoux tiene una risa vivaracha.
Hoyes la primera representación de
los ballet rusos. Todo París acudirá a
presenciarla. Ellos tienen un palco.
Todo el mundo verá qué maravilloso
vestido lleva. La señora Servoux le
pregunta a su esposo:
-¿Estás fatigado, amigo mío?
Aún cuando lleven catorce años
viviendo juntos, ella coquetea todavía con su esposo. M. Servoux no
contesta nada. Entonces ella le mira.
e inmediatamente desaparece la sonrisa de su rostro.
-¿Qué ha sucedido? .. ¿La Bolsa? ..
M. Servoux se calla. Entra en su
despacho sin proferir una palabra y
cierra la puerta con llave por dentro.
La señora Servoux se queda junto a
la puerta y pregunta con tono suplicante:
-¡Dime lo que ha pasado! ... ¡Pierre. querido mío, abre la puerta,
abre sólo un minuto! ¡En seguida me
irél Tengo miedo.
Pero, t. Servoux se calla. Ella pega el oído alojo de la cerradura. Escucha. Le parece que su marido ha
abierto un caj6n. Cae de rodillas:
-¡Pierre, por favor!. ..
Ahora, cremas. polvos. maquillaje. carmín. todo ha desaparecido de
su semblante. En este momento nadie diría que la señor., Servoux es joven. El tiempo ha reconquistado sus
derechos. quiérase o no: la señora
Servoux tiene cuarenta y tres años.
Llora. Grita". Su marido se ha levantado... ¡Dios mío: ¿Qué líace?...
Una mujer vieja y ft'a. con vestido
de baile. demasiado empolvados los
brazos y el rostro gesticulante y surcado por negras lágrimas. gime camo un perro delante de la puerta de
doble batiente.
• • •
Citroen. 1.960. ¡Tamal ¡Tomol
Los poseedores de libretas de
aborros gritan. El gis rechina. En las
oficinas rechinan también las plumas de los empleados bancarios. La
gente sigue arruinándose y enriqueciéndose. Los que han abandonado el juego han sido olvidados hace
ya mucho tiempo. Y es que aquí no
hay hombres. aquí no hay más que
nombres y cifras. los grandes, los
tiernos nombres de estos tres md v&lores: Royal Dutch. Ríotinto. MaJaca.... el petr61eQ. el caucho. nombres y cifras. Las cifras revolotean.
giran, zumban como saltamontes.
Las cifras lo deciden todo aquí.
En la Bolsa no hay hombres. Por
lo demás. no los hay en ninguna parte. Citroen no es más que acciones.
las bombillas eléctricas de la torre
Eiffel. las prensas. los ácidos, los
neumáticos Michelín. la gasolina de
Deterding. Es. sobre la carretera
rectilínea. el rugido y el polvo. el
temblor de una aguja. la palpitación
del motor. Hombres no los hay en
ninguna parte. Los hombres no son
más que una ficción .•
[De Lya Ehrenburg, Citrot!D 10 HP. Crónica de nuestro tiempo. traducción de M.
Pumarega. Ediciones Hoy. Madrid 1930,
pp. 189-224]
_______Para
leer a
Bufalino
Francisco Pérez Arce • • • • •
1
En 1946, Gesula1do Bufalino tenía 26 años y era
tuberculoso. Internado en un sanatorio de su Sicilia natal, conoció la vida rodeada de muerte,
no sólo de la que suena tras las paredes del cuarto
de hospital, sino de la muerte propia. De esa experiencia nació la novela que en 1981 puso a Bufalino en la lista (sorprendente) de escritores sicilianos destacados.
Perorata del apestado (título de la versión española publicada en 1983; Diceria deU'unlore,
en el original italiano), traza un mundo de vida
apremiante. El fin se acerca por todos los rincones, pasillos, noticias. "Se había convertido realmente en un juego querer o no querer morir en
aquel verano del4T'.
La novela cdñstruye personajes entrañables, se
desata una historia de amor desesperado entre el
narrador y una tuberculosa desahuciada, bailarina, hermosa, aferrada a la vida improbable. cargando un pasado contradictorio. oscuro. inescrutable. El triángulo se cierra con el médico, "el
Gran Flaco". amigo agrio, lúcido, terrible. El
Gran Flaco aparece en escena dando grandes
zancadas como "Napoleón entre los apestados de
Jala", imagen grandiosa pero no heroica, brutal.
que irradia un rencor interminable: "Mira -me
mostraba con un gesto circular el univ~ ¡mira qué mierda'''. Escupía luego la peor metáfora
posible: "Quizá nosotros, digo la tierra, Casiopea
Alpha Tauri. aquella estrella fugaz. todos los
otros cuerpos que ves y no ves. todos nosotros, zodiacos y naturaleza. seamos sólo miles de millones de cálculos en el riñón de un animal corpulento, su cólico sin fin, sus cuajos pétre<ls [..•] y
flotamos en un eter y orín que se le encharca y 10
hace gritar de dolor en el silencio de los espacios
eternos. Eso es lo que llaman la armonía de las
esferas".
El protagonista, definido pOr el propio Bufalino: "perplejo entre una muerte sublime y una
salvación mediocre. Sensual. hipócrita, retórico.
A fin de cuentas un muchacho conmovedor, .....
2
Me encuentro con Joaquín Jordá, traductor de
BufaliDo. en un lugar de jaz:z y comida medí-
terránea, acompañados de amigas. amigos y cervezas. Quiero saber de Bufalino, quién es. ¿Por
qué demoro tantos años en publicar una novela
que tiene que haber empezado en los cincuentas.
con la memoria fresca, quizá, del amor de una
Marta real. de otros muertos, de la propia enfermedad? En el penúltimo capítulo escribe una
fecha: "También esta noche, cinco de noviembre
de 1971, vigésimo quinto aniversario de mi salida
de La Rocea. me desperté a medio sueño con el
sabor de la sangre en la garganta. Encendí la
lampara. escupí como antes. toscamente. en la
palma de la mano. para inspeccionar rápido y de
cerca cualquier mínima gota. Qué va, nada. Sólo
blanquísima, milagrosa, bienhechora saliva. Es
cierto pues que estoy curado, aunque cueste darme cuenta y la memoria terca todavía me suscite
en el galadar. después de tantos años, la amenaza
de aquel sabor dulzón y fatal...
¿En 1971 la reescn"bía? ¿La terminaba?
-Bufalino es un gran viejo -dice Joáquin-,
galante con las mujeres y amigo generoso.
Pueblerino. Siempre ha vivido en Comiso. su
pueblo natal, enseñando francés y escribiendo en
silencio. J..a forma en la que al 6n publicó su Di·
ceña es elocuente. Fue la casualidad o la fortuna:
el editor siciliano SeDerío (el editor de Sciascia)
quiso publicar un álbum de dos fotógrafos de Co. miso: eran fotos de época del pueblo y su gente.
María Luisa Sellerio, esposa del editor y en la
práctica a cargo de la editorial, pensó acompañarlas de un texto. Alguien dijo: "en el pueblo
hay un señor que escribe muy bien". La editora
tembló, pero, aquí la fortuna, corrió el riesgo. El
escrito 'llegó y era estupendo: su autor. claro.
Bufalino. La señora supuso que tendría algún
manuscrito publicable. Bufalino lo negó: que nada había escrito. dijo. Ante la insistenc;a de la señora, Bufalino aceptó tener traducciones de
poesía francesa (Contrerimes de Toulet.y Les
8eurs du mal de Baudelaire) que habían sido
publicadas. Pero siguió negando su obra propia.
Ella no podía creerlo: un hombre de 60 años que
escribe tan bien debe tener por lo menos un manuscrito en el cajón. Bufalino negaba.
-Una noche -sigue Joaquín-, el viejo recibió una sorpresiva llamada; el diálogo pudo haber sido este: "Buenas noches Gesualdo" dice la
editora. "le llamo desde mi casa, tenemos una cena (imaginen pasta, buen vino siciliano y fruta)
con amigos y hemos hecho una apuesta en la que
usted debe intervenir: aposté a que usted tiene el
manuscrito de un libro terminado. ellos dicen lo
/
~
contranoj us
es el'JUez" . Bufal·100. que como
tengo dich
galante con las mujeres, responde:
"señora,
gana". Así salió del cajón su Diceria,
La anécdota es buena, y por lo tanto no importa (a mí no me importa y creo que tampoco a
Joaquín ni a Bufalino) que sea exacta. Lo cierto
es que su novela es obra depurada. Escrita en los
cincuentas, reescrita quién sabe cuántas veces.
Publicada en 1981, de inmediato encontró TesOnáncia y muchos lectores. Obtuvo el premio
Campiello. Enzo Siciliano y Leonardo Sciascia
escribieron comentarios elogiosos. En los años siguientes salieron del cajón otras sOrpresas: Di·
zionario del personaggi, Museo d'ombre, L'amaro miele.
3
Casi al final de la novela, el narrador reflexiona:
"Ya me había escapado. por quién sabe qué descuido o jugada afortunada de los dados, pero,
aunque a salvo, mAs náufrago y más triste. Semejante a un cristal arañado. a un parabrisas
quebrado por una piedra; rico, pero con una riqueza furtiva e inservible. moneda falsa; la mitad joven, y viejísimo la otra mítad, descendería
ahora entre los hombres. Me esperaba una vida
desnuda, un cero de días previstos, sin una brasa
pi un grito. Me correspondía salir del ojo de la
aguja del individuo para ser uno de tantos de la
calle, de los que administran humanamente su
menuda savia de aliento y de años",
4
en
En un texto posterior (incluido como apéndice
la edición de Anagrama: "Instrucciones para el
uso de Perorata del apestado"), Bufalino expone
su idea del libro: "El ardor de tu cólera arruine
sus ejércitos y sus héroes se conviertan en excremento en los huertos de la Conea d'Oro", del poeta árabe Ibn Zafar. Pues bien. tal vez el libro ha
nacido del recuerdo de estos versos. en los que se
mezclaba una imagen de ruina y una de fulgor;
tal vez del recuerdo del Trioofo della molte, abo--
49
ra en el palacio AbateUis, en Palermo, salvado
mUagrosamente bajo las bombas de 1944. Pero
sobre todo por una exigencia expresiva: había un
nudo de palabras que quería liberarse y que roagulé en tomo a acontecimientos de muerte y de
verano. y bajo el signo. metafórico y real, del
contagio. El contagio, en efecto, involuntario o
querido, es la estupenda connotación de cualquier peste de la sangre y de la historia. Gracias a
él. una enfermedad individual tien.? el poder de
convertirse en calamidad colectiv¡: cualquier in·
fección es una seducción. Por enc~ma de11ibro
aparece. en cualquier caso, una experiencia: el
descubrimiento del sentimiento de la muerte,
desvirgamiento lacerante, pero también adquisición arcana y privilegio celoso..."
5
Pregunto qué idea del frabajo de escritor puede
tener alguien que guarda celosamente, reescribe.. .
piensa. durante 30 años, un obra sin publicarla.
Joaquín dice (no son las palabras exactas) que
hay quien cree, sinceramente. y quizá con razón,
que el único lector justo. el únko lector posible,
el único en llegar al fondo del relato, al verdadero fondo, es el autor. Puede ser una verdad enorme. Pero finalm~nte, cuando la obra llega a
publicarse y encuentra otros lectores logra trans·
mitir, unque sea, un poco de aquella emoción,
de aquella experiencia intransmisible. La punta
del iceberg también es elocuente. El contagio
existe. L'untore del título de la novela no es el
contagiado. sino el que lleva el contagio.
Gesualdo Bufalino: Diceria de1J'untore, Sellerio, PaleTroo 1981; versión en español de Joaquín Jordá: Perorata
del patado, Anagrama, Barcelon 1983.
GESUALDO
BUFAUNO
Perorata
del apestado
50
_ _ _...
."Trabajar un personaje
es conocer a otro ser humano"
Carolina Velázquez • • • • • • • • • • • • • • • • •_
entrevista a
ulieta Egurrola actúa en Querida Lalú, obra que dirige Ludwik Mugules
y escenifica el equipo del Centro de
Experimentación Teatral (CET) del
INBA, al cual pertenece la actriz des·
de 1985. A los 34 años. lleva más de diez de trabajo constante en los escenarios. Su trabajo
..mario en el teatro es un hilo que hilvana y construye una personalidad que todos los días camina
a través de distintas emociones y vivencias. El teatro invade su vida cotidiana, sus relaciones personales y su manera de relacionarse con el mundo: "es un trabajo de tiempo completo, una manera de vivir".
Con el CET ha participado en cuatro obras,
donde ha ido madurando y enriqueciendo su trabajo teatral. El personaje que más le ha gustado
interpretar fue el de "Lotte" en Grande y pequeño, del autor alemán Botho Strauss, dirigida
por Luis de Tavira. Alrededor de Lotte giraba toda la historia, "cs el papel que me ha costado más
trabajo, fue una respon abilidad muy grande,
era un personaje muy d garrador y me identifiqué mucho con éL La obra trata de la historia de
un1l mujer, su bÚSQueda, la ruptura con su pareja, su transcurrir por la vida, su soledad; habla
de los desencuentTos de los seres humanos y de la
falta de comunicación. Lo cual no es nada
nuevo, sólo que el autor lo trata de una manera
muy cruda y directa".
¿Cómo desarrolla Julieta Egurrola sus personajes? ¿Cómo se acerca y encuentia con ellos?
Para la actriz, un personaje es un ser vivo. "Es
adentrarse y conocer otro r humano". El acercamiento ron n personaje requiere un trabajo
previo de anál°is para saber quién es, qué historia cuenta. Hay que conocer al autor y la obra en
su conjunto. Sin este requisito "no hay manera de
hacerlo emocionalmente. Conforme lo haces, te
vas involucrando. En el camino puedes ir en·
contrando lo que tiene de agradable o desagra.
dable, vas entendiendo cuál es su trayectoria, sus
circunstancias y lo vas asimilando. Teniendo todos estos elementos en la mano, ahora ya puedo
saber qué es lo q e me emociona en ese persona·
je. o parto nunca de ver en qué se me puece; al
contrario, es más atrayente entre menos se me
parezca. Aunque el marco de referencia siempre
seré yo".
Después de este trabajo previo de conocimiento, el siguiente paso es sentarse en la mesa con el
director, los demás actores >' si es po ible con todos los que participan en la puesta en escena para
realizar un análisis de conjunto. Además se de·
ben buscar referencias pictóricas, bibliogiaficas
y todas aqueUas que puedan enriquecer la obra,
para que el "trabajo de mesa" vaya adquiriendo
profundidad y complejidad. Al terminar esta etapa, se inician los ensayos. "Conforme éstos se desarrollan la entrega del actor va creciendo, pasas
por distintos momentos en los que se va adquiriendo seguridad y se encuentran cosas junto
con los compañeros y el director, todos avanzamos. Hay momentos en que uno se estanca o se
regresa; como en cualquier obra, siempre hay
etapas de obscuridad".
JULIETA EGURROLA
En el CET acostumbran ensayar con público
las dos últimas semanas anteriores al estreno.
Consideran importante la opinión de amigos, de
gente que conoce de teatro o que no sabe nada,
porque "enriquece el montaje de la obra" y les
permite medir cuáles son sus reacciones. "Lo que
un actor encuentra ya estrenada la pieza teatral
es muy distinto a lo que vive en los ensayos. Cada
noche Uega un público diferente. Con las siguientes presentaciones comienza el gozo. que se va
encontrando día con día en cada función; si no
hay un gozo de por medio no hay manera de ir
creciendo".
Aunque en el CET el trabajo nunca acaba,
presentan una obra e inician el estudio y los ensa-,
yos de la siguiente. Las obras tienen un términ~'
"el final siempre es triste, doloroso; el teatro es
eso, no te quedan más que foquitos y nada más.
Por lo menos en mi caso -explica Julieta Egurrola- me da una etapa depresiva que dura varios
días, te acostumbras a eso. El teatro es efímero,
es un arte del presente, lo que una noche se da no
se vuelve a repetir jamás".
¿Cuánto trabajo le cuesta a esta actriz despegllJ'se de cada personaje?" ormalmente bastan.
te. Siempre hay secuelas. En los primeros ensayos
de la siguiente obra hay como una igualdad, en
cuanto al tipo de actuación o de ser de la anterior. Si te pasas seis meses ensayando, después
otros seis con funciones diarias de jueves a domingo, todavía no terminas y ya empiezas otra
obra, sin tener un tiempo intermedio de distancia, hay un acercamiento lógico y ahí está el reto:
con un tema, autor y director distintos uno tiene
también que aprovechar esa oportunidad para
ha(.'Cr un trabajo distinto".
La actuación integra su vida, no tiene un horario fijo, ni checa tarjeta; sin embargo, la intensidad del trabajo le absorbe casi todo el tiempo aun
después de los ensayos y de las presentaciones.
"Un burócrata sale de su trabajo y se olvida. en
cambio un actor no se desprende de su actividad
para nada, a los ensayos se llega con un trabajo
de información mental previo hecho en casa, no
a ver qué sale. Yo so)' una mezcla de todo eso,
cuando estoy con mis hijos no dejo de ser pua
convertirme".
Julieta Egurrola no es sólo una actriz de teatro,
también trabaja para la televisión. Reconoce que
el teatro es más difícil y absorbente que otros medios. "Me ha dado todo y gratis, he tenido la
suerte de trabaju con la mejor gente. En teatro
he aprendido todo lo que sé de actuación y lo he
aplicado en la televisión. Lo mara illoso de la televisión es que tienes el video, por medio de él
puedes checar tu actuación en unos minutos, si
sale mal te cortan dt' inmediato, en el momento
que termina la escena te dicen si funciori8'O no.
En ocasiones puedo hacer lo que se me ocurre en
complicidad con mis compañeros y en un rato
verme". Combinar los dos trabajos le permite tener un campo de acción más amplio y llegar a
más público. "El teatro es elitista, asiste poca
gente y más si haces un trabajo experimental; en
cambio en la televisjón tienes la posibilidad de
que te vean más personas".
o
PARAGUAY: la
de Alfredo Stroessner
l general Alfredo Stroess.
DeI', presidente de Paraguay, detenta el poder
desde el 15 de agosto de
1954 y es, en pocas palabras, el decano de los dictadores
latinoamericanos.
Surgió a la vida política como consecuencia de la guerra del Chaco,
protagonizada por Paraguay y Boli·
via entre 1932 y 1935, cuando los gobiernos de ambas naciones lucharon
manipulados por los intereses de la
Standard Oil y la Royal Dutch, bajo
el supuesto de que' había grandes
mantos petrolíferos en la zona fronteriza de los dos paises.
Allí perdieron la vida entre alrededor de ciento cincuenta mil hombres. Ambos países ret..<lCedieron
muchos años en su desarrolle y hItesultados fueron nulos. t .a di<cusión
limítrofe fue el origen de un
~ha
sórdida y sanguinaria. Tras los bastidores se movían los capitales de las
trasnacionales del petróleo.
Paraguay ganó la guern: :-~ro
quedó en las condiciones dE un
náufrago que se aferra a una tabla,
contribuyendo enormemente a la
ddintegraclón política del país que
ya en 1870 había sufrido el dolor de
un espantoso conflicto bélico, donde
fue exterminada casi toda la población masculina, diezmada por las
tropas de Brasil, Argentina y Uruguayen la llamada guerra de la
Triple Alianza.
El héroe del enfrentamiento de
1932 fue e! general José Félix Estigarribia. Uno de sus más aguerridos
oficiales era el capitán Alfredo
Stroessner, cuya vocación militar fue
decidida por su padre, inmigrante
alemán, contador de una fábrica de
cerveza.
El futuro presidente vitalicio de
Paraguay nació en la ciudad de Encamación, en 1912, producto de la
amistad del contador y una india
guarani. Heredó ·el disciplinado
espíritu que su progenitor había dejado en Munich. Por decisión suya,
e! joven Alfredo entró en una academia militar. Si hubiera nacido en
Alemania el cadete podria haber sido miembro de las selectas tropas especiales hiUerianas...
La cuarta década del siglo XX fue
difícil para los paraguayos como
consecuencia de la guerra chaqueña.
Estigarribia fue llevado a la presidencia, pero murió en un accidente
de aviación el 7 de septiembre de
1940.
El ministro de guerra, general Hi¡¡nio Morínigo, asumió el poder y
expulsó a los colaboradores del" di·
funto. Comenzó un periodo de implacables persecusiones politicas, co-
E
•
prusiana
Luis Alberto García
mo no se habia conooido desde la
época del dictador José Gaspar
Rodrfguez de Francia, el Supremo,
quien gobernó aislando al país entre
1814 y 1840.
En 1941 se abrieron campos de
concentración y se estableció la pena
de muerte sin más requisitos que la
"íntima convicción" de los jueces.
Uno de los más distinguidos represo-res, durante los ocho años que se
mantuvo Morinigo en el palacio preidencial, fue el capitán Stroessner,
ascendido a coronel por su eficiente
participación en el aplastamiento de
los movimientos opuestos a la dictadura, de tal suerte que fue citado
"~r su brillante comportamiento en
la' reprdión de sublevados y comunistas".
En agosto de 1947 hubo un alzamiento militar que estuvo a punto de
triunfar. La violencia oficial no se
dejó esperar. StrQessner estaba al
frente de ella. El arzobispo de la capital paraguaya exclamó: "En los
largos años de vida que Dios me ha
concedido, nunca había presenciado
hechos semejantes, lo que de verdad
condeno". Tomó coñsiderable impulso e! éxodo de opositores, que en
poco tiempo llevó a 400 mil paraguayos a salir al extranjero.
El caos imperó entre 194&y 1949.
Se multiplicaron los motines y los intentos golpistas. Como Higinio
Morínigo parecía no querer entregar,
el poder, fue depuesto el 3 de junio
de 1948.
En poco más de un año hubo cuatro presidentes: Juan Manuel Frutos,
Natalicio González, Raymundo RoIón y Felipe Molas L6pez. Finalmente se afirmó en e! poder Federico
Chávez.
La habUidad politica del coronel
Stroessner, así como su energía castrense, hizo que Chávez lo ascendiera a general en jefe de las fuerzas
armadas. La anarquía prevaleciente
fue caldo de cultivo para que subieran a puestos importantes muchos
oportunistas. Asimismo, la situación
internacional revivió la antigua pugna entre Argentina y Brasil, que se
inmiscuyeron en los cambios prtlSidenciales anteriores de Paraguay. El
momento de Stroessner se acer aba.
Asalto al poder
En mayo de 1954, en vfsperas de una
visita del general Juan Domingo Peron, presidente de Argentina, para
entregar los trofeos de guerra de la
Triple Alianza en un gesto de buena
voluntad, una asonada militar dirigida por Stroessner depuso a Federi-
51
...
Dhc_ CINraI: J- Pa¡és LIe....
Ditwlon Peco . . . . Taiho U
j.¡. #1, .......,c46A:
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~ Beatria MIra
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~ FrudIco Péra Arce.
Maurido Cierhanower. lIopIio
ViacaiM, EmiUano Nra era. Luk
Hernánda, Colme Omelu, Jo...
Be"nnIao Femándea Tomú. JeIÚI
Anaya Rodque. Andrés Rub. OrlaDdo
Ortfz. VIctor Roaqulllo. JUIlII
PayAn. lUctor B.
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Pui¡, Aqel Valtim'a. Pilar V"un.
Armando CadIII
C1ro G4mea
Leyva. Mlpel
Eduardo
Montevenle. AIa1a DeIbn
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52
Mu_
co Chávez y afirmó el poder del ejército.
Un acuerdo de los mUitares triunfantes con el Partido Colorado llevó
a Tomás Romero Pereira a la presidencia provisional, con el compromiso obligado de dejar la primera
magistratura definitiva a Stroessner,
que asumió el poder el 15 de agosto
de 1954.
El Paraguay actual es gobernado
por un dictador de viejo cuño, perteneciente a una estirpe extinguida en
América Latina. Quedan en el recuerdo los nombres de Juan Vicente
Górnez, Manuel Sánchez Cerro, Rafael Leónidas Trujillo, Marcos Pérez
Jiménez, Enrique Estrada Cabrera,
Jorge Ubico, Gerardo Machado. MaximUilUlo Hernández Martinez f Arnulfo Carías, Francois Duvalier y los
Somoza, todos representantes y prototipos del poder unipersonal.
El último sobreviviente de
_aquellos tragicómicos sátrapas es el
general Alfredo Stroessner, gober-
bas", comentó hace unos meses a un
nante de mano muy dura que en
reportero del diario ABC-Color, de
cierta ocasión dijo tranquUamente:
Asunción.
"Nada sucede en Paraguay... todo
continúa".
Su indudable fuente de poder es la
identificación política con el Partido
Siete elecciones
Colorado y con el ejército. Las ideas
progresistas no le gustan al general
En Paraguay hay cuatro partidos
y, para decirlo de una vez. el Partido
polí~cos tolerados y uno oficial, el
Comunista Paraguayo está fuera de
Colorado. Al principio todavía se
la ley desde 1936. Stroessner es reflediscutia si fue Stroessner quien lo dojo de las medievales estructuras sominó o si fue éste el que lo utilizó. La
ciales y políticas del país.
misión del tirano. supuestamente,
No se deja ver con facUidad. Hay
era convertir el caos en estabUidad, y
tres tipos de personas a las que
desprecia especialmente: los pe- para guardar las apariencias se ha
riodistas en general. los corresponsa- autopostulado como candidato a la
les extranjeros y los reporteros esta- presidencia desde 1958 hasta 1983. y
dounidenses.
pretende repetir su capricho en
Sobre la personalidad de Stroess- 1988. en una séptima elección con
ner hay un chiste que dice que el se- triunfador predestinado.
ñor supera a sus compatriotas en
Así. será reelegido como presidencuanto se refiere a empezar temprate para el periodo 1988-93. en virtud
no el dia.
de un acuerdo entre los tres partidos
Han surgido múltiples anécdotas que participarán en las elecciones de
que lo atestiguan. En alguna oca- febrero próximo.
sión. llamó por teléfono a un miEl Movimiento Popular para el
nistro a las cinco de la mañana para Cambio. rama interna del Partido
preguntarle por qué no contestaba.
Liberal Radical Auténtico (pLRA),
El general es un hombre alto. de afirmó que el oficialista Partido Cosólida constitución. Se peina hacia lorado y los opositores Partido Libeatrás el pelo castafto y lacio. Usa biral Radical y Partido Liber~ "llegagote fino y rojizo. Tiene ojos aceraron a un acuerdo" mediante el cual
dos y manos enormes. Es metódico y fueron establecidos los resultados
vigoroso. fánatico lespecto a las ideas •que tendrán los comicios generales.
que tiene sobre Paraguay.
Por este acuerdo ha quedado estableLas fotogra(ias que se ven en el
cida'!la distribución de los cargos y
aeropuerto que lleva su nombre y en
los porcentajes de los votos", afirmó
las oficinas burocráticas lo muestran
Miguel Abdón Saguier. líder del Mode uniforme de gala. cargado de
vimiento Popular para el Cambio.
condecora.ciones, incluida una
Según la denuncia, rnientrasel Partiestrella llena de joyas que parece una
do Colorado. soporte civil de Stroessrueda giratoria a punto de ponerse
ner. tendrá entre el 90 y 91 por cienen movimiento. Vestido de civil da
to de votos, el Partido Liberál Radila impresión de ser un hombre de necal (PLR) mantendrá la primera migocios. Así asistió a un encuentro de
noría legislativa con el 5 y 5.5 por
presidentes latinoamericanos con Jaciento de votos y el Partido Liberal
mes Carter, en Washington, para no
(PL) tendrá entre cl3 y 3.5 por ciendesentonar, al firmarse los tratados
to.
del canal de Panamá en la sede de la
En el resultado de las próximas
OEA.
elecciones "figurarán los que votaron
Las pocos periodistas que han loen blanco o nulo: entre el 0.75 y 1.25
grado entrevistarlo coinciden en que
por ciento. El índice de participaStroessner habla en tono muy alto,
ción se situará entre el 89 yel 91 por
como un disco fonográfico que gira a
ciento". De los 72 diputados titulavelocidad regular, pasando por encires. el Partido Liberal Radical obma de todas las preguntas. Hace potendrá 15 escaños, el Partido Liberal
co caso a sus interlocutores y resulta
9. correspondiendo los restantes 48
diHcU interrogarlo. interrumpirlo o
escaños al partido oficialista. En el
contradecirlo. Tiene preferencia por
Senado. los aolorados obtendrán 24
escaños. los liberales radicales 8 y los
un tema: su amor por
tría. Adliberales 4.
mite que hay pobreza en ella. pero
En todos 105 comicios ha sido
penuria "digna", no miseria.
"vencedor absoluto". Manda con
Una de sus frases señala: "La gen"estilo" y Paraguay sigue en estado
te de aquí palpa la gloria de su historia y vive en paz, armoDÍa y
de sitio, ininterrumpidamente. deslibertad". En el despacho presidende 1940. tras la muerte del general .
clal hay una fila de banderas de toEstigarribia.
dos los países del cOntinente. con exHacia fines de la década de 1950,
cepción de Cuba y Nicaragua. "Aquí
Stroessner se dio cuenta que el país
no hay barbas. Las comunistas travivía graves tensiopes internas. Decibajan dentro de los esquemas dedió buscar una válvula de escape y
mocdticos hasta que tienen fuerza
en 1958 permitió que la oposición liberal se reuniera por primera vez en
suficiente para enviar a la gente al
paredón. Durante mi administradiez allos. Anunció un plan para llegar a la "normalización constitu·
ción. Paraguay jamás caed en macional" tal como Augusto Pinochet
nos de ellos. No se permiten las bar-
.......=--
en Chile con un "plebiscito". Jorgtf
Videla en Argentina a través de un
"proceso", y Aparicio Méndez, en
Uruguay, por medio de un "cronograma".
En 1959 se declar6 una amnistía
política. Hubo un intento de levan·
tamiento del estado de sitio, pero en
seguida surgieron las inquietudes
públicas y la posibilidad quedó cancelada.
Uegó 1963. Stroessner se sentía lo
bastante seguro como para aflojar un
poco las riendas y mejorú su imagen. Invitó a los liberales y a otros
dos partidos de oposición a participar en elecciones. Accedieron, pero
pusieron como condición que (ueran
liberados los presos polfticos y se levantara el estado de sitio, permitiendo el regreso de los exiliados. El ge-.
neral se negó y los comicios fueron
boicoteados. Stroessner ganó de todos modos.
La oposici6n se dividió y el llamado Directorio Revolucionario decidió aceptar los términos de la lucha
electoral. En otras palabras. el dictador se las arregló para conseguir
que alguien se le opusiera. Ast, justificó una democracia a su modo y pudo declarar que su régimen no es una
dictadura "completa".
Su objetivo en 1963 era encontrar
.un candidato respetable al que pudiera derrotar. Los "hombres de paja" eligieron para el sacrificio al doctor Ernesto Gavilán. Obtuvo cuarenta y cinco mil votos, contra medio millón de Stroessner. Al final de
la contienda se le recompensó con la
embajada paraguaya en Inglaterra.
Todo esto parece digno de Alicia
en el país de las maravil1M, pero sigue en pie el hecho de que Paraguay
tuvo la primera elección en treinta
años en que participaron candidatos
y una "oposición" que actualmente,
e incluso con cierta vehemencia, se
sienta tOOavia en el parlamento.
Otra novedad fue que las muj~
votaron por primera vez en la historia de la nación guaranf. El total de
los votos, por cierto, fue menos que
el número de exiliadw.
teera: el ministerio de defensa,
el club de oficiales y el cuartel general del ejército.
Hasta antes de la ejecución de
Anastasio Somoza, llegaba a su casa
en un gran automóvil blindado, al
que seguían dos más llenos de guardaespaldas armados. En otras apariciones públicas se mostraba menos
cauteloso. Al atardecer le gustaba
pasear. dando una especie de vuelta
de inspección por la ciudad. Usual·
mente conducia un antiguo auto
americano, acompañado de su hijo
Alfredo, cuyos hermanos son Gustavo Adolfo, pUoto y oficial de reserva,
y Graciela Concepción, casada con
el periodista Humberto Dominguez
Dibb, director del diario oficial Hoy.
Entre las aficiones de Stroessner
está la pesca de "dorados" en el río
Paraguay. Suele también ir al aeropuerto "Presidente Stroessner", para
observar el aterrizaje de los aviones a
reacción. Por otro lado, tiene la Uuslón de ser mariscal. Por supuesto
que puede ascendene cuando quiera. Hace algunos años hubo una propuesta que pedia a la Cámara de Di·
putados su ascenso al mariscalato.
Esta lo hizo y el presidente declinó el
honor.
El general es rico, pero vive mo~ente, según sus allegados. Es
católico practicante. Estudió inglés,
.pero no le gusta hablarlo. Estuvo en
Estados Unidos en tiempos de la Segunda Guerra Mundial. También ha
ido a BrasU y durante julio de 1973
pudo ver cumplida una de sus más
caras ambiciones: viajar a Europa
Occidental. El viaje comenzó en
Madrid, donde fue recibido cordialme~ por Francisco Franco. Continuó por la República Federal de Alemania donde no pudo ver satisfechos
sus sueftos de ser recibido por el canciller WUy Brandt. Debió limitarse a
cOnocer Baviera, la tierra de su
pac1re. Acabó en Italia y Francia.
Este pais, cuando era más celoso de
su diplolnacia, se negó a recibirlo en
1965. El' viaje, a excepción de
Madrid, se caracterizó por la frialdad protocolaria y fue causa de frieciones entre los miembros de la Com~dad Económica Europea.
dianoche: los PY"tlg6a ("geÍlte de
pie desnudo", en guaranf) de la
policla politica funcionan tan eficazmente como los "Escuadr6es da Morte" brasUeños, la "Mano Blanca"
guatemalteca, o los "Tonton Macoutes" haitianos.
Resulta imposible calcular el número de prisioneros politicos, que se
encuentran entre los más antiguos
del hemisferio, como fueron los casos
de Antonio Y Ananias Maidana,
Alfredo Alcorta, Julio Rojas y Domingo Laino, quien guarda arresto
domiciliario con su familia. Muchos
de ellos han permanecido más de
veinte años sin proceso. Al norte del
país, en la mntera con Brasil, eDsten campos de concentración. Las
cámaras de tortura han sido puestas
en actividad por el jefe de la policla,
Pastor Coronel.
El ~odista John Gunther 10 definió Co~"recto y anticuado déspota que está. ~nvencido de que sólo él
Un miembro de la guardia personal
puede daro~ estabilidad. y
progreso a Paraguay. En suma, no es
de Stroessner narró, iDdiIcretamente, algunos aspectos rutinarios de la
ni avenlUrero pintoresco ni advenedizo caMchoso". Sin embargo, hay
vida cotidiana del general. Termina
opinioDetG contrario, que aseveran
de trabajar a la una de la tarde y ,e
que no le imP'fttta e~ costo ni las bruva a su casa a comer. Vive en la avt"talidades a que'~ obligar su pernida mariscal Antonio Solano 1.6manencia en el pOOer.
pez, una de las principales de la
El c:Ua qlM\ el dictador desaparezciudad. Frente a su mansión están
ca,
muchos ~aguayos retornarán.
las embajadas de España, Francia,
Lógicamente, ~quiera que se alArgentina, Italia y Estados Unidos.
zara hoy en púbtJh.o en QDa plaza y 10
En la parte trasera de la casa presidencial hay cuatro edificios que no . denuociara, co~a una larga
ocupan un radio mayor de cien me- . condena. Las ~ mantienen
Siempre
a la ciuda4ania en
tras. Forman el· órgano central del
existe la posib~d de escuchar golpoder militar. Son los cuarteles del
pes en la puerta de la casa a me- Los acontecimientos ocurridos tras la
Batallón de Escolta, genuina guarVida y milagros
f!encio.
muerte de Somoza fueron un scelente pretexto para llevar a cabo una
represi6n selectiva contra la oposición. La Federación Latinoamericana de Periodistas denunció que el régimen militar de Jorge Rafael Videla
envió a muchos "desaparecidos" de
Argentina a Paraguay, para que a1li
fueran eliminados sin más trúnite,
ya que se asegura que quienes acabaron con "Tachito" Somoza fueron
miembros de alguna ~
revolucionarla opuesta a la j ta militar de Buenos Aires.
La justificación que Stroessner
utiliza para mantener la aplicación
de la mano de hierro consiste en que
está haciendo todo lo posible para
que el pais se desarrolle arm6nicamente, "dentro de normas de segw1dad nacional adecuadas".
.
Hay, además, una cuestión inquietante: los refugiados nazis que
entraron a Paraguaya principios del
régimen dictatorial. Las simpatias
que tuvo StroessDer por el nacionalsoclalismo fueron manifiestas. Su
origen semialemán permiti6 que
muchos criminales de guerra llega53
ran fácilmente a América del Sur,
entre ellos el doctor Josef Mengele,
médico que experimentaba con prisioneros en los campos de concentración de Polonia. Otro asilado célebre
fue Eduard Roschmann, el ·'Carnicero de rtiga", a quien seculpa del exterminio de cuarenta mil personas en
ese puerto del mar Báltico. Asimismo, hasta hace poco se hablaba con
guridad de que Martin Bormano,
alto jefe hitleriano, vivía en algún sitio selvático fronterizo con Brasil,..
como lo ha demostrado el cazador de
nazis Simón Wiesental, quien afirma
tener pruebas irrebatibles de que
esos siniestros personajes fueron recibidos cortésmente por Stroessner.
En 1977 se filmó una película basada en el libro de Ira Levin que
narra pasajes de la vida de Mengele
en Paraguay. Se llamó Los niños de
Brasil y fue protagonizada por Gregory Peck y Laurence OUvier.
Otra preocupación es el contrabando institucionalizado, que forma
parte del modUl vivendi de cientos
de funcionarios del régimen, del que
forman parte militares inmiscuidos
en negocios a gran escala. que van
desd el tráfico de drogas - Latín
Conn~tion- hasta el de cigarros y
whisky escocés, que son mucho más
. baratos en las calles de Asunción que
en ueva York o Edimburgo, relojes
Rolex y estereofónicos Embassy, de
menor costo que en Suiza o Japón.
la que disfruta del contrabando, que
se da en diversas modalidades. Una
serie de vuelos van y vienen a Miami.
También a México en directo, con
una extraña escala en Acapulco. Los
aviones van llenos hasta el techo y se
las arreglan para aterrizar y hacer
que los productos lleguen sanos y salvos a manos de Jos especuladores locales.
Por otra parte, hay multitud de
cosas que se transportan por el río
desde Argentina. Esto ha sucedido
históricamente desde tiempos de la
colonización española. cuando
Asunción fue bautizada como
·'madre de ciudades·'. E) 15 de agos·
to de 1987 -coincidiendo con el trigésimo tercer año de Stroessner en el
poder- la capital cumplió 450 años,
celebrados con una fastuosa parada
mUltar, en la que participaron las
fuezas armadas chilenas como invitadas especiales.
El precio de la paz
El contrabando data de la época
en que los jesuitas fundaron cientos
de misiones en todo el territorio
guaraní. Algún observador extranjero señaló que no se podía condenar
ese comercio ilegal, ya que debía tomarse en cuenta la frase paraguaya
que dice que "el contrabando humaniza la ley"; pero el ciudadano medio de la capital no puede estar con~
forme cuando se ve obligado a pagar
tres veces el precio normal ae diversos productos textiles o el equivalente
a más de quince dólares por una medicina importada, producida por laboratorios transnacionales estadunidenses. suizos o alemanes.
La clase dorada del stroessnerismo es
El periodista francés Charles Vannecke -de Le Monde, a quien cono-
54
cimos en el viaje fantástico a
Paraguay- DOS dijo que el contrabando y la opresión, el silencio y la
cárcel, son el precio de la paz prusiana impuesta por Stroessner en
1954.
Del otro contrabando. el de estupefacientes, se puede decir demasiado: entre los funcionarios involucrados desde años atrás, con permiso del supremo jefe de la miUcla
paraguaya, están Pastor Coronel y
Hugo González. quienes tienen contactos directos con los grandes traficantes de Santa Cruz de la Sierra,
Bolivia, y con el zar de la cocaína,
Roberto Suárez Cómez, todos. patrocinadores del golpe de los • coca·
dólares" del 17 de julio de 1980 en
Bolivia.
Los familiares y allegados de Stroessner también tienen jugosas ganancias. Humberto Domínguez Dibb
distribuye todos los artículos eléctricos de uso en el país. Gustavo Adolfo
Stroessner -heredero del dictador,
según todas las evidencias recabadas- tiene a su cargo la importación
y la e. portación de carne vacuna,
con extensos lazos y relaciones en la
provincia brasileña de Mato Grosso.
También es concesio~o de importante lín a aérea local.
Alfredo Jr. es presidente d 1 .ub
Olimpia de Asunción, cuyos colores,
oro y negro, son la felicidad de la fa~
naticada nacional, que está orgullosa de que su equipo haya obtenido en
varias ocasiones la·Copa Libertadores de América. tarcial Matianda,
otro pariente, fue gratificado con todos los puestos aduanales existentes
en las riberas paraguayas del quieto
río que separa al país de Argentina.
Sin embargo, la paz aparente fue
rota en Paraguay a fines de octubre
último, cuando el régimen miUtar
más antiguo de América Latina
enfrentó la más nutrida manifesta·
ción desde el lejano 54, promovida
por la iglesia católica: más de treinta
mil personas participaron en la "procesión del silencio·', que partió de la
capilla de an Roque hasta la catedral.
.
Stroessner, el caudillo que exhorta
a luchar contra las fuerzas del mal en
cuanta oportunidad se le presenta, es
hasta el momento la única "sobera·
nía" de Paraguay, donde los derechos humanos han sido reiteradamente violados por l~ dictadura megalómana, protagonista desde hace
más de tres decenios de ooa situación
sumamente grave, en medio de una
indiferencia generalizada.
El himno nacional se llama URepública o Muerte". La república ya
.se perdió. La muerte llega todos los
días bajo el patrocinio de una monarquía dictatorial que, ante la oposición, redobla sus esfuerzos para
vencerla; Pero el objetivo popular es
minar las bases del régimen feudal
militarizado.
La resistencia se ha fortalecido en
los últimos meses, y la frase Unada
'ucede en Paraguay... todo continúa·' se irá desvaneciendo, porque la
realidad y los conflictos ya no
pueden ser evadidos por el hombre
que ha creído, durante años, que
una nación puede y debe ser go~r­
nada como propiedad únicá yexclusiva, como quiso hacerlo Anastasio
Somoza Debayle, amigo íntimo de
Alfredo StrOOS$ller, el.:último tirano
de la América nuestra.
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