entrevista - Qué Sienten Los Pacientes

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ENTREVISTA
Patxi. 38 años
Tenía un trabajo que le gustaba, pero debido a
los horarios se quería ir. También quería irse de
Madrid, cambiar. Cambiarlo todo...
El diagnóstico de un tumor cerebral lo cambió
todo, pero de otra manera.
QUIERO VOLVER Al PUNTO ANTERIOR AL
QUE ME PASÓ TODO ESTO…
Se llama Francisco Javier, pero todos le llaman Patxi. Es
padre de una niña y una niño. Se le aprender a tomarse
la vida con más calma de la que intuye inquieto, sin embargo, ha tenido que le gustaría.
Hay dos anécdotas que describen el carácter de Patxi,
diagnosticado de un tumor cerebral “cuando estaba
empezando a vivir”.
La primera de ellas, narra el momento en que tuvo la
primera crisis epiléptica. Cuenta que estaba jugando
con su hija y de repente se empezó a sentir extraño. Fue
por la casa en busca de su mujer porque sentía paralizada la parte izquierda del cuerpo. “No me creía, pensaba
que estaba de broma, yo siempre estaba de broma”.
La otra anécdota explica que cundió el pánico cuando
no fue a trabajar aquel día. “Nadie daba crédito, algo
muy grave me tenía que haber pasado, yo nunca faltaba a trabajar, tenían que atarme a la pata de la cama
para que no fuera a mi puesto de trabajo”.
Sin embargo, un tumor cerebral lo cambió todo. Asegura que la cojera que sufrió, como secuela de la operación, ha cambiado su vida. “El cáncer giró mi vida
180 grados. Uno piensa que nunca va a volver de eso,
pero no es verdad, con el tiempo vuelves a ser el que
eras. Antes de que irrumpiera el cáncer yo quería dejar
mi trabajo, hacer algo nuevo… Ahora quisiera volver al
punto anterior en que me pasó todo esto, y tomar esta
decisión por mi mismo y no por imposición del tumor”.
ENTREVISTA
P.: ¿Cómo eras antes del diagnóstico? ¿Eras diferente?
R.: Muy activo, no paraba en mi trabajo. En casa era más tranquilo. Sin embargo ahora con la secuela que me ha
quedado en la pierna, mi rendimiento es más bajó. No trabajo, pero intento ayudar en casa en todo lo que puedo. Tengo dos niños, eso ya es casi como un trabajo (ríe).
P.: ¿De qué manera irrumpe en tu vida el cáncer?
R.: Irrumpe en un momento profesional y personal muy bueno, ya me había estabilizado. Fue un momento muy
raro. Aunque estaba cómodo en mi trabajo quería cambiar, me apetecía cambiar de aires, irme de Madrid, no
sé, igual estaba raro porque el cáncer ya me rondaba…
Pero una vez que me diagnosticaron, todo cambió, ya nada de esto importaba, todo pasó a un segundo plano.
P.: ¿Cómo cambió el cáncer tu visión de la vida?
R.: Cuando sales de la operación y ves que estás vivo, crees que toda tu vida anterior ha desaparecido, que no volverás a ser el mismo, que todo ha cambiado. Pero no es así, pasa el tiempo y vuelves a ser tú.
Es verdad que ahora puedes ver las cosas con otro punto de vista porque has superado algo muy fuerte, pero no
dejas de ser el que eras en el fondo. Conforme vas viendo que tiras para adelante, vuelves a ser el que eras.
- 01 -
P.: ¿Recuerdas cómo empezó todo?
R.: Estaba en mi casa, con mi niña, me sentí extraño, la parte izquierda de mi cuerpo se quedó inmóvil. Me levanté
en busca de mi mujer, que pensó que una vez más, estaba de broma. Sufrí una crisis epiléptica, desperté cuando
el SAMUR estaba ya en casa. Recuerdo que me hicieron un millón de preguntas.
Ya en el hospital, me hicieron un escáner y vieron una mancha. Mancha que no tumor, no le quisieron llamar así.
Cuando me hicieron la resonancia, entonces ya sí, era un tumor. Entonces no había neurocirugía en el Hospital
de Móstoles, de modo que me trasladaron. Bueno me trasladaron casi 7 días después, pasó mucho tiempo entre
que me diagnosticaron y me intervinieron.
P.: ¿Qué pensaste cuando oíste por primera vez la palabra tumor?
R.: La primera vez que oí la palabra tumor, fue un frenazo. Automáticamente, te gustaría poder retroceder. Estás un
rato queriendo ir todo el rato para atrás en el tiempo, queriendo cambiarlo todo.
Hasta que caes en la cuenta de que no hay otra opción que ir hacia adelante. Seguir es la única vía, y tienes que
subir rápidamente al tren de la supervivencia.
P.: ¿Cómo se lo dijiste a la gente que querías?
R.: Mi madre vive fuera de Madrid ¿cómo le dices a tu madre ponte en viaje, que tengo un tumor cerebral? Le dije
que estaba ingresado en el hospital y que viniese pero que no se preocupase, porque si era yo el que se lo contaba era buena señal ¿no? Mi mujer estaba allí conmigo, no hizo falta más que mirarla, mi hija era muy pequeña
y al resto de la familia y los amigos, pues con tacto, pero llamando a las cosas por su nombre.
P.: ¿Qué echaste de menos?
R.: Nada. No eche de menos nada. Me deje llevar, tenía un tumor pero me habían trasladado a un hospital bueno,
con buenos profesionales, me dijeron que el abordaje de la operación era claro. No tuve la necesidad de una
segunda opinión, tampoco me planteé si alguien habría pasado por algo así, o si habría una asociación de pacientes. Estaba tranquilo. Ahora una de mis preocupaciones y ocupaciones es que la gente que esta pasando por
esta situación o que vaya a pasar por esto sepa que existe la asociación ASATE y que puede contar con nosotros.
Tanto ellos como sus familiares.
Todo lo contrario que en mi casa… Cuando volví, encontré cientos de webs en el historial del buscador de internet relacionadas con los tumores cerebrales. Alguien estaba muy preocupado en mi casa…
P.: ¿Cambió tu vida?
R.: No voy a decir que ha cambiado en un 100% pero si en un 80%. Estoy vivo, pero hasta que no vuelva a trabajar
o a hacer algo por “obligación”, no volveré a ser el que era y, por ende, mi vida no será la misma.
Trabajar es para mí muy importante, me convierte en alguien que está de alta y no en un pensionista con 38
años. Es duro que te digan que ya no vales, que ya no puedes trabajar ¿por qué no? Estoy muy contento, estoy
vivo y estoy bien, pero debo reconocer que hay una parte de mí triste, porque no estoy a pleno rendimiento
como estaba antes.
P.: ¿Qué piensas cuando en los medios de comunicación ves que se producen avances en cáncer?
R.: Pienso que es una buena noticia. Pero al tiempo me pregunto ¿cuánto cuesta, por ejemplo, una operación de
radiocirugía? Cuando te diagnostican y te explican todas las opciones terapéuticas, casi acto seguido te dicen
cuales son las que están realmente a tu alcance. Es maravilloso que haya avances en los tratamientos, pero han
de estar al alcance de todos, ¿si no de qué sirven? Y de ¿qué sirve que te los expongan?.
Cuando veo noticias de avances, me siento también en cierto modo triste de que no se hayan producido antes,
¡ahora se ataca a la célula maligna y no se toca lo demás!, igual mi pierna estaría bien…
P.: ¿Cómo encaja entonces esto con los recortes que se están produciendo?
R.: No encaja. Los recortes sanitarios lo que único que consiguen es que muchos no lleguemos a acceder a aquellos
avances que hacen falta para tratarnos.
- 02 -
ENTREVISTA
P.: ¿Crees que la población está concienciada con el cáncer? ¿Y nuestros políticos?
R.: Ni unos, ni otros. La población no está concienciada, te lo digo retrotrayéndome a cuando yo estaba bien. Yo
pensaba que eso no me iba a pasar a mí nunca, fumaba… Antes de todo esto, era indestructible, ¿por qué me
iba a pasar eso a mí? ¿Por qué iba yo a pensar en el cáncer?
¿Y los políticos? ¡Menos! Si estuvieran concienciados de a qué se enfrentan no habrían tocado ni un euro destinado a sanidad. La sanidad no habría que tocarla.
P.: ¿Qué le dirías a alguien recién diagnosticado?
R.: Que tenga confianza en los profesionales que tenemos .Que tenga confianza en si mismo y en el resultado. Eso
es importantísimo. Y que sobre todo se apoye en su familia.
- 03 -
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