el ensayo en el siglo xviii. jovellanos

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EL ENSAYO EN EL SIGLO XVIII. JOVELLANOS
1. INTRODUCCIÓN: CONTEXTO HISTÓRICO-CULTURAL
El siglo XVIII desatendió los géneros que se habían cultivado con gran éxito en el Siglo de Oro:
novela, teatro y lírica; pero sobresalió en los de contenido ideológico, ya sea político-social, filosófico,
teológico, científico, de crítica literaria… Es la gran época de la controversia intelectual sobre los
valores e ideas que habían fundamentado la cultura europea.
El llamado “Siglo de las Luces”, conoce en Europa, especialmente en Francia, Inglaterra y
Alemania, el movimiento de la Ilustración, deseo de saber, que pretendió “ilustrar” sobre los nuevos
conocimientos científicos y filosóficos con el fin de mejorar la vida de las personas. En esta centuria
tiene lugar el nacimiento del moderno espíritu científico. Rasgos que lo definen:
El racionalismo: El fundamento del conocimiento se encuentra en la Razón y no en
instancias superiores como Dios, la tradición, las costumbres o la autoridad de los escritores de la
Antigüedad.
El utilitarismo: Los avances científicos-técnicos, el ansia de saber y las reformas sociales
deben tener como objetivo el ser beneficiosos para la comunidad. Se impone una concepción
materialista y burguesa del mundo para lo cual lo importante es aquello que es práctico. La virtud se
relaciona con la utilidad, por lo que un hombre es más virtuoso cuanto más útil resulta a sus
conciudadanos.
El progreso: El dominio de la Naturaleza hace dueño de su futuro al hombre, que puede
progresar indefinidamente.
Lo natural: frente al derecho de inspiración divina, se defienden ideas jurídicas basadas en
el Derecho natural. En el terreno religioso es frecuente el deísmo (creencia en un ser superior que no
responde a la imagen de ninguna de las religiones concretas) o el ateísmo.
El reformismo: Los ilustrados aspiran a que sus ideales tengan una concreción práctica en
la realidad, por lo que proponen reformas sociales, económicas y políticas que los hagan posibles.
La difusión del espíritu ilustrado va a hacerse sobre todo a través de la letra impresa: libros,
enciclopedias, revistas culturales, periódicos, adquieren, así, gran importancia como “vehículos de las
luces”. Destaca la publicación en Francia de los volúmenes de la Enciclopedia (1751- 1772), que en
forma de diccionario pretende ser el compendio del saber de la épocay en la que colaboraron muchos
pensadores importantes de la época..
En España, la penetración del espíritu ilustrado ha de entenderse con cierta moderación por
razones religiosas y políticas principalmente. Lo español estaba constituido por unas creencias
religiosas, una estructura social, una organización política, unas ideas morales y hasta unos ideales
estéticos y literarios inamovibles, y la más pequeña objeción contra cualquier componente tomaba el
carácter de un delito de “lesa patria”.
El “despotismo ilustrado” (todo para el pueblo, pero sin el pueblo), tiene en España su reinado
con Carlos III y un grupo de ministros ilustrados y reformadores, que realizaron proyectos para
mejorar la economía, fomentar la industria y la agricultura o avanzar en la educación y la cultura. En
este siglo se fundan diversas instituciones de carácter cultural como la Real Academia Española (RAE),
la Biblioteca Nacional o el Museo del Prado.
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2. EL ENSAYO ILUSTRADO
La mayor parte de la prosa del XVIII está teñida de didactismo, por ello, lo más positivo de la
producción de la época hay que buscarlo en el campo de la investigación y no en el de la novela. El
ensayo se convirtió en el género predilecto para la divulgación de los principios de la Ilustración.
Con la aparición de la prensa periódica, se inicia un tipo de ensayo en el que se busca un
contacto con los lectores, con quienes se pretende establecer un verdadero diálogo, rasgo que será
característica del ensayismo posterior.
El término ensayo, en este siglo, aún no se hallaba definido, por lo que los ensayos
dieciochescos adoptaron formas diversas: algunos siguieron la técnica epistolar; otros prefirieron la
autobiografía o las memorias para exponer las ideas; a veces se optó por el informe, que pretendía ser
objetivo; o por el libro de viajes, que ofrecía un itinerario cuya variedad permitía reflejar situaciones
diferentes.
2.1. Los ensayos de Feijoo
El benedictino Fray Benito Jerónimo Feijoo fue la principal figura en el surgimiento del ensayo
en España. Con sus textos pretendía educar al pueblo, al vulgo, como él lo llamaba. Pedro Salinas le
considera “padre de los ensayistas” y, sobre todo, de los escritores del 98.
Temas
Intentó demostrar la falsedad de las supersticiones y de ciertas creencias populares por medio
de argumentos racionales que obligaran a pensar. Creyó necesario combatir las supercherías y los
errores culturales vigentes y, para ello, demostró la inexistencia de seres fantásticos y criticó la
creencia en los milagros, en las artes adivinatorias y en las falsas propiedades de animales o plantas.
En lo que se refiere a la Iglesia, censuró conductas individuales de ostentación y lujo, pues
deseaba que la religión fuese entendida con la pobreza y dignidad que le correspondía.
Obras

Teatro crítico universal. Temas variados y problemas relacionados con la ciencia y la
realidad de la época. En este terreno combatió el desdén hacia los conocimientos experimentales y
prácticos de los españoles y criticó todo tipo de discusiones abstractas e ineficaces propias de la
filosofía escolástica.

Cartas eruditas y curiosas. Su objetivo es combatir los errores admitidos por la mayoría.
Son 5 volúmenes que pretenden acabar con la creencia en los duendes y en la Astrología.
Estilo
La prosa de Feijoo presenta un grado de simplicidad y de sencillez que contrasta con los estilos
barrocos. El benedictino habló del tino mental, cualidad innata, según él, que permitía elaborar
adecuadamente un texto. El tono es ameno y coloquial lleno de anécdotas curiosas.
2.2. Cadalso y las Cartas marruecas
Temas
Los textos de Cadalso tratan, sobre todo, de las costumbres de los españoles: su forma de
vestir, su frivolidad, la ociosidad de los nobles, los usos lingüísticos…Conviven los ideales ilustardos con
cierta añoranza de un pasado glorioso que sabe que no volverá.
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Cartas marruecas
El título de la obra imita el de Cartas persas, de Montesquieu. Son 90 cartas que, tres
personajes de cultura y edad diferentes, se intercambian y permiten al autor mostrar la realidad
española desde otros tantos puntos de vista (el llamado perspectivismo).
Visión desde fuera: Es la del extranjero, curioso y observador, Gazel, joven marroquí que viaja
por España.
Visión desde dentro: Corresponde a Nuño, nativo y excelente conocedor de su país.
Visión generalizadora: Pertenece a Ben-Beley, sabio marroquí. Hace una crítica intencionada y
satírica de España, pero desde un punto de vista comprensivo.
Desde la óptica ilustrada, viajar con utilidad es imprescindible para educarse. Viajes y cartas
son recursos literarios propios de este siglo: La famosa novela Los viajes de Gulliver (J. Swift, 16671745) es uno de los muchos ejemplos.
Estilo
Conversacional, se aleja de la prosa barroca, busca una lengua más llana y sencilla; prosa de
tono ensayístico, es decir, actitud crítica y carácter divulgativo.
3. GASPAR MELCHOR DE JOVELLANOS Y EL ENSAYO ILUSTRADO
Gaspar Melchor de Jovellanos (1744 – 1811) nació en Gijón. Estudió leyes y ejerció como
magistrado en Sevilla y en Madrid, ciudad donde desarrolló una intensa actividad reformista. Ingresó
en la Real Academia Española, en la de Bellas Artes de San Fernando y en la de Historia, así como en la
Sociedad de Amigos del País.
Cuando subió al trono Carlos IV, se produjo un freno en la renovación ilustrada, y Jovellanos fue
desterrado a Gijón; allí fundó el Instituto Asturiano y puso en práctica sus ideas pedagógicas.
Después de ser nombrado ministro de Gracia y Justicia en 1797, fue desterrado nuevamente a
Gijón y luego encarcelado en el Castillo de Bellver, en Palma de Mallorca. Fue liberado en 1808.
Falleció en Puerto de Vega (Asturias)
Representa, como ningún otro ilustrado, las aspiraciones, inquietudes y tendencias de su época.
Educado en el orden y el trabajo, destacó por su sentido de la responsabilidad y voluntad de servicio,
muy común a los aristócratas del despotismo ilustrado. Siempre entendió la política como el medio
para conseguir las mejoras que transformarían el país.
Temas
En sus ensayos manifestó una honda preocupación por los principales problemas de la
sociedad de la época: la agricultura, la industria, las comunicaciones, el problema de Asturias… Y
propuso algunas medidas reformistas para solventarlos.
Además, mostró gran interés por los temas relacionados con la educación; en este sentido trató
cuestiones pedagógicas como el rechazo del método memorístico y la reforma de los estudios.
Defendió la formación humanística para los científicos como medio de desarrollo intelectual y de
pensamiento integrador.
Abogaba por el aprendizaje de idiomas para posibilitar el acceso al conocimiento, ya que
mucha de la bibliografía más avanzada estaba en inglés o en francés.
Basa la prosperidad de los pueblos en la instrucción, tesis que defiende en su escrito Sobre la
necesidad de unir el estudio de la literatura al de las ciencias
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Obras

Informe sobre la ley agraria. (1794) En esta obra trató de aplicar a la realidad española las
ideas económicas que circulaban por Europa, según las cuales, la riqueza de un país residía en sus
recursos naturales y en el trabajo de sus habitantes. Señala como causas del atraso imperante en el
campo español la concentración de la propiedad en manos de la nobleza y de la Iglesia, las malas
comunicaciones y la presión fiscal.

Memoria sobre espectáculos y diversiones públicas. (1790) Defiende la existencia de
diversiones para el pueblo. Propugna que las formas de entretenimiento estén incluidas en los planes
ilustrados de reforma; critica espectáculos sangrientos como las corridas de toros, defiende la libertad
en los bailes y en las fiestas populares. Postula una reforma del teatro mediante la creación de una
escuela de actores, las obras deben a justarse a las reglas neoclásicas, la puesta en escena de obras
didácticas y un ambiente teatral culto.

Memoria sobre la educación pública. (1802) Obra representativa de su permanente
preocupación pedagógica. Para él la educación es la base de la prosperidad de la nación por lo que
habría que promover las ciencias útiles y acabar con la rutina escolástica. Insiste en impulsar los
métodos experimentales, da mucha importancia a la realización de prácticas dentro de algunas
asignaturas, defiende que la enseñanza se imparta en castellano y no en latín, considera necesario que
los alumnos aprendan otras lenguas modernas. Propone que los alumnos realicen lecturas
complementarias, que los centros cuenten con buenas bibliotecas y que los profesores sean guías y
consejeros antes que meros vigilantes; también sostiene que la cultura no debe ser privilegio de una
minoría y la educación debe ser libre, abierta y gratuita. (Un pedagogo moderno)
En muchas ocasiones, Jovellanos se sirvió de su propia vida como fuente de recursos temáticos
para sus obras. En la Descripción del Castillo del Bellver, elabora un relato de ficción sobre la vida
medieval que se había desarrollado en la fortaleza mallorquina. En los Diarios se recogen diversas
anotaciones de la realidad de su época (historia, arte, política, literatura). Finalmente, en las Cartas del
viaje de Asturias critica la situación que atraviesa su región natal.
Estilo
Criticó los usos de la literatura barroca por considerarlos extravagantes y defendió un estilo
claro y sencillo, acorde con la intención expositiva y argumentativa de los escritos.
Su estilo sobrio y elegante fue considerado por Menéndez Pidal “el mejor tipo de prosa que
nos ofrece el siglo XVIII”
En las cartas o las descripciones, se observa cierta subjetividad que anticipa muchas veces el
Romanticismo pues el paisaje, lo exterior, se muestra desde la perspectiva de la propia percepción del
autor.
Trascendencia de su obra.
Jovellanos fue un reformista ilustrado no un revolucionario. Américo Castro acuñó el término
Jovellanismo para denominar la actitud ideológica del polígrafo. Consistía en: “Una actitud rectilínea en el orden
moral, una constante aspiración al perfeccionamiento, un deseo de contribuir al renacimiento intelectual de la
patria, un estimulo vivo para trabajar por el pueblo y, sobre todo una austera impasibilidad nacida del
conocimiento del deber y de la intima satisfacción de la conciencia”
C. 2012 - 2013
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