9 Cuadernos para Comerciantes - Empresa y Empleo

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TÍTULOS VALORES CAMBIARIOS I: LA LETRA DE CAMBIO
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TÍTULOS VALORES CAMBIARIOS I: LA LETRA DE CAMBIO
I. INTRODUCCIÓN
El objeto de este Cuaderno y del siguiente es el examen
de los principales títulos valores cambiarios, que son a
su vez los que mayor presencia tienen en el ámbito empresarial: la letra de cambio, el pagaré y el cheque.
Antes de entrar en la descripción pormenorizada de los
mismos, es conveniente saber qué es un título valor y,
más concretamente, qué es un título valor cambiario.
Un título valor es un documento necesario para ejercitar el derecho mencionado en él. Esto quiere decir que
para ejercitar el derecho al que el documento se refiere,
es indispensable la posesión del propio documento y su
presentación ante quien esté obligado a cumplir, de
manera que:
a) La posesión o tenencia del documento determina
quién es el titular del derecho.
b) El obligado por ese derecho sólo debe cumplir frente
a quien tiene el documento.
Esta definición es más fácilmente comprensible si observamos algunos supuestos concretos. Atendiendo a la
naturaleza del derecho que incorporan, es posible distinguir tres tipos de títulos valores:
1º. De participación: Confieren a su poseedor una determinada posición en el ámbito de una organización
social, que se concreta en un conjunto de derechos y
deberes.
Es el caso de las acciones de sociedades anónimas.
La legítima tenencia de la acción determina la condición de socio del poseedor, y le posibilita el ejercicio de sus derechos a asistir y votar en la junta general o a cobrar dividendos, entre otros. La sociedad,
por su parte, sólo permitirá la asistencia y voto en la
junta general o pagará dividendos a quien aparezca
como legítimo poseedor de la acción.
2º. De tradición: Atribuyen al poseedor del título el derecho a la entrega de unas determinadas mercancías
y el de transmitirlas a un tercero mediante la mera
transferencia del propio título. En cierto modo, la
legítima posesión del título equivale a la posesión de
las mercancías en cuestión, que normalmente estarán siendo transportadas o se encontrarán depositadas en poder de un tercero.
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CUADERNOS PARA COMERCIANTES
Dentro de este apartado, los más frecuentes son la
carta de porte (en el transporte terrestre de mercancías), el conocimiento de embarque (en el transporte
marítimo de mercancías) y los certificados que emiten los almacenes generales de depósito. En todos
estos casos, el propietario de las mercancías las deposita en poder de un tercero (para su transporte o
custodia), y éste entrega a cambio el correspondiente título valor. El propietario de las mercancías puede conservar el título o entregarlo a un tercero (por
ejemplo, si le transmite la propiedad de esas mismas
mercancías). El derecho a la entrega de las mercancías corresponderá a quien posea el título.
3º. Cambiarios: Son aquellos que incorporan un derecho de crédito de carácter pecuniario. El poseedor
del título tiene derecho a la entrega de una determinada cantidad de dinero expresada en moneda de
curso legal.
Pueden ser emitidos por entidades públicas, como
ocurre con los títulos de deuda pública (Letras, Pagarés o Bonos del Tesoro), o por entidades privadas.
En este segundo supuesto se encuentran los certificados de depósito y las cédulas hipotecarias emitidas por entidades bancarias, y sobre todo, la letra de
cambio, el pagaré y el cheque.
Atendiendo a la forma de identificar al propietario del
título, es posible distinguir tres tipos de títulos valores:
A. Títulos valores nominativos. Son aquellos que designan como titular del derecho a una persona determinada. Para ejercitar el derecho en cuestión, el titular
no sólo debe poseer el documento, sino también acreditar su identidad ante el deudor. Precisamente por
eso, no pueden transmitirse válidamente a un tercero sin notificar la transmisión al deudor.
En determinados supuestos, la legislación exige que
los títulos valores sean nominativos. Así ocurre con
las acciones cuyo valor no esté enteramente desembolsado, las de sociedades de empresas, o las de algunos tipos de sociedades anónimas, como las bancarias, las navieras, las gestoras de instituciones de
inversión colectiva o las de crédito hipotecario.
B. Títulos valores al portador. Son aquellos que no designan a ninguna persona como titular del derecho.
El poseedor del documento, por el mero hecho de
serlo, está legitimado para ejercitar el derecho en
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TÍTULOS VALORES CAMBIARIOS I: LA LETRA DE CAMBIO
cuestión sin necesidad de acreditar ante el deudor su
identidad ni cualquier otra circunstancia.
Con carácter general, los títulos valores al portador se
transmiten sencillamente mediante la entrega del documento, porque de esta manera el nuevo poseedor
pasa a ser titular del derecho identificado en el título.
C. Títulos valores a la orden. Ocupan una posición intermedia entre los títulos nominativos y los títulos al
portador. Por una parte, se asemejan a los títulos nominativos porque designan al titular del derecho.
Pero, al igual que los títulos al portador, están concebidos para circular de forma más sencilla que los
títulos nominativos.
En efecto, en esta clase de títulos valores, el poseedor
inicialmente designado puede, bien conservar el título para recibir el pago una vez llegada la fecha de
vencimiento, bien transmitirlo indicando en el propio título a quién debe hacerse el pago. A su vez, la
persona a la que se transmite el título pasa a ser su
legítimo poseedor y tiene las mismas opciones: conservarlo o volver a transmitirlo de idéntica forma.
Cuando llegue la fecha de vencimiento, el deudor
deberá pagar a quien en ese momento aparezca como
poseedor del título, siempre que la cadena de transmisiones reflejada en el mismo sea regular y no sufra
interrupciones. De esta manera, es posible transmitir el título de forma sencilla y sin necesidad de comunicarlo al deudor. Y precisamente por eso estos
títulos se llaman a la orden: porque quien aparece
identificado en el título como poseedor no es necesariamente quien ha de recibir el pago, sino la persona
a cuya orden se ha de efectuar ese pago, es decir, la
persona que tiene la facultad de designar, antes de la
fecha de vencimiento, a quién se debe pagar.
La letra de cambio, el pagaré y el cheque son los
supuestos típicos de títulos valores a la orden.
II. LA LETRA DE CAMBIO
La letra de cambio recoge, sencillamente, un mandato
de pago: una persona (el librador) ordena a otra (el librado) que pague una cantidad determinada de dinero
al poseedor (o tenedor) del documento que aparezca
designado en la propia letra de cambio.
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CUADERNOS PARA COMERCIANTES
1. REQUISITOS
La letra de cambio es un título eminentemente formal.
Eso quiere decir que existen una serie de exigencias y
requisitos que deben observarse necesariamente para que
un documento pueda ser considerado letra de cambio.
Ahora bien, mientras que la ausencia de algunos de estos requisitos implica necesariamente que el documento
que carezca de ellos no pueda ser considerado letra de
cambio (requisitos esenciales), la ausencia de otros puede
ser subsanada con arreglo a los criterios establecidos en
la propia ley.
Con el fin de que el examen de estos requisitos resulte
más sencillo, los vamos a clasificar en tres grupos:
1.1. REQUISITOS RELATIVOS AL DOCUMENTO
1º. Extensión en papel timbrado oficial.
La letra de cambio tiene que ser extendida en el papel
timbrado oficial correspondiente a su cuantía, para satisfacer el importe correspondiente al impuesto de actos
jurídicos documentados, que grava, entre otros conceptos, la emisión de títulos cambiarios.
El incumplimiento de este requisito no impide la validez
de la letra de cambio, pero sí le priva de su condición de
título ejecutivo, que es precisamente una de las grandes
ventajas que ofrecen los títulos valores cambiarios.
2º. Denominación de letra de cambio.
Se trata de un requisito esencial. Debe recogerla el documento en el idioma empleado para su redacción. Las
letras de cambio emitidas en España pueden redactarse
en cualquiera de las lenguas oficiales del Estado: castellano, catalán, euskera o gallego.
3º. Fecha de libramiento.
También es un requisito esencial, porque determina la
capacidad o poder de representación del librador en el
momento de emisión de la letra. Además, es determinante para establecer el momento en que deben ser presentadas al pago las letras giradas a la vista o a un plazo
desde la fecha de emisión (ver apartado 1.3).
4º. Lugar de libramiento.
Sirve para determinar la legislación aplicable a la letra,
que será, precisamente, la ley del país en el que fue emi-
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TÍTULOS VALORES CAMBIARIOS I: LA LETRA DE CAMBIO
tida. En caso de que no se indique, se entiende librada la
letra en el lugar designado junto al nombre del librador.
Si tampoco ahí se indica ningún lugar, no se cumple el
requisito y el documento no se considera letra de cambio.
1.2. REQUISITOS RELATIVOS A LOS
ELEMENTOS PERSONALES
1º. Firma del librador.
El librador es la persona que emite o libra la letra, es
decir, quien da el mandato de pago recogido en la letra
de cambio. Su firma es requisito esencial.
2º. Identificación del librado.
El librado es la persona a la que se dirige el mandato de
pago emitido por el librador, y su identificación mediante
nombre y apellidos o denominación social es requisito
esencial de la letra. Ahora bien, la mención del librado
en la letra, sin más, no le convierte en obligado al pago.
Para eso, el librado debe asumir el mandato de pago
que le da el librador, es decir, debe aceptar la letra.
El librado y el librador pueden ser la misma persona.
Esto ocurre cuando el librador emite una letra en la que
se da a sí mismo la orden de pagar. En este caso, decimos que el librador gira la letra a su propio cargo.
Si en la letra se identifica a varios librados, se entiende
girada indistintamente contra cada uno de ellos para
que pague el importe total de la misma.
3º. Identificación del tenedor.
El tenedor, tomador o poseedor de la letra es la persona
a la que se debe hacer el pago ordenado en la misma, o
a cuya orden se ha de efectuar. Su identificación mediante nombre y apellidos o denominación social es requisito esencial de la letra.
El tenedor y el librador también pueden ser la misma
persona. Esto ocurre cuando el librador manda al librado que le pague a él mismo. En este caso, decimos que
la letra se ha girado a la propia orden.
1.3. REQUISITOS RELATIVOS A LA
OBLIGACIÓN CAMBIARIA
1º. Mandato de pagar una suma determinada.
Este mandato, que es requisito esencial, no puede estar
sujeto a condición alguna.
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CUADERNOS PARA COMERCIANTES
La suma ha de estar expresada en cualquier moneda
convertible admitida a cotización oficial. En el ámbito
de la Unión Europea, a partir del 1 de enero de 2002 el
euro sustituye a las monedas nacionales en la emisión
de documentos cambiarios. Los documentos emitidos
en pesetas (o en otra unidad monetaria nacional de la
Unión Europea) hasta el 31 de diciembre de 2001 que
tengan vencimiento posterior a esa fecha serán válidos,
aunque las referencias a cantidades se entenderán hechas a la unidad euro con arreglo a los tipos de conversión respectivos.
La cantidad puede expresarse en letras o en cifras. Si se
expresa en letras y en cifras, en caso de diferencia será
válida la cantidad escrita en letras. Si el importe aparece
escrito varias veces por suma diferente, ya sea en letras,
o en cifras, la letra será válida por la cantidad menor.
2º. Fecha de vencimiento.
Es el día en que la letra debe ser pagada. Tiene que ser
posible y cierto.
En relación con la fecha de vencimiento, la ley permite
que una letra de cambio pueda librarse:
• A fecha fija: si se indica expresamente el día de vencimiento.
• A un plazo contado desde la fecha: la fecha de vencimiento se indica mediante un plazo a contar desde la
fecha de libramiento.
• A la vista: la letra debe pagarse en el momento de su
presentación, que deberá ser cualquier día posterior
a la fecha de libramiento. Cuando en una letra no se
indique la fecha de vencimiento, se entiende que es
pagadera a la vista.
• A un plazo desde la vista: la fecha de vencimiento se
indica mediante un plazo que se cuenta tomando
como referencia la presentación de la letra al librado
para su aceptación. Si la letra es aceptada, el plazo
se cuenta desde la fecha de aceptación, que aparece
expresada en la propia letra; si no es aceptada, el
plazo se cuenta desde la fecha del protesto (o declaración equivalente) por falta de aceptación.
3º. Lugar en el que se ha de hacer el pago.
Este requisito no es esencial, puesto que a falta de indicación expresa, el lugar designado junto a la identificación del librado se considera domicilio de éste y lugar
de pago, al mismo tiempo.
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TÍTULOS VALORES CAMBIARIOS I: LA LETRA DE CAMBIO
2. LA LETRA EN BLANCO
En principio, la letra que carezca de los requisitos especificados en el apartado anterior no es apta para producir efectos cambiarios. Ahora bien, la ley sí contempla
la validez de la llamada letra en blanco, considerando
como tal a la letra de cambio que aparece incompleta
en el momento de su emisión porque quien la entrega
prevé que sea completada en un momento posterior conforme a los acuerdos establecidos entre las partes.
En cualquier caso, para que la letra emitida en blanco
tenga validez será necesario, como mínimo, la indicación de que el documento es una letra de cambio y la
presencia de al menos una firma, bien la del librador,
bien la del librado aceptante.
Por lo que se refiere a las demás menciones de la letra
en blanco, si ésta se hubiera completado contrariamente a los acuerdos existentes en el momento de su emisión, el deudor no podrá alegar el incumplimiento de
esos acuerdos frente al tenedor de la letra que le reclame el pago, salvo que pruebe que ha sido éste quien ha
incumplido los acuerdos al completar la letra o que la
ha adquirido de mala fe o con culpa grave.
3. DECLARACIONES CAMBIARIAS
Llamamos declaraciones cambiarias a las manifestaciones de voluntad recogidas en el título y efectuadas por
las personas que intervienen en la relación cambiaria,
que dan lugar al nacimiento de las obligaciones dimanantes de la letra de cambio. Son el libramiento, la aceptación, el endoso y el aval.
La declaraciones cambiarias deben ser emitidas por personas que reúnan las dos siguientes condiciones:
A. Capacidad. No tienen capacidad para emitir válidamente declaraciones cambiarias los menores de dieciocho años, los incapacitados legalmente y los quebrados.
B. Legitimación. La persona que emite la declaración
cambiaria debe actuar en nombre propio o actuar en
representación legítima de un tercero.
Todos los que firmen una letra de cambio en nombre de
otro deben estar autorizados para ello mediante poder
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CUADERNOS PARA COMERCIANTES
de las personas físicas o jurídicas en cuya representación actúan, expresándolo claramente en la antefirma.
Se presume que los administradores de sociedades están autorizados por el mero hecho de su nombramiento.
El que ponga su firma en una letra como representante
de una persona sin poder para obrar en nombre de ella,
quedará personalmente obligado en virtud de la letra.
El representante que firme una letra excediendo los límites de su poder de representación también queda personalmente obligado, sin perjuicio de que, en este caso,
el representado quede obligado cambiariamente dentro
de los límites del poder.
La ley consagra el principio de autonomía de las declaraciones cambiarias. Esto quiere decir que si una letra
de cambio recoge firmas de personas incapaces, o firmas falsas o de personas imaginarias, o firmas que por
cualquier otra razón no sean válidas para obligar a la
persona que ha firmado o a los terceros en cuya representación ha firmado, no por eso dejan de ser válidas
las obligaciones de los demás firmantes de la letra.
3.1. EL LIBRAMIENTO
Es la declaración originaria que da lugar al nacimiento
de la letra de cambio. Mediante el libramiento, el librador ordena al librado que pague la letra a su vencimiento.
En virtud de esta declaración, se incorpora al documento un derecho de crédito por el importe de la letra, cuyo
cumplimiento garantiza el librador con su propia firma.
Esto significa que si el librado no acepta la orden de
pago o no paga al llegar la fecha de vencimiento, el tenedor de la letra puede exigir el pago al propio librador.
Al emitir su declaración cambiaria, el librador puede
insertar una cláusula en la letra eximiéndose de responsabilidad por la falta de aceptación del librado. Ahora
bien, toda cláusula por la cual se exonere de la garantía
del pago se considerará como no escrita.
3.2. LA ACEPTACIÓN
Es la declaración por la que el librado se compromete a
cumplir la orden de pago recibida del librador, convirtiéndose así en el obligado cambiario principal y directo.
En el ámbito de las relaciones cambiarias, y con inde-
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TÍTULOS VALORES CAMBIARIOS I: LA LETRA DE CAMBIO
pendencia de los acuerdos o relaciones que existan entre las partes, el librado tiene plena libertad para aceptar o no la letra. Mientras no la acepte, no está obligado
al pago de su importe.
La aceptación no puede estar sujeta a condición alguna.
Sin embargo, el librado puede limitarla a una parte del
importe de la letra, quedando obligado solamente al pago
de la cantidad aceptada.
La ley recoge una gran cantidad de disposiciones que
son de aplicación en el supuesto de que el libramiento y
la aceptación deban tener lugar en momentos distintos
(por ejemplo, las relativas a presentación de la letra a la
aceptación, vencimiento a un plazo desde la vista, revocación o anulación de la aceptación, o al protesto por
falta de aceptación). La realidad nos dice, sin embargo,
que el libramiento y la aceptación se efectúan por regla
general al mismo tiempo, en el momento de emisión de
la letra, de manera que la inmensa mayoría de las letras
de cambio nacen con la firma del librado puesta. Por
esta razón, no nos detendremos en el estudio de las disposiciones aludidas.
3.3. EL ENDOSO
Ya hemos visto que la letra de cambio es uno de los
títulos valores a la orden por excelencia, y que la característica fundamental de esta clase de títulos es la sencillez de sus mecanismos de transmisión. Pues bien, el
endoso es, precisamente, la declaración cambiaria que
permite transmitir la letra a un tercero. Mediante el endoso, el acreedor cambiario (endosante) transmite a otra
persona (endosatario) el derecho incorporado al título,
ordenando que el importe de la letra se pague a esa nueva persona designada en el título o a la que ésta, a su
vez, designe mediante un nuevo endoso. Sus principales
características son las siguientes:
• Consiste en una sencilla declaración del tenedor de
la letra, o incluso en la mera firma de éste puesta en
el dorso de la letra o en su suplemento.
• Puede realizarse en cualquier momento anterior al levantamiento de protesto o declaración equivalente por
falta de pago, o al vencimiento del plazo para levantarlos. El endoso realizado con posterioridad no produce más efectos que los de una cesión ordinaria de
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CUADERNOS PARA COMERCIANTES
crédito. Cuando no se indique la fecha en el endoso,
se considerará hecho antes de terminar el plazo fijado
para levantar el protesto, salvo prueba en contrario.
• No puede estar sujeto a condición alguna. Si el endoso se sujeta a condición, ésta se considera no escrita
y aquél se tiene por válido.
• No puede ser parcial. Ha de ir referido a la totalidad
del importe de la letra. El endoso parcial es nulo.
• No hay limitación alguna en cuanto al número de
endosos realizados sobre una misma letra de cambio. Quien sea legítimo tenedor de la letra a su vencimiento gracias a la cadena de endosos, queda legitimado para el ejercicio de los derechos que se derivan de la misma.
El endoso de una letra de cambio válidamente realizado
produce en la relación cambiaria los siguientes efectos:
1º. Efecto traslativo. Atribuye al nuevo tenedor de la
letra la plena titularidad del derecho incorporado a
la misma. Esta transmisión del derecho se produce,
no sólo por la declaración de voluntad del endosante
estampada en la propia letra, sino también por la
entrega material de ésta al endosatario.
2º. Efecto legitimador. Es consecuencia del anterior, y
supone que quien adquiere la letra en la forma descrita queda legitimado para cobrar su importe cuando llegue la fecha de vencimiento, o para ejercitar
las correspondientes acciones en caso de impago.
Para que alguien sea legítimo tenedor de una letra
adquirida con posterioridad a su emisión, debe justificar su derecho mediante una serie no interrumpida de endosos. A estos efectos, los endosos tachados
se consideran como no escritos.
3º. Efecto de garantía. Con su firma, el endosante no
sólo transmite la letra, sino que garantiza al endosatario y a todos los poseedores sucesivos de la letra
que ésta será pagada a su vencimiento. De esta forma, se convierte en obligado cambiario frente al legítimo tenedor de la letra si llegada la fecha de vencimiento el librado no paga voluntariamente su importe. Ahora bien, este efecto no es esencial al endoso, puesto que la Ley contempla dos mecanismos
mediante los cuales el endosante puede exonerarse
de esta responsabilidad, a saber:
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TÍTULOS VALORES CAMBIARIOS I: LA LETRA DE CAMBIO
• Poniendo en el endoso una cláusula con el texto
sin mi responsabilidad (o cualquier otro de sentido equivalente).
• Prohibiendo un nuevo endoso. En este caso, el endosante sigue respondiendo frente al endosatario,
pero si éste, a su vez, vuelve a endosar la letra,
aquél no responderá frente a los sucesivos tenedores de la misma.
La Ley contempla la figura del llamado endoso en blanco, que define como aquél que no designa el nombre del
endosatario o consiste simplemente en la firma del endosante. El endoso en blanco facilita al máximo la circulación de la letra, puesto que el tenedor de la misma podrá:
a) Completar el endoso con su propio nombre o con el
de otra persona.
b) Endosar nuevamente la letra, bien en blanco, bien
designando un endosatario determinado.
c) Entregar la letra a un tercero, sin más.
Para que una letra de cambio no sea transmisible mediante endoso, el librador puede estampar en la misma
la cláusula no a la orden, no endosable o cualquier otra
de significado equivalente.
3.4. EL AVAL
Es la declaración cambiaria exclusivamente dirigida a
garantizar el pago de la letra de cambio. Mediante el
aval, el avalista garantiza que uno de los obligados cambiarios (el aceptante, el librador o un endosante) cumplirá la obligación cambiaria de pago que le compete.
Puede ser de dos clases:
a) General o sin limitaciones: cuando el avalista se compromete frente al acreedor cambiario al pago de la
letra en la misma forma y condiciones que el avalado.
b) Parcial o limitado: cuando el avalista restringe su garantía a una cantidad menor que el importe de la
letra. No está permitido que el avalista altere o modifique de cualquier otra forma los términos de la
obligación avalada.
El aval debe ponerse en la letra o en su suplemento, y se
expresa mediante las palabras por aval o cualesquiera
otras de sentido equivalente, acompañadas de la firma
del avalista. Incluso la simple firma de una persona puesta en el anverso de la letra vale como aval, siempre que
no se trate de la firma del librado ni del librador.
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CUADERNOS PARA COMERCIANTES
La declaración cambiaria de aval debe indicar a quién
se avala, pero a falta de esta indicación se entenderá
avalado el aceptante, y en defecto de éste, el librador.
La declaración de aval puesta válidamente en una letra
de cambio, produce los siguientes efectos para el avalista:
1º. En sus relaciones con el tenedor de la letra: El avalista responde del pago en los mismos términos que
el avalado (o en la cantidad que indique el aval, si
éste es parcial). Si llegada la fecha de vencimiento y
presentada la letra al pago, el librado no hace efectivo su importe, el tenedor puede reclamar directamente al avalista al igual que podría hacerlo con cualquier otro obligado cambiario, sin necesidad de reclamar primero al avalado o de acreditar la insolvencia de éste.
2º. En sus relaciones con el avalado: Si el avalista paga
la letra al acreedor cambiario, puede reclamar al avalado el importe de la misma y el reembolso de los
gastos que le haya originado el pago a aquel por quien
salió garante.
3º. En sus relaciones con los demás obligados cambiarios: Si el avalista paga la letra, adquiere los derechos derivados de la misma contra los firmantes de
la letra que fuesen responsables frente al avalado. Es
decir, si avaló al aceptante, no podrá reclamar el pago
a ningún otro obligado cambiario; si avaló al librador, podrá reclamara al aceptante (y en su caso, al
avalista de éste); y si avaló a un endosante, podrá
reclamar al aceptante, al librador y a cualquiera de
los endosantes que precedan en la cadena de endosos al avalado por él (y en su caso, a los posibles
avalistas de cualquiera de ellos).
4. EL PAGO DE LA LETRA
El fin normal de la letra de cambio es el pago. Ahora
bien, es preciso distinguir entre el pago hecho por el
librado atendiendo la orden recibida del librador (pago
ordinario) y el pago efectuado por cualquier otro de los
obligados cambiarios (pago extraordinario), ya que uno
y otro tienen consecuencias distintas, como veremos.
En relación con el pago de la letra, es preciso analizar
diversas circunstancias.
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TÍTULOS VALORES CAMBIARIOS I: LA LETRA DE CAMBIO
4.1. TIEMPO DEL PAGO
La letra de cambio es un título de presentación, lo que
significa que, llegada la fecha de vencimiento, ha de ser
el tenedor de la letra quien la presente al librado, principal obligado cambiario, para que la pague. Esto es
perfectamente lógico si tenemos en cuenta que, como
consecuencia de la circulación de la letra, el deudor no
sabe quién es su acreedor al llegar la fecha de vencimiento. Ha de ser éste, el acreedor, quien se identifique
presentando la letra al cobro.
Ahora bien, ¿cuándo debe presentarse la letra al pago?
Eso depende, fundamentalmente, de la forma en que
aparezca expresada la fecha de vencimiento (ver apartado 1.3):
a) Las letras de cambio que tengan señalado su vencimiento a fecha fija, o a un plazo a contar desde la
fecha o desde la vista, deben presentarse al pago el
día del vencimiento o en uno de los dos días hábiles
siguientes.
b) Las letras de cambio con vencimiento a la vista deben presentarse dentro del año siguiente a la fecha
de emisión, salvo pacto expreso en contrario. No obstante, si el librador dispone que la letra pagadera a
la vista no se presente al pago antes de una fecha
determinada, el plazo de un año comenzará a contarse desde esa fecha.
La falta de presentación de la letra al pago por parte del
tenedor dentro de los plazos establecidos perjudica la
letra de cambio, es decir, impide que el tenedor pueda
luego reclamar el importe al librador o a los posibles
endosantes.
Sin embargo, el tenedor, aunque no haya presentado la
letra al cobro dentro de plazo, conserva su derecho a
reclamar el importe de la letra al aceptante o a su avalista. Precisamente por eso, la ley otorga al librado la
posibilidad de liberarse de su obligación consignando a
disposición del tenedor (judicial o notarialmente, o en
una entidad de crédito) el importe de la letra de cambio
que no le haya sido debidamente presentada al pago.
Por otra parte, la ley contempla la posibilidad de que el
librado pague la letra anticipadamente. Ahora bien, el
tenedor de la letra no puede ser obligado a recibir el
pago antes de su vencimiento. Además, el librado que
pague anticipadamente lo hace por su cuenta y riesgo,
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CUADERNOS PARA COMERCIANTES
lo que supone que si paga a un tenedor indebido habrá
de sufrir las consecuencias y no quedará liberado de su
obligación.
4.2. LUGAR DE PAGO
En principio, la letra debe pagarse en el lugar indicado
al efecto, y en defecto de éste, en el que aparezca junto
al nombre del librado.
Especial relevancia tiene el pago mediante las llamadas
cámaras o sistemas de compensación. En la actualidad
las entidades de crédito, por un lado, son tenedores de
la mayoría de las letras en circulación, y por otro, reciben normalmente el encargo de sus clientes de pagar las
letras. Esta realidad confiere gran importancia al pago
de las letras de cambio por medio de compensación entre cuentas bancarias, y a este respecto, la ley contiene
dos previsiones:
• Cuando el pago de las letras esté domiciliado en una
cuenta abierta en entidad de crédito, su presentación a una cámara o sistema de compensación equivale a su presentación al pago.
• Cuando el tenedor de la letra sea una entidad de crédito, la presentación al pago puede hacerse enviando
al librado con anterioridad suficiente a la fecha de vencimiento un aviso que contenga todos los datos necesarios para identificar la letra, con el fin de que pueda
indicar a la entidad sus instrucciones para el pago.
4.3. CUANTÍA DEL PAGO
De entrada, el deudor cambiario ha de pagar la suma
indicada en la letra. Ahora bien, cabe la posibilidad de
que no la pague íntegramente. En tal caso, el tenedor no
puede rechazar un pago parcial, pero posteriormente
puede reclamar el importe no satisfecho a todos los obligados cambiarios, levantando para ello el correspondiente
protesto por la cantidad no satisfecha. El librado, por su
parte, tiene derecho a exigir que el pago parcial se haga
constar en la letra y a que se le dé recibo del mismo.
4.4. MONEDA DE PAGO
El pago debe hacerse en la moneda que se determine en
la propia letra.
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A partir del 1 de enero de 2002, el pago sólo podrá hacerse en euros o en moneda extranjera convertible admitida a cotización oficial. En el caso las letras emitidas
en pesetas (o en otra unidad monetaria nacional de la
Unión Europea) antes del 31 de diciembre de 2001 que
tengan vencimiento posterior a esa fecha, el pago se hará
igualmente en euros con arreglo al tipo de conversión
correspondiente.
El pago en moneda extranjera sólo se hará cuando la
obligación de pago esté autorizada o resulte permitida
de acuerdo con las normas de control de cambios. Si no
es posible el pago en moneda extranjera, el deudor pagará su valor en pesetas, o en euros a partir del 1 de
enero de 2002, al cambio vendedor correspondiente al
día del vencimiento. En este caso, para evitar que el
librado se demore en el pago con ánimo de aprovecharse de un cambio más favorable para él, la ley confiere al
tenedor la facultad de exigir que se le aplique el valor en
cambio de la fecha de vencimiento o el correspondiente
a la fecha de pago, a su elección.
4.5. EFECTOS DEL PAGO
El pago realizado por el librado le libera de su obligación y extingue las relaciones cambiarias nacidas con la
letra, puesto que él ya no puede reclamar cantidad alguna a los demás firmantes de la misma.
El pago realizado por un endosante lo convierte en portador de la letra, y le confiere el derecho a reclamar la
cantidad pagada (junto con los intereses y gastos que se
le hayan ocasionado) a los endosantes anteriores y al
librador, en cuanto garantes del cumplimiento de la
obligación cambiaria, y al propio librado, como obligado cambiario principal y directo.
El pago efectuado por el librador le faculta para reclamar al librado la cantidad pagada, intereses y gastos
que haya soportado.
4.6. PRUEBA DEL PAGO
El librado, al pagar la letra, puede exigir que le sea entregada con el recibí del tenedor, salvo que éste sea una
entidad de crédito, en cuyo caso puede entregar, en lugar de la letra original, un documento acreditativo del
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CUADERNOS PARA COMERCIANTES
pago en el que se identifique suficientemente la misma.
Este documento tiene pleno valor liberatorio para el librado frente a cualquier acreedor cambiario.
La letra se presume pagada cuando, después de la fecha
de vencimiento, se encuentre en poder del librado o del
domiciliatario.
5. LA FALTA DE PAGO
Tal y como hemos visto en el apartado anterior, cuando
el aceptante o su avalista no pagan el importe de la letra
de cambio, el tenedor puede reclamar el pago a los demás firmantes de la misma. Para ello, antes debe hacer
constar el impago mediante protesto notarial o declaración equivalente. Si ninguno de los obligados cambiarios hace frente al pago voluntariamente, el tenedor podrá entonces ejercitar las oportunas acciones judiciales
cambiarias contra cualquiera de ellos.
5.1. PROTESTO NOTARIAL O DECLARACIÓN
EQUIVALENTE
Protesto es el acto que acredita frente a todos la falta de
pago de la letra. Se practica a instancias del portador de
la misma, y puede revestir dos formas:
1ª. Protesto en sentido estricto o notarial. Se practica
ante fedatario público siguiendo el procedimiento y
respetando los plazos regulados al efecto por la ley.
2ª. Declaración equivalente o protesto extranotarial. Consiste, bien en la declaración firmada y fechada por el
librado en la propia letra en la que deniegue el pago
de la misma, bien en la declaración efectuada en el
mismo sentido por el domiciliatario o por una cámara o sistema de compensación en los plazos que la ley
establece para el protesto notarial. No es posible acudir a este mecanismo cuando el librador haya insertado en la letra una cláusula en virtud de la cual exija
expresamente el levantamiento de protesto notarial.
El protesto consiste esencialmente en una prueba de la
falta de pago de la letra por parte del librado, que es el
principal obligado cambiario. Precisamente por eso, su
levantamiento es necesario para que el portador de la
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TÍTULOS VALORES CAMBIARIOS I: LA LETRA DE CAMBIO
letra conserve el derecho a reclamar el importe de la
misma a aquéllos que garantizaron el pago, es decir, al
librador y a todos los endosantes anteriores (y a sus correspondientes avalistas). Si no se levanta el protesto en
tiempo y forma, la letra resulta perjudicada y el tenedor, aunque conserva el derecho a proceder judicialmente
contra el aceptante y su avalista, pierde la posibilidad
de reclamar a los endosantes y al librador.
Ahora bien, la ley contempla los siguientes supuestos en
los que, excepcionalmente, no es necesario levantar el
protesto para acreditar la falta de pago de la letra:
1º. La solicitud de suspensión de pagos por parte del
librado, o la declaración de quiebra o concurso del
mismo.
2º. La inserción en la letra de la cláusula sin gastos, devolución sin gastos, sin protesto o cualquier otra de
sentido equivalente. Si la cláusula es puesta por el
librador en el momento de emisión de la letra, producirá efectos con relación a todos los firmantes. Si
la inserta un endosante o avalista, sólo surtirá efectos respecto a quien la hubiese puesto.
5.2. ACCIONES JUDICIALES CAMBIARIAS
El impago de la letra confiere al portador de la misma el
derecho a ejercitar las siguientes acciones judiciales:
A. Acción directa. Es la que se dirige contra el aceptante y su avalista. No precisa el levantamiento previo
de protesto. Para ejercitarla, el portador de la letra
dispone de un plazo de tres años contados desde la
fecha de vencimiento de la misma.
B. Acción de regreso. Es la que el portador de la letra
puede dirigir contra el librador, contra los endosantes anteriores a él y contra sus avalistas, en cuanto
garantes del cumplimiento de la obligación cambiaria. Para poder ejercitarla es necesario haber presentado la letra al pago dentro del plazo legalmente establecido y, cuando sea necesario, haber levantado
el correspondiente protesto. No obstante, la ley permite ejercitar esta acción sin necesidad de esperar
hasta el vencimiento de la letra si el librado incurre
en suspensión de pagos, quiebra o concurso de acreedores, o cuando resulte infructuoso el embargo de
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CUADERNOS PARA COMERCIANTES
sus bienes. El plazo para su ejercicio es de un año
contado desde la fecha de levantamiento del protesto o declaración equivalente, o si la letra lleva puesta
la cláusula sin gastos u otra equivalente, desde la
fecha de vencimiento.
Para el ejercicio de estas acciones, el portador de la letra puede optar entre la vía del juicio ordinario y la del
juicio ejecutivo, que entraña mayores ventajas en cuanto que permite el embargo de los bienes del deudor desde el inicio del procedimiento, y por lo tanto, ofrece
mayores garantías de cobro.
Frente a estas acciones, el obligado cambiario que resulte demandado únicamente puede oponer las siguientes excepciones:
a) Inexistencia o falta de validez de su propia declaración cambiaria (por falta de capacidad o de representación, por ejemplo), incluida la falsedad de la
firma.
b) Falta de legitimación del tenedor. Por ejemplo, por
interrupciones en la cadena de endosos, o porque no
se identifique como el último endosatario del título.
c) Falta de los requisitos formales de la letra de cambio.
d) Extinción del crédito cambiario. Ocurre, por ejemplo, cuando resultan liberados los deudores en vía de
regreso por falta de presentación de la letra al pago o
por falta de levantamiento de protesto, cuando se ha
extinguido el plazo para el ejercicio de la acción, o
cuando la letra ya se ha pagado anteriormente.
e) Cualesquiera excepciones que se basen en las relaciones personales entre el deudor demandado y el
tenedor demandante, como consecuencia de posibles
acuerdos existentes entre ambos, o entre el deudor
demandado y cualquier tenedor anterior al demandante si éste, al adquirir la letra, procedió a sabiendas en perjuicio del deudor.
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CUADERNOS PARA COMERCIANTES
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