TRABAJADORES, CONTRATOS A COMISION CON LOS. De

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336368. . Segunda Sala. Quinta Época. Semanario Judicial de la Federación. Tomo XL, Pág. 777.
TRABAJADORES, CONTRATOS A COMISION CON LOS. De acuerdo con el artículo
273, del Código de Comercio, el mandato aplicado a actos concretos de comercio, se reputa
comisión mercantil; y según el artículo 2546 del Código Civil, el mandato es un contrato por
el cual el mandatario se obliga a ejecutar, por cuenta del mandante, los actos jurídicos que
éste le encarga. La Ley Federal de Trabajo en su artículo 3o., dice: que trabajador es toda
persona que presta a otra un servicio material, intelectual o de ambos géneros, en virtud de un
contrato de trabajo, y en su artículo 17 previene que, contrato individual de trabajo, es aquel
que por virtud del cual una persona se obliga a prestar a otra, bajo su dirección y
dependencia, un servicio personal, mediante una retribución convenida. Los términos de las
disposiciones anteriormente citadas, claramente fijan las características que distinguen las dos
figuras jurídicas de que se trata. En efecto: en la comisión mercantil, su cumplimiento se
manifiesta mediante la ejecución de un acto o de una serie de actos que sólo de manera
accidental crean dependencia entre el comitente y el comisionista, y su duración se subordina
al tiempo que es necesario emplear para la ejecución de esos actos de comercio. En el
contrato de trabajo, esa dependencia no es accidental sino permanente, su duración,
indefinida o por tiempo determinado independiente del necesario para ejecutar el acto materia
del contrato; y los actos que constituyen el cumplimiento de las obligaciones del trabajador,
pueden ser de índole diversa, comerciales o no. Y esa dependencia debe ser de naturaleza
que, sin una actividad constante del trabajador, desarrollada en favor del patrono, no le sería
fácil al primero subsistir. Para fijar la verdadera naturaleza de un contrato celebrado por una
empresa mercantil con uno de sus empleados, deben tenerse en cuenta sus términos y
condiciones, ya que son éstas las que conducen a una exacta interpretación de la intención de
los contratantes, sin que baste el hecho de emplearse en ellas el término "comisionista" para
estimar que realmente se trata de un contrato de comisión mercantil, cuando, del examen de
dichas estipulaciones, se llega indudablemente a la conclusión de que se trata de verdaderos
contratos de trabajo, comprendidos en el artículo 3o., y 17 de la ley relativa; como, por
ejemplo y cuando en virtud de las estipulaciones citadas, es notorio que el llamado,
"comisionista" necesita dedicarse con todo empeño al cumplimiento de su encargo, con
entera sujeción a las reglas escritas o verbales de la empresa, pudiendo ésta, no obstante el
plazo estipulando, dar por terminado el contrato en cualquier momento, ya que de estas
estipulaciones surge un dependencia tal como empresa, que necesariamente pone a uno de los
contratantes a merced del otro, y en beneficio exclusivo del negocio; es decir, crean una
relación de servicios personales, bajo dirección y dependencia de un patrono, mediante una
retribución convenida, proporcional al trabajo desempeñado, características esenciales del
contrato de trabajo, y no queda lugar a duda sobre el particular, si se tiene en cuenta: que la
dependencia entre la empresa y sus cocontratantes, no es accidental para un negocio o
negocios determinados, como ocurre en la comisión mercantil, sino de duración prefijada, sin
que la conclusión del contrato dependa de la del negocio; que el contrato no es sólo para
efectuar ventas o alquileres mercantiles, sino también para efectuar cobros, actividad ésta que
no reviste carácter mercantil; y por último, en el contrato de comisión, según los artículos 305
y 306 del Código de Comercio, son condiciones esenciales, el que el comitente está obligado
a satisfacer al comisionista todos sus gastos y desembolsos y que todos les efectos que estén
real o virtualmente en poder del comisionista, se entenderán especial y preferentemente
obligados al pago de los derechos del comisión, anticipaciones y gastos que el comisionista
hubiese hecho por cuenta de ellos, y no podrá ser desposeído de los mismos, sin ser antes
pagado, y si en los contratos que nos ocupan, contrariamente a estas disposiciones, el llamado
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comisionista, soporta de su ganancia, sueldo o compensación, todo gasto, y no tiene derecho
ni título alguno sobre los efectos que recibe la empresa, es claro que todo ello indica que
dichos contratos no son propiamente de comisión mercantil, sino de trabajo.
Amparo administrativo en revisión 1178/33. Compañía Singer de Máquinas de Coser. 25 de
enero de 1934. Unanimidad de cinco votos. Relator: Arturo Cisneros Canto.
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