rasgo: confianza

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Conozcamos más a nuestro Padre y Fundador
RASGO: DESINTERÉS
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Al servicio de la misión.
Cuando el Padre Kentenich hubo abandonado el campo de concentración de Dachau, dio a
conocer y extendió internacionalmente la Obra de Schönstatt a través de sus viajes personales.
Viajó durante muchos años.
Además, recibía en todas partes montones de cartas, y todas las leía. Es más, podía reconocer
al remitente por su letra, y podía referirse a cartas anteriores de esa persona aún sin tenerlas
a mano. Naturalmente era incapaz de poder contestar todas las cartas que recibía, sin
embargo las más importantes o aquellas que dejaban ver alguna dificultad en la persona, eran
contestadas por él inmediatamente.
Aprovechaba cada minuto libre del día para salir adelante con esta tarea de la
correspondencia..
Cuenta su secretaria con qué respeto trataba cada carta: “Antes de tirar una carta al papelero,
bendecía silenciosamente al remitente. Se podía constatar lo importante que era para él cada
persona, y cómo hacía propia la vida de cada una”.
Reflexión
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¿Poseo yo al igual que el Padre Fundador este rasgo del desinterés?
En mi vida diaria, ¿he podido practicar este rasgo?
¿Qué podría hacer para cultivar aún más este rasgo en forma concreta
y efectiva?
RASGO: ESPERANZA
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Confiado como niño
Muchos prisioneros experimentaron cómo el Padre Kentenich confiaba de manera infantil y
victoriosa en la conducción de Dios y de la Madre del Señor. En situaciones de manifiesta
necesidad, miedo y peligro, permanecía tranquilo y confiado. Su secreto: MHC - Mater habebit
curam - la Madre del Señor cuidará perfectamente.
Un compañero de prisión le regala al Padre, al comienzo del invierno, un muy buen abrigo. El
Padre lo recibe agradecido y dice: “Hoy en la mañana le dije a la Madre del Señor: se está
poniendo helado, realmente necesito un abrigo”. Su confianza en la Madre del Señor
nuevamente había sido premiada.
Mayo de 1950 - Día de Alianza
Muchos peregrinos llegaban de todas partes. Llovía a torrentes. No existía aún una sala en
donde el Padre pudiera predicar. Todo debía hacerse a la intemperie. La gente se iba a
resfriar. La prédica del Padre no se iba a escuchar con el ruido de la lluvia. Y allí, justo en el
momento en que el Padre iba a comenzar su charla, el cielo comprendió y dejó de llover. En la
tarde, alguien quiso saber del mismo Padre si él había rezado un Avemaría para que dejara de
llover. A lo que el Padre respondió: “Eso tal cual no, pero le dije a la Madre del Señor: “¡Mira,
esto así no resulta!” Palabras de niño en un alma grande.
Reflexión
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¿Poseo yo al igual que el Padre Fundador este rasgo de la esperanza?
En mi vida diaria, ¿he podido practicar este rasgo?
¿Qué podría hacer para cultivar aún más este rasgo en forma concreta
y efectiva?
RASGO: PACIENCIA
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“La madre del Señor bendice los pequeños comienzos”
La desilusión de la primera reunión de nuestro grupo se la describí al Padre: “De siete señoras
que pertenecen al grupo, sólo aparecieron tres; las otras, justificaron su ausencia con motivos
poco válidos. ¡Y yo que me había preparado con tanta anticipación!
El Padre me dijo muy tranquilo: “Eso no importa, igual me sucedía a mí al comienzo. Por una
sola persona, viajaba hasta muy lejos y siempre estuve largo tiempo de camino. Por eso no se
entristezca. La Madre del Señor bendice los pequeños comienzos.”
Reflexión
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¿Poseo yo al igual que el Padre Fundador este rasgo de la paciencia?
En mi vida diaria, ¿he podido practicar este rasgo?
¿Qué podría hacer para cultivar aún más este rasgo en forma concreta
y efectiva?
RASGO: FORTALEZA
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Sólido
Podía ser apoyo para otros porque a él se le había dado una solidez poco usual. La podemos
comprobar en su vida. Su solidez: él se enfrentaba con los poderosos con la “arrogancia de un
rey en su trono,” como decía el poeta. Se enfrentó con la Gestapo y se mantuvo de pie. No
fue derrumbado por el miedo, ni por la amenaza, ni siquiera por el campo de concentración.
Todos estaban interior o exteriormente destruidos, sólo uno se mantenía en pie, y ese era el
Padre Kentenich. Así, muchos se refugiaban en él porque tenía solidez: En él podían confiar.
El ofrecía un apoyo indestructible.
Reflexión
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¿Poseo yo al igual que el Padre Fundador este rasgo de la fortaleza?
En mi vida diaria, ¿he podido practicar este rasgo?
¿Qué podría hacer para cultivar aún más este rasgo en forma concreta
y efectiva?
RASGO: RECOGIMIENTO
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Su secreto de vida
Lo que más me impresionaba a mí, era lo siguiente: el Padre se levantaba todas las noches
después de haber dormido sólo un par de horas -más o menos a las tres de la mañana-, se
arrodillaba en el suelo hora tras hora, hasta que se daba la señal de levantarse para todos.
Todo su comportamiento me reveló parte del secreto de su vida. Sólo aquel que se entrega al
Señor con un amor sin límites, le es posible regalar su amor en forma pródiga a todos quienes
encuentra en su camino. (Prisionero, quién compartió con el Padre la celda en Coblenza)
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Sumergido en Dios
Fue en 1945 en Ennabeuren. En Mayo, temprano al medio día llegué a la iglesia a rezar. La
casa del Señor estaba vacía, salvo una persona que rezaba arrodillada en un banco en el
medio de la nave de la iglesia. Era el Padre. Muy tranquilo y recogido sostenía la mirada fija
hacia el tabernáculo. Para no molestarlo en su oración me arrodillé atrás en el último banco.
Me pareció que él en su recogimiento no se había dado cuenta de que alguien había entrado.
Esto se me confirmó cuando repentinamente se desató una tormenta. La clara luz del sol que
brillaba a través de las coloridas ventanas de la iglesia se ensombreció rápidamente bajo
oscuras nubes. La tormenta se desató y aullando, barría con la iglesia que emergía solitaria
en una pequeña altura. Puertas y ventanas se golpeaban y se estremecían. Si se hubiera
hablado, ni siquiera uno habría escuchado sus propias palabras. Y el Padre? El no se movió, no
miraba ni a derecha ni a izquierda las ventanas, como se hace instintivamente cuando se oye
algún ruido fuera de lo común. Yo estaba completamente impresionado con la concentración
del Padre en la oración. Estaba, en todo el sentido de la palabra, sumergido en Dios. El Padre
Kentenich estaba simplemente con el querido Padre Dios. Ahí nada, pero absolutamente nada
podía molestarlo. Cuando al cabo de un rato se calmó la tormenta, abandoné la iglesia. El
Padre aún permanecía inmutable, pero muy natural, sumergido en su conversación con Dios.
Reflexión
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¿Poseo yo al igual que el Padre Fundador este rasgo del recogimiento?
En mi vida diaria, ¿he podido practicar este rasgo?
¿Qué podría hacer para cultivar aún más este rasgo en forma concreta
y efectiva?
RASGO: CONFIANZA
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Santidad
Quién atentamente observa la conducción que viene de lo alto, nunca se sentirá sobrexigido. En
los últimos tres años de vida que el Padre pasó en Schoenstatt, vino un día su secretaria con
una lista de los trabajos que él debía realizar. Había anotado 10 puntos, y estaba preocupada
de cómo el Padre iba a lograrlos. El le contestó con gran tranquilidad: “Lo que yo no puedo
hacer, tiene que hacerlo la Madre del Señor. Ahí reside la santidad”.
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Dejar todo en las manos de la Madre del Señor
En aquel tiempo en que las circunstancias en Dachau destrozaban el corazón y los nervios, es
sabido que un sacerdote de Elsass, llamado Augusto, buscó al Padre.
Este sacerdote no conocía al Padre, sólo había escuchado que era un hombre santo. Por eso,
tenía esperanza de obtener de él una respuesta a la pregunta que lo inquietaba día y noche.
“¿Reverendo, saldremos de aquí algún día?” El Padre levantó sus manos y sonriendo dijo: “¡Ah,
querido Augusto, eso se lo dejamos a la Madre del Señor”!
Más tarde, decía él decía que en un comienzo quedó abatido: ¡de nuevo sin respuesta! ¡Sin
ninguna seguridad!
Pero cada vez él fue encontrándole más sentido a su respuesta y supo con ayuda de ella, llegar
a la fuente de tranquilidad que emanaba del Padre: confiar como niño en la Madre del Señor.
(tomado de: Con nuestra mirada en él)
Reflexión
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¿Poseo yo al igual que el Padre Fundador este rasgo de confianza?
En mi vida diaria, ¿he podido practicar este rasgo?
¿Qué podría hacer para cultivar aún más este rasgo en forma concreta
y efectiva?
SUGERENCIA DE PROPÓSITO: Propiciar en la semana un “encuentro” con el Padre
Fundador (mirando su foto, yendo a un lugar de encuentro con él, escribiéndole una carta, etc.)
MOMENTO DE ORACIÓN: En lo posible, preparar una vivencia con el Padre en un lugar de
encuentro con él (dar de regalo una foto del Padre a cada niña)
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