Definición de urbano. Lo urbano y su organización. El

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INTRODUCCIÓN
1. Definición de urbano.
Desde que el hombre se hizo sedentario se asentó en un lugar, en el que vivió y desde el que
organizó su territorio. A partir de este momento podemos hablar de las formas de
asentamiento del hombre, analizándolas desde dos perspectivas:
1. La forma o morfología de los asentamientos, que nosotros estudiaremos en el
capítulo dedicado a la ciudad.
2. La forma en la que las ciudades organizan el territorio, que puede estudiarse a dos
niveles:
a. El territorio que organiza directamente la ciudad
b. Los sistemas que forman las relaciones de unas ciudades con otras, que da
lugar a una organización determinada del territorio.
Estos temas los estudiaremos en el capítulo dedicado a ciudades y sistemas.
Comenzaremos por intentar definir qué es urbano, para diferenciarlo de su antónimo “lo
rural”. Como hemos señalado en el tema dedicado al mundo rural, no hay unanimidad entre
los investigadores al respecto, y es un tema clásico en la literatura sobre urbanismo y
urbanización.
1.
Los estudiosos que parten de trabajos estadísticos utilizan criterios cuantitativos, que
se basan en el número de habitantes, partiendo de la idea de que los núcleos rurales
deben ser más pequeños que los urbanos. Así, las localidades incluidas en los rangos
de aldea, pueblo o villa se asocian con lo rural, mientras que las ciudades lo hacen
con lo urbano. Esta forma de enfocar el problema presenta varios problemas que la
hacen poco objetiva y escasamente eficiente:
a. Los criterios cuantitativos utilizados no son comunes a los diferentes países y
a los diferentes entornos geográficos. Así, en las zonas nórdicas, de escasa
densidad poblacional, se consideraba rural a las poblaciones de sólo unos
cientos de habitantes, mientras que en las asiáticas, muy densamente
pobladas, se utilizaban cifras de varias decenas de miles. En España, el
Instituto Nacional de Estadística define tres categorías de municipios en
función del número de sus habitantes:
Municipios con menos de 2.000 habitantes: municipios rurales
Municipios denominados intermedios: entre 2.000 y 10.000
habitantes
Municipios urbanos: más de 10.000 habitantes.
b.
Este planteamiento parte de un supuesto equivocado: quiere analizar lo rural
y lo urbano desde la perspectiva del tamaño demográfico de sus municipios y
el concepto “rural” hace referencia a un espacio más amplio en el que, entre
otras cosas, hay municipios. Por el contrario, lo urbano sí que se refiere al
espacio o territorio de la ciudad, aunque se deban incluir las relaciones que
mantiene con otras ciudades y con el mundo rural. Precisamente, una de las
diferencias que separan lo rural de lo urbano es este diferente carácter
territorial: lo rural afecta a un espacio continuo, mientras que lo
urbano lo hace a un espacio puntual, independientemente de su tamaño,
que es la ciudad. No obstante, tampoco esta diferencia puede servir de
criterio diferenciador, dado que las nuevas formas, cada vez más complejas,
que viene adoptando el crecimiento difuso (sprawl) de la ciudad, extendiendo
sus distritos y barrios por las zonas circundantes y/o las bien comunicadas o
ampliando sus redes de flujos e interrelaciones con otras localidades y
ciudades (dando lugar, por ejemplo, a conurbaciones o las regiones
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o discontinuos, que exceden con mucho la idea de “nodo” o núcleo que
planteamos al hablar de un espacio puntual.
En un intento de buscar un criterio cuantitativo útil para los estadísticos y de
incluir esta idea de territorio o espacio continuo de lo rural y puntual para lo
urbano, la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico)
considera municipios rurales o urbanos según tengan menos o más de 150
habitantes por km2, aplicando esta medida de superficie sobre la región en la
que están situados los municipios.
Así, se relaciona la población de los
municipios con la extensión del territorio sobre el que actúan directamente. El
resultado es la clasificación del territorio en tres grandes grupos:
-
Predominantemente rurales cuando más del 50 por 100 de la población
reside en municipios rurales.
Significativamente rural cuando el porcentaje se sitúa entre el 15 y el 50
por 100.
Predominantemente urbana cuando es inferior al 15 por 100
Esta es la única clasificación de lo urbano y rural aceptada internacionalmente.
2.
Otros estudios utilizan criterios cualitativos, que intentan diferenciar lo rural de lo
urbano en función de las actividades que se desarrollan en uno u otro ámbito, de las
formas que adoptan sus asentamientos, de las relaciones sociales o de las diferentes
formas de vida que se dan en ellos. Este criterio asocia:
a. Lo rural con: lo agrario, las masas y tramas urbanas reducidas, pequeños
edificios y vías de comunicación de escaso tamaño, con relaciones sociales
tradicionales y un intenso contacto social, y con una vida tranquila, en
armoniosa relación con el medio ambiente.
b. Lo urbano, por el contrario, tendría como actividades económicas las
relacionadas con el sector secundario (esencialmente la industria y la
construcción) y terciario, su morfología sería la de grandes masas urbanas de
complejas tramas, con grandes viarios y grandes carreteras, con un
predominio de los valores individualistas y un predominio de relaciones
sociales mucho más reducidas y menos profundas, y con unas formas de vida
en las que prima la prisa, el ajetreo y la convulsión, con unas relaciones
agresivas-negativas para con el medio ambiente.
El problema de este tipo de clasificaciones es cuádruple:
No se pueden aplicar a todos los ámbitos territoriales: lo urbano en gran
parte del planeta sigue asociado en gran medida con lo agrario. Esto es, en
gran parte de las ciudades de África y de Asia un importante porcentaje de la
población sigue dedicándose a actividades agrarias.
En los países desarrollados, los procesos de deslocalización están dando lugar
a la llegada de las actividades de los sectores secundario y terciario al mundo
rural, donde encuentran ahorros en los costes de la mano de obra, entre
otras cosas. Además, la salida de población de las grandes ciudades hacia su
entorno rural o, al menos, rururbano, cuestionan todo lo que tiene que ver
con relaciones, sociales, etc.
Cada día es más evidente que las actividades agrarias tienen fuertes
impactos sobre el medio ambiente: la contaminación de las aguas y la
atmósfera por el uso de fertilizantes y productos fitosanitarios, la tala de
bosques para obtener suelo agrario o pasto para el ganado, el consumo
elevado de agua, etc. son realidades que no se ocultan hoy a nadie.
La expansión de la llamada “sociedad del automóvil”, la expansión de las
grandes vías de comunicación y, sobre todo, la intensificación de los flujos de
las ciudades con el medio que las rodea han dado lugar a una
homogeneización creciente en las formas de vida de las diferentes partes de
un territorio. Hoy los modelos constructivos son muy similares en la ciudad y
en gran parte del mundo rural, sus edificios mantienen formas, tamaños y
estéticas similares, las ocupaciones, las formas de vida y los ritmos laborales
también, y las formas de pensar, influidas por los medios de comunicación y
las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación, son cada vez
más uniformes
En esta línea están los trabajos del Proyecto CORINE (Coordination of
Information on the Environment) Land Cover, de la Agencia Europea para el
Medio Ambiente (EEA), que analiza el territorio europeo desde la perspectiva de los
usos que se hacen de él. A grandes rasgos, distingue entre distingue entre
superficies artificiales, superficies agrarias, zonas forestales y boscosas, humedales y
masas de agua, asociando lo urbano a la primera categoría, en la que se incluyen los
tejidos urbanos continuos y discontinuos (difusos), las unidades industriales y
comerciales, carreteras, tendidos ferroviarios y otras infraestructuras de transporte
terrestre, áreas portuarias, aeropuertos, minas e industrias extractivas, vertederos,
lugares en construcción, áreas verdes urbanas y puertos y zonas de recreo. De esta
manera, se entiende como artificial todo lo construido con fines no agrarios. Al
plasmar esta información en un mapa, se puede observar como las zonas en que los
usos artificiales tienen una cierta densidad aparecen resaltadas y puede interpretarse
que son zonas urbanas.
El Proyecto CORINE-Land Cover realiza estudios, también, sobre los cambios que
sufren los usos del suelo, siendo muy importantes, entre otras cosas, para poder
comprobar el crecimiento de los usos urbanos-artificiales.
El problema, como vemos, es que es muy difícil establecer unos criterios diferenciadores de
carácter universal; por eso, los investigadores tienden a pensar que es más útil establecer
unos criterios válidos sólo para las zonas o regiones que están estudiando, y que se adecuan
a la realidad concreta a la que se van a aplicar. En este sentido, hay varias escuelas
geográficas que sostienen diferentes modelos.
ESPON, ha elaborado este mapa, aislando los datos de usos artificiales del suelo, para
identificar la densidad de los usos urbanos del suelo.
ESPON, con datos de CORINE-Lan Cover, ha elaborado este mapa sobre las formas de
desarrollo urbano entre 1990 y 2000
2. LO URBANO Y SU ORGANIZACIÓN
Como señalábamos antes, la forma en la que las ciudades organizan el territorio, que puede
estudiarse a dos niveles:
a. El territorio que organiza directamente la ciudad
b. Los sistemas que forman las relaciones de unas ciudades con otras, que da
lugar a una organización determinada del territorio.
Efectivamente el territorio urbano es puntual, se circunscribe al espacio que ocupa la ciudad,
pero a la vez lo excede, ya que las ciudades generan un conjunto de flujos1 o interrelaciones
con el espacio que las rodean y con otras ciudades, que les permiten organizar amplios
territorios. La ciudad se abastece de alimentos, de materias primas, de mano de obra, etc.
de su entorno urbano o rural, pero, a la vez, distribuye productos, alimentos, manufacturas,
energía, mano de obra, etc. por su entorno urbano o rural. Una de las características más
importantes del mundo urbano es que las ciudades mantienen unas fuertes e intensas
relaciones entre sí y con el mundo rural, mientras que las localidades del mundo rural las
mantienen con las ciudades y de una forma mucho más reducida entre sí. Así:
1. Las redes de carreteras o de ferrocarril conectan ciudades y ciudades con su entorno
rural; mientras que las vías de comunicación entre las localidades rurales son
escasas y de mala calidad. Cuanto mayores y más intensas son las relaciones entre
las ciudades o entre estas y las localidades de su entorno rural mejores con las
carreteras o las redes de ferrocarril que les sirven de soporte. Las redes de telefonía
por cable o inalámbrica, de Internet, etc. siguen las mismas pautas. Las ciudades,
así, pueden ser contempladas con los centros distribuidores de las redes de
comunicación.
2. Las ciudades son los lugares en los que se localizan las sedes de las empresas, los
lugares en los que se toman las decisiones más importantes de las empresas,
mientras que las fábricas (los lugares en los que se produce), los almacenes (los
lugares desde los que se distribuye) o las sucursales se localizan en otros municipios
del mundo rural. Como las relaciones entre las empresas (se prestan servicios de
unas a otras, se veden y se compran productos de unas a otras, se prestan dinero,
se trasfieren tecnología, se asocian…) son cada vez más importantes, las relaciones
entre las ciudades son cada vez más intensas. Las ciudades, de esta forma, se
convierten en los centros neurálgicos de la economía.
3. El transporte de mercancías y de personas es uno de los vehículos por los que
circulan esas relaciones: los productos que se intercambian y las personas que viajan
por motivos de trabajo o para prestar (técnicos que acuden a lugares donde son
requeridos sus servicios, por ejemplo) o que se les preste un servicio (acudir a un
hospital, a un abogado, a un médico, a comprar productos que no hay en la localidad
Estos flujos pueden definirse como el conjunto de “intercambios” que la ciudad
realiza con el territorio que organiza. Decimos intercambios porque se trata de
conexiones en las que hay un emisor y un receptor que se “intercambian” mano de
obra, productos, órdenes, información, etc. No obstante, la organización de esos flujos
la realiza la ciudad, aunque en ellos participen activamente el conjunto de
localidades y territorios articulados.
1
Hay un sinfín de clasificaciones para esos flujos. Una básica puede ser esta:
-
Personales: personas que se mueven dentro del sistema para ir de compras,
para obtener un servicio, para ir al trabajo, etc. Tienen como requisitos el
desplazamiento y el contacto personal.
Económicos: flujos de capital, inversiones, gestión y decisión empresarial, etc.
De Bienes o productos: materias primas, productos semielaborados o productos
para el consumo.
Políticos: organización administrativa, administración de justicia, decisiones
gubernativas, propiamente políticas, etc.
Culturales: educativos, oferta-demanda cultural, de ocio (hostelería,
espectáculos…), etc.
Relativas a la información y las ideas: prensa, radio, innovación.
en la que uno reside, a disfrutar del ocio, etc.) son los principales objetos del
transporte. La red de transporte conecta fundamentalmente ciudades y, luego, a
estas con su entorno rural. Las ciudades son, pues, los mercados:
a. A los que llega la producción del mundo rural
b. En los que se producen los intercambios entre las diferentes ciudades
c. En los que se organiza la prestación de servicios para el conjunto de la
población.
4. La información se difunde a través de diversos medios: la televisión, la prensa
escrita, las emisoras de radio, Internet, que utilizan unas redes de cable fibra óptica,
de antenas emisoras, etc. para llegar a todos los ciudadanos que pueden estar
interesados en esa información. La información es fundamental para poder tomar
decisiones acertadas. Los ciudadanos particulares necesitan la información para
formarse una opinión que les ayude a decidir qué comprar, a quién votar, que
película ver, por qué actividades de ocio optar, en qué invertir, cómo formarse, etc.
Las empresas y entidades que producen la información se localizan muy
mayoritariamente en las ciudades. Estas empresas son la que publican los periódicos
y las revistas, las que emiten los programas de radio o de televisión, las que publican
o alojan la mayor parte de las páginas web. En este sentido, las ciudades organizan
la difusión de la información.
Este complejo entramado de relaciones da lugar a otra de las características básicas de lo
urbano: forma sistemas que se pueden observar a tres niveles:
1. La propia ciudad es un sistema en el que se articulan barrios, el centro, etc.
ejerciendo cada uno una o varias funciones complementarias.
2. Las ciudades actuales, especialmente las de los países desarrollados, mantienen
intensas relaciones con su entorno (rural y/o urbano), dando lugar a territorios
urbanos complejos, en los que cada una de las unidades (ciudad o ciudades
principales, ciudades menores, pueblos, etc.) cumplen funciones complementarias. El
resultado son áreas metropolitanas, conurbaciones y megalópolis.
3. Los diferentes territorios urbanos y ciudades se relacionan entre sí dando lugar a
sistemas o redes urbanas complejas. Así, se puede hablar del eje o red urbana
mediterránea-balear o del subsistema madrileño, que se integran, a su vez, en un
sistema urbano español y en un sistema mayor europeo e, incluso, en un macro
sistema mundial. Esta integración no está jerarquizada de menor a mayor
españolÆeuropeoÆmundial. El sistema global-mundial no se construye a partir de la
yuxtaposición de los diferentes sistemas continentales, que a su vez lo hacen a partir
de la suma de los nacionales. No, las ciudades mantienen relaciones
polidimensionales, de forma que, por ejemplo, Barcelona se relaciona con otras
ciudades del litoral mediterráneo español, formando el subsistema llamado eje
mediterráneo-balear, pero a su vez también lo hace con Marsella, Niza, Lyon o Milán,
formando el llamado arco mediterráneo europeo; incluso, de forma simultánea,
mantiene relaciones con Londres o París, que son ciudades principales del sistema
global, y por medio de ellas se incorpora a un sistema global de ciudades.
3. EL TERRITORIO URBANO.
Por territorio urbano entendemos el espacio que ocupa la ciudad, su población y
sus actividades. Este espacio está organizado por los flujos o interconexiones que se dan
en la ciudad y entre esta y su entorno (más o menos amplio), bien sea éste rural o
urbano.
El territorio urbano presenta en Europa cuatro manifestaciones fundamentales2:
1. La ciudad o entidad urbana, que viene definida por sus límites administrativos o por
un estatuto jurídico propio. Consta de un centro y unos barrios y distritos.
•
El Centro histórico o núcleo o casco antiguo: es el espacio en el que se desarrolló
la ciudad en su pasado, y desde el que ha crecido. Su interior suele albergar dos
zonas: una de elevado rango (CBD3) en la que se produce el fenómeno “city” o
concentración de las funciones centrales (las que organizan la vida en la ciudad y
en su entorno) de la ciudad, con la consiguiente salida de la población residente
y la ocupación por oficinas, despachos, sedes empresariales o de instituciones; y
otra en la que se produce un fenómeno de “depauperización”, consistente en un
notable envejecimiento de su población residente, la llegada de nuevos
pobladores4 de baja renta que buscan viviendas baratas (aunque tengan baja
calidad), un descenso en el nivel adquisitivo de la misma y un raquitismo de los
servicios que presenta.
•
El barrio: es la unidad básica de la vida urbana y está constituido por un número
importante de manzanas. Sus señas de identidad son un pasado común (época
de crecimiento, función, problemas similares...) y poseer una dotación de
servicios básicos que permiten a sus habitantes satisfacer sus necesidades
cotidianas.
•
El distrito: es una división administrativa intermedia entre el barrio y la ciudad,
sin demasiada transcendencia en lo sociológico.
2. Las áreas metropolitanas son un conjunto urbano complejo formado por una
ciudad central y otras localidades con las que mantiene intensos lazos o flujos
(empleos, prestación de servicios, distribución de producción, lonjas, etc.) que dan
lugar a una unidad funcional5 muy integrada. La organización administrativa, que
puede ser variada: puede depender del ayuntamiento de una ciudad que ha ido
absorbiendo territorial y administrativamente (ahora son administrados por el
ayuntamiento de la ciudad), conforme ha ido creciendo, a otros municipios, o puede
comprender a varios municipios con ayuntamientos propios. Lo más frecuente es que
se dé la conjunción de las dos circunstancias. Presentan dos morfologías:
2.A. Las aglomeraciones urbanas o unidades urbanas compuestas, que agrupan
espacios urbanizados con edificación continua. El criterio de delimitación es la
continuidad del espacio construido.
2.B. Las regiones urbanas6, que comprenden las ciudades centrales y su área de
influencia o “cuenca de empleo”, normalmente se define por la amplitud e intensidad
Sobre la denominación de estas manifestaciones no hay unanimidad entre los
investigadores. Nosotros utilizamos la más sencilla y común.
2
3
CBD Central Business Dictrict
Grupos sociales marginados, inmigrantes extranjeros de baja renta recién llegados o
que vienen con la intención de permanecer sólo temporalmente, etc.
4
Unidad funcional. Np os referimos a funcionamiento articulado y organizado, que
posee una cierta autonomía con respecto a otras unidades, pero que depende del
conjunto para mantener su eficiencia. Igualmente presenta una cierta homogeneidad
en la especialización funcional, aunque en su interior se produzca (organizado por la
ciudad central) un reparto de funciones.
5
La terminología del urbanismo es, en ocasiones compleja. Conviene diferenciar el uso
específico del término “región urbana” para referirnos a esa forma de área
6
de los desplazamientos domicilio-trabajo, que es el criterio utilizado para su
delimitación, presentando un espacio urbano discontinuo.
Las áreas metropolitanas suelen comprender:
•
•
•
Una ciudad central, que es el centro o nodo desde el que se ha iniciado el
crecimiento urbano, y que tiene capacidad para organizar y articular al conjunto
de las localidades mediante el conjunto de flujos demográficos, económicos,
administrativos, etc. que genera y armoniza.
Un conjunto de entidades (con ayuntamiento propio o no) de rango menor, que
pueden ser rurales (pequeñas, medianas o grandes localidades) o urbanas
(ciudades pequeñas, generalmente).
Un conjunto de barrios “nuevos” creados a partir del núcleo de la ciudad o de las
otras entidades que forman el área metropolitana, y que se han edificado en
suelo anteriormente rural y alejado de esos núcleos originarios.
El territorio de las áreas metropolitanas presenta frecuentemente la siguiente
zonificación:
1) Área suburbana o área de sub-urbanización, que corresponde a un primer anillo
edificado de la periferia, situado inmediatamente junto al área central. Es el límite de
la aglomeración urbana.
2) Área periurbana, es decir, un anillo exterior, formado por zonas rurales que están
habitadas por residentes que trabajan en la ciudad. Es el límite de las regiones
urbanas.
3) Área de rururbanización o área rururbana, definida por la difusión de la población
y los modos de vida urbanos a las zonas rurales que rodean a la región urbana.
3. Las regiones urbanas poli-nucleares o conurbaciones, que pueden englobar
espacios con un continuo edificado o espacios discontinuos intermedios. Pero, en
ambos casos, dichas regiones comprenden varias ciudades centrales que polarizan
los flujos que organizan y hacen funcionar el territorio . En sus versiones de mayor
tamaño pueden reunir a varias aglomeraciones o regiones urbanas inicialmente
separadas, las cuales luego se unificaron debido a la expansión urbana,
constituyendo de este modo lo que propiamente se denomina conurbación
En EE UU y Japón principalmente se da un tipo aún más complejo de territorio urbano, la
megalópolis o conjunto o acumulación de conurbaciones, áreas metropolitanas y ciudades
que mantienen relaciones intensas y cuyo crecimiento o proximidad hacen que dé la
impresión de que entre ellas hay una continuidad urbana.
metropolitana, del uso común, cuando nos referimos a una zona con bastante
densidad de ciudades.
4. LOS SISTEMAS URBANOS. TEORÍA Y FORMAS DE MEDICIÓN.
Las relaciones que mantienen unas ciudades con otras y con el mundo rural no son
uniformes u homogéneas, sino que hay ciudades que mantienen relaciones más fuertes o
intensas con unas ciudades; mientras que lo hacen de forma mucho más débil con otras. Se
puede decir que se forman como agrupamientos entre ciudades en función de:
• La fuerza o intensidad de las relaciones que mantienen entre sí.
• Las características funcionales de esas relaciones.
A estas agrupaciones se las denomina, en Geografía, sistemas urbanos.
Para estudiar y caracterizar estos sistemas se suele recurrir a varios criterios:
A. La capacidad de organización que las ciudades tienen para organizar los flujos que
articulan el sistema urbano. Se plantean dos posibilidades básicas:
• Centralidad o gran capacidad de una ciudad para organizar los flujos.
• Proporcionalidad, cuando en un sistema hay un reparto equilibrado entre las
ciudades componentes de la capacidad para organizar los flujos
El resultado son dos tipos elementales de sistemas urbanos:
• Los sistemas monocéntricos, en los que una ciudad principal o metrópoli
concentra un importante porcentaje de población y de las actividades
económicas del sistema, organizando la mayor parte de los flujos del mismo,
poniendo al resto de las localidades y territorios del sistema en una posición
subordinada y dependiente. Es el caso de Zaragoza con respecto a Aragón o
de Barcelona con Cataluña. Estos sistemas presentan problemas de
integración y los territorios periféricos, alejados de la ciudad central, a los
que llegan con más dificultad los flujos, tienen problemas de segregación y
pueden fácilmente ser absorbidos por otros sistemas próximos (un ejemplo
aragonés lo podemos encontrar en Sos del Rey Católico, que mantiene
fortísimas relaciones con la localidad Navarra de Sangüesa, en detrimento de
las que podría establecer con otros núcleos aragoneses).
• Los sistemas policétricos son los que tienen varias ciudades con capacidad
de organizar los flujos y lo hacen de una forma complementaria. Suelen ser
sistemas en los que las ciudades tienen un reparto de la población y de las
actividades económicas equilibrado. Tienen una elevada integración y se
producen escasos procesos de segregación y dependencia. Tenemos
ejemplos en el sistema urbano vasco o en el que se da en el eje ValenciaAlicante.
Las políticas de la Unión Europea promueven el desarrollo de sistemas policéntricos.
B. Las características funcionales del sistema. Se trata de saber en qué actividades se
ha especializado ese sistema. Esta especialización:
a. Caracteriza al sistema frente a otros y organiza sus relaciones con estos.
b. Está en el origen del sistema, ya que es lo que ha permitido el desarrollo de
los flujos que lo conforman.
c. Da unidad e integración al sistema.
Las funciones de un sistema se establecen a partir del estudio de las funciones de
sus flujos, que pueden ser:
• Transporte y comunicación
• Comercio
• Cultura, esparcimiento y ocio
• Medios de información y comunicación
• Sanidad
• Administración, política
• Servicios financieros y gestión de empresas
• Educación e investigación
El estudio de las características funcionales se realiza a dos escalas:
B.1. El análisis de las funciones que realiza una ciudad en un sistema
Para analizar la especialización en ciertas actividades o funciones de una ciudad se
pueden utilizar dos mecanismos
1. La ocupación de la población básica. La población activa de una ciudad se divide
en dos grupos:
•
La población básica: que se dedica a actividades que se dirigen al exterior de
la ciudad.
•
La población no básica cuyas actividades se dedican al interior de la ciudad.
Si ponemos en relación la población básica de una ciudad con la población básica
media que se dedica a esa actividad en el sistema podremos saber el grado de
especialización de la ciudad en esa actividad:
% P. Básica de la ciudad de actividad · % P. Básica del sistema activa
2. El método Nelson o índice de especialización funcional. Según este
mecanismo, se calcula el porcentaje de población activa (P) que en la ciudad (x) se
dedica a la actividad (j). Posteriormente se le resta el porcentaje de población activa
que se dedica a esa actividad en el sistema (Pyj). El resultado se divide por el
promedio de las diferencias de la población activa que se dedica a esa actividad en
todas las ciudades del sistema con respecto al promedio del sistema:
Este índice nos pone de manifiesto el grado de especialización funcional de una
ciudad con respecto a las características de un sistema.
Las grandes ciudades europeas suelen estar especializadas en finanzas, servicios a
empresas y actividades de gestión y en actividades de ocio y cultura muy
específicas; no obstante es muy frecuente la asociación de comercio-industria y
transporte. Las ciudades que articulan regiones rurales o que están poco
desarrolladas suelen asociar la especialización en comercio y transporte, como
corresponde a núcleos que exportan materias primas o productos agroalimenticios
desde regiones rurales a ciudades más avanzadas y que importan de estas productos
que incorporan tecnología, que luego redistribuyen por sus territorios.
B.2. El análisis de las funciones de un sistema se puede realizar de diversas
maneras: calculando el porcentaje de población activa del sistema que se dedica a
cada actividad/función, el número de empresas (licencias fiscales) de cada actividad,
etc. Otra forma es sumando la especialización funcional de sus ciudades.
5. LA JERARQUÍA URBANA
Las relaciones que mantienen las ciudades entre sí no son equitativas, sino que:
•
•
Unas ciudades dirigen u organizan y otras reciben esas relaciones. Por
ejemplo, una gran empresa de hipermercados de ámbito nacional, tiene su sede
principal en la capital de ese estado. En esa ciudad se toman todas las decisiones
importantes, como qué productos comprar, a qué precio venderlos, qué campañas
publicitarias lanzar, en qué localidades abrir tiendas, qué relaciones mantener con
otras empresas, etc. Mientras tanto, en otras localidades existen tiendas en las que
esa cadena vende sus productos y también hay proveedores a los que compra.
Incluso puede haber ciudades intermedias en las que esa empresa, además de una o
varias tiendas, tenga también unas oficinas en las que se estudie el mercado
“regional” próximo a esa ciudad, y se adopten las decisiones que se estimen
oportunas para vender y comprar en ese mercado.
No todas las relaciones que mantienen entre sí las ciudades tienen la misma
importancia o relevancia. Hay actividades que tienen unas repercusiones mayores
que otras. Por ejemplo, las decisiones de tipo financiero hacen que los créditos sean
más o menos baratos, que los ciudadanos pueden comprar más productos o menos y
que las empresas puedan pedir más o menos créditos para invertir y mejorar su
producción. Así, podemos decir que las relaciones financieras entre las ciudades
tienen gran importancia porque repercuten fuertemente en el resto de las actividades
que se desarrollan en esas ciudades. En otro sentido, hay otras actividades que
tienen menor influencia. Así, la venta de un producto concreto, por ejemplo, los
automóviles, tiene importancia (facilita o dificulta el acceso de los ciudadanos a ese
bien, ayuda a que la economía vaya mejor o peor, facilita que otras empresas, como
talleres, concesionarios, etc. se desarrollen o no…) pero no tienen la capacidad de
influencia o repercusión de otras.
Por ello, las ciudades que acogen actividades con una gran capacidad de influir o de
repercutir en otras o que localizan las sedes en las que se toman las decisiones más
importantes tienen una fuerte capacidad para organizar las relaciones que mantienen con
otras ciudades; mientras que las que no lo hacen ejercen un papel secundario. Por eso,
hablamos de una jerarquía entre las ciudades y de ciudades centrales y ciudades
periféricas.
Para establecer la jerarquía de las ciudades de un ámbito territorial, sea un sistema urbano,
una región o un país, se pueden seguir varios métodos, de entre los que destacamos:
1. El análisis de las funciones que desarrolla una ciudad. Parte del análisis de las
especializaciones funcionales de las ciudades (tratado en el análisis de los sistemas
urbanos), se trata ahora de saber qué actividades tienen una mayor capacidad
de organizar el territorio. Se parte del principio de “umbral de la demanda”
establecido por Christaller, según el cual, un servicio cuanto más específico es más
territorio necesita para mantener su umbral de demanda. De esta forma, las
empresas dispensadoras de los servicios menos comunes se establecerán un los
lugares desde los que se organizan grandes territorios, porque así tendrán a su
disposición la demanda suficiente para hacer rentable su negocio. Se suelen utilizar
dos formulaciones
1.A. Para estudiar la capacidad de organización territorial (centralidad) de una ciudad
se utiliza el índice de centralidad, que requiere dos pasos:
Se halla el Coeficiente de Localización (CL) de una actividad:
Según el cual,
las actividades con un
CL más alto serán aquellas que menos comúnmente aparezcan en el sistema y,
según lo señalado más arriba, las que ejercen una mayor centralidad.
Se calcula el índice de centralidad de la ciudad en la actividad correspondiente:
Para hallar el índice de centralidad de la localidad en el sistema sólo queda
sumar todos los índices de centralidad de las diferentes actividades desarrolladas por
la localidad.
1.B. Otra forma de análisis parte del rango de las actividades que realiza una
ciudad. Se inspira también en el concepto de “umbral de la demanda” de Christaller,
partiendo del postulado de que el rango de una actividad es mayor cuanto menor es
el número de localidades con esa actividad. La fórmula también plantea dos pasos:
1º Hallar el rango de la actividad (r):
Las actividades con mayor rango son los servicios.
A continuación se puede hallar el grado de centralidad de la ciudad en esa
actividad (Cca) dentro del sistema:
2º El siguiente paso es hallar el rango de la ciudad en el sistema sumando
todos los CCa de las diferentes actividades desarrolladas por la ciudad.
2. El análisis del tamaño demográfico de la ciudad. Parte de la idea de que las
ciudades mayores suelen concentrar más funciones y de mayor rango. En este
sentido, los tamaños demográficos suelen ser significativos sobre las relaciones de
las ciudades en los sistemas. Se pueden utilizar la regla rango-tamaño, según la
cual el rango de las ciudades es el resultado del lugar que ocupan, ordenadas de
mayor a menor, por su número de habitantes. La población que esperamos que
tenga una ciudad es el resultado de dividir la población de la ciudad de primer rango
por el rango de la que queremos analizar:
Si la población esperada coincide con la población real (observada) de la ciudad
decimos que esta cumple con la regla rango-tamaño, lo que suele ser un índice de la
madurez del sistema urbano.
En el sistema español podemos señalar que se cumple muy poco la regla rangotamaño, observándose que conforme disminuye el tamaño-rango de la población,
mayor es la diferencia entre la población esperada y la real. Esta situación se debe al
predominio que ejercen las principales ciudades que absorben las funciones y la
población del conjunto de los subsistemas españoles.
3. En la Unión Europea, el ESPON (European Spatial Planning Observation Network)
plantea otra forma de análisis de las jerarquías urbanas a partir del tamaño de su
área de influencia, medido por los flujos laborales que genera. Este sistema es
admitido por el conjunto de los países miembros de este organismo. Según el ESPON
en el territorio comunitario (al que se añaden Noriega y Suiza, y se le quitan Chipre y
Malta, por el reducido tamaño de sus ciudades) hay unas 1.600 “ciudades europeas”
o FUAs (Functional Urban Area), que a su vez de jerarquizan en tres grupos:
• MEGAs (Metropolitan European Growth Areas o, Áreas Metropolitanas
Europeas en Crecimiento), que son FUAs que tienen un ámbito de influencia
mundial y/o europeo.
• FUAs transnacionales (ámbito de influencia en el interior de cada uno de los
países miembros y entre varios países)
• FUAs regionales (ámbito de influencia en el interior de las regiones que
componen cada uno de los países miembros).
Cuando se realiza un trabajo serio sobre jerarquización territorial se utilizan varios sistemas
de medición y luego se comparan los resultados. El trabajo es correcto cuando hay bastantes
correspondencias.
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