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Inclusión de la historia de África y
de los afrodescendientes en la
Currícula Educativa
Una herramienta para la erradicación de la discriminación
racial hacia los afroperuanos
Roberto Rojas [ 1]
Perú
“Hasta que los leones tengan sus propios historiadores, las historias de caza siempre
glorificarán al cazador”.
Proverbio Igbo- Nigeria
“… el aporte del negro, venido como esclavo, casi como mercadería aparece más nulo y
negativo aún. El negro trajo su sensualidad, su superstición, su primitivismo. No estaba
en condiciones de contribuir a la creación de una cultura, sino más bien para estorbarla
con el crudo y viviente influjo de su barbarie” [ 2 ]
Estas palabras parecen ser del más radical de los racistas, sin embargo, pertenecen al
padre del socialismo peruano, José Carlos Mariátegui. Es evidente que
Mariátegui desconocía la verdadera historia de África, las diversas formas de resistencias
pasivas y violentas de los esclavizados contra los esclavistas y desde luego los múltiples
aportes de los afroperuanos al país.
Para la historiadora Christine Hünefeldt, Mariátegui se equivoca en dos niveles: “en su
evaluación del significado esclavista y la inserción negra en la sociedad peruana y en su
comprensión de la dinámica de las relaciones raciales que resultan de lo anterior y su
apreciación del potencial político del fraccionamiento raciales en el Perú” [ 3 ]
Lo incomprensible es que pese a su incapacidad de apreciar la riqueza de las diversas
manifestaciones culturales del Perú, Mariátegui se convierte en el antecedente de
reivindicación y lucha social, siendo casi de lectura obligatoria en la currícula educativa
peruana.
Si a esta situación le sumamos al pobre manejo de la educación en derechos humanos
en las escuelas y la ausencia de la historia de África y los afrodescendientes en la
currícula educativa, es evidente que se genere una percepción sesgada, estereotipada,
prejuiciosa de la población afroperuana y de los mismos afroperuanos.
La autopercepción de los afroperuanos, en un país en que se ha negado su herencia
africana, en donde lo africano paso a ser sustituido por lo negro, es evidente que exista
una estigmatización de los afroperuanos y esto produzca una falta de identidad y lo que
es más grave una baja autoestima en la mayoría de afroperuanos.
Esta falta de identidad genera en primer lugar, el surgiendo un sentimiento endorracista,
generando sentimientos de inferioridad y la necesidad de “mejorar la raza”; en segundo
lugar, la falta de cohesión de la población afroperuana, lo que no permite que se
organicen cohesionadamente como minoría y exijan sus derechos como colectivo.
Es evidente que el sistema educativo peruano está diseñado para mantener y reforzar
patrones culturales coloniales, negando la identidad étnica y cultural de los afroperuanos
y potenciando la discriminación racial hacia los mismos.
El artículo 2 inciso 19 de la Constitución Política del Perú de 1993 establece que:”Toda
persona tiene derecho: A su identidad étnica y cultural. El Estado reconoce y protege la
pluralidad étnica y cultural de la Nación”. [ 4 ]
Este derecho constitucional es violado sistemáticamente por el Estado peruano, la
mayoría de afroperuanos no pueden ejercer dicho derecho porque no tienen acceso a
conocer su historia, la cual no esta incluida dentro de la historia “oficial” del Perú, es
lógico que si no tienen acceso a su historia no pueden desarrollar una identidad étnica
y cultural.
Al no estar la historia de África y los afroperuanos incluida dentro de la currícula
educativa, tampoco se reconoce ni se protege la pluralidad étnica y cultural de la
Nación, siendo la cultura afroperuana parte constitutiva de la Nación Peruana.
Desde nuestro punto de vista todo cambio social se genera con la educación, siendo la
educación una herramienta para generar el fortalecimiento de los derechos humanos y la
comprensión entre las personas.
La Declaración Universal de Derechos Humanos, en su artículo 26 inciso 2 establece
que:
“2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el
fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales;
favorecerá la compresión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los
grupos étnicos o religiosos; y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones
Unidas para el mantenimiento de la Paz”. [5 ]
Es evidente que la educación brindada por el Estado peruano, no tiene como objeto el
pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los
derechos humanos. No existe una política educativa a favor del respeto a los derechos
humanos, los educadores no tienen una noción básica de los derechos humanos y
mucho menos una metodología para enseñarlos.
Tampoco existe una política educativa que favorezca la comprensión, tolerancia y
amistad de todos grupos étnicos del país, a pesar de haber vivido un conflicto interno en
el Perú y a ver reconocido mediante el Informe de la Comisión de la Verdad que una de
las causas de lo sucedido fue el racismo estructural que existe en la sociedad peruana.
Este racismo no permite generar la comprensión, la tolerancia ni la amistad entre los
grupos étnicos del país y mucho menos una democracia real que permita la participación
de todos en el Estado.
El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC), en su
artículo 13 dispone que:
“Los Estados Partes en el presente Pacto reconocen el derecho de toda persona a la
educación. Convienen en que la educación debe orientarse hacia el pleno desarrollo de
la personalidad humana y del sentido de su dignidad, y debe fortalecer el respeto por los
derechos humanos y las libertades fundamentales. Convienen asimismo en que la
educación debe capacitar a todas las personas para participar efectivamente en una
sociedad libre, favorecer la comprensión, la tolerancia y amistad entre todas las naciones
y entre todos los grupos raciales, étnicos o religiosos, y promover las actividades de las
Naciones Unidas en pro del mantenimiento de la paz.”
El PIDESC, introduce un componente nuevo al derecho a la educación, que es el sentido
de la dignidad humana. El racismo merma la dignidad de las personas, destruye su
autoestima e influye en su desenvolvimiento en la sociedad.
La dignidad humana, es el principio rector de los derechos humanos, una población que
ha sido y que es sistemáticamente discriminada, no tiene una vida digna, siendo
obligación de los Estados, el garantizar la dignidad de sus habitantes.
A nivel Regional, el Protocolo de San Salvador, en su artículo 13 determina que:
“Los Estados Partes en el presente Protocolo convienen en que la educación deberá
orientarse hacia el pleno desarrollo de la personalidad humana y del sentido de su
dignidad y debe fortalecer el respeto por los derechos humanos, el pluralismo
ideológico, las libertades fundamentales, la justicia y la paz. Convienen, asimismo, en
que la educación debe capacitar a todas las personas para participar efectivamente en
una sociedad democrática y pluralista, lograr una subsistencia digna, favorecer la
comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos
raciales, étnicos o religiosos y promover las actividades a favor del mantenimiento de la
paz.“
El Protocolo establece la obligación del Estado a fomentar por medio de la educación la
capacitación para la participación efectiva en una sociedad democrática y pluralista, sin
embargo, el Estado peruano no ha fomentado forma alguna de capacitación para la
participación y menos aún para la participación efectiva.
En el caso de la población afroperuana, al no incluirse dentro de la currícula educativa la
historia de África y de los afrodescendientes, su nivel de participación dentro de una
sociedad pluralista disminuye considerablemente, porque su autopercepción es negativa
y esto genera baja autoestima, lo cual merma considerablemente sus niveles de
participación.
Si a esta situación le sumamos que la mayoría de la población afroperuana vive en
situación de pobreza, teniendo un nivel inferior de la educación que el resto de la
población peruana, teniendo acceso a educación secundaria completa sólo el 27.9% de
afroperuanos y apenas un 1.9% a educación superior. [ 6 ]
La participación efectiva de los afroperuanos en una sociedad democrática y pluralista
que pretende ser la sociedad peruana es casi una utopía, teniendo que generar políticas
públicas para lograr generar niveles de equidad y erradicación de la discriminación racial.
En lo que respecta a la subsistencia digna, al no existir mecanismos efectivos para
promover un respeto por el otro, un conocimiento del otro, no es posible obtener una
subsistencia digna.
Una herramienta que pudo ser el eje de promoción de respeto y conocimiento del otro es
la educación intercultural, sin embargo, en el Perú se tiene un enfoque errado desde
nuestro punto de vista porque sólo incide en la educación bilingüe pero no intercultural.
La Ley 27818, Ley para la Educación Bilingüe e Intercultural, en su artículo 1 establece
que:
“El Estado reconoce la diversidad cultural peruana como un valor y fomenta la educación
bilingüe intercultural en las regiones donde habitan los pueblos indígenas. Para tal efecto,
el Ministerio de Educación diseñará el plan nacional de educación bilingüe intercultural
para todos los niveles y modalidades de la educación nacional, con la participación
efectiva de los pueblos indígenas en la definición de la estrategia metodológica y
educativa en lo que corresponda.” [ 7 ]
A pesar que la ley reconoce la diversidad cultural peruana como un valor, se limita a ser
sólo bilingüe al fomentar en regiones donde habitan pueblos indígenas, excluyen al resto
de población peruana hispano-hablantes y población que no viven en regiones donde
habitan pueblos indígenas, estando fuera de ese público objetivo, la población
afroperuana.
No se genera una educación intercultural, al no respetarse los principios de la
interculturalidad, que son reconocer, armonizar y negociar las innumerables formas de
diferencia que existen en la sociedad peruana. [ 8 ]
Coincidimos con la Dra. Poole que la meta de la educación intercultural debe ser el
fomento de una competencia comunicativa intercultural y para que esta meta se logre se
debe contextualizar las representaciones que se hacen de las culturas que subsisten en
el país, incorporando a la historia del Perú a las culturas que forman parte constitutiva de
la nación. Una vez incorporado este elemento, la meta de la educación intercultural
puede ser tangible (Poole, 2003).
En caso de los afroperuanos existen a nivel de legislación nacional, el Plan Nacional de
Derechos Humanos 2006 -2010, es el principal documento de inclusión para la población
afroperuana, insertando como uno de los objetivos estratégicos de dicho plan, garantizar
los derechos de los pueblos indígenas y afroperuanos.
En el Plan, esta detallado en la actividad 3 de los resultados 3, lo siguiente: “Incorporar
en los planes curriculares del sistema educativo nacional, los diferentes aportes de los
Afrodescendientes como parte constitutiva de la sociedad nacional”. [ 9 ]
A pesar que han pasado 2 años de la aprobación del Plan Nacional de Derechos
Humanos 2006 -2010, el Estado peruano no ha cumplido implementar alguna medida
para el cumplimiento de con ningún punto del Plan.
Cabe destacar que dentro de los objetivos estratégicos se inserto la implementación
del Plan de Acción de la Conferencia Regional de las Américas contra el Racismo, la
Discriminación, la Xenofobia y otras formas Conexas de Intolerancia; y del Plan de
Acción de la III Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación, la Xenofobia y
otras formas Conexas de Intolerancia.
En ambas Conferencias los Estados reconocieron que no existe ninguna justificación
para la discriminación racial, además de aceptar que dichas prácticas contribuyen
a mantener y agravar la situación de pobreza en que se encuentran los individuos,
grupos y comunidades que sufren la exclusión y discriminación histórica, condenándolas
en razón de la violación de los derechos económicos, sociales y culturales, así como de
los derechos civiles y políticos.
La Conferencia Regional aportó en gran medida a los puntos que se plantearon en la III
Conferencia Mundial para combatir el racismo, siendo destacables su declaración y plan
de acción, reconociendo a los afrodescendientes como minoría étnica y víctimas del
racismo.
En ambos planes de acción en lo que se respecta al reconocimiento de la importancia del
reconocimiento del aporte de África al mundo y de los afrodescendentes, se establece:
“4. Insta a los Estados a que faciliten la participación de los afrodescendientes en todos
los aspectos políticos, económicos, sociales y culturales de la sociedad y en adelanto y el
desarrollo económico de sus países, y a que promuevan el conocimiento y el respeto de
su patrimonio y su cultura.
10. Insta a los Estados a que garanticen el acceso a la educación y promuevan el acceso
a las nuevas tecnologías de modo que los africanos y los afrodescendientes, en particular
las mujeres y niños, dispongan de suficientes recursos para la educación, el desarrollo
tecnológicos y el aprendizaje a distancia en las comunidades locales, y los insta también
a que hagan lo necesario para que en los programas de estudios se incluyan la
enseñanza cabal y exacta de la historia y la contribución de los africanos y los
afrodescendientes.” [ 10 ]
La obligación del Estado peruano de incluir la historia de África y los afrodescendientes,
es nivel nacional, regional e internacional. Sin embargo, sigue en la más absoluta
inacción, manteniendo y potencializando la discriminación racial hacia los afroperuanos.
A nivel regional, Brasil, Colombia y Ecuador, han implementado medidas al respecto y
han empezado a implementar en su currícula educativa la historia de África y los
afrodescendientes, respetando sus obligaciones internacionales y reafirmando
la composición pluriétnica de sus naciones. [ 11 ]
En conclusión, consideramos fundamental la inclusión de la Historia de África y de los
afrodescendientes en la currícula educativa para erradicar la discriminación racial hacia
los afroperuanos, mejorar la autoestima de la población afroperuana y fomentar la
participación política de la misma.
Este puede ser un paso importante para construir una democracia real, la cual
incluya la revaloración de los aportes de las minorías étnicas al país, siendo un insumo
para obtener la tan anhelada identidad nacional, la cual servirá como el motor que
impulse al desarrollo del país, en donde la tolerancia y el respeto sean los ejes medulares
de nuestra sociedad, para poder al fin, acabar con la exclusión y la marginación en el
Perú.
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[1] Bachiller de Derecho, Pontificia Universidad Católica del Perú. Miembro del Centro de Desarrollo Étnico –
CEDET
e-mail:[email protected]
[2] José Carlos Mariátegui, Los 7 Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana ; pág. 342
[3] Christine Hünefeldt, Los negros y la esclavitud en las reflexiones de Mariátegui , Anuario Maritateguiano,
Vol. V, 5, 1993. p. 87 .
[4] César Landa y Ana Velazco, Constitución Política del Perú de 1993, Lima, Fondo Editorial de la Pontificia
Universidad Católica del Perú, 2001, 6ta Edición, p. 21 .
[5] Consejo Nacional de Derechos Humanos, Documentos básicos en materia de Derechos Humanos en el
Sistema Interamericano y Naciones Unidas, Lima, Ministerio de Justicia, 2005, 5ta edición, p. 230 .
[6] Martín Benavides y otros, Pobreza, discriminación social e identidad: El caso de la población
afrodescendiente en el Perú , Lima, Banco Mundial, 2006, pp.33-34.
[7] Diario oficial El Peruano, Ley 27818, Lima, 2002 .
[8] Deborah Poole, Democracia y cultura en la educación intercultural peruana , 2003.
http://www.andes.missouri.edu/andes/Comentario/DP_Cultura.html
[9] Consejo Nacional de Derechos Humanos, Plan Nacional de Derechos Humanos 2006 -2010 , Ministerio de
Justicia, 1ra edición, p. 37 .
[10] Naciones Unidas, Tercera Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y
sus Formas Conexas de Intolerancia. http://www.un.org/spanish/CMCR/backgrounder1.htm
[11] En el caso de Colombia, la inclusión de la historia y cultura de los afrocolombianos se dio por el Decreto
1122 del 18 de junio de 1998; de Brasil, por la Ley Nro. 10.639 del 9 de enero del 2003; y de Ecuador, por la
Ley de los Derechos Colectivos de los Pueblos Negros o Afroecuatorianos del 30 de marzo del 2006 .
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