Hacer negocios en los Estados Unidos de América

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HACER NEGOCIOS EN LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA
Fiscalidad, cuestiones mercantiles y otros aspectos de interés
Por
Jordi Garcia Castillón
© Copyright 2015. Todos los derechos reservados
ISBN: 978-84-606-9874-6
A Estrella Brillo Rodríguez, mi esposa, mi amor eterno.
ÍNDICE
1. Un lugar idóneo para realizar negocios
2. Una triple realidad en el marco legal estadounidense
3. Realidad fiscal estadounidense
3.1 Principales impuestos
3.1.1 Impuesto de Sociedades
3.1.2 Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas
3.1.3 Impuesto de Sucesiones
3.1.4 Impuesto de Donaciones
3.1.5 Impuesto de Aduanas
3.1.6. Impuesto de Ventas o de Uso
3.1.7 Impuesto de Propiedad
3.1.8 Otros impuestos
4. Esquemas básicos de tributación
5. Apoyo a la inversión extranjera
6. Constituir una sociedad en los EUA
6.1 Distintos tipos de sociedades en los EUA
7. Las inversiones extranjeras en los EUA y sus consideraciones jurídico-fiscales
8. Cuestiones comerciales
8.1 Los litigios en las relaciones comerciales
9. Relacionales laborales
10. Comprar una sociedad estadounidense
11. Cuestiones migratorias
12. Cuestiones varias y conclusiones
Introducción
El mundo del siglo XXI demanda y requiere que los negocios tengan
presencia global. La internacionalización mediante el desarrollo de
negocios, más allá de las fronteras del lugar de origen del negocio o
empresa en cuestión, resulta una cuestión vital para sobrevivir en
el mundo actual y cambiante de nuestro tiempo, y no existe mejor
destino que los Estados Unidos de América.
Esta obra pretende acercar a la persona lectora a las
particularidades concretas de la realidad legal estadounidense para
el desarrollo de negocios en el país, y pretende hacerlo de una
forma eminentemente práctica, directa y esquemática.
Quien esta obra suscribe es bien consciente de los rápidos cambios
que se producen a nivel legislativo, cambios que incorporan
permanentemente novedades que generan nuevas realidades, por
ello esta obra no se adentrará en realizar análisis concretos ni
exponer casos que puedan quedar caducos en muy poco tiempo. Al
contrario, se enfocará desde una visión eminentemente
esquemática y práctica de la cuestión.
Del mismo modo y, por el mismo motivo que lo expuesto en el
párrafo anterior, siempre pueden aparecer nuevas formas de
negocio, firma de tratados y muchos otros aspectos que
modifiquen aspectos esenciales en la forma de realizar negocios en
los Estados Unidos de América, por lo que siempre es conveniente antes de emprender el camino hacia la nación estadounidenserecibir asesoramiento actualizado y personalizado para no incurrir
en errores que luego se puedan pagar muy caros.
También, por todo lo anteriormente expuesto, el autor de esta
obra no pretende en ningún caso con la misma ofrecer consejo u
orientación legal de ningún tipo. Toda la información aquí
contenida es meramente a título informativo general y luego según
cada caso particular, con sus características e idiosincrasia concreta
deberán ser tratados, en todo caso, particular e individualmente.
Capítulo 1. Un lugar idóneo para realizar negocios
Lo primero que debe decirse es que, sin duda alguna, los Estados
Unidos de América son un lugar ideal para hacer negocios, y no tan
sólo por indicarlo año tras año los indicadores al respecto que
siempre sitúan a esta nación entre los países más adecuados para
desarrollar negocios. Tampoco tan sólo por su gran nivel de
emprendimiento, mentalidad empresarial abierta y un entorno
tanto público como privado a nivel empresarial y educativo
enfocado a facilitar los negocios, sino también porque los Estados
Unidos de América son -se puede decir sin ningún temor a
equivocarse- una nación que apuesta y promueve en todos sus
niveles la inversión extranjera. Cabe señalar que es altamente
receptiva y abierta a ésta y como norma general (salvo casos muy
excepcionales) trata a los inversores extranjeros como a los
mismos nacionales estadounidenses.
El dinamismo empresarial y comercial de los Estados Unidos de
América es legendario, pero ello no debe conducir a error a quien
lea esta obra: es muy fácil establecerse y hacer negocios en el país,
pero eso no significa ni que todo se venda en todos los sitios ni que
no existan muchas consideraciones particulares a tener en cuenta.
Dichas consideraciones abarcan tanto el tratamiento fiscal de las
operaciones en el país como el tipo de sociedades que resultan
mejores para operar en el país a todos los niveles, entre otros
muchos aspectos.
De modo que tampoco debe olvidarse la cuestión migratoria y, por
supuesto, resulta vital comprender que, si bien el mercado
estadounidense es interesante en su conjunto, el mismo debe
entenderse como disgregado para operar en él, pues según lo que
ofrezcamos o lo que vendamos según nuestros intereses fiscales -y
muchas otras cuestiones más- será mejor establecerse en un
estado u otro.
La cuestión de establecerse en un estado u otro de la nación no es
un tema menor ni para nada baladí, pues puede tener -y tieneimportantes consecuencias tanto comerciales como fiscales, entre
otras.
Otro de los motivos por los que (a pesar de que la nación en su
conjunto debe entenderse como un ente altamente interesante y
competitivo) deba enfocarse la entrada a la misma según la
particularidad de cada estado es porque en realidad en los Estados
Unidos de América -dadas sus dimensiones y forma de
organización territorial- son más de medio centenar de mercados
propios, de realidades particulares en las que cada una de ellas
cuenta con unas especificidades propias y una parte de legislación
diferente. Todo sin que ello deje de significar que, en esencia, los
negocios pueden desarrollarse fácilmente en el país en su
conjunto.
Capítulo 2. Una triple realidad en el marco legal estadounidense
El sistema legal estadounidense norteamericano difiere mucho del
sistema legal tal y como lo entendemos por nuestros lares y el
mismo se basa en el derecho común (o Common Law)
En los Estados Unidos de América los niveles legales, y de gobierno,
básicos son los siguientes:
1- Federal
2- Estatal
3- Local
Esta triple realidad de gobierno conforma una nación que se
estructura mediante el federalismo. Es importante realizar esta
consideración pues desde esta concepción federal de la nación es
que se entiende que cada uno de los estados integrados en la
federación estadounidense cuente con su propio ordenamiento
jurídico y su propio gobierno.
Una triple realidad que da como resultado las siguientes
consideraciones particulares sobre cada uno de los niveles de
gobierno:
Normativa federal:
La normativa federal es aquella que regula las competencias
exclusivas que tiene otorgado el gobierno federal estadounidense,
es decir, el gobierno de la nación en su conjunto.
Los ámbitos que regula la normativa federal son esencialmente
aquellos aspectos que afectan y atañen al conjunto de la nación.
Por ejemplo, entre los aspectos que atañen al cuerpo legislativo
federal se encuentran elementos tan relevantes como la seguridad
nacional, defensa, energía nuclear y el control de aduanas,
competencia y monopolios.
También está en la esfera de las competencias federales el IRS
(Internal Revenue Service), el ente que se encarga de los temas
impositivos (sin perjuicio de las competencias que en materia
impositiva tengan conferidas otros niveles de gobierno del país).
En relación al IRS conviene hacer una mención particular, pues es
uno de los entes con los que se deberá lidiar comúnmente cuando
se realicen negocios en el país, y es que se debe saber que el IRS es
quien se encarga de aplicar y administrar los impuestos federales
que determina la normativa al respecto.
Normativa estatal:
La normativa estatal es uno de los niveles de gobierno con
capacidad de legislar que mayor impacto tendrá en el día a día de
alguien que desee realizar negocios en el país.
De la normativa estatal de cada estado depende, en exclusiva, la
forma de funcionar, constituir y registrar las sociedades que
deseen establecerse en el estado que la misma administra.
Normativa local:
La normativa local es la que puede entenderse como la normativa
municipal o condal, pues es la que atañe y corresponde a los
condados y municipios. Son competencia de los entes locales
aspectos relacionados con la concesión de licencias de actividad
(por ejemplo, para abrir un establecimiento físico en un lugar
concreto, etc.).
Todo lo anterior tiene importantes consecuencias para todos
aquellos que deseen hacer negocios en el país, pues le aplicará una
triple realidad legal, así como entonces la aplicación de tres niveles
impositivos.
Capítulo 3. Realidad fiscal estadounidense
Tal y como se ha indicado con anterioridad, el marco legal
estadounidense permite, como norma general, toda inversión
extranjera. No establece a ésta ningún control de cambios y
permite la libre repatriación tanto de lo que se invierta como de los
beneficios que se obtengan en el país con las inversiones que se
realicen.
Los Estados Unidos de América tampoco realizan distinción de
ningún tipo entre nacionales estadounidenses y extranjeros para
incentivar la inversión en el país. De modo que, cualquier persona,
sea nacional o extranjera, que desee articular inversiones en
territorio estadounidense podrá optar a cualquier subvención,
programa de incentivos o –generalmente- lo que fuere que se
desarrolle por los poderes públicos de cualquier nivel.
En base a una tributación por todos los ingresos mundiales
obtenidos, las personas físicas y las sociedades que sean nacionales
o bien tengan la residencia en el país deben tributar por todas
ellas. Aquellas personas físicas o sociedades que sean extranjeras y
no residan en los Estados Unidos de América estarán sujetas a
tributación por aquellos ingresos que procedan del desarrollo de
actividades de negocio dentro de la nación estadounidense.
Todo contribuyente (o taxpayer) debe obtener un número de
identificación fiscal. El mismo es competencia de las autoridades
federales y tiene validez en toda la nación.
3.1 Principales impuestos
La estructura impositiva estadounidense no resulta para nada
compleja. A continuación se desgranarán los principales impuestos
que tendrán incidencia en la realización de negocios en el país.
3.1.1 Impuesto de sociedades
Interesante es analizar el aspecto del Impuesto de Sociedades
(Legal Entities Income Tax) antes de decidirse por constituirse en el
país, pues existe una diferencia muy importante entre estados, y
existen, por ejemplo, estados muy proclives a fomentar la inversión
en sus territorios fomentando la implantación en ellos al ofrecer
una muy baja, o incluso nula, tributación para las sociedades que
en el mismo se establezcan (sin que ello signifique, tal y como se
verá en la parte final de esta obra, que esa tributación ventajosa
tenga nada que ver con el establecimiento en paraísos fiscales ni
nada por el estilo).
3.1.2 Impuesto sobre la renta de las personas físicas
El equivalente al IRPF, es decir, el Individual Income Tax aplica a
todas aquellas personas físicas que residen en la nación
estadounidense, sean nacionales del mismo o no lo sean. También
aplica a las personas y sociedades no residentes. La diferencia
entre unas y otras se encuentra en los mismos aspectos esenciales
que se mencionaban para las sociedades: los residentes tributan
por todos los ingresos mundiales y los no residentes tan sólo por el
desarrollo de actividades de negocio en suelo estadounidense.
En el caso de este impuesto también resulta importante destacar lo
mismo que se indicaba para el caso de las sociedades: pueden
existir convenios para evitar la doble imposición con distintos
países. Además, conviene analizar cada uno de los estados antes de
asentarse en él según los distintos intereses (también los fiscales)
que pueda tener la persona física sujeta en cuestión, pues de la
elección de un estado u otro también dependerá en gran medida
un tipo de gravamen u otro, o incluso la ausencia de éste.
3.1.3 Impuesto de Sucesiones
El Impuesto de Sucesiones grava el caudal relicto de una herencia.
Este impuesto (Estate Tax) aplica en aquellas herencias que se
transmiten por muerte (mortis causa) y no influye para su
aplicación que exista testamento o no.
En la práctica es un impuesto que ya no afecta a la mayoría de
personas que reciben herencias pues, desde hace algunos años,
existe una exención total sobre el mismo para las herencias
inferiores a los cinco millones de dólares estadounidenses. Esta
cifra es el doble (diez millones de dólares estadounidenses) en el
caso de que el caudal relicto heredado sea entre personas casadas
matrimonialmente.
Este impuesto también difiere según el estado en el que nos
encontremos, aunque existen muchos estados que directamente
no lo tienen establecido.
3.1.4 Impuesto de Donaciones
El Impuesto de Donaciones grava a aquella persona que mientras
se encuentra en vida transfiere a un tercero la propiedad de un
bien, sea éste tangible o intangible.
Este impuesto (Gift Tax) también cuenta con exenciones (si bien
éstas se modifican más asiduamente que en el caso de las
sucesiones y su cifra de exención es muy inferior al caso del
Impuesto de Sucesiones) y también existen tratados con distintos
países que modifican las consecuencias del mismo.
3.1.5 Impuesto de Aduanas
Hablar del Impuesto de Aduanas es un asunto complejo y
cambiante, pues en un mercado -como el de las últimas décadasmás global y abierto que antaño, cada vez existen más firmas de
tratados y convenios que evitan la aplicación de dicho impuesto o
lo modifican enormemente (como ya se viene exponiendo para
otras figuras impositivas y tal y como se volverá a mencionar en la
parte final de esta obra) con el fin de limitar o eliminar las barreras
de entrada por estas cuestiones y fomentar las importaciones y el
desarrollo de nuevos negocios internacionales.
Ahora bien, dicho lo anterior, se debe decir también que como
norma general debe entenderse que el Impuesto de Aduanas
aplica a toda importación de cualquier bien a los Estados Unidos de
América, y deberemos informarnos de las particularidades que,
para nuestro territorio de origen y para el producto que deseemos
exportar, aplican y existen.
3.1.6. Impuesto de Ventas o de Uso
El Impuesto de Ventas o de Uso (Sales Tax – Use Tax) no debe de
ser confundido con el IVA, tal y como se entiende según la
concepción de este impuesto bajo el prisma español y, en general,
bajo el marco europeo.
El Impuesto de Ventas o de Uso tan sólo aplica una vez: grava tan
sólo las ventas al por menor.
Este impuesto se administra a nivel estatal y aplica a nivel local, y
depende de cada localización concreta para determinar un tipo
impositivo u otro. La horquilla, según el lugar, es muy amplia y
oscila entre el uno y poco más del ocho por ciento, e incluso en
algunos lugares no existe este tipo de impuesto.
3.1.7 Impuesto de Propiedad
Corresponde, como normal general, a los entes locales (recuérdese
que por entes locales nos estamos refiriendo siempre a los
condados y municipios), la competencia y administración sobre
este impuesto (Property Tax).
El Impuesto de Propiedad lo que grava son las mejores
permanentes que se realicen en una propiedad, así como los
edificios y el mismo suelo.
3.1.8 Otros impuestos
Finalmente, en el desglose de los impuestos que pueden resultar
aplicables decir que existirían aquellos impuestos al consumo
(Excise Taxes) que gravan determinados productos y servicios,
siendo los mismos satisfechos por los consumidores finales -tal y
como puede deducirse de su mismo nombre-, mientras que por
otro lado existirían los impuestos sobre el salario (Payroll Tax).
Los impuestos sobre el salario merecen una especial parada y
atención, pues en realidad de lo que se está hablando son de
aquellas retenciones que las empresas deben aplicar por el pago de
los salarios a sus empleados.
Existen tres tipos de impuestos sobre el salario: Seguro de
Desempleo (Unemployment Tax), las contribuciones a la Seguridad
Social (Social Security Tax) y, finalmente, el Seguro Médico
(Medicare Tax).
Una de las características importantes de estos impuestos es que
tienen la capacidad de aplicarse los importes resultantes a
satisfacer de los mismos como crédito fiscal. Ello es así en el caso
de los empleados que residen en territorios sujetos al mismo.
Capítulo 4. Esquemas básicos de tributación
En apartados anteriores de esta misma obra se ha visto que las
inversiones realizadas por extranjeros en los Estados Unidos de
América son tratadas según lo que determinen las normas
nacionales aplicables o, en su defecto, aquello que aplique según
los tratos bilaterales y otros, que con distintos territorios puedan
existir.
Para aquellos supuestos en los que aplican tratos para evitar
dobles imposiciones, y entendiendo siempre que todo lo aquí
indicado puede ser modelado según los pactos presentes o futuros
que en cada caso existan o puedan existir, los esquemas básicos de
tributación para los supuestos que aquí nos ocupan son los
siguientes:
1- Si la inversión extranjera se ha articulado mediante el
establecimiento de una subsidiaria de la sociedad extranjera
en cuestión la misma recibe el mismo trato fiscal que una
empresa nacional del país. Dicho de otro modo, no existen
diferencias de tributación entre empresas nacionales y
subsidiarias de una sociedad extranjera
2- También tienen un esquema de tributación igual que las
empresas nacionales aquellas sucursales de sociedades
extranjeras que se establezcan en el país. Pero en este caso
debe hablarse de una importante distinción, pues si bien el
esquema resulta el mismo, para éstas aplica el impuesto
Branch Tax, es decir, el impuesto que aplica a las sucursales.
Un impuesto que grava la repatriación de ingresos que realice
la sociedad matriz situada en el extranjero
3- Especial mención merece el indicar que, para aquellos
supuestos en los que se obtengan ingresos en suelo
estadounidense de forma ocasional, no recurrente y siempre
que éstos no tengan conexión efectiva con una fuente
nacional, los mismos no tendrán tributación alguna en los
Estados Unidos de América
Capítulo 5. Apoyo a la inversión extranjera
No cabe duda que los Estados Unidos de América son un lugar
idóneo para realizar inversiones. Tanto el clima empresarial como
la disposición de todos los actores -directa e indirectamenteayudan a generar ese escenario propicio para realizarlas y las
autoridades públicas no se quedan atrás.
La obtención de soporte para realizar inversiones (incentivos,
subvenciones, etc., etc., etc.) depende de cada estado, y sin duda
esta realidad hace que este aspecto sea uno de los que resultarán
más trascendentes a analizar y determinar el lugar en el cual
realizar la inversión, establecerse, etc.
Existen distintos entes a los que acudir. Los mismos pertenecen
tanto a organismos del estado en cuestión, así como a los
condados y municipios de éstos.
Hablar de apoyo a la inversión extranjera en el país también es
hablar de una importante cartera de posibilidades en el ámbito
mixto (público-privado) o privado, pues ya no tan sólo el apoyo a la
inversión extranjera y desarrollo de negocio en el país es realizado
por los órganos públicos sino que se puede encontrar un
importante tejido, una importante red de apoyo en otro tipo de
agentes. Al finalizar esta obra también se verá algún ejemplo
concreto de ello.
Capítulo 6. Constituir una sociedad en los EUA
Las trabas burocráticas y los impedimentos para constituir una
sociedad en los Estados Unidos de América también son mínimas,
en consonancia con el marco general de un lugar ideal para realizar
negocios de todo tipo.
Todo lo relacionado con el registro y constitución de sociedades en
el país es de competencia estatal, y es cada estado quien
determina de forma exclusiva las especificaciones al respecto. Si
bien es necesario decir que, cualquier sociedad constituida y
registrada en un determinado estado, podrá operar en cualquier
otro estado de la nación.
Para que una empresa registrada en un determinado estado pueda
operar en otro estado no existirán mayores restricciones que la
eventual necesidad de registrarse también en el estado a operar si
el órgano gubernamental del estado de destino, en virtud de la
competencia y potestad exclusiva que le viene otorgada, exigiera
esa premisa a las empresas para poder operar también en su
territorio.
Aun a colación con lo anterior cabe por un lado enfatizar lo que ya
se ha mencionado que una sociedad constituida y registrada en un
estado concreto puede operar a nivel nacional. Y también cabe
decir que si bien cada estado tiene libertad para legislar al
respecto, también es cierto que en la práctica casi todos los
estados muestran una legislación muy similar, siendo ello en parte
producto de la debida igualdad y ausencia de discriminación que
vienen dictadas por el cuerpo legislativo federal.
Algunos puntos de máximo interés sobre la legislación (transversal,
común a todos los estados) referente a las sociedades en los
Estados Unidos de América es la siguiente:
1- Para constituir una sociedad en los Estados Unidos de
América no se exige ni –técnicamente- la participación de un
abogado ni la de funcionaros públicos que den fe de la
constitución.
2- La constitución de una sociedad en el país adquiere efecto
por el mero acto de presentar y registrar en el órgano estatal
correspondiente el certificado de constitución (también
denominados artículos de constitución)
3- Para constituir la sociedad no es necesaria la presencia ni
participación del administrador o socio de la misma. Los
Estados Unidos de América permiten, pero no exigen, que
dicha presentación para su registro sea llevada a cabo por
abogados y otros profesionales habilitados para ello
4- En algunos estados, claro es el caso de Delaware, el nombre
del administrador de la sociedad no tiene la obligación de
hacerse público. Dicho de otro modo, se puede constituir y
registrar una sociedad sin tener que declarar quién es el
administrador de la misma
5- En el conjunto de la unión no es necesario hacer figurar la
denominación de los socios de la sociedad (permítase la
redundancia) ni su porcentaje de participación, en la forma
que fuere, dentro de la sociedad. Así, dicha información
también queda salvaguardada del ojo público en cualquier
estado de la nación
6- No existen limitaciones por nacionalidad para poder
administrar o ser socio de una sociedad en los Estados Unidos
de América. Cualquier extranjero, aun y cuando no sea
residente en el país, puede administrar o ser socio de una
sociedad estadounidense
7- A diferencia de otros países, para constituir una sociedad en
los Estados Unidos de América no es necesario disponer de
un capital social mínimo para constituirla, el mismo no se
requiere
8- En los Estados Unidos de América tampoco es necesario que
una sociedad, al constituirse, indique un determinado objeto
social. Ello es así pues en el país existe la presunción de que
cualquier sociedad constituida operará en el ámbito de
cualquier actividad lícita. Todo ello sin perjuicio de que
existan algunas determinadas actividades (venta de armas,
tabaco, servicios financieros, entre otras) que requieran de
permisos especiales para poder operar
9- Referente al domicilio social tampoco existen importantes
exigencias. No se exige domicilio físico, tan sólo con
direcciones postales o virtuales es suficiente. Todo ello sin
perjuicio de la obligada exigencia para toda sociedad de
asignar un agente y oficina registral
6.1 Distintos tipos de sociedades en los EUA
Existen distintos y variados tipos de sociedades en los Estados
Unidos de América, cada una de ellas con sus particularidades y
matices.
A pesar de que son distintos y variados los tipos de sociedades
existentes en los Estados Unidos de América, se puede decir que a
grandes rasgos existen principalmente dos grandes modalidades:
A) El equivalente a la Sociedad Anónima
B) El equivalente a la Sociedad Limitada
En la actualidad, el modelo más extendido y consolidado, así como
el generalmente más recomendable para todo tipo de inversores
extranjeros es la sociedad denominada como LLC. Este tipo de
sociedad goza de una flexibilidad jurídica y de un trato fiscal que la
hacen especialmente recomendable para los menesteres que aquí
nos ocupan.
Una de las ventajas más destacables para el inversor extranjero
que decida articular su presencia empresarial en los Estados
Unidos de América mediante una LLC es la posibilidad que tiene de
acogerse al régimen de transparencia fiscal. Dicho de otro modo, si
se acoge a este régimen el mismo deberá tributar únicamente por
los beneficios que reciba como miembro de la sociedad.
Por supuesto, otra de las grandes ventajas de la LLC, al estilo de la
SL, o equivalente en otros países, es la limitación plena de la
responsabilidad del socio.
La estructura de una LLC también es bien simple, pues la misma no
requiere ni el nombramiento de presidente, secretario, tesorero ni
de otras figuras. La representación de la misma puede ser
ostentada por el mismo director o directores de la misma.
La LLC queda constituida, y plenamente operativa, desde el mismo
momento en el cual ésta es registrada ante el órgano estatal
competente. Si bien la misma deberá también registrarse en el IRS
con el fin de obtener su EIN. El EIN es el equivalente al NIF y le
permitirá, entre otras cosas, cumplir anualmente con sus
obligaciones fiscales.
Además del EIN, la sociedad puede tener que disponer de un
número NIV. El NIV es un número específico que se asigna para dar
cumplimiento a las obligaciones dimanantes del Impuesto de
Ventas y aplicará siempre que la sociedad tenga como actividad la
venta de mercancías.
Dicho número NIV deberá solicitarse ante la autoridad tributaria
estatal en la que se opere. Cada estado tiene el suyo en particular y
las liquidaciones impositivas, sujetas al Impuesto de Ventas
resultan de carácter trimestral.
Llegado el momento de disolver una LLC decir que la disolución se
produce por el mero hecho de presentar y registrar los artículos de
disolución de la misma. Todo ello sin perjuicio de que la
responsabilidad fiscal por las obligaciones tributarias que la misma
tenga pendientes queden vigentes hasta el momento de su plena
extinción.
Puede que en lugar de la disolución exista la voluntad de convertir
la LLC en una Corporación, es decir, en un equivalente a la
Sociedad Anónima. Si ello es así, decir que tal conversión (de LLC a
Corporación, y viceversa) es plenamente posible.
Lo anterior nos lleva directamente al otro gran tipo de sociedad
existente en los Estados Unidos de América:
Nos lleva directamente a la “Corporation”. Quizá ésta no es la
forma más conocida por las personas extranjeras que desean
realizar una aproximación a las sociedades estadounidenses
norteamericanas, pero sin duda sí que ésta sería la forma preferida
de las compañías y personas nacionales o residentes del país.
Este tipo de sociedad -que es directamente comparable a la
Sociedad Anónima por todos nosotros conocida- se identifica bajo
la ya mencionada denominación de “Corporation”, aunque
también se la conoce como “Incorporated”. Es común que estas
expresiones se muestren abreviadas con las siguientes expresiones
“Corp.” o “Inc.”, según corresponda.
De corporaciones existen dos modalidades:
A) Por un lado, se encuentra la modalidad “C” cuya
característica principal es la limitación de la responsabilidad
de los socios que la integran al capital efectivamente
aportado por cada uno de ellos. Además, es destacable que la
misma, como ente corporativo, tributa federalmente por las
ganancias que obtiene, tributando además -también
federalmente- los beneficios que los socios reciben mediante
dividendos
B) Y, por otro lado, nos encontramos con la modalidad “S”. La
gran particularidad de ésta se encuentra en la atribución de
las pérdidas y ganancias societarias. En esta modalidad existe
transparencia fiscal, por lo que no es la sociedad quien tributa
por las ganancias que obtenga pues son los socios quien de
forma individual tributan por las mismas
En líneas anteriores, cuando se estaba hablando de la LLC, se
indicaba que para constituir y registrar una LLC no era necesario
expresar el objeto social de la misma, pero ello no es así en el caso
de las corporaciones. Las corporaciones sí que deben expresar el
objeto social al que se dedican, si bien también resulta cierto que
pueden hacerlo de forma detallada o expresando en los artículos
de incorporación la expresión “Any legal activity permitted”. Esta
última expresión es, sin duda alguna, la más aconsejable pues
evitará tener que modificar los artículos de incorporación iniciales
cada vez que la compañía, a lo largo del desarrollo de sus
actividades, modifique o transforme las actividades y funciones
que realiza.
Del mismo modo que en la LLC no existe limitación para que
cualquier persona, sea residente o no, pueda ser nombrada para
cualquier cargo dentro de la sociedad. Ahora bien, si cualquiera de
estos cargos es retribuido, la persona nombrada siempre deberá
cumplir los requisitos migratorios pertinentes y disponer de un
permiso de trabajo válido y en vigor.
La incorporación de la sociedad puede ser llevada a cabo por
cualquier persona, independientemente de su estatus migratorio. Y
el nombre, y dirección de ésta, quedan registrados como
incorporador de la misma. Para este tipo de sociedad también se
requiere de la figura del Agente Registral.
En la línea de lo que ya se ha mencionado para la LLC, las
corporaciones después de ser registradas también deben obtener
su correspondiente EIN, previo registro en el IRS. A su vez, si aplica,
también deben obtener el NIV estatal anteriormente descrito. Las
obligaciones fiscales también resultarán anuales por el flanco
federal, y trimestrales por el flanco estatal.
Llegado el momento de disolver una corporación existe un
pequeño matiz en relación a lo que se mencionaba para el mismo
supuesto de las LLC. Así, mientras para la LLC la mera presentación
de los documentos de disolución provocaban efectos inmediatos,
para el caso de las corporaciones el proceso es el mismo, pero
técnicamente lo que produce la presentación de los documentos
de disolución de una corporación es solicitar al órgano estatal
competente que apruebe la disolución de la misma. Una vez
disuelta, las obligaciones fiscales pendientes resultarán vigentes
hasta el momento de su plena extinción, del mismo modo que ya
se ha indicado que sucedía para las LLC.
En justicia, bien se podría decir, que nombradas estas dos figuras
societarias, podríamos detenernos en el análisis de los distintos
tipos de sociedades que existen en los USA, pues son los dos
grandes tipos de sociedades por excelencia (especialmente la LLC
para inversores extranjeros, tal y como ya se ha mencionado). Pero
si se quiere profundizar un poco más en los tipos de sociedades
existentes en los Estados Unidos de América es interesante seguir
un poco más en el terreno de este asunto y dar unas breves
pinceladas sobre el resto de tipos societarios existentes:
A) La Sociedad Colectiva (General Partnership):
Este tipo de sociedad puede ser formada por todo tipo de
personas, independientemente de su situación migratoria en
el país y cuenta con personalidad jurídica propia. El gran
hándicap de esta sociedad es la responsabilidad ilimitada que
los socios soportan, todo lo contrario de lo que sucede con la
LLC o la Corporación. Sin duda alguna, este hándicap es el
gran responsable de que este tipo de sociedad esté en el
momento actual prácticamente en desuso
B) La Sociedad Comanditaria (Limited Parnership)
La sociedad comanditaria tiene personalidad jurídica propia.
La misma es conformada por un mínimo de dos personas
físicas o jurídicas y no se requiere que las mismas sean
residentes en los Estados Unidos de América. Una de las
grandes particularidades de esta sociedad es que existen dos
tipos de socios: por un lado se encuentra el socio colectivo y,
por otro lado, se encuentra el socio comanditario. Entre otras
particularidades, una de las grandes diferencias entre ambos
tipos de socio es que mientras que el primero cuenta con
responsabilidad ilimitada sobre la sociedad, el segundo sí que
cuenta con la responsabilidad limitada en la cantidad que el
mismo haya aportado a modo de capital en la sociedad. Otra
de las grandes diferencias entre ellos es que el socio
comanditario carece de participación en la gestión o
administración de la sociedad
C) La Sucursal (Branch)
En las sucursales se encuentra un modelo particular de
sociedad. Las mismas son consideradas figuras societarias
pero carecen de personalidad jurídica propia y cumplen la
función de ser la sucursal, permítase la redundancia, de una
sociedad madre de otro estado o país que registra una
sucursal en otro estado de la nación en el cual pretenda
operar, siendo la primera -la sociedad madre- la que
responde ilimitadamente por las actividades de su sucursal o
sucursales. Destacar cabe que no debe confundirse una
sucursal societaria con una filial de una sociedad.
Referente a la obtención del pertinente EIN ante el IRS decir
que, en el caso de las sucursales, si las mismas son una
sucursal de una sociedad preestablecida en otro estado de la
nación, la misma no deberá obtener un EIN propio ni
registrarse en el IRS, pues será la sociedad madre quien
cumplirá con las obligaciones de ésta. Diferente es el caso de
sucursales cuya sociedad madre sea un ente foráneo,
radicado en territorio extranjero, en tal caso las mismas sí
que deberán registrarse en el IRS y obtener el EIN. En
cualquier caso, si corresponde obtener también un NIV
estatal, la sucursal será quien se encargue de obtenerlo.
D) Propietario Individual (Sole Propiatorship)
Poco que decir sobre esta figura, no es una figura societaria
en sí misma, pero juega un papel primordial en la economía
en general y en el desarrollo de emprendimientos
empresariales en particular. El Propietario Individual viene a
ser lo que por otras latitudes se conoce como autónomo.
El Propietario Individual debe registrarse en el IRS.
Anualmente deberá cumplir con sus obligaciones fiscales
mediante una declaración anual, si bien puede prorrogar tal
obligación por un periodo adicional de seis meses cada año.
Previamente a su registro en el IRS, el Propietario Individual
debe tener su SSN para poder darse de alta en el fisco.
También cabe decir que para los inversores extranjeros esta
no es una de las formas más recomendadas para llevar a cabo
su actividad, ya que si bien tal figura no resulta vetada a
nacionales extranjeros sí que resulta dificultoso poderla
desarrollar pues previamente debe obtenerse el
correspondiente permiso de trabajo o residencia -y ello no
resulta posible para esta figura- que permita desarrollar las
actividades profesionales por libre, como autónomo
Capítulo 7. Las inversiones extranjeras en los EUA y sus
consideraciones jurídico-fiscales
Tal y como ya se ha venido desarrollando a lo largo de toda esta
obra, en esencia, realizar negocios en los Estados Unidos de
América no difiere mucho de un nacional o residente
estadounidense al supuesto de otra persona que no sea nacional y
residente en el país. Si bien por supuesto existen -como ya se han
ido viendo también- distintos matices y aspectos particulares para
las personas físicas y jurídicas extranjeras que es importante
conocer.
Si se habla con carácter general y centrando la cuestión en la
configuración y consecuencias jurídicas de las operaciones
realizadas en suelo estadounidense norteamericano por personas
extranjeras, el aspecto más relevante sin duda es la elección de la
figura societaria mediante la cual se llevarán a cabo tales
operaciones. Y es que sin lugar a dudas, la forma societaria
escogida es la que determinará en gran medida toda la estructura
operativa que se construirá.
Otro aspecto a tener en cuenta desde la perspectiva jurídica es el
modo de articular la inversión en activos mobiliarios en suelo
estadounidense. Dichas inversiones son muy recomendables que
sean realizadas desde una sociedad constituida para el efecto. Uno
de los argumentos principales para ello es la limitación de
responsabilidad que se obtendrá.
Para el caso de los activos inmobiliarios tampoco existen
diferencias en su adquisición tanto si la misma se produce por
parte de un nacional o bien si lo hace un extranjero. Ahora bien,
existen algunas consideraciones sobre las transacciones
inmobiliarias en los Estados Unidos de América que conviene
comentarlas específicamente pues pueden sorprender a quien
desconozca la realidad local:
1- No existe posibilidad de acuerdos verbales. La legislación
del país exige que toda transacción inmobiliaria resulte
establecida por escrito
2- A diferencia de lo que sucede en otros territorios, en los
Estados Unidos de América no existe un Registro de la
Propiedad formalmente constituido que suponga una
garantía legal sobre el título de propiedad del bien
inmobiliario adquirido. Los registros existentes dan fe de la
transacción pero no la garantizan. Para evitar conflictos
con la transmisión del título de propiedad resulta
sumamente recomendable contratar las denominadas
“compañías de título” que garantizan la ausencia de
defectos en la transmisión del mismo. Dicha
recomendación de contratar estos servicios puede no
aplicar en el supuesto de financiar la operación a través de
una entidad financiera del país, pues para el propio interés
de la misma ya se encargará ésta de estar atenta y
vigilante al buen desarrollo de toda la transacción
Luego, más allá de los activos mobiliarios e inmobiliarios existen los
activos intangibles. Éstos tienen especial importancia en el mundo
actual y los Estados Unidos de América tienen una sólida legislación
al respecto.
Dentro de la categoría de los activos intangibles existen dos
grandes grupos:
1- Activos vinculados con la propiedad intelectual (básicamente
los derechos de autor, las patentes y las marcas comerciales,
no debiendo confundir a estas últimas con el nombre
comercial o “fictitious name”)
2- Los activos financieros de carácter intangible. En este grupo,
entre otros, por ejemplo se encuentran las acciones y los
bonos
En relación a los activos vinculados con la propiedad intelectual y
más concretamente con los derechos de autor decir que los
mismos pueden ser registrados en la oficina del Copyright. Por el
contrario, si se habla de las marcas comerciales y las patentes
todas ellas deben ser registradas en la Oficina de Patentes y
Marcas Comerciales estadounidense.
Para las marcas comerciales, el periodo de protección de la misma
a nivel federal es de diez años (para el caso de los nombres
comerciales o “fictitious name” que se mencionaba anteriormente
el plazo de registro es por lustros), y vencidos éstos la misma
puede seguir siendo renovada por periodos iguales de tiempo. Las
patentes por el contrario tienen un periodo de protección de
veinte años, pero una vez vencido ese periodo ya no pueden
renovarse nuevamente y la patente registrada dos décadas atrás
pasa a ser de dominio público.
Un apunte interesante en relación a los activos financieros es que al contrario de lo mencionado para supuestos anteriores- en este
caso quizá la forma de articular la inversión en suelo
estadounidense mediante una sociedad no sea la más
recomendable. Y ello es así por un factor clave: la tributación de
muchos de estos activos es nula para las personas físicas que no
tengan residencia en el país, y también para las personas jurídicas
que no figuren legalmente registradas en los Estados Unidos de
América.
Capítulo 8. Cuestiones comerciales
Todo lo que se viene desarrollando en esta obra es meramente -tal
y como ya se ha mencionado- a modo introductorio y genérico,
luego según cada caso en particular es muy importante gestionarlo
de forma personalizada, pues en todas las operaciones pueden
surgir conflictos e imponderables que requieran de una adecuada
gestión y respuesta, y sin el asesoramiento profesional y experto
de los adecuados profesionales las consecuencias pueden ser muy
graves.
Así, tanto para que los contratos tengan plena eficacia y robustez
como para mediar y sobresalir airoso de los litigios, arbitrajes y
procesos con los que podamos encontrarnos, tal necesidad de
asistencia profesional de calidad es imperativa.
Esto también es así en las cuestiones de carácter comercial, y es
que entre éstas se encuentran algunas importantes decisiones que
se deben tomar, y planteamientos que se deben plasmar, que
tendrán sin duda un importante impacto en la forma de hacer
negocios en el país, así como en el éxito de los mismos.
Algunas cuestiones comerciales esenciales a plantearse son las
siguientes:
1- Si se van a vender productos en el país, uno de los aspectos
clave a determinar es la vía de comercialización de los
mismos. ¿Deseamos tener un distribuidor? ¿Simplemente un
agente de ventas? ¿Entraremos con estructura y personal
propio? La elección de la forma de entrar en el país es
importante, cada una de las fórmulas anteriores tiene sus
ventajas e inconvenientes y es importante analizarlas
concienzudamente
2- Por supuesto, no importa sólo la forma de comercializar los
productos, también el fondo: ¿queremos tener presencia
estatal o nacional? ¿Qué volumen estructural se requiere
para comercializar óptimamente los productos? ¿Esta
estructura -de no ser propia- gozará de exclusiva? Y en caso
afirmativo, ¿qué alcance territorial y temporal tendrá la
exclusiva? ¿Le pondremos ventas mínimas como condición
para mantener la exclusiva o la representación? ¿En qué
volumen? ¿Ofreceremos servicio técnico propio o lo
subcontrataremos? ¿El servicio de atención al cliente que
atienda todo el servicio post-venta quién lo atenderá? ¿Y las
posibles devoluciones? ¿Tendremos stock en el país para
reponer rápidamente producto defectuoso o para atender
productos de emergencia? Estas y muchas otras preguntas
también deberemos poder respondernos antes de tomar la
decisión de desembarcar en el país
3- Para negociar acuerdos comerciales es muy adecuado iniciar
el proceso mediante el establecimiento de unas bases de
negociación. Ello se hace mediante un documento NBSOT. El
mismo viene a ser una carta de intenciones que sienta las
bases -pero no vincula al no obligar a someterse a un
acuerdo- y que sin duda ofrecerá una gran ventaja y óptima
adecuación del marco de juego sobre el que se desarrollará el
proceso negociador
8.1 Los litigios en las relaciones comerciales
De sobra resulta conocida la predisposición a litigar en la
mentalidad estadounidense, ello también es así en el entorno
empresarial y para el extranjero no acostumbrado a dirimir los
asuntos en los tribunales puede resultar, de entrada, chocante.
Evidentemente, lo anterior no significa ni mucho menos que nos
pasaremos una gran parte de nuestro tiempo de conflicto en
conflicto y de juicio en juicio. Significa que en caso de controversia
en un acuerdo comercial resulta habitual que la contraparte no se
avenga tanto a alargar y alargar las reclamaciones extrajudiciales y
apueste más por la vía directa para intentar resolver la solución.
Para protegerse de posibles conflictos, y para estar bien
posicionados si un día éstos llegan, cabe regresar nuevamente en
primer lugar a la importancia de que los contratos que se celebren
sean plenamente eficaces y que cumplan todas las normas y
términos que exige la legislación estadounidense, y es más, ya no
sólo deben ajustarse (obviamente) a derecho, sino que deben
hacerlo de una forma pensada para protegernos, estructurada para
tener la máxima protección y robustez mediante el contrato
realizado, y eso sólo se logrará realizando el mismo con
profesionales que conozcan profundamente la legalidad y la
cultura del país para tapar todas las lagunas, para dejar reforzar
todos los puntos y costuras por las cuales luego podrían surgir los
problemas.
En relación a la robustez de los acuerdos comerciales muchos
puntos son importantes, de forma también genérica nombrar los
siguientes:
1- Que resulte clara e inequívocamente determinada la
jurisdicción aplicable es sumamente importante
2- Si los productos o servicios se ofrecen en el país mediante
terceras partes (intermediarios, socios, etc.) es importante
determinar y detallar la concreta responsabilidad de cada una
de las partes implicadas
3- La responsabilidad también puede aplicar por nuestro
incumplimiento (en plazos de entrega, productos
defectuosos, etc.) directamente con el comprador de
nuestros productos. Para estos casos, sujetarse a la
legislación vigente y establecer en aquellos puntos que
corresponda cláusulas de limitación y exención de
responsabilidad resultará determinante
4- La vía litigiosa es habitual en los Estados Unidos de América,
pero ello no significa que la misma transcurra sólo por los
tribunales del país. Existen otros órganos -como por ejemplo
los de arbitraje- que también pueden entrar en juego y
ayudar a agilizar el asunto. Determinar el alcance de éstos y el
sometimiento a los mismos cuando los mismos resultan
optativos tampoco es algo que se deba dejar pasar por alto.
Por supuesto, tampoco debe pasarse por alto aquello tan
manido, pero tan generalmente útil de que siempre es mejor
(en la medida de lo posible) un mal acuerdo que un buen
pleito
5- Muchos de los conflictos que puedan surgir serán fácilmente
subsanables y no nos supondrán ningún quebradero de
cabeza de protegernos de entrada con los seguros de
responsabilidad que podamos contratar.
Capítulo 9. Relacionales laborales
Al contrario de lo que pueda pensarse, en los Estados Unidos de
América no existe un modelo absolutamente desregulado y
desprotegido para los empleados.
Cierto es que económicamente impera el liberalismo económico y
que la mentalidad global del país es esa, pero también es cierto
que existen importantes leyes laborales y que, entonces, en
relación a los empleados que en el país podamos tener existen
importantes consideraciones que debemos conocer.
Antes de detallar las cuestiones relativas en general a los
empleados decir también que evidentemente si estos empleados
son expatriados de nuestro país que nosotros llevamos a suelo
estadounidense deberemos tener presente y estar al tenor de las
importantes -y no siempre fáciles de no gestionarse
adecuadamente- cuestiones migratorias pertinentes.
Un primer aspecto a tomar en consideración sobre este asunto
sería el expresar la idoneidad de establecer en el contrato de
trabajo cláusulas concernientes a aspectos relacionados con la
confidencialidad del empleado, así como a la obligación de no
competencia por parte del mismo.
Otro de los aspectos determinantes de las relaciones laborales es
establecer en el contrato la jurisdicción bajo el que el mismo se
someterá. En este caso, en el de las relaciones laborales, también
se puede establecer los tribunales territoriales que serán
competentes para conocer del asunto, o alternativamente,
establecer una vía de arbitraje en suelo estadounidense.
Resulta necesario hacer una prevención en relación a la jurisdicción
en las relaciones laborales y ésta no es otra que indicar que la
misma en algunos estados no es voluntaria. Dicho de otro modo,
con carácter general podremos establecer la jurisdicción
competente, pero existen determinadas áreas del país en las que
eso no es posible. Un adecuado asesoramiento previo al respecto
también resolverá estas cuestiones por completo.
Finalmente, indicar dos aspectos también sumamente importantes
en relación a las relaciones laborales. Por un lado, es importante
establecer por contrato las causas que darán derecho a la
terminación con causa del mismo, mientras que por otro lado
resulta importante conocer que para el caso en el que contratemos
a profesionales independientes la estructuración debe ser la
adecuada para que no exista relación laboral entre las partes, sino
lo que vendría a ser un acuerdo de prestación de servicios
mercantiles entre nosotros y nuestro/a contratado/a.
Capítulo 10. Comprar una sociedad estadounidense
En ocasiones, es posible que la mejor forma de entrar en el país sea
adquiriendo una sociedad ya existente en los Estados Unidos de
América. Para estos casos, o para todos aquellos casos en los que la
adquisición de una sociedad estadounidense resulte de interés,
cabe nombrar los siguientes aspectos generales:
1- Realizar la archiconocida “due diligence” es un deber
inexcusable para cualquiera que quiera plantearse adquirir
una sociedad existente
2- Habitualmente las compras de compañías estadounidenses
supone adquirir acciones de la sociedad o bien la compra de
activos de la misma. Es importante valorar la conveniencia de
una u otra opción, pues cada una de estas opciones tiene
ventajas e inconvenientes y las implicaciones (fiscales,
jurídicas, etc.) que para cada una de las partes tienen son
muy diversas
3- Para las adquisiciones de compañías la carta de intenciones
también es la mejor forma de iniciar el proceso de compra.
Posteriormente, la mejor forma de proseguir es con los
borradores del contrato de adquisición final, que vendrán a
ser concluidos mediante la correspondiente iniciativa de
propuestas
4- Los tiempos son importantes en cualquier negociación, y en
este caso tampoco resulta una excepción
Capítulo 11. Cuestiones migratorias
Analizar en profundidad las cuestiones migratorias no es el objetivo
de este artículo, pues tienen su propia articulación y canalización
que debe analizarse en profundidad ya que resulta uno de los
temas más complejos a considerar, y tal y como se avanzaba en
apartados anteriores, resulta interesante realizar un acercamiento
algo más detallado.
Y ello es así pues tal complejidad mencionada invita a, como
mínimo, realizar una aproximación sobre este asunto ya que el
mismo tiene importantes implicaciones en el momento de
desarrollar negocios en el país.
De entrada decir que, tanto si somos de un país el cual para que
sus nacionales accedan a los Estados Unidos de América con fines
turísticos como si somos de algunos países (por ejemplo España)
que tienen un tratamiento podríamos decir más “laxo” mediante el
programa de exención de visado cuando vamos como turistas, ello
no quiere decir que ninguna de estas formas de entrada en el país
nos habilite legalmente de ningún modo para desarrollar negocios
o residir en el país.
Luego, existe una modalidad de “visitante de confianza” que
llegado el caso de tener que ir muy a menudo al país puede llegar a
interesarnos considerar, pero nada de ello quita de las restantes
obligaciones migratorias que se deben cumplir.
No se entrará en esta obra en los detalles concretos sobre los
visados que dan derecho a la residencia en el país, pero a modo
general -y enfocándolo más hacia aquellos canales adecuados a
nivel migratorio para acceder al país- decir que existen algunos
tipos de visados ideales para aquellas personas que van a realizar
negocios en el país.
Destacar que además de los aquí mencionados existen otro tipo de
visados adecuados para realizar negocios en el país, y que según
cada caso particular convendrá decidirse por solicitar uno u otro,
pero sin duda grandes referentes son los siguientes:
Existe por ejemplo la Visa B-1 que sería el modo más simple de
poder realizar negocios en el país, pero también el más limitado.
Con esta visa no se podrá trabajar en el país ni cobrar
emolumentos en el país por ningún servicio, pero permitirá entre
otras cosas por ejemplo negociar contratos, litigar o participar en
convenciones.
La Visa L-1 resulta ideal para aquella persona ejecutiva que cuente
con conocimientos especializados y sea trasladada desde su país de
origen por una empresa extranjera a su sucursal, subsidiaria o
afiliada en los Estados Unidos de América. Existen restricciones y
requerimientos importantes a conocer como es por ejemplo la
necesidad de que el empleado estuviese trabajando tres años
antes de solicitar la Visa L-1 en la empresa que le va a transferir y
que dicha Visa no permitirá al empleado transferido trabajar para
otra empresa en los Estados Unidos de América.
Finalmente, mencionar por su especial relevancia las visas E-2 y la
EB-5, dos visas ideales para quienes realicen importantes
inversiones de capital en el país. La piedra angular para la
obtención de este tipo de visas es la cantidad de dinero que se va a
invertir en suelo estadounidense.
Capítulo 12. Cuestiones varias y conclusiones
Para finalizar esta obra realizar algunas consideraciones finales y
realizar algunas últimas pinceladas sobre algunos aspectos
esenciales:
Tal y como se ha podido ver a lo largo del desarrollo de esta obra
existen pocas naciones, por no decir ninguna como la
estadounidense para realizar negocios, pues ya no tan sólo se está
hablando del potencial económico y del nivel de desarrollo de esta
gran potencia mundial, sino que se está hablando además de una
mentalidad nacional plenamente emprendedora y vinculada al
mundo de los negocios. También se está hablando de unas
posibilidades de acceso a capital que no se encuentran en otros
lugares, así como una vinculación al éxito empresarial y al apoyo a
los negocios e inversiones en el país desde todos los estamentos y
capas de la sociedad.
Buen ejemplo de lo anterior son la, ya introducida, excepcional
colaboración público/privada para ayudar en el desarrollo de
negocios. Una plasmación concreta de este asunto lo encontramos
por ejemplo en la gran cantidad de fondos de capital riesgo, en las
universidades y sus incubadoras de negocios o en las oficinas de
desarrollo económico (las EDC) estatales u otros organismos.
Ahora bien, decir que existe esta predisposición total al entorno
empresarial y al desarrollo de negocios en el país no resulta óbice
para decir que también existen cuestiones muy importantes que
deben tenerse en consideración si se quiere triunfar en la aventura
de establecerse en el país. Algunos de los aspectos más
importantes que ya se han mencionado pero que resulta
obligatorio recordar y enfatizar son los siguientes:
1- La cultura estadounidense difiere de la forma de hacer
negocios en otros territorios. Es directa y pragmática. Pone
todas las facilidades y el acceso a todas las esferas de poder
empresarial es extraordinariamente fácil, pero a la vez
también resulta extremadamente selectiva y expeditiva. Exige
eficiencia y competitividad, saber estar y comprender las
particularidades de la forma de entender tanto los negocios
como el mundo, de las contrapartes con las que se deba lidiar
2- Uno de los mayores errores que pueden cometerse es no
ligar bien los acuerdos comerciales. Y para dejarlos bien
atados no basta con realizar un buen contrato, es necesario
que ese contrato esté redactado y pensado desde la óptica y
la realidad estadounidense
3- Comprender que la intención (o la amenaza) de litigar es
inherente a la forma de ser estadounidense puede evitar más
de un susto. Someterse a los sistemas de arbitraje también.
Esto es muy importante, pues ya no sólo se trata de
acostumbrarse a ello y no asustarse, sino que se trata
también de estar protegido y ahorrar importantes cantidades
de tiempo y dinero en largos y costosos procedimientos
judiciales
Más allá de todo lo anterior, mencionar algunos aspectos muy
importantes y que aún no se han mencionado -o bien se han
pincelado- en esta obra:
A) El acceso al mercado de los Estados Unidos de América
tiene que ir precedido del análisis del cumplimiento de las
obligaciones y preceptos legales para poder hacerlo.
Existen determinados productos y servicios que necesitan
cumplir requisitos concretos para poder introducirse en el
país. Debe analizarse en cada caso las cuestiones sanitarias
y de cualquier otro tipo que puedan existir para poder
entrar y ofrecerse en la nación norteamericana
B) Además de la ya muy mencionada necesidad de que todos
los contratos que se celebren en el país estén realizados
expresamente para tal fin, de forma personalizada y
plasmados desde la óptica legal del país, cabe decir que
todo ello también resulta aplicable a todos los demás
documentos que nos vinculen de algún modo con
cualquier actor dentro del país para nuestras transacciones
comerciales. Claro es el caso de las condiciones generales
de venta que se establezcan para los productos que
vendamos de cara a nuestros clientes. Éstas nunca deben
de ser ni una mera traducción al inglés de nuestras
condiciones generales de venta de nuestro país de origen,
ni deben ser las realizadas de forma automatizada o
mediante una plantilla estándar. La necesidad de
documentos originales, personalizados y escritos punto a
punto en base a las leyes y formas estadounidenses es
indispensable
Finalmente, y para cerrar definitivamente esta obra tan sólo
realizar dos apreciaciones finales:
Por un lado, decir que siempre que obtengamos ingresos en suelo
estadounidense deberemos estar muy atentos a si nuestro país de
origen cuenta con un tratado bilateral para evitar la doble
imposición (TDI), pues de ser así podremos solicitar al IRS el debido
certificado que permita evitar la misma.
Y, por otro lado, decir que para optimizar nuestra fiscalidad en el
país (también en el supuesto de las personas jurídicas) la elección
de un estado u otro es muy relevante. Se debe dejar muy claro
que, tal y como ya se indicaba, aun y cuando nos establezcamos en
estados muy ventajosos a nivel fiscal como pueden ser Nevada,
Wyoming o Delaware, para nada puede decirse que estos estados
sean una suerte de paraíso fiscal como muchas personas quieren
hacer ver.
Resulta necesario destacar lo anterior, pues si bien es cierto que el
nivel de tributación es muy ventajoso en determinadas
jurisdicciones estatales, hablar de éstos como paraísos fiscales es
una falacia, ya que no se está hablando de naciones
independientes con una regulación propia, se está hablando de
estados de la nación que hacen uso de las atribuciones que tienen
conferidas a nivel fiscal, pero que se encuentran reguladas y dentro
de las leyes y regulación general estadounidense. Simplemente
compiten libremente, y en un marco legal más que sólido, con los
otros estados ofreciendo mayores ventajas fiscales para invitar a
más empresas a establecerse en su territorio nada más.
Sobre el autor
Jordi es autor de distintas obras literarias y científicas, como por
ejemplo “Orden XXI” o el "Estudio sobre la admisión de la demanda
en el procedimiento laboral".
Castillón, a nivel profesional, focaliza su actividad en dos ámbitos:
la consultora empresarial y el despacho legal que regenta, con la
actividad en la empresa de Internet que dirige.
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