1602 18 Diez diferencias y pico del multiplicador monetario con la

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 Diez diferencias y pico del multiplicador monetario con la
concepción cuántica del dinero.
1) El dinero bancario neoclásico no monetiza la producción sino activos
ya existentes (Cuadros, Oro, Letras del Tesoro, casas, efectos comerciales,
etc.). La actividad bancaria neoclásica ni es una actividad estrechamente
ligada a la producción ni tampoco se corresponde con un sistema bancario
(Banca Central y Banca secundario) que “haga su función sin alterar la
naturaleza de la moneda” (Cencini, 2015).
2) Por ejemplo, según ellos el señoraje por parte del sistema bancario es
normal, y desatienden en sus planteamientos al ordenamiento legal y a las
reglas de la contabilidad bancaria de las que las economías reales se dotan
para evitarlo. Como el resto de este tipo de teorías que ven la Economía
como una Física y una Psicología suelen ser ahistóricas. Y, por
consiguiente, sus representaciones de la realidad nada tienen que ver con la
realidad. Lejanía que no cabe justificar con el consabido recurso
metodológico a la necesidad de las abstracciones en el pensamiento. El
neoclasicismo tiene una lejanía del mundo bien distinta a la del plano de
una ciudad con la ciudad misma.
3) Brilla por su ausencia el marco institucional, legal y contable de la
actividad bancaria, que es evolutivo y sujeto a cambios continuos como
respuesta de la sociedad y del Estado a la labor activa, creadora y
desestabilizadora de los bancos. La conducta de los bancos privados, por el
contrario, se recoge en dicha ortodoxia como un puro dejarse llevar por la
batuta del Banco Central, esto es, por el coeficiente de caja. Por ejemplo,
pensemos en el significado del mercado de eurodólares, de la banca
offshore o de la burbuja especulativa que hoy domina el mercado
monetario y de capital mundiales y mueve a su capricho las primas de
riesgo de las deudas soberanas. Recordemos en este punto la Hipótesis de
Fragilidad Financiera de Hyman P. Minsky.
4) Es monetarista en tanto que para él la cantidad de dinero está ahí en sí
misma como algo independientemente del “puré” de mercancías
heterogéneas producido y puesto a la venta en el mercado. Recordemos
que la visión monetarista se sustenta según Marx en:
der abgeschmackten Hypothese, dass Waren ohne Preis und Geld
ohne Wert in den Zirkulationsprozess eingehn, wo sich dann ein
aliquoter Teil des Warenbreis mit einem aliquoten Teil des
Metallbergs austausche [Marx, Das Kapital]
una hipótesis de mal gusto, según la cual las mercancías sin un precio (o sea,
como una cosa física: un par de zapatos) y el dinero sin valor (o sea, el oro y la
plata como meros metales o los depósitos bancarios entendidos como activos
netos) van a los mercados para ya allí las dos partes encontrarse, el puré de
mercancías por un lado y la montaña de metales por el otro, donde cada una en
su parte alícuota correspondiente hacerse intercambiar los unos por los otros y
determinar en ese cambio el valor monetario de las mercancías
5) El dinero en el multiplicador monetario es un stock que circula, como el
stock de monedas o de dinero mercancía (cajetillas de cigarros), de mano
en mano. En la cuántica, recordemos lo leído en el Tema 1 del libro de
Cencini (2015), el dinero flujo nunca sale del instituto bancario que lo creó,
y es destruido de inmediato mediante la venta de un depósito
bancario que hace el mismo banco al cliente acreditado con el pago en
dinero flujo. A su vez, los depósitos bancarios no circulan. Pues, están
también sujetos a creaciones y destrucciones continuas, que suceden cada
vez que han cumplido su promesa de pago, esto es, de un pago realizado en
dinero flujo. Y han finalizado tras él por consiguiente su función vehicular
de trasportar una mercancía determinada del vendedor al comprador. El
dinero cuántico que es el de verdad no circula, se emite: se crea y se
destruye inmediatamente (dinero flujo) o tras ejecutarse su promesa de
pago (dinero stock).
6) De ser los salarios los determinantes del valor de la producción
nacional en la Economía Cuántica, para el pensamiento del monetarismo,
es el dinero quien ha de determinar el nivel de salarios. Se invierte pues la
relación causal entre ambos elementos al pasar del dinero de la cuántica al
dinero stock circulante del multiplicador monetario. Por ejemplo, el
monetarismo supone que la cantidad de dinero es inflacionista si no
anticipa y se ajusta a los cambios de la producción, y piensa que esta
anormalidad es lo normal ¿Pero cómo se hace eso de que el dinero
desconectado del producto finalmente lo encuentre y le dé un valor? No
dicen nada. Sólo nos responden con una lectura causal de la ecuación
cuantitativa del dinero M.v = P.Y. Si Y está dada y v también, entonces M
determina P. Pero esto es una lectura arbitraria de la ecuación cuantitativa
sin fundamento teórico ni empírico. [nota: M es cantidad de dinero, v es
velocidad de circulación del dinero, P es un nivel de precios e Y es
cantidad física de mercancías o producto nacional real no monetizado].
7) El Banco Central no es según el multiplicador monetario el banco de los
bancos, aquel instituto bancario que homogeneiza con seguridad y al
mínimo coste las emisiones heterogéneas del sistema de bancos
secundarios (Ricardo, Una Propuesta para una Reforma Segura y
Económica de la Moneda (1816), sino tan sólo el emisor de efectivo (los
billetes o dinero legal del Estado); eso sí, su papel de autoridad monetaria
queda reducido a su poder para imponer un coeficiente de reserva a la
banca. Sin embargo, el efectivo es un instrumento monetario insignificante
en las economías reales, y el coeficiente de reserva prácticamente ha
desaparecido. Tampoco cambia nada cuando permiten los depósitos
bancarios de la banca secundaria en el Banco Central como una pura
anotación contable. ¿Es realmente importante el coeficiente de caja para
que la autoridad monetaria controle y ordene para el bien común el poder
que Ricardo supo ver en el ejercicio bancario en tiempo tan temprano como
1816? Creo que la pregunta se contesta por sí sola.
8) Es curioso que no haya comunicación entre el Banco Central y los
bancos privados (bancos secundarios) entre sí, directa y fluida. Parece que
el canal de comunicación es unidireccional, el Banco Central ordena y el
resto del sistema obedece. Tampoco se sabe si hay necesidad en la
economía privada del dinero legal de Estado o del Banco Central, o si
simplemente es que la autoridad lo impone porque sí y que realmente no
sirve al país para mucho más que para elevar el gasto público, lo que
tampoco se aclara suficientemente. Estas cuestiones tal y como quedan
planteadas por el dinero legal y privado exógeno distorsionan el origen y la
naturaleza de la moneda nacional.
9) Tampoco es verdad que el papel del Banco Central esté bien definido
por la imagen convencional de proveedor de efectivo a los agentes
privados. (No sabemos si para: ¿pagar impuestos? ¿realizar pequeñas
compras en los mercados de bienes y servicios? ¿guardar bajo el colchón?
¿hacer crecer nuestra colección numismática?). La principal función del
Banco Central desde su origen no es otra que la de homogeneizar el
dinero de los distintos emisores privados bancarios (Cencini, 2015;
Ricardo (1816)). Lo cual se realiza no a través del coeficiente de reserva
sino en el papel que el Banco Central cumple en la intermediación
monetaria y financiera con los bancos secundarios ejercida como una
cámara de compensación de las deudas monetarias interbancarias. Donde el
crédito del Banco Central a la banca secundaria, la venta de títulos entre
bancos, o el descuento de efectos comerciales o intercambio de activos
entre bancos son elementos o instrumentos básicos del funcionamiento del
sistema bancario. En resumen, en la visión exógena de la moneda que
criticamos no hay compensación de las deudas interbancarias ni pagos
efectivos entre bancos ni intermediación monetaria ni financiera del Banco
Central respecto al sistema de bancos secundarios. Es decir, del melocotón
se ha comido sólo la cáscara.
10) Deposits makes loans afirma el multiplicador, cuando más bien, como
afirman los post-keynesianos del dinero endógeno, es al revés: loans makes
deposits (Minsky, Marc Lavoie). Siguiendo a los economistas cuánticos
(Schmitt, Cencini, Rossi), esa tesis y su antítesis se reconcilian cuando
cambiamos el chip newtoniano por el cuántico. En Cuántica, como hemos
explicado en el tema 1, el dinero se crea desde el cero del dinero nominal
(promesa de pago bancaria mediante el recíproco reconocimiento de deuda
entre una empresa y un banco), para después en el pago de salarios dar la
forma monetaria a la producción e instantáneamente transformar el ingreso
salarial recién creado en un capital tiempo (bajo la forma temporal de un
depósito bancario): capital tiempo que es inmediatamente puesto a
disposición de la empresa que lo creó como crédito ordinario. Así es que la
empresa que adelantó y pagó los salarios ahora los recibe en préstamo; y es
por ello que para ella el pago de salarios es gratuito: el trabajo se paga a sí
mismo y es el único verdadero creador de valor económico. Repasemos lo
dicho hasta aquí: el primer crédito es cuántico (loans makes deposits), pero
el segundo que sucede en el mismo segundo al primero cuántico es el que
todos conocemos y vemos, es decir, es el crédito ordinario visible y el
único que hasta ahora consideran la mayor parte de los economistas. Los
cuánticos ven ambos y son los primeros que reconocen y han podido
definir aquel original que hasta esta teoría elaborada por H. B. Schmitt no
se percibía por nadie (el crédito cuántico por el que se crea y monetiza la
producción nacional). Aunque tal vez sí que lo intuyeron muchos
pensadores al criticar a la economía vulgar dominante en el momento que
les tocó vivir, pues la existencia de ese dinero y crédito cuántico es
necesario para dotar a la realidad económica de la lógica rigurosa
imprescindible en el pensamiento científico. Los autores que como Marx o
Minsky rechazaron el paradigma de la Economía de Trueque de algún
modo comprendieron este papel del trabajo y del dinero en la producción
capitalista de mercancías. Los post-keynesianos parecen apuntar a ese
crédito cuántico con su lema “es el activo bancario el que determina el
pasivo”; pero su visión no es clara y tampoco aciertan a darle definición y
nombre propio al fenómeno.
Terminaremos diciendo que para la realidad cuántica de las economías
monetarias de producción en que vivimos lo esencial es invisible a los ojos
e instantáneo. Hay, eso sí, un big bang económico que es la producción
humana que se repite una y otra vez desde la nada, por eso, para nosotros
que pensamos como cuánticos lo primero es la creación de los salarios y no
un stock de dinero que nos remonta infinitamente hacia atrás en el tiempo
hasta el big bang del Universo. La explosión física que creó espacio y
tiempo fue divina y única, pero el big bang que resulta del trabajo es
humano y en un sinfín crea y destruye su objeto.
El pico: quedan otros muchos aspectos criticables en esta concepción
mecanicista del proceso de creación de depósitos bancarios a partir del
valor de la base monetaria. Como que no se contempla en él otras
funciones fundamentales del Banco Central para la teoría post-keynesiana
como las de prestamista de primera instancia del Estado (Randall Wray) y
de última instancia de la banca privada (W. Bagehot, Hyman Minsky,
Kregel (1988) con las correcciones que apunta Cencini). O que admite la
posibilidad de pago mediante simples promesas de pagar, meros IOUs.
Haciendo caso omiso, por ejemplo, en el campo monetario internacional, a
la propuesta de Keynes de 1943, en la que el gran autor inglés defendió en
Bretton Woods la necesidad de dotar al sistema de pagos internacionales de
un Banco Central de Compensación (Union Clearing). Lo que la Tª
Monetaria del monetarismo y su varias versiones neoclásicas permite, esto
es, el uso de una moneda nacional (el dólar o cualquier otra) como moneda
internacional, y, por consiguiente, a la que se le tolera ser un instrumento
de pago de última instancia de los déficits corrientes igualándola de este
modo con el oro en el viejo sistema del Patrón Oro, es lo finalmente explica
por qué el actual sistema monetario y financiero es tan proclive a padecer
crisis recurrentes de las deudas soberanas, así como de la cada vez mayor
fuerza de los especuladores que las ejecutan.
Madrid (Cantoblanco Universidad), 1602 18
Julián Sánchez González
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