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Alimentación
Alimentos funcionales
PIENSA…
¿Alguna vez has visto en el supermercado algún producto que incorpore
elementos para beneficiar la salud, como por ejemplo la leche con Omega3
o los yogures con bífidus? A los que presentan estas características se les
llama alimentos funcionales.
Los alimentos funcionales son aquellos que, además de aportar el valor nutritivo
que le corresponde en relación a sus ingredientes, tiene algún efecto que aporta
beneficios adicionales para la salud. Suelen ser efectos preventivos o protectores,
aunque, para ser más rigurosos, se debería decir que es un efecto de disminución
de riesgos de ciertas enfermedades.
Algunos efectos beneficiosos más comunes consisten en:
• Prevenir y ayudar a tratar enfermedades, ya que contribuyen a equilibrar
la flora intestinal, por lo que pueden ser beneficiosos en caso de diarrea,
estreñimiento, intolerancia a la lactosa y el exceso de gases, etc.
• Mejorar la digestión, favoreciendo la síntesis de las vitaminas y estimulando la absorción de
minerales, además de mejorar la mineralización ósea.
• Estimular las defensas, potenciando nuestro sistema inmunológico, muy favorable en situaciones
en que nuestras defensas están disminuidas por infecciones, situaciones de estrés o, por ejemplo,
tras entrenamientos fuertes e intensos de los deportistas.
sabias que...
El alimento funcional siempre tiene que ser un alimento de consumo habitual en nuestra dieta.
Estos alimentos pueden presentarse de forma natural o procesada.
Por ejemplo, el pescado azul contiene de manera natural omega 3 (favorece la circulación de
la sangre, por lo que previene enfermedades cardiovasculares) y este componente lo podemos
encontrar también en productos procesados, como en ciertas marcas de leche o yogures.
Un alimento puede ser funcional o llegar a ser funcional cuando:
• Se aumenta la concentración de uno de sus componentes naturales.
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• Se añade un componente que normalmente no está presente.
• Se reemplaza un componente natural por otro con efectos saludables.
• Se aumenta la biodisponibilidad o la estabilidad de un componente con efectos beneficiosos
conocidos.
• Se reduce o elimina la presencia de componentes potencialmente indeseables.
• Cualquier combinación de las anteriores descritas.
(extractado del informe del programa FUFOSE (Functional Food Science in Europe)
Teniendo esto en cuenta, también son funcionales aquellos productos a los que se les eliminan
ciertas cantidades de grasas saturadas o azúcares, puesto que el exceso de grasa o de azúcares
produce un efecto indeseado en la salud.
De esta manera, podemos encontrar en el mercado multitud de alegaciones (light, contenido
reducido, con bajo contenido en, etc.) sobre estas características en alimentos procesados, pero
debemos tener en cuenta la realidad de las mismas; por ejemplo, que un producto en su etiqueta
alegue que es light, significa que ya existe un producto inicial (ej. Coca-cola/Coca-cola light) y que
al segundo producto se le reduce el componente indicado en un 30%, pero no significa que no
continúe presente en el alimento.
En la siguiente imagen puedes ver de manera general y gráfica, el significado de las alegaciones
que indican una reducción de cantidad de un componente, y la realidad que existe en las mismas.
Alimentos light-ligeros
Alimentos con cotenido reducido de ...
Alimentos con muy bajo contenido en...
Alimentos sin...
Alimentos 0,0...
Por otro lado, también pueden tener consideración de alimentos funcionales las bebidas energéticas
y las tranquilizantes; ya que se le añaden componentes estimulantes como la cafeína, el ginseng
y el guaraná o plantas relajantes como la valeriana o la melisa. Estas sustancias excitantes y
tranquilizantes, estimulan el sistema nervioso y mejoran las funciones psicológicas; la condición es
que se ingieran en cantidades moderadas.
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INFORMACIONES DE INTERÉS
¿Son realmente indispensables este tipo de productos?
El adjetivo saludable viene acompañado de este tipo de productos, pero sobre todo esta
conciencia de salud que aumenta cada año, es debida a la fuerte publicidad que se realiza sobre
estos productos.
Además de la gran oferta de alimentos funcionales (publicidad), el ritmo de vida actual, la falta
de tiempo para cocinar o las pocas ganas de hacerlo, unido a un escaso conocimiento en nutrición,
son determinantes en los errores que se cometen en la selección de alimentos.
Una de las consecuencias es que la compra de alimentos funcionales procesados aumente cada
año un 20% (Agencia Española de Seguridad Alimentaria, 2008) y debemos tener en cuenta que,
manteniendo una dieta equilibrada y variada, bastaría para lograr los beneficios que se prometen
en la publicidad de este tipo de productos.
Por otro lado, se debe señalar que en dosis aceptadas pueden resultar beneficiosos para algunas
situaciones, como compensar la ausencia de determinados alimentos en la dieta por intolerancia
o por la simple razón de que no gustan.
Para esto, la información de las etiquetas debe ser clara y precisa y nunca inducir a error. Por eso,
desde 2011, se aplica la Ley de seguridad alimentaria y nutrición (17/2011), que también regulará
la publicidad de estos productos, ya que hasta el momento no había una normativa específica.
Una de las obligaciones que se recogen son las alegaciones que se deben incluir en la etiqueta de
un alimento funcional, que serían:
• Una declaración en la que se indique la importancia de una dieta equilibrada y un estilo de
vida saludable.
• La cantidad de alimento y el patrón de consumo requerido para obtener el beneficio.
• En el caso, una declaración dirigida a las personas que deberían evitar el consumo de ese
alimento.
• En el caso, la advertencia de no superar las cantidades de producto que pueden representar un
riesgo para la salud.
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Por ejemplo, en la leche con omega 3 debería indicarse la cantidad necesaria diaria que deberíamos
tomar para que el componente produzca los beneficios garantizados. ¿Sabes cuánta leche deberías
tomar al día para que produzca el efecto que ofertan? Pues entre 2 y 8 litros de leche; casi nada.
QUÉ PUEDO HACER YO
• Teniendo en cuenta que este tipo de productos tienen un precio más elevado y que los efectos
pueden variar de una persona a otra, se debe hacer una elección y una compra más crítica de
los mismos.
• No guiarse ni ser marioneta de la publicidad.
• Leer bien las etiquetas.
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