ensayo gestion escolar (18998)

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La gestión en las instituciones de educación básica.
La normatividad de las escuelas que intentaba alcanzar el futuro con las acciones
del presente y en el ámbito educativo delimitaba el accionar de los sujetos a través
de las planeaciones, no
consideraba los aspectos, de diversos índoles, que
podían modificar el presente y en consecuencia el futuro. Desde la visión
prospectiva de Casassus (2000), esta establece que el futuro no se explica
necesariamente solo por el pasado. Es decir existen variables en los escenarios
en los que se intervienen, y en los que están influenciados, que deben de
considerarse en momento de cualquier planeación.
Con esto se toma en cuenta el vínculo que permite considerar lo que pasa en la
escuela y la sociedad. Se comienza a considerar a la escuela como una institución
que a través de los valores, creencias entre otros aspectos, buscan orientar ciertos
aspectos de la sociedad. “las instituciones debían de garantizar la formación de
recursos para la elaboración de nuevos saberes”.
Es por ello que la escuela quedo obligada a formar ciudadanos, que puedan
producir beneficios a la sociedad en la que están inmersos, como prepararlos para
el mundo del trabajo, por citar un ejemplo, entre los muchos que hay, donde de
cierto modo se refleja el compromiso que la escuela tomo en determinado
momento contribuyendo así a el aspecto económico de la sociedad, y en el caso
de las obligaciones entonces, vale la pena preguntarse ¿Qué ha hecho la
sociedad a favor de la escuela?, o es a caso que actualmente estos dos términos
se vislumbran desde perspectivas completamente opuestas entre sí. “Pareciera
que los “acuerdos” entre la escuela y sociedad han perdido vigencia ya que
ninguna de las partes puede dar satisfacción a los compromisos asumidos”.
Pero como podrá mejorar la sociedad si no es a través de la educación, que se da
en las escuelas, y que por ello es necesario “redefinir roles y tareas, derechos y
obligaciones, adquirir un estilo de gestión que haga posible la actividad
pedagógica, ordenar las múltiples funciones en pos de lo especifico, atender
algunas demandas y desoir otras.
Entorno a esto es necesario definir a la gestión, Álvarez (2006) la define como “Un
proceso dinámico que logra vincular los ámbitos de la administración convencional
con los de la estructura de la organización, bajo la conducción y animación de un
liderazgo eficaz de gestión por parte de cada director(a), que se ejerce en un
contexto de liderazgos múltiples y se orienta hacia el cumplimiento de la misión
institucional”
De esta primera conceptualización cabe resaltar el concepto liderazgo eficaz, ya
que causa duda el saber cómo logra determinado líder realizar eficazmente su
labor, es decir, como saber que las demandas que plantea son realmente las
necesarias al no contar con otros puntos de opinión respecto al trabajo que
realiza. Es necesario para esto citar a Murrillo (2006) que menciona algunos tipos
de liderazgo, transformacional, facilitador, persuasivo, sostenible, pero el que nos
interesa en este caso, es el liderazgo distribuido, que “aprovecha las habilidades
de los otros en una causa común, de tal forma que el liderazgo se manifiesta a
todos los niveles” (Harris y Chapman, 2002). En otras palabras, el liderazgo es
compartido por la comunidad escolar en su conjunto y no de manera
individualizada.
El trabajo de manera conjunta y continúa va encaminado hacia la calidad, en este
caso de manera particular de nuestra práctica docente y en general de las
escuelas. Considerando calidad total como “la acción de revisión sistemática y
continua
de
los
procesos
de
trabajo,
para
identificar
y
eliminar
los
desperdicios.”(Casassus, 2000).
Sin embargo este ultimo autor citado por Navarro plantea “la implicación de esto
es que en la estrategia de descentralización hacia la escuela para mejorar la
calidad de la educación, los elementos centrales del diseño del currículo, su
contenido y su método, están centralizados” (Cassasus, 199).
Por ello actualmente el Acuerdo 717 plantea como punto de partida fortalecer la
autonomía de gestión de las escuelas ante los órdenes de gobierno que
corresponda con el objetivo de mejorar su infraestructura, comprar materiales
educativos, resolver problemas de operación básicos y propiciar condiciones de
participación. De este apartado podrían surgir controversias, al delimitar hasta que
punto comienza o termina la autonomía de las instituciones, y más precisamente
sobre qué tipos de gestión se deben de tomar en cuenta para dicho proceso.
En este caso se habla de gestión educativa que engloba a la gestión escolar y de
ella a su vez, la gestión pedagógica, que permite de manera más particular
considerar las características del grupo y de cada uno de los alumnos con los que
se trabaja, a diferencia de las anteriores que engloban de manera general a estos
últimos, “la gestión pedagógica, cuya esencia es la generación de aprendizajes”
(Namo de Mello, 1998) tanto en alumnos como en docentes, que resulta de “la
interacción con los alumnos, ahí donde se construyen las condiciones objetivas y
subjetivas del trabajo docente”(Ezpeleta y Furlán, 1992).
A modo de conclusión se plantea que el hablar de la calidad educativa nos
corresponde e impacta
tanto a la sociedad como a las escuelas, por ello es
necesario que las dos partes estén y actúen de manera consciente ante esta
postura. Que prioriza el contexto en el que se está inmerso para poder planear e
intervenir de manera idónea ante las necesidades que se deben de atender,
configurándose día a día por las circunstancias reales que ocurren.
Destacar que la gestión funciona como un proceso encaminado a la calidad y
autonomía en este caso de los centros escolares.
Y que derivada de la gestión escolar, la gestión pedagógica nos permite reconocer
y reflexionar acerca de los aprendizajes de nuestros alumnos que los preparan
para vivir, en el mundo que nos acontece, y que en ese sentido los vuelve
personas competentes.
Bibliografía:

Álvarez, I. (et. al) El concepto emergente de gestión educativa estratégica y
desafíos para la formación en gestión. XI Congreso Nacional de
Investigación Educativa. Política y Gestión.

CASASSUS, J. (2000). Problemas de la gestión educativa en América
Latina. La tensión entre los paradigmas de tipo A y el tipo B. Santiago de
Chile: UNESCO. Bibliografía:

Murillo, F. (2006). “Una dirección escolar para el cambio: del liderazgo
transformacional
al
liderazgo
distribuido”,
Revista
Electrónica
Iberoamericana sobre Calidad, Eficacia y Cambio en Educación (REICE).
Vol. 4, núm. 4e, Pp. 11-24.

Navarro, M. La gestión escolar: conceptualización y revisión crítica del
estado de la literatura.

SEP (2014) Acuerdo 717 por el que se emiten los lineamientos para
formular los Programas de Gestión Escolar. México DF: SEP.
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