FVC - Overseas Development Institute

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NORTH AMERICA
El Fondo Verde para el Clima
Liane Schalatek, Heinrich Böll Stiftung y
Smita Nakhooda, ODI
11
Información
básica sobre
financiamiento
para el cambio
climático
noviembre 2012
L
a puesta en funcionamiento del Fondo Verde para el Clima (FVC), cuyo instrumento regulador se
adoptó en la 17.ª Conferencia de las Partes (COP 17) de Durban, Sudáfrica, ha tenido un comienzo
lento pero prometedor este año. El acuerdo sobre el FVC fue un componente principal del “Paquete
de Durban” y, sin este avance, la “COP africana” se habría considerado un fracaso. El FVC fue
diseñado por un Comité de Transición (CT) en 2011, con el objetivo de convertirlo en el principal
mecanismo multilateral de financiamiento para apoyar la acción sobre el clima en los países en desarrollo. El
nuevo FVC será una institución legalmente independiente con su propia secretaría y el Banco Mundial será su
administrador fiduciario provisional, aunque funcionará bajo la orientación de la COP y responderá ante ella.
Desde enero de 2012, la Conferencia Marco de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (CMNUCC) y
el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) han ejercido de secretaría provisional y han facilitado de
manera proactiva la labor del fondo. El proceso de selección de países para ocupar los 24 puestos de la Junta del
FVC con un número equivalente de representantes de países desarrollados y en desarrollo ha sido complejo. La
Junta se ha reunido dos veces en 2012 y tiene previsto reunirse tres veces en 2013 para abordar las más de 50
tareas distintas que deben acometerse antes de que el FVC pueda desembolsar financiamiento. Su visión general
y el “modelo de negocio” consiguiente son cuestiones fundamentales que necesitan decidirse. La personalidad
jurídica del Fondo se establecerá mediante un tratado con Corea del Sur, que ganó el concurso para ser la sede
del FVC. El mayor desafío del FVC consistirá en obtener financiamiento adecuado y sustenable. De otro modo,
se puede ver reducido a una estructura muy bien definida, pero ampliamente desprovista de contenido. Para
demostrar un verdadero compromiso político y asegurar la viabilidad del FVC son necesarios considerables
compromisos de contribución al financiamiento para el clima a largo plazo.
Descripción general
Un componente esencial del conjunto de medidas
acordadas en la COP 17 celebrada en Durban, Sudáfrica,
fue la decisión de la COP de adoptar un instrumento
para regular el FVC, así como un calendario de plazos
para un proceso de transición hasta la COP 19. Un nota
introductoria del instrumento regulador aclara en parte
las cuestiones polémicas que frenaron una decisión sobre
el FVC hasta las últimas horas de las negociaciones
de Durban. Sin dicha decisión, la “COP africana” de
Sudáfrica se habría tenido que considerar probablemente
un fracaso. En esta nota se describen algunos de los
aspectos principales del instrumento regulador del FVC y
sus implicaciones, las decisiones adoptadas por la Junta en
sus primeras dos reuniones en 2012.
En la COP de Copenhague de 2009, se concibió el FVC
como el principal mecanismo de financiamiento multilateral
para apoyar medidas relacionadas con el clima en los países
en desarrollo, y las Partes se comprometieron a movilizar
US$100 000 millones de financiamiento a largo plazo para
el año 2020. Aunque aún no está claro qué volumen de
financiamiento se va a canalizar a través del FVC, podría
llegar a manejar decenas de miles de millones de dólares
al año. Esta cantidad sería significativamente mayor que
los US$7000 millones comprometidos para los Fondos de
Inversión en el Clima, los fondos multilaterales sobre el clima
más cuantiosos en la actualidad, o el Fondo para el Medio
Ambiente Mundial, la fuente más antigua de financiamiento
para el clima. Se supone que el FVC también va a canalizar
“una proporción significativa de la nueva financiación
multilateral para la adaptación”, que sufre una escasez
estructural de fondos en el marco de la actual arquitectura
mundial del financiamiento para el clima. El FVC será una de
las entidades encargadas del funcionamiento del mecanismo
financiero de la Convención con arreglo al artículo 11 y
“rendirá cuentas y funcionará bajo la orientación de la COP”.
Aunque en la decisión de Durban sobre el FVC se subrayó la
necesidad de “un proceso de reposición de recursos pronto
y adecuado”, basado en contribuciones voluntarias. La
cuestión del financiamiento a largo plazo y su origen sigue
sin resolverse y está atada a la necesidad de mayor claridad
en cuanto a cómo asegurar financiamiento climático a largo
plazo. Acuerdo sobre este tem no fue posible en Durban; al
contrario se adoptó solamente el compromiso de un programa
de talleres para explorar opciones y aportar información
para las deliberaciones de la COP 18. Queda por verse si
este proceso ha contribuido a dar momentum e impulso a
la adopción de nuevos compromisos. Promesas financieras
substanciales al FVC (aparte de costos administrativos)
son necesarias si el FVC se convertirá en algo más que una
articulada estructura desprovista de contenido.
El proceso de diseño del FVC y la decisión de la COP
La decisión de establecer el FVC formó parte de los
Acuerdos de Cancún adoptados en la COP 16 en Cancún,
México, en 2010, en la que también se creó un Comité de
Transición (CT) –compuesto de 25 representantes de países en
desarrollo y 15 de países desarrollados– dedicado a elaborar
recomendaciones para el diseño de la COP 17 de Durban.
En la primera fase del proceso del CT se puso de manifiesto
que los países desarrollados y en desarrollo tenían visiones
muy distintas de las funciones, el mandato, el alcance y las
capacidades operativas del futuro FVC.
A lo largo de todo el proceso del CT, los países en
desarrollo habían ahondado en su idea de un FVC con
una capitalización cercana a los US$100 000 millones
anuales para 2020. Se financiaría principalmente mediante
contribuciones públicas nuevas, adicionales, previsibles y
adecuadas de los países desarrollados, en cumplimiento
de sus “responsabilidades comunes pero diferenciadas”,
conforme a la CMNUCC. Consideraron que el FVC debería
permitir el acceso directo simplificado al financiamiento. Es
más, el Fondo debía tener su propia personalidad jurídica y
una fuerte relación de rendición de cuentas con la COP.
Por el contrario, los países desarrollados esbozaron un
diseño del FVC poco vinculado con la COP y los principios
y mandatos de la CMNUCC. El financiamiento público
limitado se usaría principalmente para catalizar y movilizar
inversiones del sector privado. La contribuciones privadas
tendrián un rol central de ayudar a países en desarrollo en
su respuesta al cambio climático. El financiamiento del FVC
se basaría en resultados medibles y comprobables, siempre que
los organismos encargados de la ejecución cumplan las normas
fiduciarias más estrictas.
Estas opuestas posiciones no pudieron reconciliarse en
el seno del CT, que remitió un proyecto de instrumento
regulador no consensuado para su aprobación por la COP
17. Como consecuencia de ello, esta cuestión volvió a
tratarse en las dos primeras reuniones del FVC en 2012
durante las discusiones relacionadas con el “modelo
de negocio” y la visión del Fondo. Es necesario hacer
una elección fundamental entre un modelo de negocio
2
“mayorista” en el que el FVC podría canalizar grandes
cantidades de financiamiento a través de los fondos y los
organismos existentes o un modelo “minorista” en el que
gestiona el financiamiento directamente. La elección del
modelo tiene consecuencias importantes sobre el tamaño de
la Secretaría del FVC y su presupuesto administrativo.
El instrumento regulador del FVC y su puesta en
funcionamiento
En ocho breves páginas, el instrumento regulador sólo
describe el marco amplio y la dirección general para la
puesta en funcionamiento del FVC. Todavía quedan por
decidirse muchos detalles por la nueva Junta del FVC, que ha
empezado a tratar nuevas normas de procedimiento en sus
primeras dos reuniones en Ginebra y Songdo en 2012. Esto
hace que la Junta tenga mucha flexibilidad y una enorme
responsabilidad. Algunas de las principales cuestiones y
disposiciones se enumeran a continuación:
Objetivos y principios rectores: El objetivo del FVC es
promover un “cambio de paradigma en favor de procesos de
desarrollo con bajos niveles de emisión de carbono, mediante
el apoyo a países en desarrollo para que limiten o reduzcan
sus emisiones de gases de efecto invernadero y se adapten
a los impactos del cambio climático”. La aplicación de
este objetivo visionario será el eje de la labor de la Junta
en 2013. El instrumento regulador también reconoce la
necesidad de que las actividades del FVC promueva al
mismo tiempo “beneficios secundarios ambientales, sociales,
económicos y de desarrollo, y adoptando una perspectiva
de género” en todas las actividades sobre el clima. Con
su referencia a una perspectiva de género en todas sus
actividades de financiamiento, así como los llamamientos
a procurar un equilibrio de género en la Junta del FVC (lo
cual se incumple ampliamente con la composición actual de
la Junta) y el personal de la Secretaría, el FVC es el primer
fondo especializado en el clima que incluye consideraciones
de género desde el principio. La Junta todavía tiene que
demostrar cómo va a incorporar una perspectiva de género
a todo su plan de trabajo. Sin embargo, no se hace una
referencia explícita a las consideraciones de equidad, junto
con los principales objetivos reconocidos del Fondo de
eficiencia y eficacia.
Estructura de gestión de gobierno: La selección de
12 miembros de la Junta para representar a los países
desarrollados y 12 para los países en desarrollo (con puestos
específicos para los países menos adelantados y los pequeños
estados insulares en desarrollo) resultó sumamente polémica
en ambos grupos, lo que provocó un retraso de cuatro
meses en la convocatoria de la primera reunión de la Junta
del FVC. En la primera reunión, celebrada en agosto de
2012 en Ginebra, Suiza, la nueva Junta decidió acelerar
el proceso de establecimiento de una secretaría totalmente
independiente encabezada por un secretario ejecutivo, que
se elegiría mediante un proceso transparente basado en el
mérito con bastante antelación a la COP 19. Mientras tanto,
una secretaría temporal, compuesta principalmente por
expertos técnicos de la CMNUCC y el FMAM, está apoyando
a la Junta, y los dos copresidentes de la Junta, de Sudáfrica
y Australia, ejercen conjuntamente de secretarios ejecutivos
provisionales. Se decidió que el Banco Mundial actuara
de depositario provisional hasta la primavera de 2015. Es
posible que su función no sea permanente, ya que la decisión
publication title publication title publication title: subtitle subtitle subtitle
final sobre el depositario se adoptará mediante un proceso de
licitación abierto y competitivo.
Relación del FVC con la CMNUCC y la COP: El FVC se
define ahora como una entidad operativa del mecanismo
financiero de la CMNUCC “que responderá ante la COP y
funcionará bajo su orientación”. Actualmente, el instrumento
regulador dispone que la Junta presentará informes anuales
y tomará medidas en respuesta a las orientaciones de la
COP acerca de sus programas, políticas y prioridades. Se
trata esencialmente del modelo del FMAM, basado en un
memorando de entendimiento con la COP. Acuerdos en
leguaje e interpretación han sido contenciosos, y ha sido un
tema difícil en las primeras dos reuniones. Para algunos
países receptores, la relación no es tan estrecha, mientras que
para algunos países contribuyentes la relación es demasiado
cercana En su segunda reunión, la Junta aprobó un informe
de sus actividades que se someterá a la consideración de
la COP 18 en Doha. Por su parte, la COP puede ofrecer
orientaciones específicas a la Junta del FVC acerca de su
programa de trabajo.
Personalidad jurídica: Tanto el instrumento regulador
como la nota introductoria explican que el FVC tendrá su
propia personalidad jurídica y capacidad legal, un exigencia
fundamental de los países en desarrollo que quieren evitar que
el FVC esté bajo los auspicios de una institución existente.
La personalidad jurídica es un prerrequisito importante
para que el FVC pueda ofrecer algo más que financiamiento
en forma de donaciones. La capacidad de otorgar dicha
personalidad fue un criterio fundamental para la Junta en
el proceso de selección de la sede del FVC: un proceso que
se inició con la formación de un comité de selección en la
primera reunión de la Junta en Ginebra, con el fin de evaluar
a los países candidatos, y concluyó con rondas de eliminación
mediante votación secreta en la segunda reunión de la Junta
en Songdo, Corea del Sur, en octubre, donde este país resultó
ganador. México, Namibia, Suiza, Polonia y Alemania
también presentaron su candidatura para la sede del FVC. A
principios de 2013, una vez que la COP 18 en Doha confirme
la selección de la sede, se empezará a trabajar en el acuerdo
con el país anfitrión. Corea del Sur ha prometido que podrá
otorgar personalidad jurídica al FVC mediante una ley
parlamentaria en un plazo de nueve meses.
Modalidades de funcionamiento: El FVC comenzará
solamente con ventanillas de financiamiento para adaptación
y mitigación, aunque la Junta mantiene la flexibilidad
para agregar otras. Entre las posibles opciones estarían
una ventanilla para REDD+, transferencia de tecnología
o un fondo de pequeñas donaciones. Se usarán donaciones,
préstamos en condiciones concesionarias y otros instrumentos
financieros, a aprobar por la Junta. Aunque tanto la nota
introductoria como el instrumento regulador disponen que
la Junta equilibre las asignaciones entre la mitigación y
la adaptación, el texto de la decisión no especifica cómo
se definirá el equilibrio de la asignación en el marco
del FVC. Como ocurre con el Fondo de Adaptación del
Protocolo de Kyoto, permitirá que los países receptores
tengan acceso directo a través de organismos ejecutores
nacionales acreditados, aunque también a través de
actores subnacionales en los países en desarrollo. Tendrán
que cumplir normas fiduciarias estrictas, lo que plantea
la cuestión acerca del tipo de financiamiento para el
fortalecimiento de la capacidad necesario para ayudar a los
países en desarrollo a crear y acreditar estos organismos, y
si el FVC deber aportar dicho financiamiento. La experiencia
del Fondo para Adaptación señala la gran necesidad de
asistencia para desarrollar dichas capacidades. Algunos
países representados en la Junta están promoviendo que el
FVC dé especial prioridad al desarrollo de la capacidad y
el apoyo a las “actividades de preparación” para gestionar
el financiamiento para el clima. También se puede acceder
a los fondos del FVC a través de agencias multilaterales
acreditadas, como los bancos multilaterales de desarrollo
y los organismos de la ONU, conforme a las prácticas
dominantes de los fondos multilaterales para el clima
existentes. También está claro que los bancos nacionales de
desarrollo desempeñarán alguna función.
El papel del sector privado: El FVC contará con un
mecanismo para el sector privado, que permitirá el
financiamiento directo e indirecto de actividades del
sector privado por el FVC, una prioridad de muchos
países desarrollados. Teniendo en cuenta sus restricciones
financieras internas, los países industrializados quieren
que su apoyo financiero al FVC movilice y atraiga
inversiones del sector privado. Esto se considera una
función “transformadora” esencial del financiamiento del
FVC. Adicionalmente, países desarrollados ven complicada
la acción de movilizar grandes cantidades de finanzas
públicas en tiempos de austeridad fiscal, lo que hace que
aumente su interés de catalizar la inversión privada. En
contraste, muchos países en desarrollo consideran el
apoyo del financiamiento público como la principal fuente
de financiamiento del FVC, y que el sector privado sólo
tiene un papel complementario catalizador. Plantearon su
preocupación acerca de la compatibilidad de las actividades
del sector privado con las prioridades nacionales. Con el fin
de asegurar la implicación de los países –un principio rector
de la gestión de gobierno del FVC-- los países podrán revisar
los proyectos propuestos del sector privado y decidir si tienen
objeciones, lo que otorga a un país receptor la autoridad
de facto de vetar actividades comerciales que considere
incompatibles con las políticas nacionales sobre el clima o
incluso su soberanía. Se establecerán autoridades nacionales
designadas para que ejerzan este papel, aunque queda por
ver qué funciones concretas terminarán teniendo estas
instituciones en la práctica. La puesta en funcionamiento del
mecanismo para el sector privado, una cuestión fundamental
para los países más desarrollados, será una de las primeras
prioridades del trabajo de la Junta en 2013.
Seguimiento, evaluación, transparencia y rendición
de cuentas: La Junta del FVC hará un seguimiento del
impacto, la eficacia y la eficiencia de su financiamiento
mediante el desarrollo de un marco de medición de
resultados. La labor del Fondo también está sometida
a examen periódico mediante el establecimiento de
una unidad de evaluación independiente del FVC, que
informará directamente a la Junta (de manera similar
a las unidades de evaluación del Banco Mundial y otros
bancos multilaterales de desarrollo) y compartirá también
sus informes con la COP. Además, la junta tendrá varios
mecanismos de rendición de cuentas, incluida una unidad
independiente contra fraude y otra que se encargará de
quejas relacionadas al funcionamiento del fondo. Dicho
mecanismo de quejas permitirá que personas afectadas por
el proyecto apelen cualquier decisión de financiamiento
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que resulte en consecuencias negativas para estos
individuos. La forma exacta de funcionamiento de estos
mecanismos se decidirá en 2013. Adicionalmente, la
COP tendrá la autoridad para encargar una evaluación
independiente fuera del FVC, que evaluará el desempeño
general del Fondo, incluso el de su Junta. Una cuestión
clave será el nivel de transparencia del fondo, incluso
para el público. La transparencia puede fomentar la
eficiencia en la toma de decisiones y fortalecer la rendición
de cuentas, especialmente para las partes interesadas
públicas. Todavía no se han acordado los aspectos
específicos de las prácticas de divulgación de información
del FVC, pero hay razones de peso para adoptar las buenas
prácticas desarrolladas inicialmente por otros fondos,
como poner a disposición del público la documentación
principal sobre preparativos y decisiones, y retransmitir
por internet los procedimientos generales. La traducción
de los principales documentos a otros idiomas oficiales
de las Naciones Unidas, además del inglés, también
puede contribuir a fomentar una participación más
inclusiva, como en el caso de los miembros de la Junta que
representan a países en desarrollo.
Normas y salvaguardias: A insistencia de los países
industrializados, la Junta del FVC decidirá normas fiduciarias
inspiradas en las prácticas óptimas que abarquen todas las
actividades y entidades relacionadas con el financiamiento del
FVC, como las entidades multilaterales y nacionales encargadas
de la ejecución. Con el fin de abordar la preocupación de los
países en desarrollo sobre la posibilidad de que las normas
fiduciarias demasiado estrictas impida que los países receptores
accedan directamente al financiamiento del FVC, se supone
que el Fondo va a apoyar el fortalecimiento de las capacidad en
los países receptores cuando sea necesario. La Junta también
tiene que acordar y adoptar principios de prácticas óptimas en
relación con las salvaguardias ambientales y sociales, que se
aplicarán a todos los proyectos financiados por el FVC, incluso
los ejecutados por entidades nacionales. Como en el caso de
las normas fiduciarias, el Fondo promoverá las capacidades de
las entidades nacionales encargadas de la ejecución para que
cumplan el conjunto de salvaguardias adoptadas. La definición
de las “prácticas óptimas” será esencial para que el Fondo
recabe respaldo político entre los países tanto desarrollados
como en desarrollo, pero también es importante para las partes
interesadas no gubernamentales.
Aportaciones y participación de las partes interesadas
y los observadores: En el documento que regula el FVC,
las partes interesadas se definen generalmente como
“los agentes del sector privado, las organizaciones de
la sociedad civil, los grupos vulnerables, las mujeres y
los pueblos indígenas”. Pueden hacer aportaciones y
participar en el diseño, el desarrollo y la aplicación de las
estrategias y las actividades financiadas por el FVC. El
instrumento regulador también dispone la inclusión de dos
representantes de la sociedad civil y dos representantes
del sector privado en calidad de observadores en la Junta
del FVC. En el caso de otros fondos multilaterales, los
observadores activos pueden intervenir cuando surgen
cuestiones, sugerir puntos del temario de las reuniones de la
Junta y solicitar la opinión de expertos en los debates de la
Junta, pero no votan las decisiones. Sin embargo, la Junta
tendrá que decidir en 2013 los mecanismos concretos que
permiten la intervención y la participación de observadores
formales y partes interesadas en general, y el alcance de
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dicha participación. La experiencia de las dos primeras
reuniones indica que, en principio, la Junta del FVC acoge
con beneplácito la interacción con partes interesadas en sus
reuniones; pero es posible que algunos miembros de la Junta
se muestren reticentes a otorgar acceso formal y derechos
de participación generales, en tanto en cuanto no se
aclaren y fortalezcan los derechos y la participación de los
miembros alternos y los asesores en los procedimientos de la
Junta. Está cuestión preocupa de manera especial a muchos
países en desarrollo, mientras que los países desarrollados
temen que la inclusión de demasiados miembros alternos
y asesores puede hacer que los países en desarrollo tenga
una mayor presencia en la Junta, por encima del marco de
gobierno previsto con 12 representantes de cada conjunto
de países. Será crucial que la Junta del FVC no se quede a
la zaga de las prácticas óptimas existentes en términos de
participación de las partes interesadas, como por ejemplo la
asistencia al proceso de autoselección de representantes de
la sociedad civil. El apoyo y la participación constantes de
las partes interesadas serán esenciales para la legitimidad y
el éxito a largo plazo del FVC.
Las reuniones y el plan de trabajo de la Junta del FVC
En su primera reunión, celebrada en agosto de 2012 en
Ginebra, la nueva Junta se hizo cargo formalmente y dejó
claro que iba a dominar el proceso de plena puesta en
funcionamiento del Fondo. La Junta afirmó su intención
de actuar como un foro eficiente de toma de decisiones,
más que un organismo de negociación política. Es probable
que está resolución se ponga a prueba en 2013, cuando la
Junta aborde el ambicioso plan de trabajo que aprobó en
su segunda reunión, que da prioridad a muchas cuestiones
controvertidas.
El primer punto del programa de trabajo es el modelo de
negocio para el FVC. Esto conlleva decidir entre un modelo
mayorista o minorista para la entrega de fondos, y el
conjunto de instrumentos financieros que se van a usar (y
tomar una decisión acerca de la cantidad de financiamiento
público y privado adicional que deben movilizar). También
será necesario decidir acerca de la complementariedad
del FVC con otros canales de financiamiento para el
clima y la relación con los organismos temáticos de
la CMNUCC. Como se ha mencionado, la puesta en
funcionamiento del mecanismo para el sector privado del
FVC es una prioridad para muchos: es necesario acordar
su estructura (lo que incluye si debe gestionarse por
separado). Algunos países han sugerido la estructura de
la Corporación Financiera Internacional, el organismo del
Banco Mundial especializado en el sector privado, como
un posible modelo. Es probable que estas discusiones sean
bastante controversiales. Hay que tomar toda una serie
de decisiones sobre las modalidades de acceso al fondo,
como las opciones para acceder a él, y qué entidades
tendrán derecho a acceder a financiamiento (y los criterios
que deben cumplir). Esto plantea una serie de cuestiones
legales relacionadas con las responsabilidades respectivas
del Fondo y los organismos encargados de ejecutar sus
proyectos. Además, será necesario avanzar en la visión
del fondo y el marco de resultados consiguiente para el
seguimiento y la evaluación del impacto.
Está por ver la eficacia de la Junta como organismo
encargado de la toma de decisiones: tiene por delante una
labor compleja, y tendrá que encontrar maneras creativas
y eficientes de extender su capacidad para lograr resolver
cualquier cuestión, por ejemplo, usando interacciones
electrónicas para la consulta y la aclaración de cuestiones
entre las reuniones, o dando tareas específicas de redacción,
evaluación o selección a un comité o un equipo de los
miembros de la Junta.
Estas discusiones deben enmarcarse mediante un proceso
de movilización de recursos para el Fondo. Algunos países
desarrollados han indicado que deberían estar en disposición
de comprometer fondos al FVC para finales de 2013, cuando
se haya avanzado más en las cuestiones sustantivas. Sin
embargo, para poder avanzar seriamente es necesaria una
aportación seria de dinero. Paralelamente, es necesario
acordar modalidades de apoyo a las actividades de preparación
(especialmente durante el período hasta la plena puesta en
funcionamiento del FVC en 2013).
No hay un plazo límite para la entrega de contribuciones
financieras al Fondo. En un plazo inmediato, el FVC no
dispone de suficiente financiamiento para cubrir siquiera
su presupuesto administrativo de US$7,5 millones para
2013. Una serie de países, como Corea del Sur, Dinamarca,
Noruega, Australia, Finlandia, Países Bajos y Alemania,
ha adoptado compromisos de financiamiento y realizado
contribuciones para este fin por un total de US$6,1 millones,
de los cuales se habían recibido US$2,9 a finales de
septiembre de 2012. Algunos países también han aceptado
el uso del financiamiento restante del proceso del CT en
2011 para cubrir el presupuesto administrativo del FVC.
Estos compromisos de contribución tienen que concretarse
rápidamente, y es necesario que otros países desarrollados
sigan rápidamente. Además de las contribuciones para
la puesta en marcha, también es necesario que los países
industrializados indiquen en términos generales y con
compromisos más sustanciales cuánto están dispuestos a
contribuir al FVC a medio y largo plazo, como parte de su
promesa de aumentar el nivel de financiamiento a largo plazo
para el clima a US$100 000 millones anuales para 2020,
y con el fin de convertir al FVC en el principal instrumento
para el cumplimiento de esta promesa.
Cuadro 1: Financiamiento actual del FVC
País
Comprometido Depositado
Financiamiento
(miles de US$) (miles de US$) restante del CT
(miles de US$)
Australia
513
Dinamarca
867
Finlandia
646
Alemania
1,014
Corea
2,099
Países Bajos 286
513
254
282
2,099
286
Noruega
337
España
92
Suiza
Reino Unido
Estados
Unidos
80
648
275
Nota: * indica prenda nueva en la segunda reunión Consejo GCF en
Songdo, Corea del Sur
Fuente: Documento GCF/B.02-12/06/Rev.01, Presupuesto Administrativo
de la formación bruta de capital, y el autor señala
Referencias
Sitio web de Climate Funds Update: www.climatefundsupdate.org (datos consultados en agosto de 2012).
Sitio web del Fondo Verde para el Clima: www.gcfund.net.
Fondo Verde para el Clima (2011). Instrumento regulador del Fondo Verde para el Clima.
http://gcfund.net/fileadmin/00_customer/documents/pdf/GCF-governing_instrument-120521-block-LY.pdf.
Schalatek, L. (2012). Taking charge: At is first meeting, the GCF Board lays the groundwork for the functioning of the Board. Heinrich Böll Stiftung
North America. http://www.boell.org/web/140-_Ecology_ClimateFinance_TakingCharge.html.
Schalatek, L. (2012). Inching forward: the GCF Board’s second meeting and the nitty-gritty of GCF operationalization. Heinrich Böll Stiftung North
America. http://www.boell.org/web/140.html.
Los documentos de información básica sobre financiamiento para el clima se basan en los datos de Climate Funds Update y están disponibles en
inglés, español y francés en www.climatefundsupdate.org
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