Oficio 220-125376 Diciembre 5 de 2008

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Oficio 220-125376 Diciembre 5 de 2008
Asunto: Los clubes sociales y deportivos no pueden asumir la forma de empresa unipersonal
Me refiero a su escrito radicado en esta Entidad con el número 2008-01-228849, por medio del cual consulta
si un club social puede constituirse como empresa unipersonal para fomentar reuniones sociales, deportivas,
culturales, o para actividades de bar, discoteca o juegos permitidos.
Sobre el particular, es preciso en primer término traer a colación el concepto de empresa unipersonal, para
posteriormente analizar si la naturaleza y finalidad de los clubes sociales encajan dentro de los elementos y
características propios de la mencionada figura.
Señala el artículo 71 de la Ley 222 de 1995: “ Mediante la empresa unipersonal una persona natural o jurídica
que reúna las calidades requeridas para ejercer el comercio, podrá destinar parte de sus activos para la
realización de una o varias actividades de carácter mercantil.
La empresa unipersonal, una vez inscrita en el registro mercantil, forma una persona jurídica. (… )”
A su turno dispone el artículo 78 de la citada ley: “ Las utilidades se justificarán en estados financieros
elaborados de acuerdo con los principios de contabilidad generalmente aceptados y dictaminados por un
contador público independiente.”
Del artículo 71 antes transcrito, se desprende que la noción de empresa unipersonal la conforman un elemento
subjetivo, uno material y uno teleológico o finalista.
El elemento subjetivo radica en el hecho de que solo una persona natural o jurídica que reúna las calidades
requeridas para ejercer el comercio, puede formar la empresa unipersonal, lo que descarta de plano la
posibilidad de pluralidad en la referida figura.
El elemento material, consiste en la destinación de parte de los activos de la persona natural o jurídica al
patrimonio de la empresa unipersonal que se constituye.
El elemento teleológico o finalista, se refleja en la circunstancia atinente a que la destinación que realiza el
empresario de parte de sus activos, se hace con el fin de desarrollar a través de la empresa unipersonal
actividades de naturaleza mercantil, valga decir, aquellas enunciadas en el artículo 20 del Código de Comercio,
las que dicho sea de paso incorporan las características de onerosidad y ánimo de lucro.
Un cuarto elemento, relacionado íntimamente con el anterior y que consigna el artículo 78 arriba
mencionado, es el relativo al ánimo de lucro que se persigue con la empresa unipersonal, el cual se concreta
en el hecho de que el titular de la empresa al cierre de cada ejercicio perciba las utilidades originadas en el
desarrollo de las actividades mercantiles previstas en el objeto del ente económico.
Sentado lo antes expuesto, procede en este punto analizar si los clubes sociales encuadran dentro de los
elementos de la empresa unipersonal a que se ha hecho alusión.
En lo que respecta al elemento subjetivo, se ha de tener en cuenta que los clubes sociales comportan una
manifestación del derecho a la libre asociación consagrado en el artículo 38 de la Constitución Política, según
el cual “ Se garantiza el derecho de libre asociación para el desarrollo de las distintas actividades que las
personas realizan en sociedad.”
En efecto, los clubes sociales responden a la necesidad de varias personas de asociarse para la realización
de actividades en sociedad, y de allí que se excluya la individualidad, característica de las empresas
unipersonales.
Confirma lo anterior lo reglado en el artículo 441 del Estatuto Tributario, el cual prevé: “ Los clubes sociales
o deportivos, responsables del impuesto, son las personas jurídicas que tienen sede social para la reunión,
recreo o práctica de deporte de sus asociados. La sede social puede ser propia o ajena.”
De este precepto se colige que la conformación de clubes sociales o deportivos implica la pluralidad de
personas, lo que imposibilita que aquellos adopten la forma de empresa unipersonal.
En punto del elemento material, se ha de anotar que a diferencia de lo que ocurre en la empresa unipersonal,
en donde el empresario de la misma destina parte de sus activos a título de aportes de capital al patrimonio
de dicha persona jurídica, en los clubes sociales o deportivos sus asociados efectúan son unas cuotas de
afiliación, de sostenimiento o extraordinarias, las cuales tienen unas finalidades distintas.
Sobre este particular, resulta ilustrativo traer a colación lo señalado por la Dirección de Impuestos y Aduana
s Nacionales, la que en Concepto 100445 del 30 de diciembre de 1998 expresó:
“ Las cuotas de sostenimiento materializan la contraprestación por parte del socio, para pertenecer a la entidad
o utilizar sus instalaciones, independientemente que también adquiera servicios prestados por el club, en virtud
de lo cual constituyen su actividad y por lo tanto un ingreso ordinario. No así, las cuotas de afiliación que
constituyen un pasivo para la entidad, cuya contrapartida es un crédito a favor del socio y por lo tanto no
puede considerarse como un ingreso para aquella, lo mismo que las cuotas extraordinarias cuya finalidad sea
la adquisición de activos fijos, ensanche de instalaciones o refacción de las mismas, que por ende acrecen el
aporte del afiliado.”
De todo lo antes expuesto se concluye que mientras que en la empresa unipersonal, su titular realiza unos
aportes que se ven reflejados en el capital y que tienen por finalidad el desarrollo de actividades mercantiles,
en los clubes sociales o deportivos los asociados efectúan cuotas de afiliación, de sostenimiento o
extraordinarias que tienen como propósito el poder pertenecer a dichos clubes, así como el de utilizar sus
instalaciones y posibilitar el ensanche o refacción de las mismas en beneficio de los propios afiliados. Son estas
razones las que desde el punto de vista material permiten afirmar que no es viable que los clubes sociales o
deportivos se constituyan y funcionen como empresa unipersonal.
Ahora bien, en lo que hace con el elemento teleológico o finalista, se ha de manifestar que teniendo en cuenta
que la empresa unipersonal se constituye con el fin de adelantar actividades mercantiles, esto es, aquellas
enunciadas en el artículo 20 del Código de Comercio y cuyos rasgos característicos son la onerosidad y el
ánimo de lucro, y que por su parte los clubes sociales o deportivos se crean para la reunión, recreación y la
práctica de deporte de sus asociados, actividades estas ajenas al ámbito mercantil, es dable afirmar que los
clubes sociales o deportivos no pueden asumir el ropaje jurídico de la empresa unipersonal.
Por último, en cuanto al elemento del ánimo de lucro, se ha de indicar que si bien el mismo se encuentra sin
lugar a dudas presente en la empresa unipersonal, no ocurre de igual manera con los clubes sociales o
deportivos, pues tal como ya se anotó, los mismos son constituidos con el fin de proporcionar a sus asociados
beneficios de reunión, recreación y práctica deportiva, actividades que no persiguen propósitos lucrativos.
En consideración a las razones expuestas en el presente oficio, se ha de concluir para efectos de su consulta
que no resulta jurídicamente viable que los clubes sociales y deportivos adopten la forma de la empresa
unipersonal.
En los anteriores términos damos respuesta a su consulta, manifestándole que el alcance del concepto
expresado es el previsto en el artículo 25 del Código Contencioso Administrativo.
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