SERVIDUMBRES. Las servidumbres provienen del contrato, de

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803814. . Tercera Sala. Quinta Época. Semanario Judicial de la Federación. Tomo CXXV, Pág. 1617.
SERVIDUMBRES. Las servidumbres provienen del contrato, de última voluntad de los
propietarios y de la ley, ya sea que las establezca expresamente, ya que las autorice en virtud
de la prescripción. La misma ley dice que las servidumbres continuas y aparentes se
adquieren por cualquier título legal, inclusive la prescripción, y la existencia de un signo
aparente de servidumbre entre dos fincas, estableciendo o conservando por el propietario de
ambas, se considera como título para que la misma continúe, activa o pasivamente, cuando
las fincas pasen a propiedad de diferentes dueños, a no ser que al tiempo de dividir la
propiedad, se exprese lo contrario en el título de enajenación de cualquiera de ellas. La
doctrina reconoce esencialmente como título presuntivo de servidumbre el destino que a la
cosa da el padre de familia, consistiendo aquél en un estado de hecho, que constituiría la
misma servidumbre, si se trata de dos propiedades que pertenezcan a distintos dueños; pero a
condición de que se conserve el signo aparente de dicho destino, cuando las propiedades
pasen a otros dueños, y siempre que, al dividirse las propiedades, no se haya estipulado lo
contrario en el título de enajenación de cualquiera de ellas, y que los predios guarden la
misma situación que tenían en poder del propietario. Siendo, en estos casos, presuntiva la
fuente de la servidumbre, es natural que no puede tener eficacia, al desaparecer el
fundamento en que reposa la presunción: Es requisito de naturaleza esencial, que conserve
entre los predios un signo aparente de la servidumbre, pues la ley estima que los nuevos
dueños, dejando subsistir el estado de cosa anterior a la separación, han entendido establecer
la servidumbre. Claro está que este último requisito, que se refiere a la fuerza probatoria de
un estado de hecho, se contrae a las servidumbres continuas y aparentes, de manera que si el
signo desaparece o si las obras que lo constituyen quedan, por virtud de la separación de las
propiedades, dentro del predio sirviente, desaparece la presunción de la existencia de la
servidumbre.
Amparo civil directo 3375/52. Liñeiro de Aguilar Concepción. 22 de agosto de 1955.
Mayoría de tres votos. Disidentes: Gabriel García Rojas y Mariano Ramírez Vázquez.
Ponente: Gilberto Valenzuela.
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