Suprema Corte de Justicia de la Nación

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Suprema Corte de Justicia de la Nación
En el perímetro del Zócalo el edificio de la Suprema Corte de Justicia de la Nación,
destaca... porque desentona frente a la arquitectura colonial de los edificios entre
los que convive.
Se levantó en el lugar que en tiempos prehispánicos ocupó el espacio dedicado a
la ceremonia de agradecimiento a Tonatiuh, el Quinto Sol que consistía en que
cuatro danzantes, desde la parte superior de un alto tronco saltaban, sujetos de la
cintura, representando a los cuatro puntos cardinales, hasta dar 12 giros sobre el
tronco cada uno, sumando 52 giros, que corresponden al número de años de un
ciclo del calendario mexica. Por muchos años a ese lugar se le conoció como la
Plaza del Volador.
También fue tianguis, donde los pochtecas (comerciantes) ofrecían las mercancías
traídas de diferentes regiones. Después de la conquista fue propiedad de Hernán
Cortés. "Se utilizó para ceremonias religiosas hispanas, y para fiestas y
espectáculos populares, como eran las peleas de gallos, corridas de toros y
juegos de cañas."
En 1584, ya fallecido el conquistador fue vendido y se construyó la Real y Pontifica
Universidad de México, hacia la hoy calle de Correo Mayor, dejando libre la equina
que da al Zócalo, Plaza Mayor en ese tiempo.
En 1932 se intentó sin éxito por parte del gobierno vender el predio, por lo que fue
señalado para edificar la sede del principal Poder Judicial de la Nación. El 23 de
febrero de 1936, el presidente Lázaro Cárdenas colocó la primera piedra y en
1941 el general Manuel Ávila Camacho inaugura el inmueble.
Edificio recubierto de cantera, por fuera y por dentro, rectangular, con cuatro
grandes patios y tres pisos, una amplia escalera que da entrada al edificio que es
sobrio y con apariencia robusta, algo sombrío por el gris de la cantera y lo ancho
de sus muros y columnas rectangulares, en otras palabras frío.
La puerta de entrada es de bronce pulido, "cuyo tono áureo simboliza la luz de la
razón que deberá guiar a toda persona que cruce el umbral, está decorada con
cuatro recuadros en alto relieve que aluden a momentos relevantes de la historia
de México, a saber: la evangelización en el siglo XVI, la República Federalista de
1824, la reforma de 1857 y la época del México moderno e institucional cuyo inicio
esta representado por la Constitución de 1917."
El recinto cuenta con cuatro magnificas escaleras, una en cada esquina del edifico
y en sus paredes se desarrolla el discurso pictórico de cuatro muralistas que
abordan, desde su propia perspectiva el significado de la justicia.
Dos murales se encuentran en el tercer vestíbulo de bienvenida, uno en el espacio
llamado de los Pasos Perdidos y el otro en el espacio de Ponencias del tercer
piso. Un total de ocho murales.
"El movimiento muralista mexicano se caracteriza por ser el primero que interviene
en edificios públicos con temas medulares de la historia, política, sociedad y
cultura nacionales... En los murales México se revela a si mismo y, a la vez las
pinturas son una lección de historia para las masas... Dicho de otra manera, el
muralismo mexicano refleja la capacidad creativa para conocer, asumir y plasmar
la realidad mediante una técnica siempre apta y actual."
El primer artista en pintar en este recinto fue José Clemente Orozco en 1941. En
el segundo piso en el área que se conoce como de los murales, también llamado
de los Pasos Perdidos se encuentra su obra.
Justino Fernández dice del artista: "Espíritu libre y humanista sincero, su critica
histórica tiene sólo por meta la expresión de la realidad y la verdad, sin
partidismos; fustigó la mentira y la bajeza humanas donde quiera que las
descubrió su mirada penetrante y su intuición. Por esa libertad y su expresión,
dramática, la obra de Orozco atrae por sus emocionantes formas e invita a la
meditación."
El mural de Orozco, leal a su ser, con sus colores grises y oscuros, se sumerge en
el simbolismo y expresionismo para " Denunciar la realidad histórica, su fealdad y
descomposición con la presencia constante del fuego purificador que amenaza al
ser humano cuando éste sede ante las seducciones de la corrupción. Se trata de
representar la parte oscura del hombre y las instituciones en las que realiza su
trabajo... Es sin duda una muestra más del valor y atrevimiento de Orozco que
deja aquí un testimonio inmortal, tan crudo como real."
El mural lleva el titulo de Las Riquezas Nacionales. El oro, la plata, el cobre y el
petróleo. Don Justino Fernández comenta: "¿Qué nos queda de lo que en un
principio deslumbra como cosas preciosas? el oro, muerte; la plata muerte
también; el acero cosa inútil; el cobre ahí está como encarcelado, y el petróleo, un
monstruo fantástico que se consume a sí mismo"
Sobre las "riquezas" aquí plasmadas, Orozco quiso que pareciera la conciencia de
la nación, simbolizada por la figura de un jaguar cuyo lomo está cubierto por un
fragmento del lábaro patrio. Esta figura es, sin duda, defensora y centinela de las
riquezas nacionales, las cuales, en realidad, son ya grandes miserias materiales,
objeto de desvergonzada codicia.
La sala se complementa con otros dos murales que tratan de la justicia de los
hombres y la justicia metafísica. La justicia de los hombres la ha desposeído de su
sitial, en él aparece despreocupada, soñolienta, dejando indolente, que la
descomposición de las instituciones se dé. La justicia impulsada por el fuego
purificador decidida a dar cuenta de quienes han usurpado su lugar, dispuesta a
con un golpe de hacha dar cuenta de los usurpadores.
El trabajo de José Clemente Orozco que responde al reclamo del pueblo, de sus
contemporáneos y de él mismo, sorprendió y disgustó a quienes encomendaron la
obra. Al parecer esta polémica y disgusto ocasionó que no continuara con el
contrato que implicaba otros murales y para el cumplimiento de lo contratado se le
pidió pintar un mural en la iglesia de Jesús.
El mural destaca la sentencia del poeta Horacio escrita en latín: "Siervos somos de
la ley suprema, para poder ser libres."
George Biddle, en 1945 pinta el mural titulado la Guerra y la Paz en el segundo
vestíbulo de bienvenida. Transmite la preocupación por los horrores de la guerra y
destaca la importancia de los valores universales, lo esencial como son la familia y
el trabajo.
"Habla de dos mundos opuestos: el de la vida en tiempos de paz, con su influencia
bienhechora y triunfante en todos los rincones y el de la muerte, un mundo
tenebroso que surge de los malos entendimientos, del lado oscuro de la
humanidad ambiciosa de poder, y de la guerra. Ambos forman una dualidad
indisoluble; mientras la humanidad no abrace los principios de concordia,
entendimiento de la no discriminación, seguirán presentes las armas destructivas,
impidiendo la convivencia cordial y pacifica entre los habitantes del planeta."
El pintor nacido en Filadelfia representa al interior opaco de una montaña los
horrores de la guerra y en el exterior de ella la luminosidad de los valores
universales. En el mural "hay seis figuras de bronce negro, sobrepuestas que
representan la desesperación de la humanidad que cae al abismo de la angustia
ante la presencia de los monstruos que anuncian la próxima conflagración, y no
pueden esconderse para evadirla." Estas figuras fueron realizadas por Helena
Sardeu, esposa de Biddle.
En el mural titulado Génesis, nacimiento de una nación, Héctor Cruz García, en el
año 2000 para la conmemoración del nuevo milenio, "... a través de imágenes
simbólicas, evocadoras; presenta una síntesis histórica, sin descripciones
narrativas, sino más bien sugerentes."
Estos murales se encuentran en el lado sur del segundo vestíbulo de bienvenida
del edificio. Inicia con la Independencia de México, Hidalgo como la imagen
central. "El artista desarrolla un movimiento envolvente a partir del remolino que
con su fuerza lleva al pueblo reprimido hacia las quimeras perseguidas por su
líder.”
En la sección central una gran figura del águila de la República remata la parte
superior. Con las alas extendidas, en pleno vuelo, abarca parte de las otras
secciones, a manera de unión y protección; en sus garras porta los símbolos
universales de la Justicia, que serán los elegidos para el emblema de la Suprema
Corte de Justicia de la Nación.
Adicionalmente a la representación de los personajes relevantes de la historia de
México, el artista nos presenta la imagen de importantes juristas y ministros de la
Suprema Corte de la Nación. En la sección derecha de este mural no puede dejar
pasar la oportunidad Héctor Cruz García de plasmar el permanente reclamo del
pueblo por: Justicia, Libertad y Democracia, con la imagen de una manifestación
frente a la propia sede de la Suprema Corte de la Nación.
En la escalera noreste del edificio, la que da a las calles de Corregidora y Pino
Suarez, en los tres niveles de la misma se desarrolla la obra de Luis Nishizawa
titulada Historia de la Justicia en México. Luis Nishizawa nace en la hacienda de
San Mateo Iztacalco, Estado de México en 1918, maestro emérito de la
Universidad Nacional, con más de cincuenta años de labor docente.
El mural fue desarrollado en los talleres de la Escuela Nacional de Artes Plásticas.
"El maestro Nishizawa decidió que el trabajo lo harían todos por partes iguales, es
decir, que los riesgos y logros serian compartidos, equilibrados como la balanza
de la diosa Themis."
"El ciclo narrativo empieza con el momento mágico de la creación. Un árbol de la
vida con flores que representan la verdad esencial, síntesis de la cosmovisión
aborigen." "desde el instante mismo en que la vida da comienzo, se inicia la
búsqueda de la equidad."
"Justicia y Verdad: flor y canto del mundo precolombino en equilibrio. Las raíces
del árbol sagrado son la continuidad de la existencia humana, conectan la
sabiduría y las experiencias ancestrales con el momento histórico actual;..."
El guerrero caído con su arma en la mano representa a la justicia que en diversas
ocasiones es derrotada y en ese movimiento circular "surge la palabra, el verbo,
que sale de la boca del hombre con perfil maya que impulsa a un guerrero águila
hacia el camino de la elevación. Un guerrero jaguar vence con su lanza al
enemigo, que yace en la piedra gladiatoria. Águila y Jaguar simbolizan el poder y
la protección que los guerreros brindaban a los habitantes de su comunidad."
El águila es el portador de los mensajes al sol, que ve más allá del presente al
mostrar el camino que se deberá seguir para alcanzar un mejor porvenir. la
imagen de la serpiente emplumada, Quetzalcóatl simboliza la sabiduría, que con
los huesos de los antepasados rescatados del inframundo, triturados y mezclados
con la propia sangre del dios, da vida a la pareja que habitará la tierra durante el
quinto sol.
En el México arrasado por la conquista surgen briosos caballos que representan al
pueblo desbocado y violento que con la fuerza imparable de la inconformidad y el
hartazgo, puede derribar cualquier barrera (Independencia y Revolución)
La formación del Supremo Tribunal de Justicia por Morelos en Ario de Rosales
Michoacán y juristas prominentes se ven como consecuencia de estas luchas del
pueblo.
"Resalta la majestuosa presencia de la justicia, una mujer joven, fuerte, de torso
descubierto y, contrario al icono conocido que siempre se representa con los ojos
vendados, aquí se ve claramente a quien está juzgando. Tiene a sus pies el fuego
de Prometeo, que le brinda la luz, el conocimiento para el perfecto discernimiento.
La flama está envuelta en una bandera roja, símbolo de los movimientos sociales
que buscan el verdadero equilibrio, la equidad."
"En el lado derecho se distinguen los pies descalzos de un indígena entre espadas
que clavan documentos petitorios en la piedra. Estos simbolizan las demandas no
escuchadas, las denuncias rezagadas, la historia pendiente. Detrás de él,
hombres con la cabeza cubierta representan las desapariciones forzadas y la
tortura.
Delante de ellos, un personaje que los mira al tiempo que rompe un escrito que
lleva en sus manos."
Morelos quien planta la semilla del Supremo Tribunal de Justicia encabeza una
ardua batalla, simbolizada por un tunal, "planta endémica de México que crece en
condiciones adveras y cuyas espinas aluden al arduo camino hacia el ideal de
libertad y justicia."
En el mural de Leopoldo Flores titulado Todo Movimiento Social es Justicia, el
pintor busca darnos una lección de historia patria, pero es la historia de las
aspiraciones del pueblo llano, personificado por figuras sin rostro; y revela también
la idea de que la verdadera justicia solo se alcanza mediante el tesón y la lucha.
Quizá por eso los murales incluyen muchas figuras en el suelo y destrozadas, pero
con una tendencia al resurgimiento de ese elemento ideal llamado justicia, que no
es un legado acabado por héroe alguno, sino un anhelo perseguido por figuras
masculinas y femeninas sin rostro, representantes de todos.
Aunque el artista inició el mural por la parte final, el segundo piso de la escalera,
"al inicio, en la planta baja presenta una región oscura a manera de caverna en
donde viven hombres hambrientos, atrapados en la esclavitud, y la indiferencia de
la sociedad. Esperan el momento de su liberación y esta se acerca, cuando a
principios del siglo XIX, los criollos de la Nueva España deciden independizarse de
la metrópoli recientemente invadida por Napoleón."
En el mural sobresale Zapata, pintado totalmente de rojo ya que lo considera el
adalid de la justicia, cabe mencionar que Zapata no murió en batalla frontal,
Carranza recurrió al soborno, la extorsión y la traición para segar su vida.
En la última escena "la justicia es escoltada por un compañero en un vuelo hacia
el infinito. Con el toque de una mano mantiene la balanza característica de su
quehacer en perfecto equilibrio; en la otra, empuña una espada blanca."
Ismael Ramos fue el único de los artistas que pintaron las escaleras ubicadas en
las esquinas del recinto que trabajó in situ. Su propuesta no incluye héroes ni
caudillos sino personas reales de la cotidianidad mexicana y la forma en que se
relacionan entre sí y claman justicia.
"Mi mural quiere ser el rostro de un pueblo preocupado de mantener la justicia
como una realidad palpable" ¿Cómo aspirar a realizar este anhelo? "A través de la
cultura, de los deseos de superación y la inclusión de todo." Por esa razón pinta,
en el primer nivel, rostros de hombres y mujeres, un grupo de infantes y
semblantes que parecen preguntar cómo lograr que la justicia sea un órgano de
equidad, sin importar la situación de origen, si tienen o no capacidades
disminuidas, la edad o el género."
El mural se titula La Búsqueda de la Justicia.
Nos invita a reflexionar sobre la importancia de la vida, más cuando se pierde por
un acto injusto. Señala la indigencia como un acto palpable de injusticia que se da
en gente viviendo en las calles aun en los linderos del edificio que la imparte. Un
letrero de "Ni Una Más" por las muertas de Juárez." El reconocimiento y valoración
de la mujer como una lucha inconclusa.
Una cajita de música con el nombre de Suprema Corte de Justicia que busca
trasmitir la idea de que ésta al igual que aquella debe de producir armonía. Un
hombre cargando carteles y uno de ellos reza: "La Grandeza se Logra con
Justicia." Un libro abierto, en blanco, en espera de nuevas leyes acordes a los
tiempos actuales.
Varios infantes y jóvenes de etnias y edades diversas dirigen su mirada hacia los
que transitan por la Suprema Corte y les recriminan sus actitudes y acciones
equivocadas.
Todas son imágenes de la vida cotidiana y, si bien reproducen una realidad, en
ocasiones pareciera que son entes invisibles ante la mirada de los demás. La obra
invita a pensar sobre la necesidad de encontrarse dentro de la sociedad con
células activas que se preocupen por los menos afortunados y les brinden
oportunidades para lograr un país digno de heredar a las futuras generaciones.
Rafael Cauduro realiza el mural: Un Clamor por la Justicia. Siete Crímenes
Mayores.
"Con la Frase de Cicerón "La Justicia es reina y señora de todas las virtudes",
inscrita en un muro de la planta baja del edificio de la Suprema Corte de Justicia,
inicia la lectura de la obra de Rafael Cauduro, plasmada en ocho lienzos sobre el
cubo de la escalera y tres ventanas del extremo suroeste del inmueble. Son diez
escenas en total: Introducción, tzompantli, procesos viciados, violación, homicidio,
torturas para sacar declaración, secuestro, cárcel, y represión y represores
uniformados. La obra ocupa la llamada escalinata de honor, por ser la que utilizan
los ministros para acceder a los diferentes pisos de la Corte."
Reproduce en latín las máximas de Horacio, Séneca y Cicerón que remiten al reto
más desafiante para el ser humano: juzgar a sus semejantes, independientemente
que sean amigos o enemigos. "Nemo judex sine lege" escribió Cicerón hace más
de dos mil años, "No hay juez sin ley que lo constituya" Cauduro decide exhibir las
limitaciones, fallas, errores y problemas no resueltos de leyes e instituciones, y por
ello lo titula Un Clamor por la Justicia.
La obra es preciosista en el detalle y el artista cuidó todos los ángulos, se puede
apreciar en una mirada de conjunto, como desde muy corta distancia.
El tzompantli es la estructura precolombina que honraba a los dioses con los
cráneos expuestos de los muertos por sacrificio voluntario o de cautivos. En un
mural donde los cuadros corren de las atrocidades corporales a la posibilidad de
una justicia reparadora y preventiva, construida de la conciliación entre normas y
humanidad, ¿quiénes pueden ser los dioses a los que se rinden tales sacrificios?,
¿quiénes son los sacrificados?, ¿quién puede realizar los sacrificios humanos?
El simbolismo de Cauduro es aquí devastador: En su metáfora, nosotros somos
los sacerdotes que podemos sacrificar a nuestros iguales por honrar a dioses que,
en modo alguno, pueden tener cabida en el politeísmo de nuestra cultura
constitucional.
Rafael Cauduro, de ascendencia italiana, nace en la Ciudad de México en 1950. el
mural en la Suprema Corte fue realizado entre 2006 y 2009.
Santiago Carbonell nace en Quito, Ecuador en 1960, emigra a México en 1986, su
obra titulada: Caminos de palabras y silencios de hombres y mujeres, de
recuerdos y olvidos, busca motivar a reflexionar sobre la condición humana.
Fiel a su estilo, el mural se basa en la técnica del retrato, realista y pleno de
detalles perfectamente cuidados, nos impacta.
La composición nos plantea dos realidades que conviven en el mismo espacio
geográfico de nuestra nación, dos universos distantes: el norte, duro, indómito
sensible, que habita el desierto con una muralla que lo contiene, simbolizando la
frontera, barrera que hay que superar como símbolo de un mejor mañana. El sur
orgulloso de la sabiduría ancestral que le viene de su pasado; la selva y los
bosques son su hábitat.
En la vista de conjunto de esta narrativa pictórica destacan los colores verde,
blanco y colorado, los colores de la bandera mexicana; el negro de fondo, el color
del duelo que Carbonell usa como referencia a la historia de la humanidad
concebida como un eterno luto.
El verde lo lleva la sección en la que la mujer es el eje de la representación,
esperanza de un mundo mejor acompañada de la frase: "En la luz, yo decido"
destacando en ello la relevancia de alcanzar la paz.
Al centro el blanco purísimo, manchado con la sangre inocente de un joven muerto
prematuramente y el dolor de una madre, manifiesto en una composición que
recuerda a la obra de La Piedad de Miguel Ángel. Como fondo el engrane
burocrático del sistema de justicia y el juez sopesando piedras en sus manos,
acompañado por sus consejeros y verdugos, destacando que la sentencia que
tiene que dictar es lo más importante. Al centro la palabra: "Soy yo", no otro yo un
ser que existe en plenitud y potencialidades. En el zoclo se lee la leyenda: "No hay
justicia sin misericordia"
El rojo se presenta entre hombres, las luchas sociales, el trabajo arduo de campo,
la discordia y el tráfico al mismo tiempo que la dignidad y la esperanza. La frase
que acompaña a esta sección: "En la sombra yo opino."
Destaca la imagen de una joven mujer de belleza clásica, inocente en su
desnudez, representa la justicia pura e ideal. Sostiene un espejo que refleja todo
lo que sucede a su alrededor. A un lado la misma imagen seccionada en dos
partes, una estatua de mármol blanco que representa a la justicia filosófica y la
otra parte faltante representa a la justicia descarnada y mancillada.
En su conjunto, todos estos murales nos mueven a reflexionar en el contraste de
la relevancia de la justicia para la dignidad humana, el buen desarrollo de la
sociedad y su búsqueda del bienestar para todos o al menos para la mayoría y
esta historia inacabada, deficiente, titubeante, sesgada, "legaloide" de la
impetración de justicia, circunstancia que bien sintetiza Cauduro en su mural:
"En la historia de la justicia hay varios tipos de historias; una más constante y
permanente, la historia de sus limitaciones, fallas y problemas no resueltos.
Seguiremos buscando y exigiendo justicia -es decir: la Justicia seguirá teniendo
historia mientras exista un caso en el que por tardanza o papeleo se niegue
justicia a alguien, mientras se torture para obtener confesión; mientras se den
homicidios no resueltos, violaciones y secuestros impunes; mientras la cárcel
semeje un juego de azar donde cae quien carece de defensa, mientras el derecho
lo frene la represión y la violencia...
El edificio de la Suprema Corte de Justicia, diseñado en líneas rectas, cuadrado,
rectangular, color gris, con entrada sombría, frío y protocolario. Desde que se
entra en él nos deja el mensaje de lo distante que nuestra realidad se encuentra
de nosotros como de su propio entorno físico.
En la esquina de las calles 16 de septiembre y Bolívar se encuentra otro edificio
que pertenece a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el lugar lo ocupó a
principios del siglo XX el Banco de Londres y México. Actualmente alberga a la
biblioteca especializada en derecho: Silvestre Moreno Cora.
La narración y las fotografías de los murales las tomé del libro Murales de la
Suprema Corte de Justicia de la Nación ya que al interior no permiten tomar
fotografías.
Emilio Herrera Arce
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