Que el primero sea el servidor

Anuncio
Que el primero sea el servidor
Escritores Actuales / Schwizer Nicolás
Por: Padre Nicolás Schwizer | Fuente: Homilías del Padre Nicolás Schwizer
Y saliendo de all iban caminando por Galilea; no quer que se supiera, porque iba ensendo a sus disculos. Les dec: El Hijo del hombre
serentregado en manos de los hombres; le matar y a los tres ds de haber muerto resucitar Pero ellos no entendn lo que les dec y temn
preguntarle. Llegaron a Cafarnam, y una vez en casa, les preguntaba: De qudiscutis por el camino? Ellos callaron, pues por el camino
habn discutido entre squi era el mayor. Entonces se sent llama los Doce, y les dijo: Si uno quiere ser el primero, sea el ltimo de todos y
el servidor de todos. Y tomando un ni, le puso en medio de ellos, le estrechentre sus brazos y les dijo: El que reciba a un ni como te en
mi nombre, a mme recibe; y el que me reciba a m no me recibe a msino a Aquel que me ha enviado.
Reflexi
No hay ninguna ensenza de Cristo a la que los aptoles hayan resistido con mayor obstinaci que la de su rebajamiento, su humillaci, su
cruz. El Evangelio de hoy hace revivir de una forma dramica esa oposici entre las ideas de Dios y los que no tienen m que pensamientos
humanos.
Jess acaba de confiar a sus disculos sus sentimientos m timos, su certeza creciente de que va al encuentro del sufrimiento y de la
muerte. Pero ellos no entienden esas palabras. So adivinan en ellas lo bastante para esquivar ese desagradable tema de conversaci.
Por eso no piden ninguna explicaci m detallada.
M an, los disculos dejan solo a Jess con sus pensamientos demasiado sombrs. Retrasan un poco el paso y se entregan con pasi a su
discusi favorita: sobre sus posibilidades de ito, sobre su jerarqu, sobre el lugar que va a ocupar cada uno en el Reino de Dios.
Jess no tiene necesidad de una ciencia sobrenatural para adivinar el tema de sus conversaciones: seguramente se exaltaron un poco,
empezaron a gritar, hubo disputas y divisiones. Al final, ya en casa, les pregunta. Pero ellos, como alumnos sorprendidos en falta, se
callan.
Entonces el Ser les da la regla de oro de su reino, les ense la verdadera jerarqu de su Iglesia: Si uno quiere ser el primero, que sea el
ltimo de todos y el servidor de todos.
Tal vez nosotros seamos como los aptoles: nos repugnan esos consejos de humildad, esas predicciones de fracasos. Sin embargo, la
mayor originalidad del cristianismo estall en la revelaci de un Dios que no quiere ser servido, sino servir; un Dios que no exige que nos
postremos ante , sino que le dejemos lavarnos los pies o servirnos a la mesa; un Dios manso y humilde de coraz, que abandona todos
sus derechos, para obtener solamente el de servir.
Jess destruyel olo de un Dios que reina como soberano sobre la humanidad postrada ante . Y desacralizel poder, la autoridad, el
dominio: Los reyes de las naciones gobiernan como seres absolutos y los que ejercen la autoridad sobre ellos, se hacen llamar
bienhechores; pero no asvosotros... (Lc 22,25s)
Desde entonces el cristiano sabe que para asemejarse a Dios no se necesita ser rico, ni sabio, ni fuerte ni majestuoso: basta con amar
m, con servir m, cada uno de nosotros puede ser como Dios, sin salirse de su nivel, sin cambiar de lugar, hacidose el ltimo de todos y el
servidor de todos.
La omnipotencia de Dios es una omnipotencia de amor, y no una omnipotencia de fuerza y de autoridad. Dios es Dios, no por ser el
primer servido, sino por ser el primer servidor. Nadie se entrega como , nadie puede comunicarse tanto como , nadie se consagra a los
dem como .
El que acoge a un ni como te en mi nombre, me acoge a my el que me acoge a m no me acoge a m sino al que me ha enviado.
Qusignifica esta palabra? En quse parece Dios a un ni?
Lo que Jess quiere decir aques para nosotros como el coraz del Evangelio. Los sabios y los filofos decn que Dios creel mundo para su
gloria, que es el ser supremo, el creador y la finalidad del universo.
Pero Jess, en el Evangelio de hoy, afirma que Dios es como el pobre, el peque, el ni - esto es, como uno que no importa, uno del que se
puede prescindir filmente.
Pero Dios no se preocupa de su gloria. Dios no reclama nada para s lo da todo a los dem. Los grandes de este mundo quieren ser
amados, honrados, servidos, temidos. Dios no quiere nada de eso, ni reconoce como suyo al que busca esas cosas.
Dios es el ser m humilde, el m ignorado, el menos considerado del universo. Pero tiene una fuerza de amor que hace existir y crecer a
todos los dem. pone su gozo en darse, en servir. Y es de Dios aquel que obra tambi as
Lo podemos ver en los Santos y sobre todo en la Sma. Virgen: Ella, en la hora de la Anunciaci, se proclama la ESCLAVA DEL SER.
Cuando el gel le anuncia que Ella serMadre de Dios, entonces Mar comprende que esta vocaci le exige convertirse en la primera
servidora de Dios y de los hombres.
Queridos hermanos, el Ser nos invita hoy, mediante este Evangelio, a crecer en el espitu de entrega y servicio. Sigamos, entonces, el
ejemplo de Jess y de su Madre Mar convirtidonos en servidores generosos de las personas que nos rodean: cyuge, hijos, hermanos,
comparos, vecinos.
Quassea!
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espitu Santo.
Am.
Padre Nicol Schwizer
Instituto de los Padres de Schoenstatt
Comentarios al autor
Descargar