Volvemos una y otra vez a lo mismo. Las medidas en

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LATERCERA Domingo 17 de abril de 2016
“Volvemos una y otra vez a lo
mismo. Las medidas en favor
de la productividad exigen
enfrentarse a intereses
políticos y empresariales que
se benefician del statu quo”.
“Esas revisiones sucesivas a la
baja del PIB reflejan una
creciente desilusión con la
capacidad del gobierno de
asumir con decisión y eficacia
el desafío del crecimiento”.
“Cualquier persona que tenga
algo de cultura financiera
podría sospechar que detrás de
esas rentabilidades ofrecidas
hay un fraude” (por AC
Inversions).
Las mismas medidas
Para el ex ministro de Economía,
resulta paradójico que el gobierno
impulse la productividad y en paralelo su titular de Transportes,
Andrés Gómez-Lobo, inicie una
campaña en contra de Uber. “Son
un emprendimiento innovador que
crea más competencia, hay que favorecerlo y no combatirlo”, dice, y
agrega que los taxis, que hoy están
en pie de guerra contra Uber, ofrecen un servicio distinto.
“Por cierto, revisaría la regulación de los taxis, que quizás es excesiva, pero el tratar a una industria de este tipo (Uber) -que ha hecho una innovación en todas
partes del mundo- como a piratas
me parece reñido con el emprendimiento, la competencia y la innovación”, sentencia.
Más allá de Uber, ¿qué le parecen
estas 152 medidas, contando las
109 de la CPC, presentadas para
impulsar la productividad?
Esta verdadera lluvia de agendas
me parece muy positiva, refleja la
necesidad de hacer algo para re-
tomar el crecimiento. Destaco el
trabajo de la Comisión de Productividad al examinar el entorno general y hacer recomendaciones de carácter institucional. Es
como un ladrillo que se va construyendo con los anteriores; gran
parte de las medidas propuestas
estaban en la agenda de impulso
competitivo en la que participé, es
decir, son más menos las mismas
medidas que hace cinco años estuvieron en agenda.
Pero quedaron en el camino...
Claro, si bien es positivo que se
sigan considerando valiosas, es
negativo que aún no se concreten.
Es momento de concretar en materia de productividad y voy a dar
una sugerencia: hay ocho proyectos de ley que forman parte de la
agenda y que fueron enviados en
el tiempo del Presidente Piñera,
entonces, sería bueno que el gobierno le pida la opinión a la comisión sobre esos proyectos y se
les ponga urgencia, para que de
aquí a seis meses puedan ser ley.
Estoy hablando de cabotaje, la fir-
ma electrónica, la contratación
de jóvenes estudiantes y otros.
“El gran riesgo de esto es que se
transformen en presentaciones de
agenda o en el envío de proyectos
al Congreso, y si se terminan aprobando, que la cosa llegue hasta
ahí”, advierte Fontaine desde su
propia experiencia, recalcando que
este trabajo debe ser un continuo.
Recuerda que con la agenda de
impulso competitivo crearon una
oficina de competitividad en el
Ministerio de Economía, que fue
desmantelada por el actual gobierno. Nuevamente reflexiona y advierte: “Volvemos una y otra vez a
lo mismo. Las medidas en favor de
la productividad exigen enfrentarse a intereses políticos y empresariales que se benefician del statu quo y hay que tener la voluntad
política y la capacidad técnica para
afrontar esos intereses”.
Lamentable proyección
El FMI, entidad que suele ser conservadora, recortó esta semana la
proyección de crecimiento para
Chile a 1,5% en 2016. ¿Qué le parece? ¿Comparte la cifra?
Creo que sería muy lamentable
que se hiciera realidad esa proyección y me extrañaría que lo fuera. Hay capacidad en Chile para
crecer más, las cifras de los primeros dos meses del año sugieren
que en los sectores de servicios
hay algo más de fuerza que lo que
podría derivarse de esa proyección. Mis cálculos están debajo
del 2%, pero sobre el 1,5%.
Es la quinta vez que nos bajan la
proyección y aún nos queda un
año. ¿Vendrán más recortes?
Esas revisiones sucesivas a la baja
reflejan una creciente desilusión
con la capacidad del gobierno de
asumir con decisión y eficacia el
desafío del crecimiento. Deliberadamente se dijo ‘no le damos prioridad al crecimiento’, segundo,
‘estamos dispuestos a que el crecimiento sea menor, como costo a
pagar por estas reformas que consideramos valiosas’. Esa combinación es la que nos ha llevado a
estos resultados lamentables.
El gobierno dijo que llegaba hasta aquí con las reformas, ¿cómo lo
lee? ¿Hay un mea culpa?
No sé si hay un mea culpa, pero sí
creo que el gobierno ha recapacitado en este aspecto y son muy valiosas esas declaraciones que se han
identificado con la metáfora de la
obra gruesa concluida, y son muy
importantes los anuncios de medidas en favor de la productividad.
¿Le cree, entonces, al gobierno en
cuanto a cambiar el rumbo?
Creo que hay una definición del
gobierno en cuanto a encarar el
desafío del crecimiento (...). Por
otra parte, el conjunto de señales
que emite toda la coalición de gobierno es muy perturbadora, porque casi al unísono de esta declaración de que la obra gruesa está
casi concluida, en lo laboral, senadores como Juan Pablo Letelier
dicen que la reforma es el primer
paso y lo siguiente es la negociación por área y ramal. Eso les da
la razón a quienes están previendo que la retroexcavadora ha avanzado y va a seguir trabajando en
demoler los cimientos de la economía social de mercado que tenemos.
Ahora, la extensión de beneficios,
la titularidad sindical, la información a los sindicatos están en el
Tribunal Constitucional. ¿Cuál es
su expectativa?
Espero que en el TC algunas de
estas materias puedan salvarse,
pues aparentemente algunas de
estas normas están reñidas con la
Constitución. Lamentablemente,
las energías políticas y técnicas
que se han destinado a esta larga
discusión fueron para una reforma laboral pensada en el siglo XX
y no en el siglo XXI.
Otra reforma que inquietó al
mundo privado fue la tributaria.
¿Le sorprendieron las cifras de
recaudación con alzas de 12,2%
en lo general y de 24% en impuesto a la renta?
La recaudación tributaria ha sido
superior a lo esperado por dos
factores puntuales: el beneficio
tributario para el llamado blanqueo de capitales (US$ 1.500 millones), y el otro factor es que inesperadamente todos los impuestos recaudaron más, al parecer,
por las medidas y el ambiente que
se dio para disminuir la evasión,
pero no sabemos si es algo permanente o no. En todo caso, la recaudación sigue siendo muy inferior
a la que habríamos tenido con la
economía creciendo al 5%. Los
mayores impuestos apenas compensan la menor recaudación por
el menor crecimiento.N
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