En distintas ocasiones el granadino José Ortuño toma el hábito de comparecer ante el publico en exposiciones de una singularidad excepcional para mostrar el conjunto de sus obras fruto de una dedicaci6n absoluta por el arte. Estas exposiciones van dejando huella en el amplio panorama pict6rico de nuestros días, y a las que el artista ha dedicado muchas energías por su tenaz empeño en desvelarnos tanto sus planteamientos creativos corno sus procedimientos técnicos. Diría que José Ortuño tiene una forma especifica de aseverar sus conocimientos y oficio en el arte, de forma qué, nos muestra en idea constante su reto personal ante el cuadro con la precisa adecuaci6n en la búsqueda del absoluto dominio y facultad de la obra que habla por sí sola en los mas variados idiomas de la composici6n, la luz, el color y la materia. La directa relación con el medio natural hace de José Ortuño un extraordinario paisajista; lo cual no excluye sus magníficos trabajos en el retrato o el desnudo. Esta relación con el medio le lleva como resultado a plasmar la evocación inmediata de los bellos lugares que por desgracia van desapareciendo de nuestro entorno natural y de los que él, por personalidad artística les evita la caducidad en el recuerdo para concretarlos en la memoria de sus lienzos. Su constante carrera artística va produciendo un claro concepto de la pintura en la qué, la figuración, la expresividad y hasta el mismo impresionismo se recrean en una serie de formas características que llegan a consolidar un estilo pictórico propio muy personal -con personalidaddistinto al de otros modelos de trabajo. José Ortuño habla, siente, y vive con el paisaje y aunque todos formamos parte del mismo, él lo comparte en su interior, enraizado con su existencia o en sus diversas fisonomías; existe con y para el paisaje que nadie como su mano sabe acariciar por alas blancas de aves en vuelos de libertad. Otra de las muchas emociones que transmiten sus obras, es sin lugar a dudas sus envolturas atmosféricas así como sus celajes, luces en penumbras, sombras disfrazadas o camufladas de luz, nos llegan a transmitir un sentido placentero de las emociones y a la vez del sosiego en la que observamos por una imagen instantánea algo que só1o una vista privilegiada como la suya es capaz de descifrar ante una observación directa del natural. Es su aire, un aire que acoge y arropa todos los elementos de la naturaleza que emergen a nuestros sentidos como si se tratase de un canto lírico hecho melodía pausada. Para descubrir la esencia de sus obras no debemos limitarnos al simple hecho de - mirar - tendremos que hacerlo con más profundidad, es decir: tendremos que ver - en la pureza de su sensualidad plástica llegando al calor de ocres y amarillos o al frescor de sus verdes y azules, y por pureza de sus sentidos la viveza matizada de sus blancos. A medida qué, los secretos de la técnica ya no lo son para él, continua trazándose nuevas metas y objetivos que siempre termina por resolver y alcanzar en su difícil fecundidad de la propia disciplina pict6rica, modelo de una voluntad de estilo propio y del dominio progresivo de su inigualable técnica. Tengamos en cuenta que toda la obra de José Ortuño es importante para el estudio y el disfrute del espectador pero en sus paisajes nos desvela todo el trasfondo de su estética y que al igual que el resto de sus opciones creativas está expresada por un magnifico dibujo con el que desempeña su pintura. El dibujo en esta dimensión constituye el alma mater de la obra, al cual reviste con gran variedad y riqueza de los colores empleados en paleta limpia y precisa, con lo que tendremos otro dato importante para plantear un trabajo concebido por un artista de carácter excepcional. Granada debe sentirse orgullosa de contar con artistas come José Ortuño, embajador máximo del paisaje de la Alhambra, Albaicin, Alpujarras... Ha Llevado la luz, las luces de nuestra tierra fuera de nuestras fronteras, y ahora que Granada parece estar de moda, como si recientemente se hubiese descubierto la ciudad por una actuaci6n milagrosa en sus rincones o puestas de sol. No debemos olvidar que este "descubrimiento" tiene sus orígenes gracias a artistas locales que desde hace muchos años fueron difusores de una ciudad a la que se entregaron sin pedir nada a cambio. Públicamente y por justicia quiero agradecer come granadino esa labor callada en el amparo del estudio o en plena naturaleza que ha realizado José Ortuño mostrándonos un paisaje de ciudad que ahora para algunos parece levantarse, y a la que él, desde un pasado ya lejano comenzó a despertar de su sueño discriminado. Gracias por tu nobleza, arte y sensibilidad; Granada está en deuda contigo y aunque tú, incluso no quieras reconocerlo por sencillez y modestia personal, yo desde estas líneas así lo entiendo. Manuel Ruiz Ruiz