ARGELIA. 249 mente con repugnancia por parte del ministro al nom

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ARGELIA.
mente con repugnancia por parte del ministro al nombramiento de Joussouf, el gobernador se ocupó de los
preparativos necesarios; pero todo parecía conspirar
contra este proyecto, concebido con demasiada ligereza y puesto en ejecución durante una estación poco
adecuada, con medios incompletos y bajo la fé de un
hombre intrépido y fiel; pero que", sin embargo, no
merecia tan entera confianza. No reproduciremos los
tristes detalles de esta fatal espedicion; nos contentaremos con recordar á nuestros lectores que en su retirada tal vez debió el ejército su salvación á la bizarría y habilidad del comandante Changarnier y á la intrepidez de los bravos del 2.° ligero.
En el 1.° de diciembre las columnas espedicionarias regresaron á Bona, y aunque en campaña su pérdida no habia pasado de 500 nombres entre muertos y
heridos, en breve perecieron en tanto número en los
hospitales, que la pérdida total puede fijarse en 2,000
hombres.
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zó en Oran al general de l'Elang é hizo ocupar de una
manera permanente el valle de Misergino y el campo
de la Higuera: estos dos puntos restablecieron la seguridad en las cercanías de Oran, y sobre todo fueron
útiles á los duares y á los esmelas.
El mariscal Clausel habia abandonado á Argel en
el mes de enero de 1837, con la esperanza de regresar muy en breve, y no obstante fué reemplazado enfebrero por el general Damremont, que solo llegó á
Argel a principios de abril.
En tanto que el nuevo gobernador tomaba posesión
de su destino, el general Bugeaud llegaba á Oran con
una autoridad definida harto vagamente ; pero de hecho con independencia de la del general Damremont.
La misión de Mr. Bugeaud era la de combatir al emir
á todo trance, ó bien firmar con él una paz definitiva
y conveniente: se estrenó con un manifiesto en que,
dirigiéndose á los árabes, se proponía atemorizarlos,
jurando una guerra eslerminadora; pero apenas se ha-
Cavaignac.
El campo de Ghelma quedó ocupado por el coronel Duvivier con dos batallones.
Apenas entró en Argel el mariscal, tuvo que ocuparse de la provincia de Oran, donde los negocios
distaban mucho de presentar un estado satisfactorio.
Algunas negociaciones celebradas con la casa de Duran ciertamente permitieron avituallar la división; p e ro esto era en perjuicio de los franceses, porque las
provisiones que los Duran suministraban á las tropas
eslrangeras eran cedidas por Abd-el-Kader, que se
proporcionaba asi, mediante el cambio, las municiones de guerra que necesitaba. El Mechuar fué rehabilitado de la misma suerte.
En tal estado de cosas el general Brosard reempla-
bia estendido, cuando entabló negociaciones con Abdel-Kader por mediación del inevitable Duran, y el
tratado de Tafna fué el resultado de tales negociaciones. Este tratado fué calamitoso: el establecer una autoridad en torno de la cual se podian agrupar los árabes , vino á ser para los franceses un manantial de embarazos y de desastres, y amagó comprometer la soberanía de la Francia en África. Hé aquí los principales artículos:
Artículo 1.° El emir Abd-el-Kader reconoce la
soberanía de la Francia en África (el emir rehusó obstinadamente la cláusula del tributo que por sí sola establecía vasallage).
Art. 2." La Francia se reserva en la provincia de
5S0
V1AGE ILUSTRADO.
Oran: Mostaganem, Mazagran y sus territorios; Oran,
Arzeu, mas un territorio limitado al Este por Macta y
la laguna de donde sale; al Sur por una línea que,
partiendo de esta laguna, pasa por la margen meridional del lago Sebea, y se prolonga hasta el rio Salado (Ouet-el-Malehh), en la dirección del Sidi-Said
y de este rio al mar; por manera que todo el territorio comprendido en este perímetro sea territorio francés.
En la provincia de Argel: Argel, el Sahel, elMitidja, limitado al Este hasta el Ouet-Kaddara, y lo restante ; al Sur por la primera saliente del Atlas Menor,
hasta Chilla (afluente del Mazafran), incluyendo Glidah y su territorio ; al Oeste por el Chiffa, hasta el recodo de Mazafran; y desde allí, mediante una línea
recta, hasta el mar , incluyendo Goleah y su territorio;
por manera que todo el terreno comprendido en este
perímetro sea territorio francés.
Art. 3.° El emir administrará la provincia de Oran,
la de Titteri, que no está comprendida al Oeste en el
límite indicado en el artículo 2.° No podrá penetrar
en ninguna otra parte de la regencia.
Art. 9.° La Francia cede al emir: Rachgoum,
Tlemcem, el Mechouar y los cañones que antiguamente estaban en esta ciudadela, etc., etc.
El general dio conocimiento del tratado á los oficiales generales y gefes del ejército que parecieron
aprobarlo, y el 1.° de junio se avistó con Abd-elKader. Este habia tenido la habilidad de atraer hasta
el medio de los suyos al general francés, seguido de
una débil escolta, asi parecía á los ojos de los árabes
como que iba áimplorarla sumisión; pero Mr. Bugeaud,
por su continente altivo y su conducta digna y enérgica , en breve estableció el ceremonial bajo el pie de
igualdad.
En la provincia de Bona, como las negociaciones
con el bey de Constantina hubiesen fracasado, quedó
resuelta una nueva espedicion, y el gobierno que hubiera querido poder evitar esta guerra honrosamente,
ya decidido á proseguirla con energía, nada omitió
para afianzar su buen resultado.
Desde los primeros dias de agosto el general Dam remont se estableció en Mecjed-Amar, delante de
Guelma, con intención de hacer de este punto su base
de operaciones: hacia fines de setiembre todo el personal y todo el material de la espedicion hallábanse
alli reunido. El cuerpo espedicionario estaba dividido
en cuatro brigadas, bajo las órdenes del duque de
Nemours, del general Trezel, del general Bullere y
del coronel Comves; la artillería estaba al mando del
general Yallée y los ingenieros al del general Fleury.
El 1.° de octubre el ejército se puso en movimiento y llegó el 6 á la vista de Constantina. De la misma
suerte que en 1836, Ben-Aissa defendia la ciudad, y
Achmet-Bey sostenía la campaña con su caballería El
mismo dia del arribo quedó hecho el reconocimiento
de la plaza y determinada la situación de las baterías,
y el 12 se abrió la brecha. El gefe del ejército, deseoso de evitar la efusión de sangre, requirió á los sitiados para que se rindiesen, haciéndoles ver cuan peligrosa era su situación. «Los franceses, respondieron,
no serán dueños de Constantina hasta después de haber muerto el último de sus defensores.» A esta respuesta el general en gefe esclamó: «Ciertamente son
nombres que tienen denuedo y corazoíí: pues bien, si
los vencemos mayor será nuestra gloria.» Pocos momentos después, al dirigirse hacia la batería de Nemours, una bala de cañón , despedida desde la plaza,
le dejo sin vida; el general Perregaux, al inclinara
sobre el para socorrerle, recibió una bala en la frente
y cayo mortalmente herido sobre el cuerpo del que habia sido su gefe y su amigo.
Habiendo tomado el mando el general Yallée, como le pertenecía de derecho , por sus buenas disposiciones se hizo dueño de la ciudad, que fué tomada por
asalto el 13. El coronel Comves, aunque herido mortalmente en la brecha, tuvo aun bastante valor para
cerciorarse del buen éxito y acudir á dar cuenta al
duque de Nemours, que mandaba el ataque. Mas afortunado el coronel Lamoriciere, aunque sufrió la esplosion de una mina, pudo salvarse de la muerte, si bien
por algunos instantes se habia llegado á temer por su
vida.
Achmet-Bey, seguido de algunos centenares de
caballeros, huyó hacia el desierto, y en los quince dias
que sucedieron á la toma de Constantina muchas tribus
hicieron su sumisión á la Francia.
Después de haber atendido á la administración y á
la defensa de la ciudad, cuyo mando confió al general Bernelle , el general en gefe se puso en camino el
29 de octubre con el resto del ejército y llegó sin obstáculo á Bona, donde recibió su nombramiento para
desempeñar las funciones de gobernador de Argelia.
Poco tiempo después el bastón de mariscal de campo
le recompensó del glorioso hecho de armas, al cual
habia enlazado su nombre.
Un nuevo método de organización administrativa
se introdujo en la provincia de Constantina, y muchas
autoridades subalternas, nombradas por los franceses,
se difundieron por todo el pais; con ayuda de estos
funcionarios, elegidos entre las notabilidades indígenas, los franceses tuvieron á su disposición fuerzas
agresivas y represivas para subyugar sus enemigos,
proteger sus aliados y afianzar su dominación, que se
hizo mas fácil mediante el empleo de la fuerza suficiente al mando de sus gefes respectivos.
El año de 1838 trascurrió sin otros acontecimientos importantes que la ocupación de Storah, que ofrece un punto de desembarco mucho mas próximo en
Constantina que lo está Bona. Una ciudad francesa con
el nombre de Philippeville se construyó bien pronto en
las inmediaciones de la ciudad mora. Hacia la parte
de Argel y de Oran surgieron algunas dificultades para la interpretación del tratado de Tafna: pudiórase
esperar, no obstante, que fuesen orilladas por la convención suplementaria del 4 de julio de 1838 , firmada por el agente de Abd-el-Kader en Argel, aunque
este último rehusó ratificarla. Desde entonces fué fácil
prever que la paz no era mas que una tregua, y mas
de un síntoma hacia ya presagiar un próximo rompimiento. La administración de la colonia se aprovecho de
ella, no obstante, para ocuparse de hacer progresar
sus diferentes establecimientos.
Una parte del año 1839 se fué deslizando sin rompimiento de las hostilidades. En el mes de mayo la
ciudad de Gigeli fué ocupada: la formación de un establecimiento definitivo en esta plaza se justificaba
tanto por la necesidad de ocupar los franceses ó sus
aliados todos los puertos importantes en la estension
de la regencia, y ademas sostener la ocupación de
Djemilah y la consolidación del poder en el califato
de Metjanah.
Sin embargo, Abd-el-Kader, después de haber
reducido la ciudad de Ain-Madi y haberse cerciorado
de la asistencia, ó al menos de las simpatías del em-
ARGELIA.
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oerador de Marruecos, envió sus emisarios á la pro- tina continuó disfrutando de una tranquilidad que no
vincia de Constantina, á fin de suscitar en ella ene- llegaron á turbar, ni los emisarios de Ábd-el-Kader,
migos para la Francia. Las intrigas de los agentes del ni el mismo emir.
emir en esta parte de las posesiones francesas hacían
El general Bugeaud llegó á principios de 1841 pasentir cada vez mas ]p precisión de fortificarla contra ra reemplazar al mariscal Vallée: desde su llegada á
las invasiones que la amenazaban: el general Galbois África se apresuró á concentrar sus tropas en la prose dirigió en consecuencia á Setif, en donde estable- vincia de Argel, mediante la evacuación de varios
ció un puesto.
puntos poco importantes. Se habia contado con su enerEn el mes de setiembre se verificó la espedicion gía y su carácter emprendedor para obtener un prósdel Biban ó de las Puertas de Hierro; tenia por obje- pero é inmediato resultado , quiso realizar las esperanto reconocer toda la parte de la provincia de Constan- zas que en él se fundaban, y para que sus golpes sotina , que se estiende desde esta capital al Biban, y bre Abd-el-Kader fuesen mas seguros , resolvió arredesde el Biban al Oued-Kaddara, pasando por el batarle todo lo que constituía su defensa y reducirle á
fuerte de Hamza/El cuerpo expedicionario, separado solo sus recursos, arruinando la influencia que ejercía
en dos divisiones, mandadas la una por el duque en ciertas tribus, sobre todo en la provincia de Oran,
de Orleans, la otra por el general Galbois, y ambas á de donde ^pesantemente sacaba nuevos recursos para
las órdenes del mariscal Vallée, se reunieron en Mi- continuar la guerra.
lianah, de cuyo punto salieron el 18, dirigiéndose por
El año de 1841 comenzó felizmente por una vicDemilah á Setif. Después de haber atravesado esta úl- toria, mediante, la cual se apoderó de Ben-Thamy, catima plaza, separáronse las dos divisiones: la primera, lifato de Abd-el-Kader, una columna de 4,000 homa las órdenes del general Galbois, quedó en la provin- bres , salida de Oran á las órdenes del comandante de
cia de Constantina; la segunda, de 3,000 hombres, la plaza (noche del 12 al 13 de enero). Al llegar la
mandada por elgobernadory por el príncipe reala sus primavera, después de haber avituallado á Medeah y
órdenes, se encaminó hacia el Biban,
Milianah, el gobernador general se puso á la cabeza
El 28 al medio dia comenzó el paso de aquellas de una espedicion que partió de Mostaganem, diritemibles rocas, que los turcos nunca habían atravesa- giéndose á Tekedemp, de cuya población se apoderó
do sin pagar tributo, y á donde jamás habían llegado después de una obstinada lucha, aunque los árabes la
las legiones romanas: cuatro horas bastaron apenas pa- prendieron fuego antes de abandonar la plaza. Este
ra esta difícil operación. Después de haber dejado en primer suceso, que conmovió el poder de Abd-ellos flancos de aquellas inmensas murallas que elevó la Kader, le sugirió sentimientos mas apacibles que en
naturaleza á mas de 100 pies esta sencilla inscripción: otras ocasiones: rescatáronse muchos prisioneros, y
¡Ejército francés, 1839! la columna salió al valle de Mr. Dupuchut, obispo de Argel, pudo conseguir un
Hamza, y emprendió su marcha sin ser vivamente hos- cange que devolvió la libertad á 138 franceses.
tigada hacia Argel, á donde llegó el 2 de noviembre,
La columna espedicionaria, sin dejar mas que ruidespués de haberse reunido en el dia anterior con las
nas en el lugar donde se hallaba la fortaleza de Teketropas que la esperaban en el campo de Fondouk.
demp, se dirigió á Mascara, entró en la ciudad sin
Abd-el-Kader aun no había declarado la guerra; resistencia y la halló completamente desierta. Dejó allí
pero claramente se dejaban ver sus malas disposicio- una guarnición y entró en Mostaganem después de hanes. Ya en los primeros dias de octubre, los hadjutas ber sostenido una reñida lucha en el desfiladero de
ñaman ejercido razziasen las tribus aliadas de Fran- Akb-el-Kredda. Al mismo tiempo el general Baracia y habían sucedido varios encuentros. Por último guay d' Hilliers, enviado al Bajo Chelif, obligaba al
después de repetidos actos de hostilidad, dejando el emir á quemar sus plazas fuertes de Boyhar y Thagas,
emir a un lado toda simulación, proclamó la guerra dando un severo castigo á la tribu de los oulad-ourach,
santa: los establecimientos franceses fueron atacados que era hostil al ejército francés. Estos sucesos no queen toda la línea, y no obstante el denuedo de las tro- daron sin fruto, pues al cabo de algunos meses varias
pas, obligados los colonos á evacuar sus posesiones, se tribus se separaron de la devoción de Abd-el-Kader,
dirigieron á Argel para buscar asilo: los corredores pidiendo á los aliados de Francia protección contra ei
del enemigo penetraron en algunos puntos de impor- emir.
tancia y las tribus aliadas se refugiaron al campo.
Se había hecho en Mascara el competente núA la primera noticia de la agresión de los árabes y mero de provisiones, á fin de que en ella pudiera pade los acontecimientos
desgraciados
que
á
ella
se
hasar el invierno una división: tenia esto por objeto imbían seguido ' t o d a s l a s medidas necesarias se tomaron pedir á los hachemes entregarse al cultivo y conseguir
en * rancia para poner al gobernador general en el de este modo que tan poderosa tribu, base y origen
estado de emprender cuanto antes la ofensiva. Se es- del poder de Abd-el-Kader se sometiese, determipidieron ordenes con la mayor rapidez para equipar nando asi la sumisión de todas las demás. A18 leguas
on numero «maderable de tropas y acelerar su mar- al Sur de Mascara se elevaba el fuerte de Saida, que
£ Ln? e m b a r t l u e ; ?si es que en breve pudo el ejérpor su posición era muy importante para Abd-el-Kader
J
cito rechazar al enemigo por todas partes
- y le servia para contener el país de la Yakoubia, que
estabadescontento de su yugo. Este fuerte fué tomado
S c m artl ron
l a n ' r í t d e mo
°mrP d?, n o scon
él los príncipes de la y arruinado, el pueblo de la Guedna, cuna de la fade s
S E ,
% ™ S
>« Predecesores en milia del emir, sufrió la misma suerte, y al instante
Mazagram en Teniah y en otros veinte lugares Me- seis tribus acudieron á establecer alianza con el ejérdeah Mdianah, Cherchel fueron ocupados sucesiva- cito francés-, al cual han servido después de constanmente,jio obstante la resistencia enérgica del emir v tes auxiliares en los ataques dirigidos contra la gran
ie sus bien organizadas tropas. Sin embargo, aúneme tribu de los hachemes.
°
a guerra quedó encendida por todas partel en la S
Habiendo hecho el enemigo una irrupción contra
>mc.a de Argel, de Titteri y de Oran, la de Constanlos abados de la Yakoubia que la guarnición de Mas*
VIAGE ILUSTRADO.
cara, harto insignificante para defenderlos, se vio
obligada á abandonarlos á sus propias fuerzas, el gobernador general sintió la necesidad de establecer en
esta plaza tropas suficientes para dominar el pais. Por
consiguiente, el general Lamoriciere recibió orden de
ir á'instalarsé con su división, y lo ha conseguido después de sostener un encuentro en la garganta de Bodj,
con Ben-Thamy, califato de Abd-el-Kader. Asi colocado en el centro del pais enemigo, fácilmente pudo
eslenderse en todos sentidos, y después de mucha?
espediciones, siempre coronadas de buen éxito, consiguió pacificar la comarca y atraer hacia sí todas las
poblaciones. Las tribus de faina, asi como el aga de
mfestadas en el discurso que habia pronunciado el rev
en la apertura de las cámaras, el gobernador general
continuo su obra. Desde principios de 1842 el general
Lamoriciere y el gobernador mismo dispersaban y perseguían á los árabes en todas las direcciones: el fuerte
de Sebdu, única plaza de la segunda línea que todavía quedaba al emir, cayó en poder de sus contrarios
que recibieron ademas la sumisión de 18 tribus. Al
mismo tiempo las propiedades de los árabes emigrados
se hallaban sometidas á una nueva arganizacion.
Entretanto, la decisión tomada por la cámara de
los diputados, adoptando por último los proyectos del
gobierno acerca del África, vino á prestar nueva acti-
Grupo de soldados árabes.
Ghozel, ya no contenidas por el temor, levantaron el
estandarte de la rebelión contra Abd-el-Kader, y
nombraron por su gefe al marabú Abdalla-Oald-SidiChigr, que en una entrevista solemne con el gefe de
la columna francesa y el general Mustafá, proclamó
caducado el poder del emir.
En el ano que acababa de trascurrir el pais habia
ciado un gran paso hacia su pacificación; pero mucho
«altaba todavía para obtener el resultado apetecido.
Animado por las intenciones y por las esperanzas ma-
vidadá lasoperaciones. Al llegar la primavera el general Bugeaud castigó á los beni-menacer, tribu kabila de las cercanías de Cherchel, y obtuvo la sumisión
de mas de 20 tribus. Dirigióse en seguida hacia el
Chelif, y envolviendo en un movimiento concéntrico
las montañas que servían de refugio á las tribus no sometidas , libró á la llanura de Argel, mediante esta
inmensa razzia, de las incursiones de los montañeses,
afianzando las comunicaciones entre Medeah, Mjlianah
y Cherchel. El general Lamoriciere por su parte acá-
ARGELIA.
1 aba de hacer una brillante espedicion, y por último,
Abd-el-Kader se vio obligado á penetrar nuevamente
en el desierto.
.
.
.
pe vuelta ya las columnas espedicionanas, se han
ocupado de trabajos mas pacíficos. Se emprendió la
construcción del camino que media entre Medeah y
Blidah; también se emprendió la escavacion del foso
de Mitidja. Al mismo tiempo se arreglaban los contingentes que habian suministrado los aliados.
El mes de setiembre se inauguró con una grande
concentración de tropas en Mascara y en Mostaganem,
pues se trataba de dar un golpe decisivo á Abd-elKader, que habia sufrido ademas la defección de algunas tribus, y después de haber atacado en vano las
columnas del general Lamoriciere, combatió durante
dos dias las del general Changarnier; pero habiendo
previsto que se trataba de circundarle, arrojándose
sobre los desfiladeros del Atlas Menor, se dirigió hacia
el desierto sobre Taggurt.
lif, vio correr hacia él las poblaciones, invadió el agalik de Braz é intentó un ataque sobre Cherchel: por
todas las partes del Oeste recobraban las hostilidades
un nuevo vigor. Pero los generales de Bar y Changar,
nier se dirigieron al instante al encuentro del emirmientras que el duque de Aumale , por numerosas ventajas obtenidas sobre sus aliados, indemnizaba á los
franceses de las pérdidas que les habian ocasionado las
razzias de Abd-el-Kader. El gobernador se puso personalmente a la persecución del emir, castigó á las
tribus culpables de defección, dispersó á los kabilas,
y últimamente hizo que el emir- buscase su refugio en
las montañas: razzias incesantes vinieron en seguida
á confirmar este suceso, acarreando la definitiva sumisión de un gran número de tribus. Pero de todas
estas operaciones, ejecutadas con audacia y habilidad,
ninguna tuvo un resultado tan importante como la toma de la Smalah de Abd-el-Kader.
La Smalah era una población nómada, compuesta
Un árabe escuchando.
El invierno habia llegado ya; pero Abd-el-Kader
se habia establecido en las montañas del Vagrenseris,
desde donde dominaba todo el pais comprendido entre Chelif y la Mina, y contenia por el terror á las tribus de las inmediaciones afectas al partido de los franceses ; era de temer que una permanencia mas dilatada en el pais le devolviese su anterior prestigio, por
lo cual era forzoso alejarle á toda costa. Una campaña
de invierno se ha organizado antes de mucho : el r e sultado de las operaciones correspondió perfectamente
a las miras del general en gefe, y en 22 dias casi toda la cordillera del Vagrenseris hasta el Yed-Rihon,
el valle todo de Chelif, muchas tribus en masa, y la
mayor parte de los Hitas se hallaron al dominio del
general Changarnier, que no tardó en fomentar una
espedicion contra las poblaciones inmediatas á Tenes,
que aun no habian sido hostigadas por el ejército.
El año de 1843 pareció comenzar bajo enojosos
auspicios: Abd-el-Kader penetró en el valle del Che-
de la familia del emir y de las de los principales personages que seguían su causa, constituyendo un conjunto de 12 ó 15,000 personas, cuya guardia se hallaba confiada á las bizarras tropas del emir. Encargado por el general en gefe de apoderarse de ella, el
duque de Aumale se encaminó hacia TJssek-U-Rekai,
en donde acampaba. La encontró en Taguin (16 de
mayo) y al punto se precipitó sobre esta población,
formada de tiendas, solamente con 500 caballos y auxiliado por Joussouf, coronel de los saphis, y el t e niente coronel Morris. Al cabo de dos horas todo lo
que podia huir se puso en fuga, internando los rebaños en los desiertos, y 3,600 prisioneros quedaron en
poder de los franceses, asi como las tiendas de Abdel-Kader, su correspondencia, su tesoro, cuatro banderas , un cañón, dos cureñas y un gran número de
objetos preciosos. El general Lamoriciere cortó la r e tirada á los fugitivos ó hizo nuevamente numerosos
prisioneros y consiguió un botín considerable. Un nue-
VÍASE
ILUSTRADO.
vo encuentro con los despojos déla Smalah se efectuó
el 22 do junio, y nuevamente la fortuna fué contraria
á los .árabes.
Terminaremos aqui la narrarán de las operaciones
del ejército francés en la Argelia.
Después de la toma de Argel varias veces se
ha suscitado la cuestión de si esta conquista era ó no
para la Francia una carga pesada, y si la metrópoli
podia, en un tiempo mas ó menos inmediato, obtener
algunas ventajas: preciso es añadir que esta cuestión,
tratada en las cámaras, no poco ha contribuido para
complicar la situación de los franceses en la Argelia.
Se ha hecho valer contra la conservación «le Argel el
gasto de hombres y dinero que esta posesión ha costado ya á la Francia; se ha pretendido que en caso de
guerra continental tendría necesidad esta potencia de
esplotar todos los recursos, viéndose por consiguiente
en la imprescindible necesidad de abandonar el África;
se ha dicho, por otra parte, que en caso de guerra
con la Gran Bretaña, bloqueado el ejército francés de
la parte del mar por las tropas'enemigas y asaltado de
la parte de tierra por los árabes, no podría menos que
rendirse á discreción.
Pero veamos de disipar á una las diversas dificultades que se suscitaron, y por de pronto resolveremos
la primera, apelando á la historia. La provincia de
África era, sin contradicción, una délas mas ricas y
mas florecientes del imperio romano. ¿Y es de creer
que Roma haya establecido su dominación en solo doce
años? No ciertamente. Un siglo y aun mas, tesoros y
armadas enteras, nada se omitió para realizar esta conquista, que fué mas tarde y por espacio de cinco siglos el mas bello florón de la corona imperial. Lleguemos á los tiempos modernos y preguntemos á los
ingleses cuánto les han costado sus establecimientos de
las Indias. Mas los romanos de otros tiempos, se dirá,
mas los ingleses de nuestros dias no tuvieron que luchar con poblaciones fanáticas que considerasen la
guerra contra sus enemigos como un acto de religión,
y pudieron por tanto prever el término de la obstinada pelea. Admitido que estos dos pueblos se hallasen
bajo este concepto en condiciones mas favorables que
la Francia; pero no exageremos el fanatismo musulmán como lo hacen muchos. Gracias al poco conocimiento del pais, los franceses han conseguido levantar
en contra suya razas enteras, que por ser diferentes en
sus costumbres, lenguaje, intereses y sectas, se hallaban en perpetua lucha bajo la dominación de los beyes. En verdad que no conviene á la Francia emplear
como medios de gobierno los mismos que empleaban
los turcos; pero pudiera granjearse la voluntad de las
poblaciones musulmanas por la dulzura y los buenos
procedimientos.
Recordemos ante todo que en ellos el fanatismo es
el fundamento de la religión, y si vieran la fortaleza
á la par de la justicia y la severidad para reprimir los
díscolos y turbulentos, pronto todas estas poblaciones
aceptarán la dominación de los europeos como impuesta por la voluntad de Dios. Bonaparte, con 23,000
hombres, á lo sumo, consiguió la conservación de!
Egipto, á pesar de los turcos y los ingleses. Al Oeste
de la regencia, la mala política de Francia ha despertado una nueva ambición que ha creido poderle disputar el imperio de esta parte del África, pero en la
provincia de Constantino nada de esto ha sucedido en
efecto: Achmet cayó en desgracia; era musulmán, y
sin embargo, ni un solo alfange se desnudó para dar-
le apoyo, y en toda la estension del pais la autoridad
de los tranceses se vio establecida y respetada ;(Vier
ran tomarse en cuenta como consecuencia del fanatismo religioso los merodeos de los hadjutas y de algunas otras tribus? ¿Y por ventura, los mismos hechos
no se presentan en la Siria y en Arabia cuando las caravanas de los verdaderos creyentes, al dirigirse á la
Meca, no pueden atravesar aquellas regiones si no es
pagando un tributo, caminando con escolta, que no
siempre contiene la rapacidad de los beduinos? Seguramente se ha necesitado todo el vigor de MehemetAlí para poner coto á estos escesos, que nuevamente
han comenzado desde que él ha desaparecido de la
escena política.
Examinaremos ahora el caso de guerra continental.
Nadie puede poner en duda que los combates sostenidos desde hace quince años en África hayan sido una
buena escuela para el ejército, pues no en la vida
ociosa de las guarniciones se hubiera formado esa valiente falange de jóvenes generales, que son la gloria
y la esperanza del pais, y aunque la Argelia no ofreciese otra ventaja, ciertamente no es esta de escaso interés ; pero examinemos la cuestión bajo otro punto do
vista. ¿Acaso es insignificante el sostener en Argelia
un ejército intrépido y aguerrido que , trasportado en
algunos dias por mar hasta el punto vulnerable del
enemigo, pueda entretenerle con rmen éxito? Pregúntesele al Austria si, el ejército de África, al llegar á las
costas de la Lombardía, no le causaría mas recelos que
otro ejército de igual fuerza á las márgenes del Rhin
ó al pie de los Alpes. Pregúntese á la Rusia si verá
sin inquietud que el ejército de África desembarcase á
orillas del Bosforo. Ba ocupación argelina disminuye
los recursos de la metrópoli. ¿Pero cuál sería la fuerza de la Francia para que su salvación dependiese de
algunos millares de hombres que custodian sus posesiones africanas?
. Dícese generalmente que el Mediterráneo debe ser
un lago francés. ¿Será preciso para justificar esta palabra que abandone la Francia 200 leguas de costa,
que por un lado miran á Gibrallar y España por Oran
y sus puertos, y por otro á Malta é Italia por Bona?
Admitamos la hipótesis de una guerra con la Inglaterra , la España sería en tal caso aliada de Francia ó su
enemiga, en cualquiera de ellos dueña asi de toda
esta porción de mar que baña las costas de África y
de España, tendría á raya las fuerzas inglesas. Añadamos ademas que el abandono de Argel, suponiendo
que debilitase directamente á la Francia, aumentaría
la fuerza de sus rivales.
No existe nación ni pueblo en Argelia; diez razas
diferentes se distribuyen su vasto territorio, en donde
ninguna domina: el África , por otra parte, tal como
nos lo enseña la historia, ha estado siempre sometida
á \ü dominación de los estrangeros ; cartagineses, romanos, vándalos, griegos, árabes y turcos la han poseído alternativamente. Abandonada por los franceses,
las débiles fuerzas del sultán serán insuficientes para
conservarla; vendrá por tanto á servir de presa á algún nuevo Barbaroja que restablecerá la piratería, o
lo que es mas.probable aun, caerá en poder de los ingleses.
Argel parece que ha sido otorgado por la Iroví
dencia para indemnizar de todas sus pérdidas y para
hacer recobrar á los franceses el rango que habían
perdido: solo Argel puede ponerlos en posición de luchar con la Inglaterra, su irreconciliable enemiga, que
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