Científicos e investigadores, al servicio del bien

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Científicos e investigadores, al servicio del bien integral de la persona humana - 04-03-2015
por Ventanas - entreParéntesis - http://entreparentesis.org
Científicos e investigadores, al servicio del bien integral de la
persona humana
por Ventanas - 04-03-2015
http://entreparentesis.org/que-cientificos-e-investigadores-se-pongan-al-servicio-del-bien-integral-de-lapersona-humana/
POR LEANDRO SEQUEIROS, S.J. Doctor en Ciencias Geológicas
¿Qué es lo que aquí ponemos en nuestro corazón como oración? ¿Qué es la investigación científica?
¿Quiénes se dedican a esta actividad? ¿Quiénes se benefician y quiénes salen perjudicados? ¿Qué
importancia tiene esto? Habrá que hacer un poco de historia para situar en su dimensión esta intención
del Apostolado de la Oración.
Lo primero que hay que considerar es que la identidad de los países llamados de Occidente se apoya en la
filosofía griega. La identidad de Oriente va por otros caminos diferentes. Pero, en nuestro caso, hemos de
tener muy en cuenta que en las orillas del mar Mediterráneo hace dos mil quinientos años se fue gestando
una concepción de la vida y del mundo muy particular y que es la que nos ha marcado a todos nosotros.
Los filósofos griegos fundamentaban la felicidad humana en el recto uso de la razón: tenían la convicción
de que el ser humano es curioso por naturaleza y que la combinación entre la observación de la naturaleza
y la racionalidad propia del ser humano permitiría a los individuos y a los pueblos ser dueños de su propia
vida y vivir en armonía entre ellos y la realidad natural. El conocimiento racional, la reflexión que
llamaron filosófica es lo que hacía a los humanos sabios y por tanto, dominadores de sus pasiones.
Aunque en la antigua Grecia hubo muchas tendencias en la búsqueda de la sabiduría, las líneas de fondo
eran coincidentes: el conocer el mundo que nos rodea conduce a dominar la naturaleza, que parecía
ser enemiga de los humanos. Y para dominar la naturaleza hay que intentar conocer cómo funciona.
Una de las conclusiones de la reflexión de los filósofos griegos es que el ser humano tiene unas
capacidades que le permiten reconocer una regularidad en los procesos naturales. Y si hay regularidad,
esto quiere decir que hay más orden que caos. Y que por tanto, en la naturaleza hay unas leyes de
funcionamiento y el conocimiento de estas leyes permitirían al ser humano dominar para su provecho el
aparente caos del mundo. Precisamente la palabras “cosmos” tal utilizada por los griegos significa
“orden”.
El intento filosófico de conocer el orden del mundo pasó a las culturas mediterráneas. El cristianismo, en
su reflexión en la época medieval, vio en ese “orden” la mano de Dios, creador y providente que pone
toda la naturaleza al servicio de los humanos. Y siguiendo el texto bíblico, los cristianos medievales
consideraron que el conocimiento, la sabiduría, la reflexión, no están reñidas con Dios sino que sirven
para su mayor gloria.
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Isaac Newton, clérigo anglicano
El mundo renacentista insistió aún más en estas ideas. El ser humano está en el centro de la creación y
con su trabajo, sus avances en el conocimiento y la aplicación de este a la vida va dando más gloria a
Dios. Pero pronto aparecen los problemas. Por una parte, el conocimiento y los nuevos avances son
utilizados pronto para provecho propio y para dominar y explotar unas personas a otras. El filósofo
Francis Bacon defendía que el conocimiento -lo que empieza a llamarse ciencia- debía usarse para la
mejora de la condición humana. Pero no le hicieron mucho caso.
Surgen así los avances en técnicas militares que usan los conocimientos humanos en beneficio de unos
cuantos. Y por otra parte, a partir del siglo XVII, aparecen filósofos que creen y defienden que la
aceptación de los nuevos conocimientos es incompatible con la creencia en Dios. El conflicto entre la fe y
la razón, entre las religiones y el progreso, entre Dios y lo que empieza a llamarse “ciencia” divide y
enfrenta a grupos de humanos. La apropiación por parte de unos cuantos de los saberes, otorga poder y
dinero. El conocimiento humano se convierte en instrumento de dominación.
El siglo XVIII, época de la razón ilustrada, se caracterizó por los enfrentamientos que se irán haciendo
más fuertes en los siglos XIX y XX. Hubo quienes dieron la voz de alerta sobre el mal uso de los
“inventos” de los llamados entonces hombres de ciencia o científicos. El conocimiento podía ser una
herramienta que podía ser mal utilizado. La ciencia no se ponía siempre al servicio del bien común sino al
servicio de determinadas minorías que se lucraban con ello. Surgen así grupos de hombres (y pocas
mujeres) que unen sus esfuerzos en una tarea común de búsqueda de nuevos conocimientos sobre el
universo, la naturaleza, la condición humana. Así nació una nueva tarea humana: la investigación
científica, entendida como el conocimiento racional y experimental sobre cómo funciona el mundo.
Y surgen los científicos como nueva figura relevante que puede ayudar a dominar el mundo.
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por Ventanas - entreParéntesis - http://entreparentesis.org
A finales del siglo XX
aparece un nuevo núcleo del saber al que se denomina bioética: este saber intentaba formular unas
normas para el buen uso del conocimiento, la ciencia y la técnica. ¿Cómo regular las relaciones de los
seres humanos y la naturaleza? ¿Qué le está permitido hacer al buscador de nuevos conocimientos, al
investigador? La investigación, la búsqueda de los mecanismos que rigen los procesos naturales y
sociales se convierte en una de las fuerzas de nuestra sociedad. Hoy la investigación, lo que se llama
I+D+i (Investigación + desarrollo + innovación) es una gran máquina que mueve miles de millones de
euros. El conocimiento de la realidad produce desarrollo de la sociedad y estos unidos, un cambio social,
aparición de nuevas formas de vida. Pero, desgraciadamente, no toda investigación conduce al
desarrollo de todos, y tampoco al desarrollo humano de toda la sociedad. Y consiguientemente, la
innovación, la nueva sociedad emergente no es la sociedad igualitaria, justa, armónica y reconciliada con
la naturaleza que todos querríamos.
Por eso los cristianos estamos muy preocupados por el rumbo que en nuestro mundo toman las ciencias
naturales y sociales, las tecnologías, el desarrollo de la sociedad, la investigación científica. Todos estos
aparentes “avances” no se utilizan con frecuencia para producir humanización, paz y justicia, sino
inhumanidades, violencia y dominación.
Por ello, la intención de este mes es: "Para que quienes se dedican a la investigación científica se
pongan al servicio del bien integral de la persona humana"
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