CUENTO DE CAPERUCITA ROJA: LA VERSIÓN DEL LOBO

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CUENTO DE CAPERUCITA ROJA: LA VERSIÓN DEL LOBO
Un día estaba yo recogiendo la basura que los turistas habían dejado tirada en el suelo cuando, de repente, vi a una niña cantando y dando saltos. Me parecía muy simpática, hasta que la vi arrancando unas flores ¿A caso creía que esas flores eran suyas? Pues no, de eso nada, eran mías, y a mi no me gustaba que arrancaran mis flores, esta niña se merecía una lección, así que decidí acercarme a ella y hacerle unas preguntas.
Ella me respondió a todas confiadamente. Supe que iba a casa de su abuela, así que cogí un atajo y llegué antes que ella. Toqué a la puerta y cuando me abrió le conté lo que su nieta había hecho con mis flores, y que quería hacerle aprender la lección, ella acepto. Se metió en el armario y yo me puse su ropa y me acosté en la cama.
Cuando llegó la niña de la caperuza roja empezó a hacerme preguntas. Primero se metió con mis orejas, diciendo que por qué eran tan grandes, pero yo mantuve la calma y le conteste diciendo que eran para oírle mejor. Después se metió con mis ojos preguntando que por qué eran tan, saltones a lo que le contesté diciendo que eran para verle mejor pero, cuando dijo que mis dientes eran muy grandes, no pude seguir ocultando mi furia; me levanté de la cama de un salto y gruñí enseñando toda mi dentadura, y le dije que eran para comerle mejor. La niña se asustó y salió corriendo y gritando por toda la casa mientras yo le perseguía. De repente se abrió la puerta y apareció un leñador con una enorme hacha. Conseguí escapar por la ventana y el leñador no me hizo nada.
Desde ese día no volví a ver a la niña de la caperuza roja ni a su abuela. Solo se que que la abuela contó una versión diferente en la que decía que yo me la comía y que el leñador la salvaba. Ahora la gente me tiene miedo.
Espero que me creáis y que difundáis lo que os acabo de contar, así la gente dejará de tenerme miedo.
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