La Herencia de la Ley Suprema de la Vida y la Muerte

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APRENDAMOS DE LOS ESCRITOS DE NICHIREN DAISHONIN:
LAS ENSEÑANZAS PARA LOGRAR LA VICTORIA
La Herencia de la Ley Suprema de la Vida y la Muerte
DISERTACIÓN ESPECIAL ALUSIVA AL 3 DE MAYO, DÍA DE LA SOKA GAKKAI
EL
PASAJE DE ESTUDIO
Todos los discípulos y seguidores laicos de Nichiren deben entonar
Nam-myoho-renge-kyo con la actitud de ser distintas personas pero
centradas en un mismo propósito, trascendiendo todas las diferencias
que pueda haber entre ellas1 hasta volverse inseparables como los peces
y el agua en que nadan. Este lazo espiritual es la base para la
transmisión universal de la Ley suprema de la vida y la muerte [Nammyoho-renge-kyo]. Aquí yace el verdadero objetivo de la propagación
de Nichiren. Cuando estén unidos así, hasta el gran deseo de la
propagación universal [o kosen-rufu] podrá concretarse. Pero si alguno
de los discípulos de Nichiren rompe la unión de distintas personas con
un mismo propósito, será como un guerrero que destruye su propio
castillo desde adentro.2
Escribir una heroica saga que narre las brillantes victorias del pueblo
Muchas veces hemos estudiado este pasaje de los escritos del Daishonin. Contiene
una enseñanza crucial, cuya médula los maestros y discípulos de la Soka han
comprendido y puesto en práctica correctamente. Prueba contundente de este hecho
es que la SGI haya podido propagar la Ley Mística a 192 países y territorios del
mundo, haciendo de ese modo realidad el gran juramento del kosen-rufu.
1
La frase «trascender todas las diferencias que pueda haber entre ellos» podría traducirse, literalmente, como
«sin pensar en el yo y en los otros, en esto y en aquello». Esto no debe verse como una negación de la
individualidad, sino como una exhortación a superar las brechas que dividen a las personas, originadas en el
egocentrismo.
2
Los escritos de Nichiren Daishonin (END), Tokio: Soka Gakkai, 2008, pág. 227.
En este pasaje, encontramos la frase “Todos los discípulos y seguidores laicos
de Nichiren”.3 El camino de maestro y discípulo en relación directa con Nichiren
Daishonin es el eje de nuestra práctica budista y, en tal sentido, el cimiento de todo.
La “herencia de la Ley suprema de la vida y la muerte” es el legado que se
transmite a todos los seres, con el propósito de permitirles lograr la iluminación.
Nichiren Daishonin puso a disposición de todo el pueblo la herencia de la Ley
Mística que Shakyamuni confió al bodhisattva Prácticas Superiores [adalid de los
Bodhisattvas de la Tierra]. Nuestra práctica budista dedicada al logro del kosen-rufu
y basada en la inseparabilidad de maestro y discípulo es la clave que nos permite
recibir la “herencia para el logro de la Budeidad”.4 Esta herencia se transmite solo a
través de los actos del maestro y el discípulo; no hay ninguna otra transmisión
esotérica de Ley ni otra forma distinta de transferirla.
Al mismo tiempo, para que cada persona establezca una firme práctica
budista y para permitir a incontables generaciones del mundo transformar su karma
y llevar a cabo su revolución humana, es absolutamente necesaria una organización
cuya unión se base en la fe y en el paradigma de “distintas personas con un mismo
propósito”. Cuando nos unimos con el mismo ideal que nuestro mentor —como
discípulos que compartimos el corazón de nuestro maestro—, y trabajamos con
nuestros compañeros en unión de propósito, la herencia de la Ley de la vida y la
muerte puede transmitirse a todas las personas. Por eso, el gran juramento del kosenrufu solo puede lograrse combinando acciones basadas en la inseparabilidad entre
maestro y discípulo, y una organización cuyos miembros avancen juntos con la
unión de distintas personas con un mismo objetivo.
Con este pilar inamovible e indestructible como eje, la hermosa unión entre
camaradas de fe crece y se expande en círculos concéntricos. De hecho, en la SGI
estamos escribiendo una épica sobre la gran victoria del pueblo, tomando como
trama la inseparabilidad entre maestro y discípulo y, como urdimbre, la unión de
distintas personas con un mismo propósito.
Una agrupación de buenos amigos que practican juntos el budismo
El señor Toda declaró que, para él, la Soka Gakkai era más importante que su
propia vida. Desde el punto de vista del budismo, nuestra organización representa el
3
4
Ib.
El Daishonin escribe: “Nichiren ha estado tratando de hacer que todo el pueblo del Japón despierte a la fe en
el Sutra del loto, para que ellos también puedan compartir la herencia y manifestar la Budeidad”. END, pág.
227.
samgha5 de la época actual, la armoniosa comunidad de creyentes que practican la
enseñanza correcta del Buda.
Para preservar y transmitir al futuro la enseñanza budista correcta, tiene que
haber personas que lo practiquen y difundan a otros. En otras palabras, hace falta
una agrupación de personas encaminadas hacia este fin.
Durante la existencia de Shakyamuni, en torno a su figura se creó una activa
comunidad de creyentes.
Ananda, conocido como el oyente más destacado de las enseñanzas del Buda,
una vez le preguntó a su maestro:
—Siento que si uno se rodea de buenos amigos y avanza junto a ellos, ya ha
alcanzado la mitad del Camino del Buda. ¿Es correcta esta forma de pensar?
—Ananda —respondió Shakyamuni—, no es correcto lo que planteas. Tener
buenos amigos y avanzar junto a ellos no es la mitad del Camino del Buda, sino el
Camino del Buda en su totalidad.
»Considera lo siguiente, Ananda —prosiguió—. ¿No dirías que la gente
puede liberarse de las aflicciones del nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte
por el hecho de haberme adoptado como buen amigo? Como esto permite concluir,
tener buenos amigos y avanzar junto a ellos constituye no la mitad del Camino
budista, sino el Camino entero.6
Esto nos enseña que adoptar el camino de maestro y discípulo como cimiento
y compartir la existencia con buenos amigos —nuestros compañeros de fe— es la
forma de superar los sufrimientos inherentes a la condición humana. En la SGI, nos
referimos a esto como la inseparabilidad de maestro y discípulo, y la unión de
“distintas personas con un mismo propósito”, dos clases de vínculo que comparten
los camaradas de fe.
La misma escritura budista cuenta que Shariputra —otro discípulo de
Shakyamuni destacado por su sabiduría— dijo en otra oportunidad con profundo
sentimiento y como reafirmando la conclusión de Shakyamuni y de Ananda:
“Maestro mío, estar junto a buenos amigos, a buenos camaradas, es todo el Camino
del Buda”.7 Shakyamuni celebró las palabras de Shariputra y volvió a recalcar que
avanzar junto a buenos amigos era la totalidad del Camino budista.
Shakyamuni daba supremo valor a los vínculos entre los practicantes. La
colectividad que forman el maestro y los discípulos, y los buenos amigos en la fe, es
5
Samgha (sánsc.): También, sangha. Orden budista o comunidad de practicantes del budismo. El término
sánscrito budista originariamente se refería a una asamblea o colectividad, y luego pasó a aplicarse a los
creyentes budistas.
6
El episodio se ha recreado literariamente, sin modificar su contenido esencial. BHIKKHU BODHI: The
Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the Samyutta Nikaya (Discursos relacionados del
Buda: Traducción del Samyutta), Boston: Wisdom Publishing, 2000, “Maggasamyutta” [2 (2) La mitad de la
vida sagrada], pág. 1524.
7
Véase op. cit., “Maggasamyutta” [3 (3) Sariputta], pág. 1525.
la armoniosa comunidad de creyentes, también conocida como el “samgha
invencible”.8
La comunidad de creyentes de Shakyamuni estaba abierta a todas las
personas y al mundo entero. Daba a todos la bienvenida y aceptaba que se sumaran a
su asamblea; mostraba supremo respeto a cada persona y nunca discriminaba a nadie
por su clase o posición social.
El mundo que propone el budismo se basa en el respeto y el aliento de unos a
otros, inspirado en cálidos lazos humanos de cuidado mutuo y de comprensión.
Romper la armonía en la comunidad de creyentes no es otra cosa que
bloquear y destruir el propio camino hacia la Budeidad; este proceder es propio de
los “gusanos que se crían en las entrañas del león” para “alimentarse de su carne”9 o
de “un guerrero que destruye su propio castillo desde adentro”.10
La unión es la fuerza que hace posible la victoria
El fundamento del “samgha invencible” está en la unión de distintas personas
con mismo propósito. Esta unión es la fuerza motriz de la victoria. No hace falta
decir que esto es cierto en muchos campos de actividad.
Thomas Paine (1737-1809), autor de alegatos que influyeron decisivamente
en la revolución norteamericana, escribió: “Nuestra fuerza no yace en el número,
sino en la unión”.11
La unión de “distintas personas con un mismo propósito”, basada en la fe
cuyo propósito es el logro del kosen-rufu, es la estrategia que asegura la victoria
absoluta. Protejamos minuciosamente a la SGI, nuestro bastión invencible del
pueblo, y sigamos conquistando eternamente victorias tras victorias.
Para decirlo con las palabras indelebles de Nichiren Daishonin:
Cuando en el pueblo predomina la unión de distintas personas con un
mismo propósito, estas podrán lograr todas sus metas; en cambio, cuando
son iguales en apariencia pero albergan distintos pensamientos, no serán
capaces de obtener nada digno. [...]
[A]unque Nichiren y sus seguidores sean pocos, como son individuos
distintos pero unidos por un mismo pensamiento, sin falta cumplirán su
8
Véase op. cit., “Devatasamyutta” [37 (7) Coincidencia <55>], pág. 115.
END, pág. 605.
10
Ib., pág. 227.
11
PAINE, Thomas: “Common Sense” (El sentido común), en Thomas Paine: Collected Writings (Escritos
compilados de Thomas Paine), Nueva York: The Library of America, 1995, pág. 36.
9
gran misión de propagar ampliamente el Sutra del loto [Nam-myoho-rengekyo].12
La fórmula para triunfar sigue siendo hoy la misma que entonces.
12
END, pág. 648.
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