El abandono en Jesús, Dios le hizo pecado por nosotros

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El abandono en Jesús, Dios le hizo pecado por nosotros - FIAT - Mater Unitatis
Escrito por Card. Fco. X. Nguyen Van Thuan
Viernes 01 de Abril de 2011 10:58 - Ultima actualización Viernes 01 de Abril de 2011 11:31
“Dios le hizo pecado por nosotros”, leemos en la Segunda Carta a los Corintios (cfr. 2 Co 5,
21). Y es allí, en la Cruz, donde Jesús, poco antes de morir, se dirige al Padre gritando: “Dios
mío, Dios mío, ¡por qué me has abandonado?” (Mc 15, 34; Mt 27, 46).
Grito misterioso de un Dios que se siente abandonado por Dios. En el momento culminante de
su vida, Jesús había sido traicionado por los hombres, los suyos ya no estaban con Él, y ahora
Dios, ese Dios al que llamaba Padre, Abbá, al parecer calla. El Hijo siente el vacío de su
ausencia, pierde la sensación de su presencia. La certeza inquebrantable de que no estaba
solo (cfr. Jn 16. 32), de que el Padre siempre lo escuchaba (cfr. Jn 11, 42), de que era
instrumento de su voluntad, deja paso a la súplica llena de angustia.
Entonces parece que se oscurece lo que era más suyo: su íntma unión con el Padre, hasta el
punto de no sentirse hijo: “Dios mío, Dios mío”, grita, y no “Padre”.
Así penetra Juan Pablo II con una profundidad impresionante con éste misterio:
“Se puede decir que éstas palabras sobre el abandono nacen en el terreno de la inseparable
unión de Hijo con el Padre, y nacen porque el Padre “cargó sobre Él la iniquidad de todos
nosotros” (2 Co 5, 21). Junto con éste horrible peso, midiendo todo el mal de volver la espalda
a Dios contenido en el pecado, Cristo, mediante la divina profundidad de la unión filial con el
Padre, percibe de modo humanamente inexplicable este sufrimiento que es la separación, el
rechazo del Padre, la ruptura con Dios”1.
Lo cual -afirma san Juan de la Cruz-, fue el mayor desamparo sensitivamente que había tenido
en su vida, […] quedando así aniquilado y resuelto así como en nada”.
Y sin embargo –prosigue san Juan de la Cruz- , “en Él hizo la mayor obra que en [toda] su vida
con milagros y obras había hecho ni en la tierra ni en el cielo, que fue reconciliar y unir al
género humano por gracia con Dios”2.
Aquél vértice de dolor que alcanza el Hijo de Dios se abre de par en par ante nuestros ojos
como el ápice de amor por nosotros.
En una intensa oración Chiara Lubich dice:
“Para que tuviéramos luz, te hiciste ciego. Para que tuviéramos la unión, experimentaste la
separación del Padre. Para que poseyéramos la sabiduría, te hiciste ignorancia. Para que nos
revistiéramos de inocencia, te hiciste pecado. Para que esperáramos, casi te desesperas. Para
que Dios estuviera con nosotros, lo sentiste lejos de ti. Para que fuera nuestro cielo, sentiste el
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El abandono en Jesús, Dios le hizo pecado por nosotros - FIAT - Mater Unitatis
Escrito por Card. Fco. X. Nguyen Van Thuan
Viernes 01 de Abril de 2011 10:58 - Ultima actualización Viernes 01 de Abril de 2011 11:31
infierno. Para darnos una estancia gozosa en la Tierra entre cien hermanos y más, fuiste
excluido del cielo y de la Tierra, de los hombres y de la naturaleza. Eres Dios, eres mi Dios,
nuestro Dios de amor infinito”.
Fuente:
SIERVO DE DIOS CARD. FCO. X. NGUYEN VAN THUAN, Testigos de
Esperanza, pag 105 y 106, IMDOSOC, México DF, 2001.
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