el corto camino de la infancia, el largo camino del reconocimiento

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PARTICIPACIÓN DE LA SEÑORA MINISTRA OLGA SÁNCHEZ
CORDERO DE GARCÍA VILLEGAS, EN LA SEMANA DE LA
INFANCIA. ORGANIZADA POR LA SUPREMA CORTE DE
JUSTICIA DE LA NACIÓN EN EL AUDITORIO JOSÉ MARÍA
IGLESIAS DEL EDIFICIO SEDE DE LA MISMA EN LA CIUDAD
DE MÉXICO, EL 22 DE OCTUBRE DE 2012.
EL CORTO CAMINO DE LA INFANCIA, EL
LARGO CAMINO DEL RECONOCIMIENTO
DE SUS DERECHOS.

“Todo cambia nada es.”
Heráclito de Efeso (540 AC470 AC) Filósofo griego.
La infancia dura poco, muy poco. Pero el
camino de los derechos de la infancia en
México, es un tema a la vez antiguo y
novedoso, una
tarea por muchos
años
pendiente, una deuda social con un sector
de nuestro México que muy pronto se vuelve
futuro. Por muchos años (recuerdo que, al
menos, el tema lo he venido tratando desde
los inicios de la primera década de este
siglo), se discutieron en nuestro país los
elementos técnicos y jurídicos para lograr la
implementación de estos derechos.
Por muchos años, las voces que se
alzaban
para
impulsar
los
cambios
requeridos para ello fueron muchas; pero la
evolución,
viéndolo
en
perspectiva,
fue
verdaderamente lenta. Por muchos años, se
discutió, inicialmente, la conveniencia de
incorporarlos a nuestra Carta Magna el tema
comenzó a tomar cierta fuerza.
Después, la discusión acerca de si los
tratados internacionales podían ser usados
como parámetro de tutela de esos derechos.
2
Esta discusión, hoy todavía, por desgracia,
no ha quedado del todo resuelta. Aún con
las reformas constitucionales de junio del
año pasado, hay quienes consideran que la
protección que brinda nuestra Constitución
a partir de la descripción de los derechos de
la infancia como están en el texto de la
Constitución es suficiente y que los tratados
no deben ser usados ante esa suficiencia.
Muchas voces se siguen alzando respecto
a
la
eficacia
internacionales
real
y
de
los
tratados
muchas
siguen
denostando su aplicación directa en materia
de tutela de derechos. Pero muchas otras
como las de quienes me acompañan esta
tarde, y la de muchas otras personas que
han venido acompañando estos criterios de
3
apertura, fueron allanando el camino para
que esto sucediera.
El tema del que se discutirá durante esta
semana en esta Suprema Corte y en las
Casas
de
la
Cultura
Jurídica
que
se
encuentran a lo largo del territorio nacional
y que constituyen excelentes canales de
difusión
del
quehacer
jurisdiccional
cotidiano, es también novedoso. Y lo es
porque el tema del respeto a las minorías
(étnicas,
religiosas,
culturales,
etc.)
es
también una tarea pendiente de nuestro
constitucionalismo.
Los migrantes, las diferencias étnicas y
religiosas en distintos lugares del mundo, la
discriminación racial, que aún no ha dejado
4
de ser tema de discusión y la discriminación
por causa de género, siguen siendo hoy de
una actualidad que abruma.
La forma, decía, en la que los derechos
de los niños, niñas y adolescentes se han
venido construyendo y mejorando, tiene que
ver, es cierto, con muchos actos de los
demás poderes de la Unión, que se han
preocupado por difundir, estudiar y mejorar
las condiciones en que los niños y niñas de
México ven protegidos sus derechos.
Ejemplo de lo señalado, pudiera ser que,
tras casi diez años de haber firmado la
Convención Sobre los Derechos de la Niñez,
tuvo
lugar una
constitucional,
reforma
por
la
al artículo 4º
que,
de
alguna
manera, se elevó al texto de la Carta Magna
5
el concepto del interés superior de la
infancia, al reconocer a niñas y niños como
sujetos de derecho y no como objetos de
protección, cuando se estableció en dicho
artículo, entre otras cosas, que los niños y
las niñas tienen derecho a la satisfacción de
sus necesidades de alimentación, salud,
educación y sano esparcimiento para su
desarrollo integral.
Otro ejemplo que cabría citar es la
vinculación que, desde algunas perspectivas
teóricas, se trató de dar a la Ley Federal
para la Protección de los Derechos de los
Niños, Niñas y Adolescentes, como vínculo
jurídico entre los sistemas normativos de las
entidades federativas del país y la CDN1.
1
Salinas Beristain, Laura. “La Ley para la Protección de los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes,
como vínculo jurídico entre los sistemas normativos de las entidades federativas del país y la Convención
sobre los Derechos del Niño.”
6
Sin embargo, si bien este reconocimiento
a nivel constitucional y legal fue un paso
importante en la lucha para proteger y
defender los derechos de nuestros niños y
niñas, me parece que no fue sino hasta que
la Corte comenzó a reconocer a los tratados
internacionales
como
categorías
del
ordenamiento mexicano y a utilizar como
parámetros interpretativos sus conceptos y
disposiciones en la vía pretoriana (en la
jurisprudencia)
que
se
fueron
forjando
nuevas formas de ver a los derechos de las
niñas,
niños
y
adolescentes.
Particularmente, partiendo de la base de
considerarlos como un sector muy peculiar
en el enorme mosaico de minorías que
existen en nuestro país, pero que resalta por
7
su
significación
demográfica
y
por
su
importancia social.
Con ello, la Corte detonó un proceso al
que,
por
muchos
“refundación
del
perspectiva
de
constitucional”,
en
años,
denominé
derecho,
la
el
desde
de
la
interpretación
que
básicamente
destacaba que la forma de interpretar la
Constitución
había
sido
transformada
drásticamente y que la legalidad no era ya lo
más importante en la labor del intérprete
privilegiado de la Constitución que es la
Corte; sino que había que sostener una
visión más normativa de la Constitución.
Esa visión, haría, así lo dije en repetidas
ocasiones, que la protección de los derechos,
en particular los de la infancia, fueran
tutelados de manera más eficaz a través de
8
la
incorporación
mexicano
de
al
sistema
criterios
jurídico
interpretativos
contenidos en los tratados internacionales,
como el contenido en la Convención sobre
los derechos del niño, que se conoce como
Interés Superior de la Infancia.
Por muchos años dejamos de considerar
en el sistema jurídico mexicano a las niñas y
niños como personas y, más aun, como
sujetos de derecho a cabalidad, como lo
establecen distintos tratados internacionales
como la Convención sobre los derechos del
niño
(CDN)
eliminación
y
de
discriminación,
la
Convención
todas
las
(CEDAW),
para
la
formas
de
que
los
consideran como objeto de protección.
9
Porque no hay que perder de vista que el
sistema de protección de los derechos de los
niños es un sistema integral2 y, en ese
sentido, comprende normas de todo tipo,
desde las normas constitucionales y legales
hasta
las
normas
de
aplicación
internacional. Como son, por ejemplo, los
protocolos
facultativos
participación
de
en
niños
materia
en
de
conflictos
armados; sobre la venta de niños; respecto a
la edad mínima en materia laboral; sobre la
prohibición de la pornografía infantil; y los
Convenios
internacionales
de
tráfico
de
menores; contra la esclavitud; de la Haya
sobre
adopciones
internacionales;
sobre
conflictos de leyes en materia de adopción
internacional y de obligaciones alimentarias.
2
Vid. Beloff, Mary. “Modelo de la protección integral de los derechos del niño y de la situación irregular: un
modelo para armar y otro para desarmar.” Ponencia presentada en el primer curso de especialización sobre
derechos de la niñez, celebrado en la ciudad de México, el 11 de abril de 2002.
10
Este modelo integral de protección a la
infancia, es inclusivo de todas las normas
que componen el ordenamiento jurídico de
algún país, y por muchos años estuvo en
contradicción
con
otro
que
algunas
tratadistas han llamado modelo “tutelar” o
“de situación irregular”, que estuvo por
muchos años establecido en la legislación de
varios países, entre ellos el nuestro.
Pero esta visión, que por muchos años
no
fue
la
mayoritaria
en
la
doctrina,
comenzó a revertirse a partir de dos mil
cinco, con la incorporación del régimen de
justicia
penal
para
adolescentes
en
la
Constitución; y tomó forma directa, dos años
después, en el fallo que pronunció el Pleno
de la Suprema Corte de Justicia de la Nación
11
en
la
Acción
de
Inconstitucionalidad
37/2006, promovida por la Comisión Estatal
de Derechos Humanos de San Luis Potosí,
en la que se interpretaron los párrafos
quinto y sexto del artículo 18 constitucional.
Reforma que, sin duda, está entre las
modificaciones
legales
de
mayor
trascendencia, pues a fin de cumplir con los
compromisos derivados de la Convención
sobre los Derechos del Niño (CDN) que datan
de mil novecientos noventa, y garantizar su
efectiva aplicación, sentó las bases para la
creación de un nuevo sistema integral de
justicia para adolescentes acusados de la
comisión de una conducta tipificada como
delito por las leyes penales, caracterizado
por su concordancia con los principios y el
12
respeto a los derechos fundamentales de los
adolescentes en la situación mencionada.
Desde entonces comenzó también un
proceso de especialización de la judicatura y
la formación de nuevos criterios que han
devenido, incluso, contradictorios.3 De tal
suerte
que,
a
partir
del
cambio
constitucional y la sentencia de la Suprema
Corte en el tema, las legislaciones de nuestro
país han desarrollado su normatividad bajo
los principios que conforman este sistema
como son:
El respeto a los derechos del adolescente.
El interés superior del adolescente.
La protección integral del adolescente, y.
3
Contradicción de Tesis 126/2012, resuelta por la Primera Sala el pasado miércoles, de rubro LEY QUE
ESTABLECE EL SISTEMA INTEGRAL DE JUSTICIA PARA ADOLESCENTES EN EL ESTADO DE
CHIAPAS. CONTROL CONSTITUCIONAL DE SU PROCEDIMIENTO (REGIMEN TRANSITORIO DE
LA REFORMA CONSTITUCIONAL EN MATERI DE JUSTICIA PENAL, PUBLICADA EN EL DOF, EL
18 DE JUNIO DE 2008.
13
La reinserción del adolescente a su
familia y comunidad.
En esa tesitura, también destaca, por la
importancia
referentes
que
no
tiene,
solo
el
a
tomar
los
como
tratados
internacionales, sino a las interpretaciones
hechas a estos, como es, por citar un
ejemplo, la de la Corte Interamericana de
Derechos Humanos en la opinión consultiva
OC 12/2002. Conforme a la cual se explica
por
qué
el
sistema
de
justicia
para
adolescentes exige un conjunto de órganos
operados por personas que conozcan y
comprendan el proceso de desarrollo de los
niños, los problemas que padecen y los
riesgos que enfrentan y tengan conocimiento
del sistema penal de adolescentes. Los
14
cuales
deben
observar
el
principio
de
especialidad, el que no sólo se cumple con la
creación de órganos diferentes de aquellos
que conocen de casos de adultos; sino
mediante la realización de las funciones de
forma acorde con las peculiaridades de los
sujetos involucrados.
Pero el largo camino del reconocimiento
de los derechos de la infancia comprende
otro tema que puede también ilustrar esta
transformación de la que hablo, es la
interpretación que se ha hecho alrededor del
concepto interés superior del menor y sus
implicaciones al interior del sistema jurídico
nacional.
15
Este tema ha ido evolucionando en la
jurisprudencia paulatinamente, por lo que
he agrupado estos cambios en algunos
grupos. Quisiera aclarar que, como toda
selección, resulta arbitraria en el entendido
de que quien la hace elige para los efectos
que pretende la jurisprudencia que ilustra lo
que dirá. La que he llevado a cabo para esta
ocasión deja fuera muchas jurisprudencias
sobre el tema, que pueden ser consultadas
en nuestra página Web.
El primer grupo de asuntos, en la
manera que los he agrupado, es el relativo a
PATRIA POTESTAD. Al resolver algunos
asuntos la Corte ha señalado cuestiones
muy interesantes como las siguientes:
16
Que la madre tiene a su favor la
presunción de ser la más apta para cuidar
a los hijos procreados –menores de siete
años–, a menos que el padre demuestre
que la conducta de aquélla puede ser
dañina a la salud e integridad de los hijos.
Que si bien el artículo 4° constitucional
estatuye que el hombre y la mujer son
iguales ante la ley, lo cierto es que la norma
constitucional reconoce un régimen propio
en lo
que
se
refiere
a
las
cuestiones
familiares, dado que señala que la ley
ordinaria "... protegerá la organización y el
desarrollo de la familia...".
17
Lo anterior se sustentó en lo previsto por
la Convención sobre los Derechos del Niño4,
así como en lo dispuesto por la Convención
Americana
sobre
Derechos
Humanos,
también conocida como Pacto de San José5,
4
“Convención sobre los Derechos del Niño
Artículo 3.1. En todas las medidas concernientes a los niños que tomen las instituciones públicas o privadas
de bienestar social, los tribunales, las autoridades administrativas o los órganos legislativos, una
consideración primordial a que se atenderá será el interés superior del niño.
2. Los Estados Partes se comprometen a asegurar al niño la protección y el cuidado que sean necesarios para
su bienestar, teniendo en cuenta los derechos y deberes de sus padres, tutores u otras personas responsables de
él ante la ley y, con ese fin, tomarán todas las medidas legislativas y administrativas adecuadas.
3. Los Estados Partes se asegurarán de que las instituciones, servicios y establecimientos encargados del
cuidado o la protección de los niños cumplan las normas establecidas por las autoridades competentes,
especialmente en materia de seguridad, sanidad, número y competencia de su personal, así como en relación
con la existencia de una supervisión adecuada.
Artículo 9
1. Los Estados Partes velarán por que el niño no sea separado de sus padres contra la voluntad de éstos,
excepto cuando, a reserva de revisión judicial, las autoridades competentes determinen, de conformidad con
la ley y los procedimientos aplicables, que tal separación es necesaria en el interés superior del niño. Tal
determinación puede ser necesaria en casos particulares, por ejemplo, en los casos en que el niño sea objeto
de maltrato o descuido por parte de sus padres o cuando éstos viven separados y debe adoptarse una decisión
acerca del lugar de residencia del niño.
2. En cualquier procedimiento entablado de conformidad con el párrafo 1 del presente artículo, se ofrecerá a
todas las partes interesadas la oportunidad de participar en él y de dar a conocer sus opiniones.
3. Los Estados Partes respetarán el derecho del niño que esté separado de uno o de ambos padres a mantener
relaciones personales y contacto directo con ambos padres de modo regular, salvo si ello es contrario al
interés superior del niño.
4. Cuando esa separación sea resultado de una medida adoptada por un Estado Parte, como la detención, el
encarcelamiento, el exilio, la deportación o la muerte (incluido el fallecimiento debido a cualquier causa
mientras la persona esté bajo la custodia del Estado) de uno de los padres del niño, o de ambos, o del niño, el
Estado Parte proporcionará, cuando se le pida, a los padres, al niño o, si procede, a otro familiar, información
básica acerca del paradero del familiar o familiares ausentes, a no ser que ello resultase perjudicial para el
bienestar del niño. Los Estados Partes se cerciorarán, además, de que la presentación de tal petición no
entrañe por sí misma consecuencias desfavorables para la persona o personas interesadas.
5
Convención Americana sobre Derechos Humanos
Artículo 17. Protección a la Familia
1. La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y debe ser protegida por la sociedad y el
Estado.
2. Se reconoce el derecho del hombre y la mujer a contraer matrimonio y a fundar una familia si tienen la
edad y las condiciones requeridas para ello por las leyes internas, en la medida en que éstas no afecten al
principio de no discriminación establecido en esta Convención.
3. El matrimonio no puede celebrarse sin el libre y pleno consentimiento de los contrayentes.
18
de los cuales se desprende que no se priva al
padre de la posesión de los menores, pues el
juez podrá determinar en aras al interés
superior del menor que éste quede bajo la
guarda y custodia del padre.
Paradigmas como el anterior y otros
como el que enseguida expondré, han sido
desafiados y transformados por la Corte en
la interpretación constitucional y me parece
que con las nuevas herramientas derivadas
de la reforma a los artículos primero y
cuarto constitucional, quizá sufran más
transformaciones.
4. Los Estados partes deben tomar medidas apropiadas para asegurar la igualdad de derechos y la adecuada
equivalencia de responsabilidades de los cónyuges en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso
de disolución del mismo. En caso de disolución, se adoptarán disposiciones que aseguren la protección
necesaria de los hijos, sobre la base única del interés y conveniencia de ellos.
5. La ley debe reconocer iguales derechos tanto a los hijos nacidos fuera de matrimonio como a los nacidos
dentro del mismo.
Artículo 19. Derechos del Niño
Todo niño tiene derecho a las medidas de protección que su condición de menor requieren por parte de su
familia, de la sociedad y del Estado.”
19
En otro asunto, se determinó que tienen
derecho a la seguridad social los nietos de
un beneficiario por pensión de viudez y, en
otro, se determinó que no prescribía en el
término establecido en la ley (dos años) el
derecho
para
reclamar
el
pago
de
las
mensualidades por concepto de pensión por
viudez
y
orfandad.
Pero
también
otros
derechos, como el de convivencia, han sido
reformulados de manera muy importante
por la jurisprudencia.
Como el caso en el que se concluyó que
la
determinación
del
legislador
de
que
únicamente por mandato judicial podrá
limitarse,
suspenderse
o
declararse
la
pérdida de la patria potestad no implicaba
que se estuvieran limitando las facultades
20
del Estado para proteger los derechos de los
menores, pues, precisamente, lo que se
pretende con el contenido del artículo 4°
constitucional, es que se cree un sistema
integral de protección a los menores, en el
que deben participar tanto autoridades
administrativas
como
judiciales
de
manera coordinada, a fin de que, una vez
que se tome una determinación en cuanto a
la restricción del ejercicio de la patria
potestad o del derecho de convivencia, ésta
sea en pro de los intereses del menor.
En estrecha vinculación con el tema de
la
convivencia,
elemento
muy
pero
adicionado
interesante,
que
de
un
fue
el
derecho a la libertad religiosa, la Sala
resolvió un asunto en el que se impugnó que
21
no se llevara a cabo una audiencia en la que
se citara a los padres y a la menor para
dirimir un problema suscitado en cuanto a
su formación religiosa. La sala determinó
que, atendiendo al interés superior del
menor, el juez debía poseer un margen de
discrecionalidad
en
el
caso
concreto,
consultando su interés y protección, sin
que esto limite o restrinja el derecho de
los padres para guiar a sus hijos en el
ejercicio de sus prácticas religiosas, de
conformidad con el régimen de visitas y
convivencias determinados por el órgano
jurisdiccional, en tanto que los padres
tienen derecho de llevar a sus hijos a los
cultos y ceremonias propios de su religión,
para que, llegado el caso de que estos tengan
edad y capacidad suficiente, puedan elegir
22
libremente la religión que quieran o no elegir
religión alguna.
En
ese
sentido,
se
han
venido
privilegiando las interpretaciones de
los
tratados internacionales sobre infancia en
los que el Interés Superior, como criterio
interpretativo ha venido adquiriendo una
fuerza enorme.
Botón de muestra, muy importante, por
cierto, es el criterio emanado de la acción de
inconstitucionalidad 11/2005, en la que se
consideró que, en atención a las normas
constitucionales
y
a
los
instrumentos
internacionales que le dan sustento, el
principio de interés superior de la infancia
implica que las políticas, acciones y toma de
23
decisiones del Estado relacionadas con los
menores de 18 años, deben buscar el
beneficio directo del infante.
En otra sentencia, se
dijo
que
las
posiciones de acreedor y deudor alimentario
no dependen de que las relaciones familiares
respectivas deriven de documentos públicos
inscritos en el Registro Civil, pues afirmar lo
contrario implicaría admitir un esquema
asimétrico,
con
juicios
cualitativamente
distintos, en los que los concubinos se
verían obligados a seguir un proceso civil sin
medidas
cautelares.
Ello
soslayaría
la
igualdad sustantiva con que la regulación
civil trata las relaciones matrimoniales y
concubinarias y no guardaría la debida
congruencia con los imperativos de no
24
discriminación y protección a la familia
derivados
de
los
artículos
1o.
y
4o.
constitucionales.
En otro juicio, se hizo una interpretación
muy interesante respecto a la presunción de
necesidad de los alimentos.
En
esa
sentencia
se
dice
que
los
ascendientes que demandan alimentos de
sus descendientes no tienen en su favor la
presunción legal de necesitarlos, ni el juez
debe resolver esos casos haciendo uso de
una presunción general en tal sentido,
contrario a lo que ocurre con los menores de
edad. En el caso de estos últimos, la
presunción de su necesidad alimentaria
tiene sentido porque constituyen un grupo
25
altamente homogéneo cuyos miembros, en
general
y
con
independencia
de
sus
circunstancias socioeconómicas, requieren
que alguien más les proporcione los medios
necesarios para vivir y educarse.
Sin embargo, entre los ascendientes
que puedan reclamar alimentos de sus
descendientes,
esta
circunstancias
no
homogeneidad
existe,
ni
de
siquiera
cuando los primeros pueden calificarse de
“adultos mayores” bajo alguno de los
posibles
criterios
de
definición
de
esta
categoría.
De esta manera, al no existir a favor de
los ascendientes ninguna presunción a su
favor de su necesidad alimentaria, éstos
26
deben acreditar en el juicio los elementos de
su acción (el entroncamiento, su necesidad y
la posibilidad del que debe darlos), sin
perjuicio de que del material probatorio
aportado
se
presunción
pueda
humana
desprender
de
la
una
necesidad
alimentaria.
Como
verán,
hay
rompimiento
de
paradigmas muy ancestrales y en muchos
sentidos,
muy
arraigados.
Pero
estos
botones de muestra han sido con el afán de
mostrar
esta
transformación
desde
la
interpretación constitucional. Pero quisiera
tomarme los minutos que me restan para
formular algunas consideraciones
A MODO DE CONCLUSIÓN.
27
Muchos teóricos afirman que la garantía
de la Constitución no ha sido nunca la
principal
función
de
los
tribunales
constitucionales; sino que su contribución
más notable se ha producido en el plano
político y tiene que ver con su participación
en
la
consolidación
del
sistema
de
democracia constitucional, orientando la
actuación
de
ayudando
a
los
poderes
generar
públicos
usos
y
y
comportamientos democráticos (tanto en
el ejercicio del poder como en la sociedad).
Durante estos minutos, he tratado de
reflexionar con ustedes sobre la misión de la
Corte a la luz de los numerosos problemas
que
han
surgido
de
nuestra
realidad
cotidiana. De manera que ustedes puedan
28
percatarse de que es posible definir la tarea
de la Corte de un modo que haga compatible
su labor como máximo tribunal, con el
respeto debido que merece la autoridad
democrática
(la
ciudadanía
y
sus
representantes). Pues algunos críticos del
Poder Judicial –y, en particular, del control
judicial de constitucionalidad- consideran
que cualquier decisión de la Corte que limita
la validez de una ley implica, directamente,
una “ofensa” a la democracia.
Ello no es así. Vivimos en sociedades
plurales, en las que estamos divididos por
desacuerdos
cómo
pensar
profundos
y
relacionados
resolver
los
con
principales
dilemas morales a los que nos enfrentamos.
A pesar de todo lo que nos separa en materia
29
valorativa,
queremos
seguir
viviendo
en
sociedad, queremos seguir estando juntos y
no queremos que los eventuales desacuerdos
tornen imposible nuestra convivencia. Estas
son,
según
Jeremy
Waldron,
las
características principales de las sociedades
democráticas modernas: el desacuerdo y
–por él y a pesar de él- la voluntad de seguir
conviviendo juntos.
La
posibilidad,
a
través
de
la
interpretación constitucional, de ser factor
que concilie esa clase de desacuerdos, es
una
oportunidad
invaluable.
Como
invaluable es la que hoy tengo de estar ante
ustedes exponiendo estas ideas.
Los procesos de decisión que genera, en el
marco
de
sus
atribuciones
la
institución
30
encargada de impartir justicia constitucional
en
México,
van
teniendo
cada
vez
más
influencia sobre la vida de los ciudadanos.
Favoreciendo, desde mi perspectiva, la eficacia
y eficiencia de nuestros derechos, aun incluso
ante
la
inactividad
del
legislador
en
el
desarrollo de las institución de garantía de los
propios derechos.
Sólo para terminar, quisiera decirles
que, con estas interpretaciones, la Corte va
sentando no solo precedentes relacionados
con la materia, sino que va aportando
elementos útiles para la redefinición de
políticas
públicas
sobre
cuestiones
familiares y de infancia. Con ello, me parece,
va generando que algunos deberes morales
que tienen que ver con la familia se vuelvan
auténticos deberes jurídicos; y, de la misma
31
manera, se van generando condiciones que
permitan, de una vez por todas, ir ganando
muchas batallas, incluida la batalla contra
la violencia.
Ponernos
de
acuerdo
sobre
lo
que
queremos que sea nuestro ambiente familiar,
sobre cómo queremos que nuestras relaciones
familiares sean, sobre la manera en que
queremos
proteger
a
la
institución
tan
importante que es la familia, como debend ser
tratados nuestros niños y niñas, son aspectos
fundamentales
sobre
los
que
tenemos
responsabilidad los jueces, pero también los
demás
órganos
del
estado,
como
señala
nuestra Constitución.
En este proceso de cambio constitucional
pretoriano, es decir, desde la jurisprudencia, la
32
Constitución juega un papel fundamental, un
papel definitivo en el establecimiento de las
bases que protejan y tutelen la institución
familiar y los derechos de la infancia. Su
interpretación en el sentido de ampliar esa
tutela hacia el campo de los derechos humanos
contenidos en los tratados internacionales será
definitiva en el futuro para la eficacia de esos
derechos. Así lo ordena la Constitución y me
parece que, con esa reforma, la verdadera
reforma del Estado desde la perspectiva de
muchos, todos debemos tratar cotidianamente
de poner nuestro granito de arena en el
empeño de cuidar de la infancia, ese breve,
pero hermoso proceso de lo humano.
Muchas gracias.
33
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