Mi Época de Enfermera

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Mi Época de Enfermera
Hace casi diez años… el 07 de octubre de 2001 después de tanta lluvia y tantos
milímetros (unos meses antes llovieron 300 en una hora) se iba acumulando agua en
todos los campos especialmente en los bajos y formándose una gran laguna al este de
Edo: Castex, no pudiendo soportar tanto caudal cedió el terreno y estando en un bajo
mi pueblito querido; perdido al norte de La Pampa, 100 km de Santa Rosa, 45 de Gral.
Pico MONTE NIEVAS ¡¡¡se inundó!!! Ese día empezó para los habitantes, nuestra
penuria; por mandato no se de quien (el Centro Asistencial no tenía director había
pedido licencia), el chofer y yo tuvimos que trasladar una jovencita a Gral. Pico por
tener un embarazo de unos siete u ocho meses y correr el riesgo de no poder transitar
en pocas horas por la cantidad de agua que ya inundaba la ruta; al llegar casi a la
localidad nos esperaba un padre con su niño con un cuadro crítico.
Otra vez al hospital del Gral. Pico, de vuelta a la localidad, ya corría mucha
agua y muy difícil la marcha con la ambulancia; para colmo de males la cuneta,
banquina y asfalto era todo agua corriendo torrentosa, chofer que se mareaba, yo con
susto mayúsculo dándole ánimos invocando a Dios y la Virgen.
¡¡¡Qué pregunta tonta!!! ¿Qué hacen todos esos vecinos bajo la lluvia yendo
para Pico?... Ay … Rosa se autoevacuan; … no, no era para tanto. Claro yo no podía
creer como van a dejar sus cosas y marcharse; todos ellos vivían en lugares bajos y
mi casa a pesar de ser edificio antiguo está casi u metro más alto. La Ministra de
Salud quería que todos nos fuéramos ¡¡¡ no, no!!! Cómo iban a dejar a todos esos
ancianos sin un poco de atención; faltaba el médico y que faltara la enfermera ¡¡¡eso
era el colmo!!! Dije: Por favor Sra. Ministra le dice al doctor, jefe de la zona que me
mande algún tranquilizante que ya tomaban algunos pacientes, y otros para la
hipertensión ¡¡¡ja, ja, ja!!! (Cuando me acuerdo me da risa) Ah.. me mandó cinco
Valium y tres Atenolón “QUE BARBARIDAD”, sobre que estábamos aislados de
pueblos vecinos sin chance para buscar ayuda, sin vehículo para cruzar los casi ríos,
no me tenían confianza como enfermera…
Cuanto duele, uno pone toda la voluntad, todo el esfuerzo para ayudar y
socorrer a esos pocos habitantes que no podían irse o tuvieron coraje y valor para
quedarse y ayudar a los desvalidos, y ancianos (se juntaron cinco en casa de uno y el
hijo le hacia la comida y los mandados.
Ya no llovía tanto, pero había tanta agua en la calle que no se podía cruzar de
vereda a vereda…
De pronto apareció un bote (algún préstamo) la delicia de los pocos empleados
de la municipalidad, que quedaron; ellos se ofrecieron para llevarnos a ver a las
personas que se habían atrincherado en la casa de uno, entonces ya tenía mis añitos;
no me animaba a subir, un día lo hice con resquemor pero a pesar del barro y agua
me sentía más segura en tierra.
Nuestra secretaria vivía en Castex y una enfermera ellas si lo pasaron muy mal
todos los días una odisea para ir y venir, había que hacer un rodeo muy grande para
cumplir con el trabajo. Después de unos días el ejército mandó al municipio el Unimos
(un camión cubierto con lonas) fue de gran ayuda, ya no se precisaba hacer tantos km
para llegar a Castex: con él se cruzaba muy lentamente la gran laguna, que se había
formado entre Monte Nievas y Edo Castex.
A las dos semanas más o menos el jefe de zona nos mandó médico desde
Gral. Pico, iban rotando ellos tenían que vivir en el mismo Centro, por esa fecha ya
podíamos usar la ambulancia, se había escurrido algo el agua, el médico hace de
chofer, todas las mañanas visitábamos a los “pacientitos” (no estaban enfermos, sólo
eran ancianos deprimidos por las circunstancias).
Mi perrita me acompañaba a todos lados no le tenía miedo al agua, se llamaba
“Caramelo”; pobrecita en diciembre de 2010 se murió ¡¡¡Cuánto la extrañe!!! Me
inspiraba mucha ternura, pero; en esa misma inundación un cachorrito abandonado el
otro lado de la calle llorando de hambre y frío no se animaba a cruzar por el agua, me
dio pena, me puse unas botas de goma y le llevé pan con leche, cuando pudo cruzar
vino a la puerta de la panadería de echó allí y ahí lo tengo, no se fue más le pusimos
el nombre “Oso” porque es grandote, cuando vienen mis hijos y nietos él los sale a
recibir y le tiene una mano o espera una caricia.
Los médicos de turno, tenían que moverse a caballo o en sulky según su
habilidad como se ve en la foto. Había que visitar a algunos peones de campo y darle
una mano, con tanta humedad abundaban las enfermedades bronquiales. Mis
pacientes ancianos amotinaditos no se enfermó ninguno gracias a Dios. En zona
tenían una camioneta “todo terreno o 4 x 4” con ella nos visitaban.
Por estar tantas horas a disposición del Centro nunca recibí algún pago extra o
alguna guardia solamente la gratitud de los pocos habitantes, que se quedaron, me
parece que hacía el papel de samaritana (no creo mandarme la parte) pero esa
situación agota las mejores voluntades y ánimos; mis hijos querían que me fuera, dije:
No, esto no va a ser eterno. Así es, la ruta se alteó tres veces, la lagunaq llegó a tener
cinco metros de profundidad sembraron pejerrey se llegó a pescar, venían de otras
localidades ¡¡¡ Quien lo hubiera dicho en Monte Nievas pesca!!! Teníamos de todo tipo
de aves, los flamencos con su hermoso plumaje... fue pasando el tiempo... las lluvias
se fueron espaciando hasta que apareció la sequía, la laguna achicándose en estos
momentos, sino fuera por el alteó y las hermosas bayas.
Con sus ojos de gato que colocó vialidad nadie sabía donde estaba la laguna.
Volviendo a “MI ÉPOCA DE ENFERMERA” si tengo mi recompensa no se si lo
merezco, nunca pasó por mi cabeza pero, cuando se cumplieron los 100 años de
Monte Nievas mi jefe me pidió permiso para poner mi nombre al Centro, ahora se
llama... “lo digo con orgullo”
CENTRO ASISTENCIAL ROSA HEINZ DE DARATHA
MONTE NIEVAS LA PAMPA
P.D: Los habitantes de a poco volvieron a ocupar sus casas, la Municipalidad o el
Gobierno les dieron una mano arreglando los destrozos que hizo la inundación y
seguimos siendo una GRAN FAMILIA.
Rosa María Heinz
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