8. ¿Convencidos o Convertidos?

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¿Convencidos o Convertidos? Pregunta: ¿Cual es la diferencia entre estar convencido y estar convertido? I. Información: a. Primero veamos las definiciones. Convencido: 1. adj. Que está seguro de la validez de una opinión, idea o comportamiento: es un ecologista convencido. 2. Que tiene la certeza de que algo ha ocurrido como dice: estoy convencida de su inocencia. (wordreference.com) Conversión: El sustantivo "conversión" se usa una sola vez (Hch. 15:3), y es traducción del gr. epistrofe, literalmente "volverse a". La forma verbal, "convertir", aparece algunas veces en forma activa (Sal. 19:7), y otras en sentido pasivo (Sal. 51:13, heb. shuf, Mt. 13:15). El significado literal de la palabra es "darse vuelta", "girar hacia atrás", "volverse a". La conversión significa que el alma se vuelve del pecado a Dios. El apartarse del pecado es el paso del arrepentimiento, y el volverse a Dios es el acto de fe mediante el cual la salvación se hace posible (Ef. 2:8, 9). (Diccionario Bíblico Adventista) b. Ahora veamos algunas Citas Bíblicas. Salmos 19:7 (Reina-­Valera 1960) 7 La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. Salmos 51:13 (Reina-­Valera 1960) 13 Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, Y los pecadores se convertirán a ti. Ezequiel 36:26 (Reina-­Valera 1960) 26 Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Efesios 2:8-­9 (Reina-­Valera 1960) 8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe. Mateo 7:16 (Reina-­Valera 1960) 16 Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Mateo 7:21 (Reina-­Valera 1960) 21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Santiago 2:19-­24 (Reina-­Valera 1960) 19 Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan. 20 ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta? 21 ¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? 22 ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras? 23 Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios. 24 Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe. Mateo 13:3-­8 (Reina-­Valera 1960) 3 Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar. 4 Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron. 5 Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; 6 pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. 7 Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron. 8 Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno. Juan 15:8 (Reina-­Valera 1960) 8 En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos. Lucas 4:41 (Reina-­Valera 1960) 41 También salían demonios de muchos, dando voces y diciendo: Tú eres el Hijo de Dios. Pero él los reprendía y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Cristo. Lucas 9:23-­24 (Reina-­Valera 1960) 23 Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. 24 Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará. Gálatas 5:16-­24 (Reina-­Valera 1960) 16 Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. 17 Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. 18 Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. 19 Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, 20 idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, 21 envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. 22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. 24 Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. 2 Corintios 5:14-­21 (Reina-­Valera 1960) 14 Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; 15 y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. 16 De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así. 17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. 18 Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; 19 que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. 20 Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. 21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él. II. Aplicación: Las palabras convencidos y convertidos, aunque puedan parecer similares al oído, son muy distintas en sus definiciones. Convencido viene de la palabra convencer que significa: estar seguro o tener la certeza de la validez de una opinión, idea, o cosa que ocurrió. Esta persuasión siempre es intelectual y superficial y no practica. En contraste, la conversión va mas allá que una verdad intelectual, es la verdad aplicada que transforma a al individuo. Los seres humanos podemos estar convencidos de muchas cosas: de que Dios existe, de que Satanás existe, del pecado, de la salvación, de la fidelidad de la palabra de Dios, etc., pero estar convertido implica una transformación, un cambio radical en el estilo de vida, realizar acciones que antes jamás se habrían hecho. Es posible estar convencidos sin llegar a ser convertidos. La Biblia nos muestra a Agripa como un ejemplo de alguien convencido que no fue convertido: (Hechos 26: 28): “Por poco me persuades a ser cristiano”. Agripa no pudo contradecir lo que Pablo le testificó. Estaba convencido pero no se convirtió, tal vez porque su orgullo era muy grande o porque no quería dejar de llevar la vida que llevaba. Cuando solamente se está convencido no se adquiere el compromiso de mejorar y transformar lo que sea necesario cambiar en nuestra vida, ya que solamente se está conciente del bien y del mal, pero no se lucha por mejorar, ya que eso es una consecuencia de la conversión. El mismo Pablo, en cambio, es un ejemplo que podemos ver en la Biblia de alguien que fue convertido: (Hechos 9): Era perseguidor de los cristianos pero cuando Jesús le habló creyó, y se convirtió en el apóstol de los gentiles. Él tuvo un cambio total en sus creencias y estilo de vida. En el cristianismo, estar convencidos no es suficiente para decir que somos verdaderos cristianos, ya que “También los demonios creen”, (Santiago 2:19). Es relativamente fácil convencer a alguien de algo si se dan razones lógicas; pero la conversión sólo se puede lograr a través de la obra del Espíritu Santo en el corazón. Un verdadero cristiano debe permitirle al Espíritu Santo que le de un corazón nuevo, que lo convierta en una nueva criatura, para
que así él pueda reflejar los frutos del Espíritu; “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, y templanza”. (Gálatas 5:22-­‐23) Estar convertido es saber, entender con la mente pero también hacer trabajar nuestro cuerpo y tener dominio propio; avivando nuestros cinco sentidos por Dios y para Dios en una entrega total. Cristo no murió para que hombres egoístas siguieran viviendo igual que antes de conocerle, según sus deseos de la carne. Él murió por nosotros para que nosotros pudiésemos vivir para Él, “por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.” (2 Corintios 5:15) Cristo murió para ser nuestro Amo y Señor, “Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven.” (Romanos 14:19) Si no hemos sido transformados por nuestra fe, es porque no hemos colocado al Señor Jesús en el trono de nuestras vidas; seguimos siendo igual que los hombres incrédulos ante los ojos de Dios. Cuando tenemos una estrecha comunión con Dios, participamos activamente en la iglesia y nos gozamos en agradar a Dios, la conversión viene a ser una necesidad en nuestras vidas. Morir cada día al “Yo”, rindiendo nuestra voluntad a Cristo Jesús, rogando en ferviente oración que el fruto del Espíritu Santo florezca en nuestras vidas, y estudiando la palabra para santificarnos en su verdad, es la única forma de obtener la verdadera conversión. 
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