El Combate de Iquique

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Huascar3
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ENCARTE
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El Combate de Iquique
L 15 de mayo de 1879, el presidente de la
República Mariano Ignacio Prado encarga al
entonces Capitán de Navío Miguel Grau
comandar las dos divisiones navales compuestas
por los blindados Huáscar e Independencia y los
monitores Manco Cápac y Atahualpa; estos últimos
zarparon del Callao mas retornaron al comprobarse
que no estaban en condiciones de navegar en
altamar. Eran monitores fluviales.
Por esos días, el almirante chileno Juan Williams
Rebolledo lleva a la mayor parte de su flota con
rumbo al norte, con la intención de sorprender a los
buques peruanos que creía en reparaciones en el
Callao. En Iquique dejaba a las ya veteranas corbeta
Esmeralda y goleta Covadonga bloqueando el puerto.
El 16 de mayo en la noche, el Huáscar y la
Independencia ponen rumbo a Arica. De ahí
continúan a Iquique previa recalada en Pisagua.
Williams no encontraría a los blindados peruanos,
pero éstos sí hallarían a sus buques en Iquique.
En horas de la mañana del 21 de mayo, el
Huáscar arriba a Iquique. Está presente un tercer
buque chileno, el transporte Lamar, que iza bandera
estadounidense y escapa.
Grau inicia el combate abriendo fuego, logrando
impactar en la Covadonga. Media hora después
llega la fragata Independencia, comandada por
Guillermo More, quien recibe la orden de Grau de
dar caza a la Covadonga, que fuga hacia el sur. Sin
embargo, a la altura de Punta Gruesa, la
Independencia encalla en una roca que no figuraba
en las cartas de navegación, situación que es
aprovechada por la Covadonga para atacarla.
Entre tanto en Iquique, y habiendo transcurrido
una hora de combate, Grau decide entrar por la
E
parte sur pegándose todo lo posible a la isla, a fin de
evitar la línea de torpedos (minas) que se creía
guarnecía a la corbeta y poder atacarla con el
espolón. Además, la posición del Huáscar en la boca
del puerto no le permitía hacer buena puntería y
temía herir a la población, dado que la Esmeralda se
mantenía muy pegada a tierra por la parte norte.
Sin embargo, cuando la Esmeralda se mueve al
norte al ser hostigada también por artillería desde
tierra, Grau comprueba que la línea de torpedos era
inexistente, lo que le permite atacarla con el espolón.
En dos ocasiones la Esmeralda se defendió virando
de manera que el golpe de espolón no le hizo mayor
daño. El combate tenía lugar entonces con tiros de
fusilería y ametralladoras, estando los buques en
contacto.
El comandante de la Esmeralda, el Capitán de
Fragata Arturo Prat Chacón, y parte de su dotación
mueren en la cubierta del Huáscar al intentar
abordarlo. Grau, apenado, le escribiría una
memorable carta a doña Carmela Carvajal de Prat,
viuda del comandante, junto a la cual remite la
espada y pertenencias de su infortunado esposo.
Finalmente, el Huáscar embiste con el espolón
por tercera vez y a toda fuerza, disparando
simultáneamente con los dos cañones de la torre,
hundiendo a la Esmeralda casi instantáneamente.
Alrededor del mediodía, tras 3 horas y 40 minutos,
el Huáscar había cumplido con la misión de acabar
con el bloqueo del entonces peruano puerto de
Iquique.
Finalizado el combate y ante el asombro de la
tripulación de la Esmeralda, Grau ordena recatar a sus
62 sobrevivientes, consagrándose con este gesto su
imagen de Caballero de los Mares.
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CARETAS / OCTUBRE 15, 2009
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