la razón - Universidad Complutense de Madrid

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LA RAZÓN
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Un nuevo testigo del
caso vio a Alfonso
Basterra tirar posibles
pruebas del crimen
de su hija Asunta
Un pequeño
Fecha: 24/04/2014
crustáceo,
la mantis
Sección:
CULTURA
marina,
más duro
Páginas:
que el fuselaje de45-47
un avión
Alberto R. Roldán
La escritora recibe el Premio Cervantes
Amor a
la literatura
Elena Poniatowska defendió a los más desvalidos y
«destartalados» de la sociedad en el emotivo discurso
que leyó en la ceremonia de entrega del galardón,
donde se encontró con el Rey, al que definió como
alguien «lindísimo». CULTURA / 46-47
Un libro recupera las impresiones de Gerald Brenan en la Primera Guerra Mundial LIBROS / 52-53
46
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Fecha: 24/04/2014
Sección: CULTURA
Páginas: 45-47
Jueves. 24 de abril de 2014 • LA RAZÓN
Cultura
La escritora es la cuarta mujer en recibir este galardón
Un Cervantes
para Sancho Panza
Elena Poniatowska se define como la versión femenina del escudero de
«El Quijote» en el reivindicativo discurso que leyó en Alcalá de Henares
J. Ors
E
lena Poniatowska llegó con un
rebozo de colores tejido en las
calles de Juchitán, Oaxaca, México. Una prenda tradicional
que mantiene como costumbre lucir en las ocasiones especiales que
suponen los galardones. «Me lo regalaron
las mujeres de allá, aunque me temo que
va a ser el último premio que voy a recibir».
La escritora rompió los estándares previstos por los protocolos y, nada más adentrarse en el Paraninfo de la Universidad de
Alcalá, accedió espontáneamente a la tribuna, reservada para la lectura del discurso
de recepción del Cervantes. Desde allí dirigió un agradecimiento a los invitados que
comenzaban a sentarse en los bancos y a
los que sorprendió con unas palabras improvisadas. «Es muy bonito estar aquí –admitió sonriendo–, aunque debo reconocer
que tengo mucho miedo».
La novelista trajo ayer consigo todo el
panteón pagano de los ídolos aztecas para
que la acompañaran en su reivindicación de los débiles, los dolientes, los
marginados, los indígenas, las mujeres,
los «destartalados». Las gentes que caminan descalzas por la calle, pero con
un sombrero cubriéndoles la cabeza.
«Aprendí el español en la calle, con los
gritos de los pregoneros». Poniatowska
recordó cómo arribó por primera vez a
la tierra de México; venía en un barco
cargado de exiliados españoles, y confesó su «asombro cuando oí por primera vez la palabra “gracias” y pensé que
su sonido era más profundo que el “merci”
francés. También me intrigó ver en un
mapa de México varios espacios pintados
de amarillo marcados con el letrero: “Zona
por descubrir”».
La monja jerónima
La escritora, la cuarta en recibir este reconocimiento, quedó impresionada por la luz
de ese país del que adoptaría el acento, las
costumbres, la manera de vivir y, también,
por aquellas palabras de extraña sonoridad
que aprendió a pronunciar: «Xochitlquetzal, Nezahualcóyotl, Cuauhtémoc». «El
idioma era la llave para entrar al mundo
indio». Poniatowska inició su exposición
Un amigo ausente y un amor platónico
No estaba, pero todos se acordaron de él, de
Gabriel García Márquez (en la fotografía). El
rey dijo que fue «una figura clave de las letras
hispánicas y de toda la literatura universal a
la que, hoy, con nuestro emocionado recuerdo, rendimos un sentido homenaje lleno de
admiración y cariño». Elena Poniatowska no
se olvidó tampoco del autor de «El otoño del
patriarca» y apuntó que antes de «nuestro
querido Gabo, éramos los condenados de la
tierra. Al referirse al Tercer Mundo con “Cien
años de soledad”, le dio alas a América Latina
y ese gran vuelo nos envuelve y hace que nos crezcan flores en el pelo». Pero
no fue la única alusión de la novelista a amigos ausentes. También recordó a
Carlos Fuentes, a José Emilio Pacheco, que mencionó varias veces, Octavio Paz
o a Sergio Pitol. Los cuatro, como ella, han ganado el Premio Cervantes. En un
pasaje dedicado a las amistades confesó su amor platónico por Luis Buñuel:
«Juntos fuimos al Palacio Negro de Lecumberri –cárcel legendaria– a ver a
nuestro amigo Álvaro Mutis, el poeta y gaviero, compañero de batallas de nuestro indispensable García Márquez. La cárcel, con sus presos reincidentes, nos
acercó a una realidad compartida: la de la vida y la muerte tras los barrotes».
mencionando a sus anteriores compañeras: María Zambrano, Dulce María Loynaz
y Ana María Matute. «Las tres Marías son,
hoy por hoy, las mujeres de Cervantes, al
igual que Dulcinea del Toboso, Luscinda,
Zoraida y Constanza». Una referencia que
supuso el punto de partida de un alegato
femenino que comenzó con Sor Juana Inés
de la Cruz, esta monja jerónima que «fue
castigada por amar la ciencia y reprendida
por prelados que le eran harto inferiores» y
que «supo desde el primer momento que
la única batalla que vale la pena es la del
conocimiento».
La novelista aprovechó los jalones y trechos de su biografía para denunciar las
injusticias que reconoce en su país. Evocó
una ronda que escuchaba de niña y que
decía: «Cuchito, cuchito / mató a su mujer
/ con un cuchillito/ del tamaño de él. /Le
sacó las tripas/ y las fue a vender. / –¡Mercarán tripitas/ de mala mujer!». A lo que ella
apostilló con severidad: «Todavía se mercan las tripas femeninas. El pasado 13 de
abril, dos mujeres fueron asesinadas de
varios tiros en la cabeza en Ciudad Juárez,
una de 15 años y otra de 20, embarazada.
El cuerpo de la primera fue encontrado en
un basurero».
Poniatowska escenificaba su literatura en
un discurso emocional en el que apareció
Tina Modotti, la primera fotógrafa mexica-
na moderna; Rosario Ibarra
de Piedra, «su protesta antece
al levantamiento de las Madres de la Plaza de Mayo»; la
pintora Leonora Carrington y,
también, las mujeres de Chiapas, «antes humilladas y furtivas, declararon en 1994 que
querían escoger ellas a su
hombre, mirarlo a los ojos,
tener los hijos que deseaban
y no ser cambiadas por una garrafa de alcohol. Deseaban tener los mismos derechos
que los hombres». Mencionó la autora la
inmigración brutal que hace trasladarse a
los hombres desde la Patagonia a Alaska en
su búsqueda por las promesas de ese nuevo
El Dorado que representa Estados Unidos.
«Su grito es un grito de guerra y es avasallador, es un grito cuya primera batalla literaria ha sido ganada por los chicanos». Y,
cómo no, aludió a la crisis: «El poder financiero manda no sólo en México, sino en el
mundo. Los que resisten, montados en
Rocinante y seguidos por Sancho Panza,
son cada vez menos. Me enorgullece caminar al lado de los ilusos, los destartarlados,
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Fecha: 24/04/2014
Sección: CULTURA
Páginas: 45-47
LA RAZÓN
• Jueves.
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Alberto R. Roldán
El Rey alaba el compromiso de la autora
«Es un crisol de lenguas,
tradiciones y culturas»
derecho universal y la trascendental relevancia de la mujer
en las nuevas realidades
El Rey destacó durante su
sociales». Sobre el papel que
intervención en la ceremonia
éstas desempeñan en el legado
del Premio Cervantes la
de la escritora, afirmó: «Su
sensibilidad que la escritora ha
instinto la lleva a relatar la vida
demostrado a lo largo de su
de grandes mujeres que han
trayectoria, desde las páginas
hecho uso de su genio para
de sus novelas o en su ejercicio
reclamar y reconquistar un
como periodista hacia los
mejor espacio. Elena Poniadesasistidos y los pobres, hacia
towska hace que las mujeres se
los hombres y mujeres que han
eleven con voz propia y
nacido con la suerte en contra.
encuentren espacios que por
Don Juan Carlos trazó un
justicia les corresponden». El
retrato rápido del compromiso
Rey reconoció la
de esta autora, de
quien destacó que
«ELLA HACE QUE importancia que
para la escritora
«la experiencia de
las mujeres se tiene «la conquista
los años forjó en
ella una profunda
eleven con voz de la libertad y de
la igualdad en su
conciencia social
propia», señaló obra, una aspiracincelada por la
universal que
dramática historia
Don Juan Carlos ción
trasciende los
europea del siglo
en su discurso límites de la clase y
pasado y, sobre
el género. La lucha
todo, por las
social se convierte de este
muchas veces dura realidad
modo en una defensa del
mexicana». El rey afirmó que
entendimiento mutuo, de la
«la vida de Elena Poniatowska
solidaridad y del encuentro
es, de por sí, crisol de lenguas,
entre individuos históricamentradiciones y culturas», y
te distantes, para crear un
subrayó que «la humanidad es
espacio compartido que acoja
el centro de gravedad de su
a quienes lo habitan». Don Juan
obra. La necesidad de dar voz a
los desfavorecidos, de poner en Carlos encontró en la lectura de
Poniatowska las virtudes
evidencia las contradicciones
inherentes a la convivencia y
del progreso, de denunciar la
así lo admitió al reconocer «que
discriminación social y toda
los principios que rigen su
clase de injusticias, conforman
universo literario se identifican
el espíritu de su producción
literaria». Mencionó algunos de con los de una cultura democrática que configura la
los valores implícitos que
equidad, la justicia y la libertad
existen en sus libros: «La
como un deseo posible, como
igualdad como requisito
un proyecto realizable dedicaesencial del desarrollo social y
do a regenerar la humanidad».
humano, la educación como
J. O.- Madrid
Los Reyes recibieron a la escritora en la puerta de la Universidad de Alcalá de Henares
UN PAÍS SOSTENIDO POR MUJERES
lena Poniatowska no sabía que el galardón traía una dotación económica. Al
enterarse, y haciendo gala de la generosidad
y los principios que ha defendido a lo largo
de su carrera, no lo ha dudado y ha donado
esta cantidad a una fundación que va a crear
su hijo para promover la cultura en México.
Uno de sus intereses, junto a la
condición de las mujeres en la
sociedad. «Me siento muy solilibros
daria con las de México, sin ellas
de cuentos, ensayos,
el país se caería en mil pedazos
biografías y artículos
porque son un elemento aglutiperiodísticos
nador, resistentes y muy generoconforman la obra
sas». Durante una conversación
de Poniatowska
informal, la escritora relató que
en su juventud «pensaba que
todos los reyes eran espeluznantes, pero
con el último de Polonia, Estanislao Augusto
Poniatowski (antecesor de su familia), me di
cuenta de que era un buen rey». Cuando se
le preguntó por Don Juan Carlos, la autora se
rió y dijo: «Lindísimo. Y el Príncipe, un hombre
inteligente».
E
40
los candorosos». Al final de sus palabras
señaló que «ningún acontecimiento más
importante en mi vida profesional que este
premio que el jurado del Cervantes otorga
a una Sancho Panza femenina que no es
Teresa Panza ni Dulcinea del Toboso, sino
una escritora que no puede hablar de molinos porque ya no los hay y en cambio lo
hace de los andariegos comunes y corrientes que cargan su bolsa del mandado, su
pico o su pala, duermen a la buena aventura y confían en una cronista impulsiva que
retiene lo que le cuentan».
Poniatowska relató una anécdota para
concluir: «A mi hija Paula, su hija Luna, aquí
presente, le preguntó: “Oye mamá, ¿y tú
cuantos años tienes?”; Paula le dio su edad
y Luna insistió: “Antes o después de Cristo?”». La escritora aprovechó este suceso y
comentó: «Es justo aclararle hoy a mi nieta
que soy una evangelista después de Cristo,
que pertenezco a México y a una vida nacional que se escribe todos los días y todos
los días se borra porque las hojas de papel
de un periódico duran un día. Se las lleva el
viento, terminan en la basura o empolvadas
en las hemerotecas».
XXVII
P R E M I O I N T E R N AC I O N A L
DE POESÍA
F U N DAC I Ó N L O E W E
Pa r a o b t e n e r l a s B A S E S
Te l . : 9 1 2 0 4 1 3 0 0 / 9 1 2 0 4 1 4 5 6
w w w. b l o g f u n d a c i o n l o e we. e s
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