El rey blanco se esmera en la escritura

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El emperador Maximiliano escribiendo
(“De cómo el joven Rey Blanco aprendió a escribir por sí mismo”)
Hans Burgkmair (dibujo, 1516) / Jost de Neeke (grabado 1516-1519)
En el libro Der Weisskuning (“El Rey Blanco”) Ed. Joseph Kurzböck: Viena, 1775 (1ª ed.)
Xilografía sobre papel verjurado / 217 x 195 mm
Fundación Museo de las Ferias
Este grabado corresponde a una de las ilustraciones elaboradas para el libro “Der
Weisskuning” ("El Rey Blanco", cap.19, lám. 18), también conocido como La vida y reinado
del emperador Maximiliano I, obra que, al menos, contó con la colaboración de cuatro
artistas: Leonard Beck, Hans Schäuffelein, Hans Springinklee y Hans Burgkmair,
responsable de 121 estampas de un total de 236 con las que cuenta este libro.
El texto fue escrito por el secretario imperial Melchior Pfinzing y por el canciller Marx
Treitzsaurwein siguiendo los dictados del propio emperador. El libro tiene una clara intención
propagandística y sigue un estilo alegórico al identificar a Maximiliano como El Rey Blanco
con claras correlaciones simbólicas entre el color blanco y la sabiduría, por un lado, y, por
otro, el arnés blanco que el emperador Maximiliano I llevaba en torneos y batallas. La obra
se articula en tres partes: la primera, trata de los anteriores gobernantes Habsburgo; la
segunda, el nacimiento y primeros años de vida de Maximiliano hasta su matrimonio con
Maria de Borgoña; y la tercera parte trata de su gobierno. En dicho relato, el emperador
fusionó la épica medieval y la nueva mentalidad renacentista presentándose a sí mismo
como un gobernante no sólo diestro en la política y en la burocracia sino también en la
protección de las artes.
Pero varias circunstancias obligaron a que tan magna obra no viera la luz hasta el siglo
XVIII. En primer lugar, a la muerte de Maximiliano I (1519) aún estaba inconclusa. También
el manuscrito desapareció y no fue redescubierto hasta 1665 en el castillo de Ambras;
asimismo, los tacos de madera -tallados en las dos primeras décadas del siglo XVI- y las
pruebas de impresión permanecieron inéditos hasta que fueron hallados por Adam Bartsch
en 1775, fecha en que se realizó la primera edición completa en Viena a cargo de Joseph
Kurzböck.
A pesar de la intención propagandística, las ilustraciones de Der Weisskunig proporcionan
una información valiosa e interesante de las formas de vida a finales de la Edad Media y
principios del Renacimiento: la Corte, los vestidos, el mobiliario, la decoración, el
armamento, la arquitectura, etc. Así, en la estampa que presentamos vemos un interior
palaciego presidido por una lámpara en forma de esfinge. El Rey Blanco, sobre una mesa
cubierta con un tapete, aparece escribiendo, posiblemente, despachando asuntos de
Estado. La firma de Burgkmair se desvela en este paño con las iniciales “HB” repetidas a lo
largo de la cenefa del paño. La condición regia del personaje queda remarcada por la
corona y por unas ricas colgaduras de terciopelo dispuestas a modo de palio o dosel donde
destaca una gran flor de cardo, símbolo de un corazón noble. Observando en silencio, varios
personajes cortesanos ataviados con zamarros o pellizas abiertas, con de pieles de armiño y
marta al cuello, zapatos de pico de pato y algún sombrero vuelto de fieltro o “barett” alemán.
Al pie de la mesa se agazapa un perrillo faldero de abundante pelaje y mirada desconfiada.
Como es bien sabido, el perro es símbolo de fidelidad pero aquí la presencia de un perro
faldero contribuye, aún más si cabe, a acentuar la condición áulica y ambiente cortesano al
ser animales sin utilidad práctica (caza o vigilancia) a los que se dispensaba los mejores
cuidados.
Fernando Ramos González
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