La hipótesis Gaia: la Tierra como un organismo autorregulado James Lovelock (1919) es un científico británico, inventor, químico atmosférico, ambientalista, famoso por la hipótesis Gaia, que visualiza a la Tierra como un sistema autorregulado. Nunca ha trabajado en ninguna universidad ni repartición de gobierno. Es un científico independiente. Por cierto, la tierra no es un organismo vivo, pero entre ella y los seres vivos ocurren una serie de interacciones de diferente grado de complejidad, con participación de la atmósfera, océanos, casquetes polares y las rocas que están en tierra firme. Estas interacciones permiten que la tierra sea moderadamente estable de tal forma que siga siendo soporte para la vida. El equilibrio interno en los seres vivos se llama homeostasis; la constancia del medio interno, autorregulado por los seres vivos, asegura un estado de normalidad que permite que sus funciones se desarrollen en equilibrio. ¿Qué antecedentes sostienen la hipótesis de Loveluck? Nada menos que la estabilidad de la temperatura de la superficie de la tierra a lo largo del tiempo, pese al aumento progresivo de la radiación solar. Además, constató la constancia de la salinidad de los océanos y de la composición de la atmósfera. Según la hipótesis Gaia, por ejemplo, que la atmósfera esté compuesta por un 78% de nitrógeno, 21% de oxígeno y apenas un 0,03% de dióxido de carbono se debe a que la vida, con su actividad y reproducción, mantiene estas condiciones que la hacen habitable para muchas formas de vida. James Lovelock, 93 años, está activo, dando conferencias, investigando… Aunque la hipótesis Gaia tiene detractores, también concita grandes apoyos; la idea de que la vida contribuye a mantener la habitabilidad en la tierra sigue siendo una idea científica aceptable. Para la mitología griega, Gaia (Gea), es la diosa de la tierra. En una conferencia dictada en Barcelona en 2010, le preguntaron sobre sus detractores. “No importa, afirmó, está bien; la ciencia avanza también a partir de los errores”. Lovelock sostiene que "no tenemos que hacer enormes esfuerzos para devolver el clima donde estaba antes porque en realidad no estamos en posición de hacerlo. Nuestra principal tarea de cara al futuro es sobrevivir. Y eso demanda esfuerzos de adaptación a la situación que sea más que la lucha por modificarla. ¿Y cuál será esta situación? ¿Cuándo se producirá? Para Lovelock "el aumento de 5 grados es inevitable pero no creo que nadie esté en condiciones de decir con precisión cuándo se producirá. Podrían ser 100 años, 200 o 500. No podemos asegurar que a finales de siglo, como muchos dan por hecho, se vaya a producir este aumento; podría retrasarse”. La lección que debemos aprender es que los cambios globales en el planeta son procesos muy lentos que darían tiempo a poner en marcha mecanismos de adaptación, pero Lovelock reconoce que la acción humana ha introducido CO2 en la atmósfera en gran cantidad y muy rápidamente. Además, se han destruido muchos ecosistemas naturales que contribuyen a la autorregulación, lo que no sucedió en el pasado. La premisa de Lovelock es que el sistema tierra (Gaia) se autorregula. A partir de aquí, la narración de Lovelock sobre lo que ha pasado es muy clara: "Cuando empezamos a emitir más CO2 de la cuenta a la atmósfera, primero la tierra reaccionó en el sentido de eliminarlo pero se ha emitido tanto que se ha superado esa capacidad de eliminación. Entonces, la respuesta de la tierra, al igual que hacen todos los seres vivos cuando no pueden asumir la regulación de una nueva situación de inestabilidad, es huir. El planeta está huyendo del estado en que se encuentra hacia una nueva estabilidad que será en conjunto unos 5 grados más cálida que la actual situación". La conclusión es que estamos ante un proceso imparable. En definitiva, la Tierra – concebida como organismo -, ha sufrido y sufre desequilibrios constantes. En el pasado esos desequilibrios fueron de origen natural y en nuestro tiempo con una contribución destacada de la civilización (artificial) pero, en todo caso, sea por una causa o por otra, el planeta pone en marcha unos mecanismos similares a los homeostáticos que mantienen estables los seres vivos. La dependencia del mundo de los combustibles fósiles, petróleo, carbón, es parte sustantiva del cambio climático. En 2004 Lovelock, inconformista, recibió críticas del ambiente ecologista verde… al afirmar que la energía nuclear era la mejor manera de atajar el cambio climático.