Articulo Valor de la escasez vs 0

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Empleo: El valor de la escasez
La escasez en economía se define como la situación en la que la cantidad de recursos es
insuficiente para cubrir todas las necesidades y cuyo racionamiento se realiza a través
del sistema de precios. Esto no quiere decir que exista una falta absoluta de un bien,
sino la relativa insuficiencia del mismo con respecto a las necesidades, deseos o
requerimientos de los consumidores.
De ahí, que el valor del empleo haya ido incrementándose en los últimos 16 meses.
Hemos experimentado un cambio de tendencia de una coyuntura económica favorable y
de crecimiento continuo, que estuvo acompañada de una etapa de casi pleno empleo, en
la que existía más oferta que demanda, en la que los profesionales tenían la capacidad
de elección y decisión de donde querían trabajar, hasta el punto de que tener un puesto
de trabajo parecía ser un derecho asegurado, siendo las compañías las que tenían que
“vender” el proyecto de la empresa e inflaccionar los salarios para atraer y fidelizar el
talento, a la situación actual en la que la demanda de empleo es mayor a la oferta.
Actualmente, vivimos una escasez en el empleo que dificulta cubrir la demanda y la
necesidad existente de la población activa, que viene acompañada de una tendencia de
destrucción de empleo continuada. Esto está derivando, entre otras cosas, en un
racionamiento del mercado laboral de menos oferta de empleo, como muestran las
cifras, y una presión a la baja en los salarios.
Las cifras del paro del mes de abril supusieron un récord de desempleados desde 1996,
fecha en la que comenzó a elaborarse la actual estadística. Hasta el mes de mayo, el
paro experimentó, durante 14 meses, subidas consecutivas.
Esta situación ha dado lugar a que el paro y la crisis económica se conviertan en las
principales preocupaciones de la población, como se ha visto reflejado en el último
barómetro del CIS realizado en mayo, al alcanzar su máximo histórico, llegando
hasta el 77,3%, un punto más que el porcentaje más alto registrado hasta ahora, con
una subida de 25 puntos respecto al año anterior.
Algunos expertos coinciden en que hemos superado la peor fase del mercado laboral y
que a partir de ahora, y a pesar de lo antes referido, las cifras de desempleo moderarían
su aumento para iniciar una tendencia de mantenimiento y una recuperación moderada a
medio plazo.
Esta estimación parece cumplirse de acuerdo a los últimos datos de los meses de mayo
y junio, por lo que es importante confirmar si es derivado de un cambio de tendencia, de
los planes puestos en marcha o bien es un cambio meramente estacional.
No obstante la percepción generalizada, acompañada de los mensajes positivos pero de
“prudencia” del ejecutivo ante los últimos datos, hace prever que el último trimestre de
2009 pudiese replicar la tendencia alcista del paro del mismo periodo del año 2008.
En cualquier caso, de mantenerse o empeorar estas cifras de desempleo, se provocarían
tensiones y desequilibrios sociales importantes y un serio deterioro económico.
Sea cual sea la tendencia del desempleo en los próximos meses, lo que se ha puesto de
manifiesto es la necesidad ,por parte de los agentes sociales, de potenciar las medidas
alternativas a los expedientes de regulación de empleo de extinción, o despidos
individuales, para mitigar la perdida de talento y al mismo tiempo el impacto en el
empleo.
El entorno ha cambiado y es el momento de “reinventar” e innovar, buscando
soluciones alternativas a los despidos que posiblemente hasta ahora eran poco
frecuentes (reducciones de jornada, excedencias, reducciones salariales, movilidad
funcional,…).
Dado que esto no siempre es posible, dentro de los expedientes de regulación de
empleo, se deben desarrollar planes sociales y de acompañamiento “reales”, como parte
de la responsabilidad social corporativa, que introduzcan medidas que ayuden a reducir
el impacto de la pérdida de empleo y acompañe a los afectados en esta fase de
transición; como por ejemplo, a través de planes y programas de recolocación que han
demostrado su efectividad en España durante 20 años. De lo que se trata es de lanzar un
mensaje positivo en este entorno de cambio, que ayude a fomentar el compromiso entre
los que permanecen en la empresa, y que serán los que deben mantener el proyecto
empresarial, así como, ayudar a los profesionales que hasta ese momento fueron una
parte importante de su valor principal y diferencial: su capital humano.
El buen desarrollo y definición de estos planes o medidas de acompañamiento
mostrarán el compromiso de las compañías con sus empleados más allá de la mera
indemnización y favorecerán la ruptura de la percepción que existe de que “las
empresas contratan sin cabeza y despiden sin corazón”
Y, por parte de la administración, la necesidad de fomentar las políticas activas de
empleo y potenciarlas de forma autónoma o con el apoyo en organizaciones o
instituciones para hacerlas más efectivas; incluso, llevar a cabo una reforma laboral que
ayude a flexibilizar y dinamizar nuestro mercado laboral valorando medidas
innovadoras y efectivas que permitan diseñar un modelo de flexiseguridad.
Orestes Wensell,
Director de la oficina de Madrid de
Creade (Lee Hech-Harrison).
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