INTELIGENCIA EMOCIONAL EN LOS ESTUDIOS

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INTELIGENCIA EMOCIONAL EN LOS ESTUDIOS
ÍNDICE TEMÁTICO:
1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
Claves para desarrollar una autoestima alta en los estudios.
La motivación en el estudio y el aprendizaje.
El estrés del estudiante.
¿Cómo lograr buenas condiciones psico-físicas?
¿Qué motivos tengo para estudiar?
Motivación y capacidad.
Asocia definitivamente al estudio y al aprendizaje con experiencias y situaciones felices y
agradables.
8. Cómo alcanzar la motivación positiva.
9. Cuestionar tus propias objeciones.
10. Espera mucho de ti mismo/a.
1. CLAVES PARA DESARROLLAR UNA AUTOESTIMA ALTA EN LOS ESTUDIOS
a) Establecer objetivos y plazos razonables.
En cuanto a nuestro desempeño, cualquiera sea este, comencemos gradualmente de menor a
mayor dificultad, para evitar la frustración, experimentando desde un principio el éxito en pequeña
escala.
No olvidemos que la baja autoestima se encuentra ligada con el planteo a uno mismo de
exigencias imposibles de cumplir; las expectativas elevadas no realistas significan grandes
decepciones y la decepción golpea la autoestima; cierra las llaves del impulso.
Para evitar esta circunstancia es necesario evaluar nuestras habilidades y los logros objetivamente,
sin negarlos ni exagerarlos. Depende de nosotros determinar la cantidad de tiempo y esfuerzo que
se destinarán a cada tarea y el nivel de calidad que se tratará de alcanzar. Si te fijas objetivos
demasiado altos, se producirán postergaciones por temor al fracaso, o directamente se fracasará
porque las metas son muy difíciles de lograr con la capacidad y el tiempo de que se dispone
actualmente.
Pero si las metas establecidas son demasiado bajas, las tareas se convierten en una rutina carente
de estímulos y los estudiantes nunca alcanzan a desplegar todas sus capacidades.
b) Premiarte los logros.
Si has hecho algo bien… prémiate. Una investigación reveló que los estudiantes de alto
desempeño escolar recurrían a los premios por los éxitos en una proporción mucho mayor que sus
compañeros de bajo nivel de desempeño. Esa estrategia se ejemplifica con enunciados como “si
me va bien en el examen, me voy a invitar al cine o me voy a comprar algo que me gusta mucho”.
Muchas veces el dejar de estudiar ya es un premio en sí mismo: una consecuencia reforzadora; así
que sólo debes suspender cuando hayas completado alguna meta. Si tiendes a distraerte, como
ejemplo, con un texto de historia ya leído varias veces sin entenderlo y tu atención divaga, puedes
decirte: “me voy a concentrar ahora para captar estas dos páginas y luego tomaré un descanso”. El
descanso será el premio por focalizarte en esas dos páginas, y no abandonar sin haber cumplido
nada.
Es fundamental lograr algún “cierre” de un tema, antes de la gratificación que te darás; el mismo
cierre de una actividad es satisfacción en sí.
c) Si hay fracasos, tomarlos como absolutamente temporales.
Si algo te salió mal... piensa qué puedes aprender de eso para la próxima oportunidad... y con la
decisión de modificar la situación, incluso puedes darte una pequeña gratificación por lo positivo
que fue aprender algo nuevo. Cuando se sufre un traspié en el estudio, hay dos pasos
fundamentales para conservar una autoestima alta, factor imprescindible para mejorar:
Primer paso: Entender que no somos el traspié. Esto se llama “distanciamiento estratégico”; saber
que somos más que nuestros problemas, por lo tanto, no escapes simplemente echándote la culpa.
Segundo paso: Encarar el fracaso como temporal; piensa de esta manera: "lo he hecho lo mejor
que he podido teniendo en cuenta como soy yo y mis circunstancias. La próxima vez, lo haré
mejor".
d) Reconocer que la autoestima alta produce buenos resultados.
En una prueba científicamente supervisada, se elogió a los estudiantes por su inteligencia y
capacidad y al comienzo de una prueba, se les aseguró que ésta sería fácil para ellos. Al elogio,
respondieron trabajando mucho mejor que el término medio y obteniendo notas muy altas; luego,
los mismos alumnos recibieron otra prueba, igualmente fácil, pero antes de ésta se los criticó y
hostilizó y se les dijo que era demasiado difícil para ellos y que la harían pobremente, El resultado
fue que la hicieron muy pobremente y obtuvieron notas muy bajas.
La moraleja es que la autoestima alta produce seguridad en uno mismo, por lo tanto, es el buen
hábito emocional. También es “el combustible más potente para obtener altos rendimientos
personales”.
RESUMEN:
Los tres aspectos de la autoestima:
1. Hacer una correcta evaluación de nuestras capacidades.
2. Hacernos responsables de nuestro propio aprendizaje.
3. Pensar positivamente sobre el desarrollo de nuestras habilidades de estudio.
Claves de la autoestima alta en los estudios:
a) Establecer objetivos y plazos razonables.
b) Premiarte los logros.
c) Si hay fracasos, tomarlos como absolutamente temporales.
d) Reconocer que la autoestima alta produce indefectiblemente buenos resultados
2. LA MOTIVACIÓN EN EL ESTUDIO Y EL APRENDIZAJE.
El gran filósofo norteamericano Ralph W. Emerson escribió: “ninguna gran empresa se llevó a cabo
sin entusiasmo” y no es posible tener entusiasmo si se carece de un motivo.
Motivación y motivo son términos estrechamente ligados. Estas palabras derivan del verbo latino
movere, que significa “moverse”, “poner en movimiento”, “estar listo para la acción”.
Cuando la meta final es estimada como muy valiosa y los obstáculos son superables, o cuando
posees férrea voluntad, estarás fuertemente motivado. Si las clases de una materia te desagradan,
serás no obstante capaz de atender y esforzarte, porque la meta última (recibirte y trabajar de lo
que te gusta, con posibilidades de progreso) da sentido a tu situación presente.
Si no tienes motivos para aprender:
• Te preguntarás para qué necesitas estudiar.
• No verás el sentido de lo que haces.
• No tendrás aparentemente ningún interés, necesidad o impulso que te mueva a estudiar.
Es indispensable un manejo adecuado de los incentivos; Habrás de crear motivos que no existen.
Ello es posible si te vales de tus necesidades e intereses que te servirán de “anzuelo” para
despertar en forma colateral o derivada el interés por la tarea a realizar.
a) Las formas de motivación.
Hay autores que consideran que una motivación es intrínseca cuando el individuo hace o aprende
algo estimulado, incitado o atraído por la misma actividad. Por ejemplo; aprender a resolver
teoremas por el placer o la satisfacción que produce la actividad en sí, indicaría una motivación
intrínseca.
En cambio, cuando el alumno realiza dicha actividad para obtener premios, notas, para aprobar un
examen, la motivación es extrínseca. Para estimular el aprendizaje, despertar el interés, etc., habrá
que manejar adecuados incentivos que podrán ser vistos como objetivos o metas que satisfagan
una necesidad real, en cuyo caso la motivación es intrínseca, pues la actividad servirá en sí misma
de incentivo para “lanzarse a ella”; o bien incentivos extrínsecos en forma de premios. Nos
podemos elogiar, darnos palabras de aliento, etc., para realizar la actividad propuesta, no porque
nos proporcione un placer sino, por ejemplo, para no perder la estimación del profesor, de los
demás o de uno mismo.
Para que un incentivo sea realmente eficaz, tiene que relacionarse, de una u otra forma, con tus
motivos reales. Ningún incentivo será eficaz si no se relaciona, de algún modo con tus motivos
personales.
b) La motivación positiva.
La motivación positiva está orientada hacia una meta libremente elegida, pero la motivación
negativa surge del miedo, la coerción, las presiones psicológicas o físicas, etc.
La segunda, además de que puede resultar perniciosa, jamás puede compararse a la primera. El
temor puede producir cambios extraordinarios en períodos cortos, pero la aspiración perdura como
fuente continua de aprendizaje y crecimiento. Porque no hay nada más fuerte y poderoso para el
individuo, que sentir que tiene una misión por cumplir.
d) Los tres elementos de la motivación.
Toda motivación parece constar de tres factores básicos:
1) El DESEO.
2) El PODER. Si alguien desea lo imposible, lo que sabe positivamente que es inalcanzable para
él, no tendrá una verdadera motivación, intensa y sostenida.
3) El DEBER. No existe meta a la que uno pueda aspirar a llegar, sin hacer absolutamente nada. El
secreto de la motivación estriba en que uno debe poner algo de sí mismo para lograr lo que desea.
Estos tres elementos deben aunarse para alcanzar y sostener la verdadera motivación.
3. EL ESTRÉS DEL ESTUDIANTE
¿Que pasa cuando sientes ansiedad, angustia, nerviosismo, molestias en el estómago, en el
pecho, en la garganta? En esos momentos estás bajo tu respuesta de STRESS, movilizando tu
organismo ante la exigencia interna o externa. Se producen una serie de cambios fisiológicos, de
pensamientos y emociones.
Factores que promueven el stress:
El stress se asocia siempre con los cambios que nos afectan. Cuando percibimos los cambios
como amenazas, nuestro nivel de stress sube. Los factores más importantes a tener en cuenta son:
a) Acumular el cansancio. Por la sobrecarga horaria, y/o una vida muy exigida, que no respeta los
ritmos noche-día, actividad-reposo.
b) Descontrolarse en las emociones.
c) Ser pesimista. Si no crees que tienes la capacidad de cambiar tu vida para mejorar, estarás más
predispuesto a ejercer el papel de víctima. Si en cambio eres una persona optimista que piensa
que puede hacer cambios en su vida, no sólo aceptarás las circunstancias difíciles, sino que podrás
identificar los problemas e idear planes para resolver los que le crean stress en tu vida.
d) Realizar actividades a disgusto.
e) Sufrir una pérdida importante.
RESPUESTAS CREATIVAS AL STRESS
a) Evita la acumulación de stress. Cuando entras en él, trata de percatarte de inmediato y salir,
recuperando la iniciativa, la energía y tomando acciones concretas para aliviarlo, evitando su
acumulación.
b) Realiza con regularidad ejercicios físicos. El ejercicio físico reduce el stress, alivia la tensión.
Reduce la ansiedad, la depresión y la hostilidad que surgen con los niveles altos de stress. Al sufrir
stress, el organismo produce una hormona potencialmente tóxica, la noradrenalina. El ejercicio
ayuda a quemarla. También con el ejercicio se generan endorfinas que inhiben el dolor, elevan el
estado emocional y facilitan la relajación psicofísica.
c) Sé optimista. Estudios psicológicos confirman que las personas optimistas sufren menos señales
físicas que las pesimistas. La predisposición hacia el optimismo o el pesimismo determinará la
cantidad de reacción de stress innecesaria que experimentarás a lo largo de tu vida. Si
constantemente te encuentras en un estado de alerta por la anticipación de desastres que nunca
llegan, tu cuerpo pasa por reacciones de stress de igual manera que si en realidad ocurrieran esos
desastres.
Por lo tanto: NO TE APRESURES CON LOS JUICIOS Y LAS INTERPRETACIONES. Pregúntate si
estás reaccionando a un hecho real o bien a un temor por algo que pudiera suceder. Posterga toda
reacción hasta tener la certeza sobre lo que ocurre.
Al presentarse un problema, busca soluciones en lugar de quedarte atrapado en conclusiones.
Para ser más optimista, AYÚDATE APRENDIENDO DE OTROS. Escucha grabaciones sobre
motivación y lee materiales acerca del mismo tema. Se puede aprender a ser optimista. Se puede
aprender a desarrollar una actitud más positiva hacia la vida. Si no eres típicamente optimista,
estudia lo que enseña la gente que practica el ver la vida desde una perspectiva positiva.
d) Practica la relajación. El stress pone en acción una serie de respuestas bioquímicas. La
relajación física pone en movimiento una serie de respuestas bioquímicas prácticamente opuestas
a las que causan el stress. También procura escuchar música especialmente compuesta para la
relajación, o con sonidos de la naturaleza.
e) Duerme bien. Al dormir, el cerebro almacena substancias bioquímicas que ayudan a tratar con
el stress. Todos conocemos los efectos de la falta de sueño combinados con una situación
estresante. Evita actividades físicas o intelectuales fuertes antes de ir a dormir.
f) Evita la presión del reloj. Tómate más tiempo que el necesario, asigna más tiempo del pensado
para estudiar. Programa en tus horarios cotidianos, un período de inactividad en el que no se haga
nada productivo. Como todos experimentamos ansiedad por el tiempo improductivo (demoras,
atascamientos, esperas, etc.), encuéntrate preparado para aprovechar ese tiempo en aprender
algo. Lleva un libro a un lugar donde puede haber demoras. Usa por ejemplo el tiempo de viaje
para aprender o repasar.
Por otro lado, y respecto al tiempo, recuerda que tener horarios y rutinas crean una sensación de
orden propicia para evitar el stress.
g) No tomes compromisos porque sí.
h) No subestimes la importancia de comunicar tus sentimientos con palabras.
i) Comparte tus problemas. Un problema que se comparte es un problema que se soluciona.
j) Pide un masaje.
k) Busca situaciones para reír.
l) Reduce la sobrecarga de actividad en tu casa.
m) Ayúdate con un complejo vitamínico.
n) Mantén contacto con la naturaleza.
ñ) Si tienes ganas, no te reprimas y llora.
o) Coloca los problemas en su justa perspectiva.
p) Busca el lado positivo a una materia que te desagrada.
q) Camina.
EL CUERPO.
El cuerpo también puede distraer cuando las necesidades biológicas no están satisfechas.
Las variables para tener en cuenta, respecto al cuerpo, son éstas:
• Una buena salud general.
• Una alimentación adecuada. Tratar de evitar los tóxicos como tabaco, drogas, alcohol, café, mate
en exceso. Hacer un desayuno nutritivo. La digestión tarda un par de horas, pero la absorción
intestinal mucho más. Si el desayuno consta solamente de café con leche, pan blanco, manteca y
dulces, casi no ingerimos proteínas. La glucemia (tenor de azúcar en sangre) dependerá de la cena
anterior. Se recomienda tomar cereales, leche descremada, queso, jugo de naranja, etc. (evitando
las grasas que aumentan el colesterol).
•
Horarios de sueño apropiados: No es aconsejable el estudio nocturno, con el pretexto de que
hay más tranquilidad. Se trastoca tu vida y la de toda la familia. Según el individuo, deberá dormir
entre 6 y 9 horas. ¿Sabías que la hora de siesta vale por dos nocturnas? Aunque duermas media
hora de siesta, tu fatiga bajará a cero y comenzarás como nuevo/a.
•
Falta de “caricias” positivas: La soledad es un poderoso distractor, también. Conviene que
intercales acercamientos afectuosos, preferentemente como refuerzos luego de cumplir tus
horarios o metas de estudio.
4. ¿CÓMO LOGRAR BUENAS CONDICIONES PSICO-FÍSICAS?
Las buenas condiciones psico-físicas se alcanzan a través de dos herramientas fundamentales,
que son recomendadas por todos los especialistas en métodos de estudio, y su efecto positivo ha
sido verificado en diversas pruebas científicas, a través de la estadística.
Esas dos herramientas son:
a) La relajación. El uso de la relajación muscular, junto con la respiración controlada, limita la
ansiedad, mantiene el cuerpo saludable y contribuye a la lucidez mental (porque puede ayudar a
crear pausas donde, además del cuerpo, se relaja la mente, convirtiendo esos minutos de práctica
en verdaderos descansos cerebrales).
Relajación muscular progresiva. La relajación no solamente es un instrumento comprobadamente
eficaz para crear mejores condiciones psico-físicas para el estudio y para el buen desempeño en
los exámenes, sino que propende a una mejor salud y además es la condición necesaria para una
autosugestión eficaz. Cuanto más practiques ésta técnica, más beneficios psico-físicos te brindará.
Pero hace falta perseverancia.
Te recomendamos una práctica breve (no lleva más de cinco minutos) pero constante.
Puedes realizarla dos o tres veces por día.
La relajación es altamente recomendable, gratuita, y lo que es más importante: ¡no tiene
contraindicaciones!
¿Cómo practicar una relajación muscular progresiva? Para empezar la relajación elige un sitio
cómodo, con luz tenue y sin demasiados ruidos. Debes sentarte en una silla muy cómoda con
respaldo, o en sillón, preferentemente con un apoyabrazos. La columna vertebral debe quedar bien
recta, y los pies apoyados completamente en el suelo.
Los pasos básicos de la relajación son:
• Tensar los músculos de una parte del cuerpo durante 5 a 7 segundos.
• Relajar de 15 a 20 segundos.
Es necesario que te concentres primero en la tensión como algo desagradable, y después en la
relajación, que se produce como algo agradable. Sobre el orden a seguir en el ejercicio, conviene
destacar que obedece a la siguiente razón: los músculos largos -brazos y piernas - son bastante
más fáciles de relajar que los músculos cortos - los de la cara, por este motivo a esta relajación se
la llama “progresiva”.
EL EJERCICIO SE REALIZA EN LA SIGUIENTE SECUENCIA:
BRAZOS:
Brazo derecho:
Tensar los músculos del brazo...............relajar.
Brazo izquierdo:
Tensar............... relajar.
HOMBROS:
Tensa primero los hombros, subiéndolos hacia las orejas todo lo que puedas...............relaja.
Tensa los hombros apretándolos fuerte hacia atrás (sobre el sillón o la cama)............... relaja.
PECHO:
Tensar el pecho conteniendo el aire...............relajar expulsando el aire.
Centrarse después en la relajación, respirando normalmente y dejando los músculos del pecho
sueltos, relajados, sin tensión.
CUELLO:
Tensar el cuello, apretando fuerte la cabeza contra el sillón o la cama (5-7 seg.)............... relajar
(15-20 seg.). Concéntrate en la sensación de relajación que se produce cuando relajamos los
músculos.
ESTÓMAGO:
Tensar los músculos del estómago apretando fuertemente el estómago hacia dentro...............
relajar.
MÚSCULOS DE DEBAJO DE LA CINTURA:
Tensar los músculos de debajo de la cintura apretando las nalgas contra el sillón 5-7
segundos............... relajar y centrarse en la relajación que se produce en estos músculos, dejarlos
sueltos, sin tensión.
PIERNAS:
Derecha:
Tensar crispando los pies hacia arriba...............relajar.
Izquierda:
Tensar...............relajar.
LA CARA:
Frente:
Tensar la frente subiendo las cejas hacia arriba...............relajar.
Concentrarte en la relajación de esta zona corporal.
Ojos:
Tensa los ojos cerrándolos y apretándolos fuertemente............... relaja.
Nariz:
Tensa la nariz subiéndola un poco hacia arriba............... relaja.
Boca:
Tensar la boca apretando los labios uno contra otro............................ relajar.
Concéntrate en la relajación dejando los músculos sueltos y sin tensión. Un factor clave en la
relajación es el proceso respiratorio. Es preciso concentrarse en la respiración sin alterar su ritmo o
profundidad. Intercalar cada tanto, entre las otras, la fórmula “estoy respirando en forma totalmente
tranquila”. Cualquier modificación voluntaria puede tener efectos perturbadores e implicar
contracciones musculares.
Al terminar el ejercicio, para salir del estado de profunda relajación debes efectuar movimientos
sucesivos, hacer varias flexiones y extensiones enérgicas con los brazos, inspirar fuertemente,
abrir los ojos y desperezarse.
b) La autosugestión
Quien más quien menos, todos hemos cometido algunos errores en la vida de estudiantes:
colosales maratones de estudio en los últimos días previos al examen, gran parte de las horas
nocturnas invertidas en el estudio, en lugar de un sueño reparador, una reducción espontánea del
alimento o, al contrario, un aumento involuntario de éste, hartarse de aspirinas y excitantes, a
veces acompañados de litros de café, ya se sabe, son errores que se pagan con nerviosismo,
ansiedad y escasa lucidez mental, pero todos caemos en ellos alguna vez. Las excusas inmediatas
que no dudamos en sacar a relucir son: “No tengo memoria”, “No logro fijar nada en la mente”.
El problema puede complicarse cada vez más, si no tratan de hallarse sus verdaderas causas e
incluso puede inducir a renunciar a los estudios. Y no sólo eso, si no que hasta muchos años
después de la experiencia de la escuela, el estudio puede seguir siendo un trauma para nosotros y
crearnos dificultades cuando, por uno u otro motivo, nos vemos obligados a volver a los libros, ya
sea para unas oposiciones o simplemente para obtener el carnet de conducir.
Hemos visto personas ojear una lección entre un partido de tenis y un helado con amigos y luego
mostrar una memoria de elefante en clase o en el examen. Pruebe preguntarle a ese genio cuál es
su secreto. La mayoría de las veces le responderá que se trata de racionalizar el tiempo. No se
requieren largas sesiones de estudio para memorizar mejor sino que, al contrario, resulta útil
concentrarse durante breves períodos de tiempo y poderse conceder de este modo desconexiones
que proporcionarán un descanso al cerebro.
Una buena memoria en el estudio es, en parte cuestión de método y organización. Si no posees
una buena capacidad de organización y el estudio te crea ansiedad y problemas, prueba para
empezar con estas sencillas pero útiles sugerencias:
•
Si estudias para un examen, calcula aproximadamente cuántas páginas debes estudiar al día
hasta la fecha fatídica y trata de respetar los programas de estudio;
•
Aprende a estudiar en turnos de 30 minutos cada vez, con intervalos de hasta 5 y 10 minutos;
•
No empieces por el tema más difícil; afronta en primer lugar las partes más accesibles, pues
la satisfacción de saberse la lección recarga las pilas de la memoria.
Si aplicas con empeño estas sugerencias, ya habrá puesto su memoria en disposición de trabajar
en paz.
5. ¿QUÉ MOTIVOS TENGO PARA ESTUDIAR?
Si el estudio exige esfuerzo, hacer algo, todos los días en momentos en que quizá no tenemos
ganas, ¿cómo se explica el que muchos estudiantes estudien por voluntad propia, incluso cuando
no hay que preparar un examen? Solamente hay una respuesta: porque tienen motivos. Lo más
importante para hacer algo que cuesta (estudiar, obedecer, ayudar a los demás, sacrificarse por
alguien o por algo...) es un buen motivo para realizarlo.
¿Te has preguntado cuáles son tus motivos actuales para estudiar? Mira a ver si es alguno de los
siguientes:
a) No poder hacer ninguna otra cosa.
b) Conseguir un premio o evitar un castigo.
c) Complacer a mis padres y profesores.
d) Quiero prepararme para una profesión que me gusta.
e) Encontrar respuesta a muchas cosas que despiertan mi curiosidad.
f) Educarme mejor.
g) Ser más útil a los demás.
Tras reflexionar sobre tus motivos para el estudio, ¿podrías decir cuáles te parecen más validos y
cuales menos de entre los citados? El orden de los mejores quizá varíe mucho y todos puedan ser
válidos; pero está claro, por la evidencia estadística, que los peores motivos (en este orden) son: el
a, el b y el c.
¿Es posible entonces, desarrollar en uno mismo más y mejores motivos para el estudio?
Afortunadamente sí es posible. Puedes conseguir, si te lo propones de verdad, que una asignatura
que te resultaba un “rollo” llegue a ser interesante. A continuación te sugerimos algunos
procedimientos:
• Proponte pequeñas metas cada día y comprueba si las has conseguido; •Relaciona el contenido
de la asignatura con algo que te guste;
• Comenta de vez en cuando algún aspecto de la asignatura con compañeros muy interesados en
ella, o con el profesor;
• Realiza algunas tareas en equipo;
• Hazte preguntas a ti mismo en relación con el contenido de un tema antes de estudiarlo, y trata
de responderlas a medida que lo vayas conociendo;
• Estudia de una forma activa: reflexiona, subraya lo importante, consulta en el diccionario o
enciclopedia lo que no entiendas o exija ser ampliado, etc.
Con estos procedimientos se busca que el trabajo de estudiar tenga sentido para quien lo realiza, y
en consecuencia, sea atrayente.
6. MOTIVACIÓN Y CAPACIDAD
Si nuestra capacidad es motivada (estimulada) para conseguir un determinado objetivo, se produce
la realización.
Sin embargo, si a pesar de poseer capacidad, no recibimos ninguna motivación, bien de nosotros
mismos, bien de una meta claramente establecida o de otras personas, lo más probable es que no
se consiga nada. Los primeros éxitos en la escuela toman toda su importancia: un niño que ha
tenido la satisfacción de haber triunfado, anticipará otra vez el triunfo. Un niño que conoce el
fracaso, va por el contrario a desarrollar una motivación de fuga con respecto a la tarea.
¿Cómo alcanzar la motivación positiva?
Cada uno de nosotros será motivado para el estudio cuando sepa cuáles son los objetivos de la
tarea y cuando tenga real interés en lograrlos. El profesor es el encargado de clarificar dichos
objetivos y de despertar e incentivar el interés por ellos.
Frente al desánimo experimentado ante cualquier tropiezo. Es preciso combatirlo por todos los
medios ya que, si uno se deja vencer por él, puede caerse en un conformismo fatal. Por eso,
adopta como regla general no comenzar nunca a hacer una cosa que no confíes seriamente en
que puedes realizarla. Cuando se produce un fracaso y no se llega a completar una tarea, se
produce una insatisfacción y un cierto sentimiento de culpabilidad que lleva a perder tiempo y
energía.
Frente al ser muy desordenado y perder mucho tiempo en actos inútiles. El triunfo sobre estos
defectos ha de ser tu objetivo prioritario. Para esto hay reglas muy sencillas que generan nuevos
hábitos. Por ejemplo: Nunca te pongas a estudiar si la mesa se encuentra llena de objetos, antes
ordena, es preferible que no haya nada más que lo que necesites específicamente. Adquiere la
costumbre de archivar bien el material de cada asignatura. Presta atención al lugar dónde colocas
los elementos necesarios para estudiar y guárdalos siempre en el mismo sitio. No te levantes de la
silla hasta no haber cumplido un plazo de trabajo, por ejemplo una hora, recién ahí puedes ir a
tomar agua o comer un bocado, luego ponte otra meta de tiempo y cúmplela a rajatablas. Proponte
ver televisión luego de terminar la sesión de estudio, nunca en su transcurso. Las llamadas
telefónicas no urgentes pueden esperar, etc. Frente al tener dificultades de concentración, de
memoria o de comprensión. Es necesario convencerse de que estas dificultades se pueden
remediar con la práctica de hábitos, métodos y ejercicios apropiados como los que estás
aprendiendo en esta obra.
Frente a la distracción continua en clase, no atendiendo a las explicaciones del profesor, ni
tomando notas o apuntes. Habrá que modificar tal actitud (por ejemplo, ensayando la toma de
apuntes con Mapas Mentales) ya que, si se aprovecha bien el tiempo en clase, se estudiará con
mayor rendimiento en casa, y se invertirán menos horas alcanzando mejor resultado final.
Frente al encontrar aburridas todas las asignaturas, lo que lleva a estudiar con desgana. Te
ayudará mucho buscar los puntos de interés de cada materia, directo o indirecto, para que el
trabajo te resulte más ameno.
La utilidad de cada materia.
Cada materia tiene una utilidad que debe ser conocida claramente, lo cual permite asimilarla, y casi
siempre, disfrutarla, ¿para qué nos puede servir estudiar....?
GEOGRAFÍA: Para conocer el mundo y sus bellezas; dónde y cómo viven otros seres humanos;
cuando viajes, podrás aprovechar mejor lo que veas y experimentes; acrecentar conocimientos de
Economía y de Política.
DIBUJO, MÚSICA: Despertar, desarrollar o potenciar tus talentos creativos; apreciar la belleza,
refinar el sentido estético.
HISTORIA: Conocer tus propios orígenes; la evolución de la civilización, las tendencias repetitivas
del hombre, el papel de los líderes en los grandes cambios, la transformación del mundo por la
mano y el cerebro del hombre; los ejemplos históricos que se convierten en paradigmas (modelos
de comportamientos).
LENGUA Y LITERATURA: Aumentar tu vocabulario, mejorar tu nivel cultural, propiciar la capacidad
de comunicarte por escrito y verbalmente. Conocer otras formas de pensar distintas a las tuyas, o,
como dijo cierta vez Ernesto Sábato, ‘disfrutar de la posibilidad de vivir varias vidas en una sola
vida’, aprender a pensar y expresarte lógicamente, utilizando las leyes de la Gramática, ejercitar tu
poder imaginativo, etc.
FILOSOFÍA: Conocer la extraordinaria capacidad de la mente humana para indagar acerca del
hombre, del universo, de la existencia de Dios, de la muerte, etc. Las distintas personalidades
históricas y actuales que poseen el don de investigar en las profundidades (sin dar nada por
establecido).
MATEMÁTICA: Descubrir leyes lógicas por otro camino que el de las palabras; ejercitar el cerebro,
descubrir la base de las ciencias y las profundas interrelaciones con otras disciplinas, conocer y
seleccionar adecuadamente representaciones gráficas y algebraicas, figuras geométricas,
magnitudes y unidades de medida.
BIOLOGÍA: Descubrir la enorme complejidad de la vida, saber cómo funciona esa máquina
milagrosa que es tu cuerpo, entender cómo se reproducen, crecen y cuidan las plantas y los
animales.
FÍSICA: Comprender las leyes que rigen los movimientos de los cuerpos y de todo el Universo,
rastrear el origen del Cosmos, la diversas formas de la energía, reconocer los principales
componentes microscópicos de los materiales, explorar diferentes fenómenos eléctricos y
magnéticos analizando cómo puede transformarse, por ejemplo, la energía eléctrica, etc.
PSICOLOGÍA: Comprender tu propia conducta y la de los demás, analizar pensamientos,
emociones, tendencias, etc.
QUÍMICA: Conocer los distintos estados de la materia y sus combinaciones, relacionar las
transformaciones químicas con la producción de materiales.
7. ASOCIA DEFINITIVAMENTE AL ESTUDIO Y AL APRENDIZAJE CON EXPERIENCIAS Y
SITUACIONES FELICES Y AGRADABLES.
Asocia situaciones felices y agradables al acto de estudiar. Algunas personas se gratifican con
música, otros con el hábito de comer al mismo tiempo que se lee o se estudia. Muchas personas
aprenden más cuando escuchan una música suave y tranquila. Lo mejor es la música barroca, pero
si no es de tu gusto puedes elegir otra que te sea agradable. Por supuesto, la condición esencial es
que no tenga un volumen o características rítmicas que te impidan la concentración en el trabajo
intelectual. Debemos usar todos los recursos educacionales disponibles, incluyendo las últimas
herramientas de Internet, para estimular a nuestro cerebro (respetando nuestro perfil) a adquirir el
hábito de progresar en los conocimientos y el estudio, durante toda nuestra vida de adultos,
evitando desde el principio la posibilidad del abandono de la escuela, la marginación social, etc.
La serenidad.
La serenidad es una actitud conveniente para todas las actividades de la vida, pero llega a ser
esencial cuando se tiene que utilizar la mente con todas sus capacidades, como ocurre en el
estudio. Un estado de ánimo tranquilo, relajado, libre de preocupaciones, es el ideal para estudiar
con provecho. Sin embargo, todos sabemos, por propia experiencia, lo difícil que resulta
mantenerse en ese estado cuando nos abruma la tensión producida por un exceso de obligaciones
o de inquietudes. Resulta bastante normal que en esos casos los nervios se desaten, ocasionando
efectos muy penosos: la mente deja de funcionar con eficacia y el rendimiento del trabajo
intelectual puede llegar a caer rápidamente a cero.
Para evitar esto, hay que estar sobre aviso de estos peligros, tratar de mantener siempre el
dominio de uno mismo y la calma en cualquier circunstancia.
No hay que olvidar el efecto enormemente perturbador del nerviosismo, en los exámenes. La mejor
preparación, lograda con gran esfuerzo a lo largo del curso, se puede malograr si no eres capaz de
mantenerte tranquilo mientras te examinan.
La preocupación.
Otro factor indeseable es la preocupación excesiva. Dejando aparte posibles causas ajenas a los
estudios como, por ejemplo, un problema familiar, laboral o afectivo, los motivos más frecuentes de
preocupación en los estudiantes son los malos resultados obtenidos o que temen obtener. Si la
preocupación se mantiene dentro de los límites o normales, puede resultar beneficiosa pues
constituye un estímulo para tratar de eliminar sus causas. Cuando la preocupación llega a ser
desmesurada, la mente se inunda de sentimientos de angustia, ansiedad o temor, con efectos muy
perniciosos, los cuales ocasionan mayor desgaste psíquico del que sería necesario para salir del
atasco.
El mejor remedio para las preocupaciones del estudio es garantizarnos a nosotros mismos un buen
estudio (condiciones ambientales correctas, eficaces técnicas de estudio y entrenamiento psicofísico).
Cuando uno se pone a estudiar con determinación y energía, los temores se mitigan
extraordinariamente, y sólo suelen recobrar su crudeza al cesar la actividad. Por eso, hay que
seguir el consejo popular que dice: “cuando surja una dificultad, en lugar de preocuparte, ocúpate”.
El mantenimiento de la calma y el dominio de uno mismo han de ser objetivos prioritarios de los
estudiantes.
8. CÓMO ALCANZAR LA MOTIVACIÓN POSITIVA.
Cada uno de nosotros será motivado para el estudio cuando sepa cuáles son los objetivos de la
tarea y cuando tenga real interés en lograrlos. El profesor es el encargado de clarificar dichos
objetivos y de despertar e incentivar el interés por ellos.
Frente al desánimo experimentado ante cualquier tropiezo: es preciso combatirlo por todos los
medios ya que, si uno se deja vencer por él, puede caerse en un conformismo fatal.
Por eso, adopta como regla general no comenzar nunca a hacer una cosa que no confíes
seriamente en que puedes realizarla.
Cuando se produce un fracaso y no se llega a completar una tarea, se produce una insatisfacción y
un cierto sentimiento de culpabilidad que lleva a perder tiempo y energía.
Frente al ser muy desordenado y perder mucho tiempo en actos inútiles: el triunfo sobre estos
defectos ha de ser tu objetivo prioritario. Para esto hay reglas muy sencillas que generan nuevos
hábitos. Por ejemplo: Nunca te pongas a estudiar si la mesa se encuentra llena de objetos, antes
ordena, es preferible que no haya nada más que lo que necesites específicamente. Adquiere la
costumbre de archivar bien el material de cada asignatura. Presta atención al lugar dónde colocas
los elementos necesarios para estudiar y guárdalos siempre en el mismo sitio. No te levantes de la
silla hasta no haber cumplido un plazo de trabajo, por ejemplo una hora, recién ahí puedes ir a
tomar agua o comer un bocado, luego ponte otra meta de tiempo y cúmplela a rajatablas. Proponte
ver televisión luego de terminar la sesión de estudio, nunca en su transcurso. Las llamadas
telefónicas no urgentes pueden esperar, etc.
Frente al tener dificultades de concentración, de memoria o de comprensión: es necesario
convencerse de que estas dificultades se pueden remediar con la práctica de hábitos, métodos y
ejercicios apropiados como los que estás aprendiendo en esta obra.
Frente a la distracción continua en clase, no atendiendo a las explicaciones del profesor, ni
tomando notas o apuntes: habrá que modificar tal actitud (por ejemplo, ensayando la toma de
apuntes con Mapas Mentales) ya que, si se aprovecha bien el tiempo en clase, se estudiará con
mayor rendimiento en casa, y se invertirán menos horas alcanzando mejor resultado final.
Frente al encontrar aburridas todas las asignaturas, lo que lleva a estudiar con desgana: te ayudará
mucho buscar los puntos de interés de cada materia, directo o indirecto, para que el trabajo te
resulte más ameno.
El interés: la más poderosa motivación.
El interés es el resultado de una atención motivada, una síntesis de impulso, atracción y deseo,
que mueve al individuo a utilizar los medios eficaces para la consecución de sus objetivos. El
interés puede compararse, en lo fisiológico, al hambre y a la sed; es decir, la persona realmente
interesada por un tema no descansa hasta conocerlo en profundidad y dominarlo.
Factores que contribuyen a despertar el interés y la curiosidad intelectual:
•
Un ambiente familiar rico en incentivos y experiencias de tipo cultural.
•
El ámbito de la ciudad ofrece más estímulos culturales que un ambiente rural (bibliotecas,
espectáculos, etc.).
•
En el ambiente escolar y académico, el profesor es una pieza clave para despertar el interés
del alumno. Su simpatía personal hará posible que la atracción afectiva de sus alumnos se
desplace de la persona al objeto enseñado. La madurez personal del profesor pesa mucho en el
proceso del aprendizaje, ya que se educa más por lo que se es que por lo que se hace o dice. Una
exposición amena y cálida hace posible la participación confiada y el diálogo sobre el tema.
9. CUESTIONAR TUS PROPIAS OBJECIONES.
ALGUNOS EJEMPLOS:
No soy capaz de hacer eso.
¿Qué te haría falta para poder hacerlo?
No lo entiendo.
¿Qué es exactamente es lo que no entiendes?
El inglés es difícil.
¿Para quién es difícil?
Nunca tengo buenas notas.
¿Nunca? ¿En ninguna materia?
No me gusta el inglés.
¿Quieres decir que no te gusta saber hablar inglés o que no te gusta estudiar inglés?
Se me da mal esta asignatura
Porque todavía no has desarrollado buenas estrategias de aprendizaje.
No me gusta la gramática.
¿Quieres decir que sólo haces cosas que te gusten?
Cometo muchos errores (por lo tanto se me da mal esta asignatura).
Estupendo, cuando uno comete errores es porque está aprendiendo.
10. ESPERA MUCHO DE TI MISMO/A.
En un estudio realizado sobre los profesores de escuelas secundarias de Estados Unidos, se
reveló que, cuando demostraban esperar mucho de sus alumnos, ellos elevaban, por este solo
hecho, en 25 puntos sus pruebas de C.I. (Coeficiente Intelectual).
El re-estímulo.
El re-estímulo es el proceso por medio del cual la acción iniciada por un sujeto proporciona ulterior
fuente de estímulo. Así, las consecuencias influyen en sus actos sucesivos. Por ejemplo, si te
propones una meta como terminar en una semana la lectura o el estudio de la mitad de una
materia y llegas a tu cometido, el re-estímulo significa que este logro te dará nuevas energías,
entusiasmo y confianza para continuar para terminar con esa materia, y este proceso continúa
afirmándose a sí mismo y expandiéndose a las demás materias de estudio.
El re-estímulo no sólo hace posible el aprendizaje de una habilidad; es también esencial para la
misma ejecución. La realización de algo, con habilidad, es un proceso continuo de comportamiento,
en el que cada etapa está influida por la anterior, por la siguiente, y por el objetivo final que se
persigue.
Clasificación de los motivos humanos.
Edward Thomas, en 1923, redujo los motivos humanos a cuatro deseos:
• Deseo de seguridad.
• Deseo de reconocimiento.
• Deseo de respuesta de los compañeros.
• Deseo de nuevas experiencias.
DESEO DE SEGURIDAD
Ejemplos:
Seguridad física: Recibirte te dará muchas más chances de prosperar económicamente.
Seguridad intelectual: Saberte con condiciones, conocimientos o capacidades para enfrentar mejor
la vida.
Seguridad psicológica: Aumentar la autoestima, etc.
DESEO DE RECONOCIMIENTO
Ejemplos:
Por parte del colegio o universidad:
• Que te otorguen una beca por buen rendimiento,
• pertenecer al cuadro de honor,
• un ofrecimiento de pasantía,
• un ofrecimiento de trabajo de parte de un profesor.
Por parte de los padres:
• El sentirte reconocido por tus cualidades o habilidades,
• un posible premio por tu buen rendimiento.
Por parte de posibles fuerzas laborales:
Que te llamen por tener uno de los mejores promedios para cubrir un cargo interesante, etc.
DESEO DE RESPUESTA DE LOS COMPAÑEROS
Ejemplos:
• Sentirte apreciado,
• poder seducir,
• tener romances,
• poder ayudar a tus compañeros y lograr más amistades,
• poder trabajar en grupo y sentirse ayudado por los demás, etc.
DESEO DE NUEVAS EXPERIENCIAS
Ejemplos:
• Nuevos compañeros de clase,
• nuevas materias,
• prácticas interesantes,
• lugares que se pueden conocer a partir de los estudios, etc.
La cantidad de motivaciones que pueden derivar de estos 4 deseos básicos son incontables.
OTROS MOTIVOS DE APRENDIZAJE
• Necesidades biológicas y psicológicas.
• Motivos condicionados por la sociedad.
• Deseos absolutamente personales: “Qué bueno, cuando llegue a ser médico como mi tío...”, “Si
me organizo para estudiar lo haré tranquilo, aprobaré y tendré tiempo para divertirme...”
EL INTERÉS: LA MÁS PODEROSA MOTIVACIÓN
El interés es el resultado de una atención motivada, una síntesis de impulso, atracción y deseo,
que mueve al individuo a utilizar los medios eficaces para la consecución de sus objetivos. El
interés puede compararse, en lo fisiológico, al hambre y a la sed; es decir, la persona realmente
interesada por un tema no descansa hasta conocerlo en profundidad y dominarlo.
Factores que contribuyen a despertar el interés y la curiosidad intelectual:
• Un ambiente familiar rico en incentivos y experiencias de tipo cultural.
• El ámbito de la ciudad ofrece más estímulos culturales que un ambiente rural (bibliotecas,
espectáculos, etc.).
• En el ambiente escolar y académico, el profesor es una pieza clave para despertar el interés del
alumno. Su simpatía personal hará posible que la atracción afectiva de sus alumnos se desplace
de la persona al objeto enseñado. La madurez personal del profesor pesa mucho en el proceso del
aprendizaje, ya que se educa más por lo que se es que por lo que se hace o dice. Una exposición
amena y cálida hace posible la participación confiada y el diálogo sobre el tema.
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