Cuando un vino presenta enturbiamien

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GI:NERALIDADES
Cuando un vino presenta enturbiamiento, alteración o quiebrá del colar, o s:^bor
y olor anormalés, suele decirse que el vino
está en^ermo.
Esta, designación es muchas veces impropia, porque las causas de las anormalidades antes citadas, su intensidad y sus ^especiales caracteres, en cada caso, presentan
tantas variaciones que no deben englobarse,
en una misma denominación, fen^^menos de
significaci.ón tan diferente como lo son los
simples in^cidesates de la elaboracióyt^ los de- fectos cuya causa yeside en falta de esnaero
y^i^zz^iie^a dc los e^zvases y e^zscres, las al^eraciorzes a quiebras del color (que los
franceses llaman "casses" y que algunos
conocen impropiamente con el nombre de
"vuelta" del vino) y las ver^laderas e^i f ermedades originadas por el aumento de actividad de mi ^roorganismos especiales.
Además, cn los vitios, al menos eu las
primeras fases de su elaboración, existe
una al;uiidante flora m:crobiana, que no
sólo está integrada por las levaduras d.e la
fermentación alcohólica, sin^^ p^r sraic^rooryaarisi^ios colnboraclores (según atortunada
expresión de un erni^ie^^te enólugo italiano),
cu}^as caractcrísticas y actividades han sido
muy poco estudiadas, pero de las que se
sabe que contribuyen a la mejora de la calidad, y para algunos tipos de vino de un
modo decisivo.
Y por si aun no fuera bastante la cornplicación que supone el orientarse entre fenómenos tan diversos en sus orígenes como
en su importancia, hay que tener en cuenta
que es seguro que en algunas clases y tipos
de vinos pueden existir microbios colaboradores típicos, y procíucirse alteraciones y enfermedades especiales, que muchas veces no
han sido suficientemente estudiadas.
Nos eñcontramos, pues, frente a uno de
los capítulos de la ciencia enológica más necesitados de revisión y de nuevas investigaciones por parte de los técnicos, y al mismo tiempo ante un problema que se presenta con caracteres de importancia y urgencia tales, que ningún hodeguero ni comer-
ciante en vinos debe dejar de .cunocer lo^
procedimientos más prácticos para diagnosticar cada alteración o enfermedad y para aplicar los métodos para prevenirlas y
corregirlas en lo posible y dentro siempre
de las j^rescri^cio^i-es legales,
Aprovechamos la ocasión para prevenir
a los vinicultores contra los czcrandcros c^e
vi^zos, para los que toda enfermedad ticne
su remedio, sin reparar en el empleo de toda
clase de drogas, savias, esencias, colorantes, antífermentos y antiácidos, que utilizan sin el menór escrílpulo, y contra el empleo, a ciegas, de productos seudoenol ^gicos
de composición secreta y ncmbres altisonantes, cuya propaganda ha pc:d:do hacerse
sin trabas hasta el día, aunque es de suponer, y de desear, que sea enérgicamente
frenada con la efectividad del cumplimiento del Decreto de 8 de septiembre de i932,
vulgarmente conocido con el nornbre de
"Est^tuto del Vino". Tales productos, cuya ^omposición se disfraza con nombres de
"Vinificadores", "Antiagrios", "Conservadores", etc., etc., o contienen sustancias
nocivas, prohibidas justamente por las leyes, q son productos enológicos licitos cuyo
nombre se encubre con el fin de elevar ab-
surdamente su preciu, o, hnalmente, son
mezclas de estos últimos productos en proporciones tales, qtte si a veces son convenientes, en otras no son adecuadas al fin
^lue se l^^rsigue con stt adición.
Nos importa consignar cjue nada de Icr
dicho anteriormente Intede referirse al honrado comercio de los productos enoló^icos
lícitos y aconsejables, que, lógicamente, nos
merece los mayores respetos ; es más, es
preciso combatir también la tendencia, que
se acusa en las comarcas más atrasadas en
vinificación y más alejadas del comercio en
gran escala, de considerar como quí^ni^ca
(en sentido receloso v despectivo) a todas
las manipulaciones honestas y racionales
que tienden a corregir posibles defectos de
los mostos y vinos, sin desnaturalizarlos en
lo más mínimo, y como qu^ífaiicos a los bodegueros que las practican. ^ Cuántas veces
hemos oído aplicar esto ^ ealificativos por el
delito de sulfitar los mostos ^con metabisulfito potásico o sulfuroso líquido, en lugar
de hacerlo quemando azufrines, o por corregir la acidez con adiciones de ácido tártrico.. ., mientras , que el que hablaba así
envasaba sus vinos en tinajas sucias y tenía su bodega en las más deplorables con-
dici^mes de limpieza e;hi^iene, si no e ^ qt^e
aguaba Stls vinos o los encabexaba con t^ú .
detestable aguardiente de or ^jos, sin rectificar !
El vino cs y dehc ctaborarse corl^ao t^c^^t^
p^roducto absoluta^^rTe^ate 1^tat^riral; pero sería
necio confundir el uso de dro^as y el abus« de los productos enológicos con la posibilidad cle intervenir prudentemente para
sanear y depurar esta bebida, sin desnaturalizarla ni desequilibrar su constitución y
composición.
)^xpuestas las generalidades que preceden, vamas a estudiar las causas y posibles
^ remedios de las anormalidades de los vinos, y para ello las agruparemos en la forma indicada anteriormente.
INCIDENTES DE LA ELABORACION
Se reducen, generalmente, a enturbiamientos y a fermentaciones incomp'.etas,
que dejan los vinos abocados.
'Los ent^rbiamientos que no proceden de
énfermedad ni de quiebra del color se presentan sin modificación ni de este último,
ni de la viscosidad, ni del aroma y sabor
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