La falta del agua dulce: la principal amargura durante el

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La falta del agua dulce:
la principal amargura durante el desastre
Este artículo se refiere al tema de la protección de infraestructuras de agua dulce para consumo humano -durante
épocas "normales" y, en particular, durante la ocurrencia de eventos extremos tales como conflictos sociales y
situaciones de desastres. El acceso al agua dulce después de un desastre es crucial para ayudar a las comunidades a
regresar a la normalidad.
Claudio Osorio
Centro Panamericano de
Ingeniería Sanitaria y
Ciencias del Ambiente
(CEPIS/OPS)
[email protected]
www.cepis.ops-oms.org
La accesibilidad del ser humano al agua dulce le ha permitido asentarse, desarrollarse, recrearse y
asegurar su supervivencia y salud.
El ser humano y el uso que da al agua dulce entre otras cosas han estado vinculadas a la producción de
alimentos, generación de energía. Sin embargo el uso cotidiano donde hombres, mujeres, niños y
ancianos hacen uso de esta, se relaciona con el acceso del agua para satisfacer necesidades básicas
como el agua para bebida, higiene personal y alimentación. La privación del acceso al agua dulce ya sea
en cantidad o calidades adecuadas pone en riesgo su salud y calidad de vida.
Por lo anterior, desde hace décadas los países y organismos de
cooperación, han venido trabajando en asegurar el
abastecimiento de agua para bebida de la población mundial en
cantidades suficientes, que aseguren su existencia y con las
calidades adecuadas que le permitan el pleno desarrollo de las
poblaciones.
Considerando que la producción de agua para el consumo
humano tiene su base en la disponibilidad del agua dulce en el
medio ambiente, paralelamente se ha trabajado en proteger las
cuencas y fuentes naturales de agua de su degradación y
contaminación. El aumento en los procesos de desertificación de
algunas zonas del planeta dejan en evidencia que todavía queda
mucho por hacer, ya que este fenómeno no es simplemente la
falta completa de agua, si no que la destrucción total del
medioambiente y sus ecosistemas.
Contar con agua dulce en cantidades suficientes durante tiempos
normales es de importancia vital para la vida, salud y desarrollo
de los pueblos. Sin necesidad de ejemplificar se puede entender
lo imprescindible que resulta contar con la misma durante
situaciones extremas como pueden ser conflictos sociales y
situaciones de desastres.
Reorientar la corriente
hacia el desarrollo
sostenible
2003
Campaña mundial de
reducción de desastres
Se debe reconocer la incidencia que han tenido las amenazas de
origen hídrico tales como inundaciones, huracanes y sequías en
los últimos años, como principales causas de las situaciones de desastres, la continua degradación
ambiental y a la falta de consideración de estos fenómenos en los procesos de planificación y toma de
decisiones en el ordenamiento del territorio y asentamientos humanos. También es necesario destacar
durante este año 2003 - establecido como "Año Internacional del Agua Dulce" - que el aseguramiento del
abastecimiento de agua apta para el consumo humano durante situaciones de desastres es un asunto
de primera necesidad para atender la emergencia y asegurar un rápido retorno a la normalidad de las
comunidades afectadas.
La disponibilidad del agua en cantidad y calidades adecuadas después de un desastre es un asunto de primera necesidad
luego de haber atendido las necesidades de búsqueda y rescate. La disponibilidad de agua apoya las tareas de rescate,
extinción de incendios luego de terremotos, asegura la adecuada atención médica, protege la salud de la población y
reactivación de las actividades productivas y comerciales. Sin embargo, la infraestructura de agua potable muchas veces
cae en los mismos vicios que el resto de la infraestructura y se ve tanto o más afectada que el resto de la infraestructura
expuesta a la ocurrencia de desastres, sin importar si se tratan de inundaciones, huracanes, sismos, erupciones
volcánicas, etc.
Los daños en la infraestructura física de los sistemas de abastecimiento de agua luego de la ocurrencia de un desastre, ha
sido un hecho recurrente el cual en algunas oportunidades la falta de suministro de agua se ha extendido por períodos de
semanas y hasta meses. Por ejemplo durante el huracán Mitch, sólo en Honduras el 75 por ciento (4,5 millones) de la
población se vio privada o presentó dificultades de acceder a los servicios de agua y saneamiento, donde además se
estimó que a raíz de los daños, el sector de agua retrocedió tres décadas de trabajos y logros por alcanzar la cobertura
universal de dichos servicios. Tres décadas que se perdieron en una semana y que tardará varios años para llegar a los
niveles alcanzados hasta antes del Mitch.
Pretender pensar que es posible planificar o improvisar la distribución de agua durante situaciones de desastres por medio
de camiones cisternas u otras maneras para toda la población afectada por el desastre por tiempos prolongados,
representa un desafío logístico y disponibilidad de recursos que difícilmente nuestros países pueden asumir.
Generalmente ha quedado en evidencia que ni las grandes ciudades cuentan físicamente (camiones, estanques, etc.)
con los recursos logísticos necesarios para la distribución de agua durante la emergencia y mientras se rehabilitan los
sistemas de agua dañados directamente por el desastre.
El paradigma que mucha agua o muy poca...principal causa de los desastres, puede reformularse cuando hablamos de la
disponibilidad de agua durante el desastre mismo, ya que la falta de agua dulce mucha veces afecta a la población que no
fue directamente afectada por el desastre y por el sólo hecho de carecer del servicio se convierten en otro afectado mas.
La manera más viable y económica de asegurar el abastecimiento de agua durante situaciones de desastres, es que
dicha infraestructura sea ubicada, diseñada y construida considerando la presencia de las amenazas naturales como
factores condicionantes y estimando el posible impacto de los mismos. Asímismo en la infraestructura de abastecimiento
de agua existente se debe incorporar medidas de mitigación que aseguren el funcionamiento de los sistemas en
condiciones tales que permitan a las instituciones prestadoras de estos servicios atender la emergencia con los recursos
que disponen.
Una situación crítica a tener en consideración, es que no siempre los técnicos y tomadores de decisión encargados de la
planificación de la infraestructura de agua podrán evitar ubicar su infraestructura fuera de zonas de riesgo, ya que cuando
la misma población a la cual ellos sirven está asentada en zonas de peligro, representa el "pecado original" de cualquier
intento en reducir la vulnerabilidad. De hecho en muchas oportunidades las autoridades locales "legalizan" los
asentamientos humanos ubicados en zonas de riesgo entregándoles servicios básicos. Pudiendo en cambio, utilizar la
entrega de estos servicios como la herramienta de planificación que les permita definir las zonas seguras para el
asentamiento de las poblaciones.
Mientras se busca lograr un enfoque integral de la gestión del riesgo a nivel local, las autoridades deben reconocer que se
pueden obtener avances sectoriales independientes en las tareas de reducción de la vulnerabilidad de las comunidades y
su infraestructura, que permitirán obtener la sinergia deseada. Es así y teniendo en cuenta la importancia de la
infraestructura de agua potable en la atención y recuperación de las situaciones de desastres, la autoridades locales
deberían considerar a este sector en todas sus iniciativas e impulsarlo para que por si sólo atienda las necesidades
propias para reducir la vulnerabilidad de sus infraestructura, para así asegurar el suministro de agua a la población, de
modo de entregar el respaldo y tranquilidad de las autoridades al momento del desastre.
La información y opiniones expresadas en este paquete de información no corresponden a las opiniones de la Secretaría de la EIRD
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