los adres de la histeria - Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires

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“LOS PADRES DE LA HISTERIA”
OSVALDO MENENDEZ
“Su cuerpo le impone una lógica que detesta,
entonces reemplaza al cuerpo aportado por la biología,
por uno imaginario, que simboliza su malestar a través
de la inervación de alguna de sus partes”
Christopher Bollas
INTRODUCCION:
Lo epocal en el campo psicoanalítico me llevó a pensar en la diferencia entre los
conceptos de verdad y opinión.
Cuando uno comienza su formación como analista tiende a ubicar las verdades en el
campo teórico, se trate de las ideas de Freud o del autor de moda para la época.
Las opiniones, en cambio, remiten al campo de la clínica donde tanto el análisis
como la supervisión nos ayudan a enfrentar las vicisitudes cotidianas que nos
presentan los procesos psicoanalíticos.
Quizás esta división provenga de Platón con su teoría de los dos mundos: el de
arriba, el elevado, el de las ideas y el de abajo; de la sensibilidad.
En este trabajo me propongo indagar como fui construyendo o deconstruyendo
“verdades”en el campo de la clínica. Cómo aparecieron, quienes me ayudaron a
reconocerlas y que factores actuaron como elementos obstructivos.
Utilizaré a la histeria por ser el primer cuadro psicopatológico que me ayudó a
descubrir el camino hacia las mismas.
LOS OCHENTA
En esa década hice mi supervisión oficial con David Liberman. Elegí a una paciente
que hacía poco tiempo había comenzado su análisis y que me tenía muy inquieto.
Su madre se estaba muriendo y había estallado un conflicto matrimonial intenso.
A mi entender la “veía” demasiado actuadora, sentía que me dejaba muy
preocupado al final de cada sesión y con temores sobre el futuro del proceso.
En esa época estaba estudiando con mucho interés la patología borther line y
consideraba que mi paciente presentaba muchas de las características que se le
adjudicaban a esa categoría diagnóstica.
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Con estas ideas me presente ante Liberman. Le leí el material de varias sesiones,
me escuchó con mucha atención y me dijo que en su opinión se trataba de una
neurosis histérica, pero que si yo la seguía “viendo” como una paciente grave el
pronóstico era malo.
También me contó que la categoría borther line se había creado en los Estados
Unidos como un intento de mantener la cobertura de psicoterapia para los pacientes
graves, ya que la Seguridad Social había decidido dejar sin cobertura a los pacientes
considerados psicóticos,
Me sorprendió mucho lo que me dijo pero me alivió entender que la paciente podía
afectarme mucho y no por ello estar “grave”. También creo que fue la primera vez
que pude ver con claridad cuanto puede incidir la postura del analista, la manera de
relacionarse, en el devenir del proceso.
Volviendo a la paciente, la actuación que me preocupaba era que poco tiempo
después de iniciado el tratamiento había establecido una relación con un amante
con el que se encontraba una vez por semana. Consideraba dicho encuentro como
su “quinta sesión” y la más productiva…
A esto se sumaba que le apareció un dolor en la rodilla que no cedía con medicación
y al que su médico no le encontraba un origen orgánico. Liberman me sugirió:
dígale que la rodilla siente dolor porque ella sí se da cuenta ,que está metiendo la
pata. Se lo dije y el dolor desapareció….. Asombrado le pedí a David bibliografía, en
ese momento para mí sinónimo de “verdad”, que me ayudara a entender el
acontecimiento.
Me sugirió leer a varios autores. Entre ellos a Jhon Forrester que escribió: “La cura
del histérico dependerá de la posibilidad que el paciente reciba las palabras del
analista en el lugar correcto, expresadas con el sonido adecuado, para que no
queden atrapadas por su cuerpo. También es importante estar atento a no
fascinarse con el relato del paciente ya que esta actitud enfatizará la tendencia a la
actuación y a transformar el relato en espectáculo”.
Jean Laplanche: “La fantasía inconsciente que Freud veía expresada por la
conversión o en el ataque histérico hoy la observamos como trastornos de carácter y
actings out.”
François Perrier: “La histeria evoluciona acorde a la época y su sintomatología
adopta el estilo y los giros de la moda del momento. Para la Sociología vivimos en la
época del derecho a la libertad sexual y al goce y esto incide en la relación de la
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histeria con su interlocutor. Si bien la cuestión del deseo sexual está siempre
presente, se puede presentar ante el receptor a la defensiva o a la ofensiva “. La
histeria a la defensiva se hace representar por su síntoma. Le firma un poder al
síndrome y esté hablará por ella”.
Esta podría ser una situación aplicable a la relación con mi paciente:su actitud es
pasiva, el dolor lo siente la rodilla, pero a su vez esta la lleva hacia los médicos
clínicos y luego hacia mí, que me preocupo ante la idea de una pareja que puede
llegarse a romper, sin tener claro si se trata del vínculo con su marido, conmigo o
de ambos.
“La histérica a la ofensiva estaría representada por la militante del sexo, la verdad y
el amor que viene hacia nosotros. Está segura de la causa que defiende y nos toma
como testigos de su desgracia. La que habla es ella, pero lo hace como portavoz de
una verdad en estado naciente. En su ofensiva de palabra, siempre está
insatisfecha. En la interacción parece sufrir de cierta “sordera”. Cuando el analista
interpreta la paciente no oye, sólo percibe el sonido de la voz y este la perturba. No
sabe si desea o no, que se la interrumpa. La que podría beneficiarse es “la otra”, el
tercero virtual del dialogo….”
Por supuesto David Liberman también escribió mucho al respecto.
Denominó a los pacientes histéricos: personas demostrativas que se comunican con
un estilo dramático, con impacto estético. El drama se refleja en la manera de
verbalizar que denota un alto nivel de ansiedad.
Si el terapeuta es tomado desprevenido, provocan una sensación de sentirse
entretenido por el carácter estético de su comportamiento en las sesiones. A su vez
los mensajes de los otros tienen gran fuerza sugestiva porque los decodifican como
contactos corporales o acciones. Esto les genera dificultades en la escucha.
El habla puede no ser usada para trasmitir información sino como vehículo a través
del cual se expresan impulsos instintivos previamente reprimidos. Esta característica
ubicaría al lenguaje histérico dentro de los lenguajes de acción. Dicha acción tendría
un carácter defensivo y se establecería sobre el receptor del mensaje.
El paciente tiende a ubicar al analista en el lugar del público frente a una exhibición
plástica o intenta estimularle la “vena artística” para entablar una competencia de
brillos: relatos brillantes darían lugar a interpretaciones brillantes pero esto lleva a
una situación de mutua idealización y a un impasse en el proceso. A diferencia del
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lenguaje de acción del psicópata, que tiende a utilizar al otro para fines propios, el
histérico satisface simbólicamente, a través del otro, sus tendencias exhibicionistas”.
LOS NOVENTA
En esta década decidí incursionar en el mundo de las Maternidades y las Terapias
Intensivas Neonatales, tratando de vivenciar la problemática del desarrollo temprano
en sus lugares de origen. Creo que con sólo una semana en una U.T.I. neonatal,
uno experimenta en cuerpo y alma que no sólo “no hay bebé sin mamá”sino que
junto con el bebé ¡ tiene que nacer, cuanto antes mejor, una mamá!.
Winnicott plantea que cada self nace con un idioma por realizar que, en parte, se
convertirá en su verdadero self a través del uso de aquellos objetos puestos a su
disposición en el marco de los cuidados del ambiente familiar. Piensa la relación
madre-hijo como un proceso, no como una relación de objeto y dicho proceso
requiere de la participación del
medio ambiente. El proceso puede llegar a
transformar la vida física, emocional e ideacional tanto en forma positiva como
negativa y luego va a ser incorporado por el niño como parte de su propio sistema
de cuidados.Lo que el ambiente no permite que se procese, se convierte en lo
“conocible”, lo posible de llegar a ser pensado.
En el proceso psicoanálitico de mi “paciente de los 80”, Liberman me acompañó los
tres primeros años. Al finalizar el segundo, hicimos una evaluación y le pregunté a
qué atribuía que el proceso se viniera desarrollando tan bien. La respuesta,
nuevamente me desconcertó. Me dijo: ud. está pasando por una etapa muy buena
de su vida...Reflexioné y me dí cuenta que mis dos hijos nacieron en esos años....
Freud afirmó que los síntomas histéricos son una forma de comunicación que tiene
una gramática particular. Nos explicó como los síntomas histéricos comunican
sistemas de deseos reprimidos e inconscientes, pertenecientes a la sexualidad
infantil.Winnicott amplió esta concepción distinguiendo entre sistemas de deseos
inconscientes y sistemas de necesidades inconscientes. Sostuvo que los primeros
pueden ser abordados mediante procesos intrapsíquicos, mientras que los segundos
requieren de la facilitación y el apoyo real externo, por parte del medio ambiente
responsable de los cuidados del niño. Dichos cuidados permitirían que las
capacidades del yo emergente puedan, poco a poco, controlar esos sistemas de una
manera autónoma. Para Winnicott la intrusión de
la madre lleva al infante a
desarrollar estrategias de auto-alienación, que denomina falso self. Este tomaría la
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ilusión impuesta por la madre- o las preocupaciones teóricas del analista- mientras el
verdadero self vive a la distancia, esperando al objeto bueno.
En relación a la problemática de los pacientes “entretenidos” Winnicott menciona a
“los hijos que dan luz”. Los describe como un tipo de niños que apenas llegan al
consultorio le producen un cambio de humor: generan vivacidad, alegría. Al dibujar
hacen figuras con colores brillantes y dotadas de tal animación que parecen vivas,
en movimiento. Sin embargo sus padres los traen porque en sus casas padecen de
un carácter irritable, caprichoso o francamente depresivo. Cuenta Winnicott que uno
de ellos le dijo”Por favor Dr. ayúdeme, a mi mamá le duele mi estómago..
El comentario nos permite inferir que el niño, siente que sigue viviendo dentro de su
madre, persiste un interior compartido. Los chicos que presentaron estas
características fueron , en todos los casos , hijos de madres deprimidas. Estudiando
estas situaciones se puede ver la estrecha relación que hay entre la hipocondría de
una madre deprimida y la sana preocupación que siente cualquier madre por su hijo.
La luz que emiten estos chicos intentaría iluminar la negrura del mundo interno en
que viven sus padres.
Masud Khan plantea la hipótesis del paciente histérico enfrentando, en la temprana
infancia, fallas en los cuidados maternos: fundamentalmente el holding, que es un
concepto ontológico que primariamente estaría relacionado con la existencia misma
y su relación con el tiempo. Inicialmente la madre le aseguraría al niño la continuidad
de su existencia, de su ser, protegiéndole del “no ser”, de la finitud en el tiempo de
su existencia. Dicha falla, según M. Khan, podría llevar a una genitalización precoz y
a una disociación entre la experiencia sexual y el uso creativo de las capacidades
del yo. El histérico trataría de lograr via genitalidad, lo que otras personas consiguen
mediante el funcionamiento yoico.
Si bien coincide con Freud en considerar la etiología de la histeria ligada a un
trauma, para M. Khan dicho trauma no es de naturaleza sexual. Esto lo lleva a
pensar a la histeria como una técnica para permanecer en blanco y ausente de uno
mismo, que usaría a los síntomas como sustitutos para encubrir dicha ausencia.
Con todo esto vuelvo a la demanda de mi “paciente de los 80”: la enfermedad de su
madre tiene un efecto traumático, está perdiendo el sostén materno, la madre la está
“volviendo a dejar”en una situación de desamparo, no encuentra en su marido el
sostén que necesita,entra en crisis con él y sale en
busca de tratamiento
analítico,me encuentra pero la necesidad es muy grande y no admite esperas ni
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distancias. Busca y encuentra en la relación con su amante satisfacción( fuga a la
genitalidad), pero a la vez, esto la hace sentir culpa y aparece el dolor de la rodilla
que podría representar la esperanza de que el analista le ponga palabras al
mensaje.
La relación transferencial organizaría en el paciente y en el analista la afectividad, lo
que permitiría proyectar roles de las figuras significativas de su pasado, en el aquí y
ahora de la situación analítica. Khan considera que se agregan dos funciones en el
rol del analista: la de sostener, ya descripta y la de contener, planteada por Bion.
Bion, en contraste con Winnicott que nunca dejó de lado el aspecto corporal,
entendió las especulaciones concernientes a los eventos psicológicos que ocurren
en la relación mamá- bebé como meras metáforas, “signos” que le resultan útiles
como modelos sobre lo que está ocurriendo.
Me parece importante destacar que no debemos confundir relacionarse con una
actitud distante e impersonal hacia la persona que se encuentra en atención
terapéutica. Tiene mas que ver con la dosificación de la cantidad de afectividad, con
mantener cierta distancia psíquica y lo más importante: la continuidad en el tiempo.
Relacionarse tiene menos reciprocidad pero más rapport intencionado. Una relación
implica algún tipo de entrega por ambas partes. En el relacionarse, cada uno
mantiene una separación y una distancia que otorga más espacio para jugar.
Con Liberman entendí que empecé a relacionarme con mi paciente con un prejuicio:
el diagnóstico de borther line, que estaba obstaculizando el proceso
EL SIGLO XXI
El trabajo con bebés me llevó a relacionarme: con numerosas parejas de padres y
surgió el interrogante sobre la futura personalidad del bebé en función de las
características de sus progenitores. Con este objetivo busqué bibliografía y encontré
en Christopher Bollas, analizado de M. Khan, mucho material sobre el tema.
Les voy a presentar algunas de las ideas que me resultaron más interesantes.
“Cuando me refiero al orden materno o a la madre interna, incluyo las funciones
psíquicas de receptibilidad,gestación,parto y sostén.Todas,formas no verbales de
comunicación.El orden paterno incluiría las funciones de penetración, inseminación,
cuidado,capacidad de relacionarse, establecimiento de leyes y sostenimiento de las
mismas.”
Relaciona al orden materno con el inconsciente reprimido primario, que Freud llama
descriptivo y que él prefiere denominar receptivo para enfatizar el carácter dinámico
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de las funciones en juego: almacenar percepciones inconscientes que atraerían a
otras para formar núcleos que serían la matriz del creatividad futura.
Resalta el concepto que el self recibe a los objetos de este mundo, antes de poder
pensarlos en palabras. Yo le llevé a David “material” de mi paciente, pero con él
pude ampliar la decodificación en palabras y reparar en un peligro que le atribuía al
paciente y que estaba en mí. Poner en palabras impresiones emocionales es quizás
la parte más dificil de la construcción del “material”
Este proceso vital, pre verbal, ocurriría guiado por la intuición materna, que ha
venido conociendo a su hijo a través de su cuerpo, su imaginación y sus afectos.
Pero tanto la etapa del bebé “viviendo” dentro de la mamá como los primeros meses
luego del parto, la díada se siente muy vulnerable a las amenazas externas..
Proteger ese espacio, pensar en sus necesidades y luchar en su defensa sería la
función paterna mas arcaica. Este orden paterno funcionaría bajo las leyes de lo que
Freud denominó Inc.reprimido secundario.
Su función básica sería la represión..permite surgir la oposición binaria:SI-NO.
Bollas sugiere que del intercambio cotidiano del padre interno con la madre interna
surgirían objetos “terciarios”, que serían fruto de la relación entre los dos órdenes. La
idea me resulta homologable al trabajo de recolección de material y a los resultados
de una interacción suficientemente buena entre supervisor y supervisado. También
cabe incluir a los pacientes que uno lleva a las propias sesiones, además de
supervisarlos, donde el analista se integra al equipo de trabajo.
El medio ambiente favorecedor de la histeria, buscaría establecer una alianza del
bebé con esta pareja sobre la base de un falso self que lo impulsaría a llegar a ser
una figura modelo y un tentador objeto amoroso. Se trataría de prolongar el mayor
tiempo posible, la envoltura impresionista del orden materno.La solución histérica
intenta quitarle claridad a las leyes paternas, creando confusión y generando
estados afectivos que obstaculicen el acceso al padre.
La idea de que el objeto primario es una creación psíquica del niño, parecería
quedar descartada por la teoría de la madre, cuando es histérica.
El histérico usa la presentación de palabra como si fuera una presentación de cosa,
transformándola a través del impacto sobre el inconsciente del otro. El objetivo es
obtener una sonrisa en la cara del otro y un ¡Oh! O un ¡uh!. Su predilección por las
vocales se relacionaría con la necesidad que ellas generan de abrir la boca y
distorsionar la cara. Al histérico no le interesa la palabra por lo que significa sino por
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lo que afecta. Irónicamente, en un tratamiento psicoanlítico,sería la profundidad de la
comunicación inconsciente la que le permitiría dejar de vivir dentro de la madre.
La asociación libre,via regia de la comunicación bebé-mamá, nos dariá acceso a una
gran riqueza de significados que permitirían llevar lo imaginario del histérico hacia el
campo de lo simbólico, tranfiriendo vida desde el imaginario materno hacia el campo
de las relaciones interpersonales, mediatizado por el lenguaje.
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Bibliografía:
Bollas, C. (2000) “Hysteria” Ed Routledge. London
Khan, M.R.(1974) “La intimidad del sí mismo” Ed. Saltes. Madrid
Liberman, D.(1976) “Lingüística, interacción comunicativa y proceso psicoanalítico”.
Ed. Nueva Visión. Buenos Aires.
Menéndez, O.(1987)” Consideraciones sobre el dialogo analítico con pacientes
histéricos” En Psicoanálisis vol 9 nº 3, pag. 173-194
Ogden, T.(2005)”This art of Psychoanalysis”. Ed. Routledge. London.
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Resumen
El el campo de la clínica uno observa que algunas opiniones pueden llegar a
transformarse en verdades y muchas de estas últimas caen en el olvido.
El trabajo se propone indagar el origen de las “verdades clínicas”.
Cómo se construyen o deconstruyen. Quienes nos ayudan a reconocerlas y
que factores actúan como elementos obstructivos.
Se utiliza a la histeria, como cuadro clínico y a la historia como hilo conductor, para
el descubrimiento del camino hacia dichas verdades
Descriptores
Sostén. Imaginación.Intersubjetividad.Alteridad.Elaboración.
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