La magnetoencefalografía en los trastornos cognitivos del lóbulo

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XXX REUNIÓN DE LA SENP
La magnetoencefalografía en los trastornos
cognitivos del lóbulo frontal
A. Capilla-González a,b, S. Fernández-González c, P. Campo a,
F. Maestú a,b, A. Fernández-Lucas a,d, F. Mulas e, T. Ortiz a,d
MAGNETOENCEPHALOGRAPHY IN COGNITIVE DISORDERS INVOLVING FRONTAL LOBES
Summary. Introduction and development. Frontal lobe, more specifically prefrontal cortex, is one of the brain regions that
undergoes more protracted ongoing development. The wider the developmental window of one brain structure, the more
vulnerable the functions related to it. Hence, executive functions, which are mediated by prefrontal networks, seems to be
specially vulnerable during childhood. Attention-deficit/hyperactivity disorder (ADHD) is one of the most prevalent neurodevelopmental disorders. Functional neuroimaging techniques have shown a dysfunction in a fronto-striatal network in this
disorder, that is likely subserving deficits in executive processes, such as in response inhibition. Discussion. This review
focuses on contributions of neuroimaging techniques, with high spatial (SPECT, PET and fMRI), temporal (ERP) and spatiotemporal (MEG) resolution, to the neurofunctionality of ADHD. [REV NEUROL 2004, 39: 183-8]
Key words. Attention-deficit/hyperactivity disorder. Childhood development. Executive functions. Frontal lobe. Inhibition.
Magnetoencephalography.
INTRODUCCIÓN
El estudio del lóbulo frontal y, en particular, de la corteza prefrontal se ha convertido en uno de los grandes retos de la neurociencia cognitiva de este siglo. La corteza prefrontal sigue un
prolongado curso de desarrollo, que no se completa hasta el
final de la adolescencia o principio de la edad adulta [1]. Esta
amplia ventana de desarrollo hace que la corteza prefrontal sea
especialmente vulnerable a sufrir una disfunción durante la
infancia [2], lo que se refleja en el elevado número de trastornos
del neurodesarrollo que presentan algún tipo de disfunción
frontal, como el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), el autismo o el síndrome de la Tourette [3-5]. El
TDAH es uno de los trastornos del neurodesarrollo más ampliamente estudiado durante las últimas décadas, aunque aún quedan muchas preguntas sin resolver sobre su patofisiología [6].
Las técnicas de neuroimagen funcional están aportando respuestas a algunas de estas preguntas. Por una parte, aquellas
que presentan una alta resolución espacial, como la tomografía
por emisión de fotón único (SPECT), la tomografía por emisión
de positrones (PET) o la resonancia magnética funcional (RMf),
aportan respuestas a la pregunta de ‘dónde’, o en qué áreas, aparece la actividad cerebral. Las técnicas con alta resolución temporal derivadas de la electroencefalografía (EEG), como los potenciales relacionados con acontecimientos discretos (PRAD),
permiten responder a la pregunta de ‘cuándo’ se activa una
determinada región cerebral. Por último, para lograr acercarnos
al ‘cómo’ se organiza la actividad cerebral ante un determinado
Recibido: 6.05.04. Aceptado: 13.05.04.
a
Centro de Magnetoencefalografía Dr Pérez-Modrego. Universidad Complutense de Madrid. b Departamento de Psicología Básica II (Procesos
Cognitivos). Facultad de Psicología. UCM. c Departamento de Psicología.
Universidad Camilo José Cela. d Departamento de Psiquiatría y Psicología
Médica. Facultad de Medicina. UCM. Madrid. e Instituto Valenciano de
Neurología Pediátrica (INVANEP). Valencia, España
Correspondencia: Dr. Tomás Ortiz. Centro de Magnetoencefalografía Dr.
Pérez Modrego. Universidad Complutense de Madrid. Facultad de Medicina. Pabellón 8. Avda. Complutense, s/n. E-28040 Madrid. E-mail: cmeg@
rect.ucm.es
proceso cognitivo, se requiere una técnica de neuroimagen funcional que integre una alta resolución espacial con una alta resolución temporal. La combinación de la resonancia magnética
(RM) con la magnetoencefalografía (MEG) ofrece esta posibilidad, lo que la convierte en uno de los procedimientos más prometedores en el estudio de la función cognitiva [7].
DESARROLLO DE LA CORTEZA PREFRONTAL
La corteza prefrontal ha sido objeto de un crecimiento ‘desproporcionado’ en la especie humana, llegando a constituir el 29%
del total de la corteza [8]. Ontogenéticamente, la corteza prefrontal es una de las últimas regiones cerebrales en completar su
desarrollo [1], debido a que la maduración cerebral sigue un
modelo jerárquico que tiene como último eslabón las áreas de
asociación [9,10]. Los dos procesos madurativos más altamente
implicados en esculpir la anatomía fina del cerebro son la eliminación selectiva o poda de las sinapsis menos eficientes (pruning) [11,12] –que parece producir una disminución en el volumen de la sustancia gris– y la mielinización, que contribuye,
entre otros factores, a aumentar el volumen de la sustancia blanca [13]. El volumen de la sustancia gris en la corteza prefrontal
alcanza su pico máximo alrededor de los 12 años [14] y, a partir
de ese momento, empieza a disminuir [15,16] hasta estabilizarse en la edad adulta [17]. Por otra parte, el volumen de la sustancia blanca del lóbulo frontal aumenta linealmente de los 4 a
los 13 años [14], aunque su proceso de mielinización no se
completa hasta la edad adulta [1].
La corteza prefrontal mantiene un importante número de
conexiones recíprocas con estructuras subcorticales y con otras
regiones corticales, formando parte de circuitos frontoestriatales, frontotalámicos, frontolímbicos y frontoparietales, entre
otros [18-21]. El proceso de mielinización podría ser un fenómeno madurativo clave en la optimización de la efectividad de
estas conexiones.
 2004, REVISTA DE NEUROLOGÍA
FUNCIONES EJECUTIVAS Y CORTEZA PREFRONTAL
Las funciones ejecutivas (FE) constituyen las capacidades menta-
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les esenciales para llevar a cabo
una conducta eficaz, creativa y
adaptada socialmente [22,23]. Tradicionalmente se ha considerado
que la corteza prefrontal es el sustrato neuroanatómico de las FE,
afirmación basada en el hecho de
que pacientes con daño prefrontal
realizan peor las tareas que requieren la intervención de estas
funciones [24]. Sin embargo, recientes estudios lesionales [25],
clínicos [26, 27] y de neuroimagen [19,28] han evidenciado la
implicación de otras estructuras
corticales y subcorticales en la Figura 1. Posible dinámica de relaciones entre los modelos teóricos actuales del TDAH, los candidatos a ser
de este trastorno, y posibles componentes de las funciones ejecutivas (FE), según una inteejecución de estas tareas. Estos endofenotipos
gración de modelos de FE propuestos por distintos autores (véase texto). Las flechas con trazado discontihallazgos retan la idea tradicional nuo indican la existencia de una relación secundaria o hipotética.
localizacionista, apoyando la hipótesis de que el auténtico sustrato de las FE no es la corteza prefrontal, sino circuitos neurona- mismo tiempo que habilidades dependientes del correcto funles ampliamente distribuidos en los que participaría, entre otros, cionamiento de la corteza prefrontal: la integración temporal, la
la corteza prefrontal [18,28].
memoria de trabajo y la inhibición [8,47-50] (Fig. 1).
Las FE se desarrollan durante la infancia y la adolescencia
en paralelo a los cambios madurativos que moldean la corteza La respuesta al dónde: SPECT, PET, RMf y TDAH
prefrontal y sus conexiones con el resto del cerebro [1,19,29- Los estudios realizados con técnicas de neuroimagen funcional,
32]. Asimismo, su desarrollo está modulado por la adquisi- principalmente SPECT, PET y RMf, están generando un gran
ción previa de otras habilidades cognitivas con las que man- número de aportaciones a la pregunta de ‘dónde’ aparece la actitiene una estrecha relación, como la atención o la memoria vidad cerebral, o ‘dónde no’, en niños con TDAH.
[33]. Esta lentitud en su desarrollo [34], así como la amplia
Gustafsson et al [51], en un estudio realizado con SPECT,
distribución de los circuitos que las sustentan [18], hace que muestran la existencia de una distribución anormal del flujo
las FE resulten especialmente frágiles durante la infancia y la sanguíneo cerebral regional en niños con TDAH. Además, estos
adolescencia.
autores encontraron una relación inversa entre el flujo sanguíneo cerebral regional en áreas frontales del hemisferio derecho
y la gravedad de los síntomas conductuales. En adolescentes
DISFUNCIÓN FRONTAL EN LA INFANCIA:
con TDAH se ha evidenciado, mediante PET, una disminución
EL TRASTORNO POR DÉFICIT DE ATENCIÓN
en el metabolismo cerebral regional de la glucosa en el lóbulo
CON HIPERACTIVIDAD (TDAH)
frontal, mientras que el metabolismo cerebral global no se ha
El TDAH es uno de los trastornos del neurodesarrollo más fre- visto alterado [52]. Sin embargo, en adultos con TDAH de inicuentes en la infancia [35]. Se refiere a un conjunto variable de cio temprano se ha observado un hipometabolismo, tanto regiosíntomas de hiperactividad-impulsividad y/o inatención, que nal (i.e. corteza premotora, corteza prefrontal superior y cíngutienen una intensidad desadaptativa e incoherente en relación lo anterior) [53] como global [53,54].
con el nivel de desarrollo del niño [36].
Los estudios de RMf se han centrado en el estudio de la
Distintos estudios han evidenciado una disfunción en un cir- activación cerebral en niños con TDAH ante tareas de inhibicuito frontoestriatal en el TDAH [6,37-39]. Actualmente existen ción que, como comentamos anteriormente, se ha propuesto
cinco modelos teóricos que intentan dar cuenta los déficit cog- como uno de los déficit primarios en el TDAH [41]. Para ello
nitivos primarios del TDAH [40]:
se han empleado tareas go/no go y tipo Stroop, que demandan
– Modelo de función ejecutiva [5].
inhibir una tendencia de respuesta dominante, así como tareas
– Modelo de inhibición [41].
stop-signal, en las que se requiere detener la ejecución de una
– Modelo de inhibición/activación conductual [42].
respuesta en curso. Estos estudios han encontrado una hipoac– Modelo cognitivo-energético [43].
tivación en la corteza prefrontal del hemisferio derecho [38,
– Modelo de aversión a la demora [44,45].
55,56] y en el núcleo caudado [55]. Según Casey et al [38],
dado que la mayor activación del núcleo caudado se observa
La búsqueda de endofenotipos, es decir, índices cuantitativos tanto en la condición de inhibición como en la condición conque predigan el riesgo de padecer TDAH [46], podría ayudar a trol, podría relacionarse con la ejecución de las respuestas conintegrar esta diversidad de modelos. Se han propuesto cuatro ductuales, mientras que la activación de la corteza prefrontal,
candidatos a ser endofenotipos cognitivos del TDAH: déficit en exclusiva de la condición de inhibición, sería específica de la
la inhibición de respuesta, en la memoria de trabajo, en el pro- habilidad para suprimir respuestas a estímulos salientes, auncesamiento temporal y reducción del gradiente de demora [46]. que irrelevantes. Otros estudios han encontrado una hipoactiEstos posibles endofenotipos recogen lo que, según distintos vación en el cíngulo anterior [57]. Se ha sugerido que el cínguautores, podrían ser los componentes esenciales de las FE, al lo anterior es una región crucial para el correcto funcionamien-
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a
b
c
Figura 2. Activación, tras la aparición de un feedback negativo en el test
de clasificación de cartas de Wisconsin (WCST), de la corteza prefrontal
dorsolateral y el cíngulo anterior del hemisferio izquierdo, durante los primeros 400 ms de procesamiento (excluyendo el procesamiento sensorial
primario), en dos sujetos prototípicos: a) TDAH-subtipo combinado; b)
Grupo control; c) Promedio de la actividad magnética relacionada con la
aparición del feedback negativo, en el que la flecha indica la aparición del
estímulo, y el recuadro, la ventana temporal en la que aparecen las diferencias entre ambos grupos (imágenes obtenidas en el Centro de Magnetoencefalografía de la UCM).
to de los circuitos frontoestriatales [58], por lo que podría ser
una estructura altamente implicada en el sustrato neurofuncional del TDAH.
Por último, es interesante señalar que durante el curso del
desarrollo normal se observa una mejoría en la hipofuncionalidad frontal al aumentar la edad [59]. Por esto, algunos autores
han sugerido que la hipoactivación frontal observada en los
niños con TDAH podría ser el reflejo de una disfunción en el
proceso de maduración del lóbulo frontal [56].
La respuesta al cuándo: PRAD y TDAH
Los PRAD aportan una información muy precisa sobre los cambios fisiológicos relacionados con una situación concreta, dado
que su resolución temporal es del orden de milisegundos [60].
Los estudios con PRAD en TDAH se han centrado en dos
aspectos. En primer lugar, en la atención en función de la modalidad sensorial (visual o auditiva), utilizando tareas de ejecución
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continua (CPT, del inglés continuous performance test) y tareas
oddball. Y, en segundo lugar, en los procesos de inhibición, utilizando tareas go/no go y stop-signal, al igual que los estudios
de RMf [61].
En los estudios de atención se ha observado que los niños
con TDAH presentan una disminución en la amplitud de la negatividad de procesamiento (PN, del inglés processing negativity, latencia entre 120 y 300 ms), del componente N2 frontal
[62,63] y del componente P3b [62,64] ante estímulos desviantes. Algunos autores han comprobado que estas diferencias
están moduladas por un gradiente evolutivo, de manera que las
diferencias entre los niños con TDAH y los niños controles en la
amplitud de la onda PN y del componente N2 se apreciarían a
los 6 años, desapareciendo a los 8 años, mientras que las diferencias en la amplitud del componente P3b sólo serían evidentes
a los 8 años de edad. Estos hallazgos estarían en línea con la
hipótesis de un retraso en la maduración frontal en los niños con
TDAH propuesta por Rubia et al [59]. Además, como sugieren
Jonkman et al [64], la alteración en un aspecto temprano de procesamiento podría ser responsable del desencadenamiento incorrecto de los procesos relacionados con el componente P3b. Esto
hace que debamos prestar especial atención a las alteraciones
observadas en los niños con TDAH de menor edad en los componentes más tempranos, como PN o N2, ya que esta alteración
alrededor de los 200 ms podría tener importantes repercusiones
sobre los procesos que han de llevarse a cabo posteriormente.
Los estudios sobre inhibición de respuesta muestran que los
niños con TDAH presentan una disminución en la amplitud del
componente N2 frontal [65]. El componente N2 parece ser el
reflejo electrofisiológico del proceso de inhibición ya que, en
aquellos sujetos con una mejor capacidad de inhibición, se ha
observado una mayor amplitud y una menor latencia de este
componente [66]. Por último, Falgatter et al [67] han encontrado una disminución en la amplitud del componente P3 central
en niños con TDAH, debido a una menor frontalización del
campo eléctrico cerebral positivo ante estímulos no go. Posteriores análisis de localización de fuentes mediante LORETA
mostraron una disminución significativa de la actividad eléctrica en el cíngulo anterior en la condición de no go.
La respuesta al cómo: MEG y TDAH
La MEG es una técnica que permite registrar los campos magnéticos generados por el flujo de corriente eléctrica intracelular
a través de las dendritas de las neuronas piramidales [68]. Como
comentamos con anterioridad, la fusión MEG-RM presenta las
dos características que debería reunir una técnica de neuroimagen funcional ‘ideal’: una alta resolución tanto espacial como
temporal [7].
Desde nuestro conocimiento, sólo hay un estudio que haya
empleado la MEG para explorar el funcionamiento cerebral en
niños con TDAH [69]. Partiendo de la hipótesis de disfunción
ejecutiva en el TDAH, en este estudio se registró la actividad
magnética cerebral durante la realización de una versión modificada [70] del test de clasificación de tarjetas de Wisconsin
(WCST) [71,72]. Aunque se trata de un estudio preliminar, los
resultados apuntan hacia la existencia de una menor activación
en los niños con TDAH, tanto en la corteza prefrontal dorsolateral como en el cíngulo anterior del hemisferio izquierdo durante los primeros 400 ms (excluyendo el procesamiento sensorial primario) tras la recepción de un feedback negativo [69]
(Fig. 2). Este hallazgo pone de manifiesto la existencia de una
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alteración en los niños con TDAH a dos niveles. A nivel neurofisiológico, refleja una hipoactivación en regiones prefrontales
esenciales para un correcto funcionamiento ejecutivo, como ya
había sido descrito por otros estudios de neuroimagen funcional realizados con SPECT [51], PET [52] y RMf [56]. Cabe resaltar la hipoactivación observada en la corteza cingular anterior [69], que es una estructura que se ha relacionado con la
asignación de recursos atencionales [57]. Esta hipoactivación
del cíngulo anterior se ha descrito sólo en algunos estudios previos [53,57], posiblemente, porque las tareas utilizadas en otras
ocasiones no requieran su activación para ejecutarse correctamente. Sin embargo, como se ha comprobado previamente con
MEG, la aparición de un feedback negativo, que informe de la
necesidad de cambiar de set en el WCST, sí evita la activación
del cíngulo anterior [73].
Este estudio refleja también una alteración temporal, mostrando que las diferencias entre los niños con TDAH y los niños
del grupo control aparecerían en fases tempranas del procesamiento, durante los primeros 400 ms, en línea con los hallazgos
descritos por los estudios realizados con PRAD [62-64,67].
CONCLUSIONES
Las distintas técnicas de neuroimagen funcional, en su conjunto, ofrecen una oportunidad única para observar in vivo el funcionamiento del cerebro de los niños con TDAH. Los estudios
que han empleado técnicas de neuroimagen de alta resolución
espacial han detectado una disminución en el flujo sanguíneo
(SPECT), el metabolismo (PET) y la activación (RMf) de la
corteza prefrontal en niños con TDAH. Por otra parte, estudios
realizados con PRAD muestran una disminución en la amplitud
de distintos componentes, como la onda PN, o los componentes
N2, P3a y P3b, todos ellos con latencias comprendidas entre
200 y 500 ms, aproximadamente. Por último, el único estudio,
hasta la fecha, que ha empleado la MEG para explorar el sustrato neurofuncional de las FE en niños con TDAH muestra una
hipoactivación en estos niños en las cortezas prefrontal dorsolateral y cingular izquierdas durante los primeros 400 ms de procesamiento. Posteriores trabajos utilizando esta técnica permitirán detectar otros aspectos fundamentales para la comprensión
de este trastorno, como en qué latencia exacta, dentro del rango
de 400 ms, aparece esta hipoactivación prefrontocingular, o si
existe una alteración en algún otro componente más temprano
que perturbe el funcionamiento global del circuito.
Futuros estudios con estas técnicas de neuroimagen funcional podrían ayudar a esclarecer cuál, o cuáles, son los circuitos
cerebrales alterados en el TDAH. Es posible que cada uno de
los endofenotipos cognitivos que se han sugerido para el TDAH
estén sustentados por un circuito cerebral diferente. Las técnicas de neuroimagen funcional podrían ser útiles para caracterizar los perfiles espaciotemporales de activación cerebral de cada uno de estos endofenotipos. Esto permitiría reclasificar a los
niños con TDAH en subtipos más homogéneos en función de
criterios neurocognitivos que podrían ser más útiles, de cara a la
intervención, que la actual clasificación basada en síntomas
conductuales.
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187
A. CAPILLA-GONZÁLEZ, ET AL
LA MAGNETOENCEFALOGRAFÍA EN LOS
TRASTORNOS COGNITIVOS DEL LÓBULO FRONTAL
Resumen. Introducción y desarrollo. El lóbulo frontal, y más en
concreto la corteza prefrontal, es una de las regiones cerebrales
con un curso de desarrollo más prolongado. Cuanto mayor es el
período de desarrollo de una estructura cerebral, mayor es la vulnerabilidad de las funciones relacionadas con ella. Por esto, las
funciones ejecutivas, que están mediadas por circuitos prefrontales, parecen ser especialmente vulnerables durante la infancia. El
trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es uno
de los trastornos del neurodesarrollo con mayor prevalencia. Las
técnicas de neuroimagen han mostrado la existencia de una disfunción en una red frontoestriatal en este trastorno, lo que podría
estar mediando las alteraciones observadas en procesos ejecutivos
como, por ejemplo, la inhibición de respuesta. Discusión. Esta
revisión se centra en las contribuciones de las técnicas de neuroimagen funcional con alta resolución espacial (SPECT, PET y
RMf), temporal (PRAD) y espaciotemporal (MEG), a la neurofuncionalidad del TDAH. [REV NEUROL 2004; 39: 183-8]
Palabras clave. Desarrollo infantil. Funciones ejecutivas. Inhibición. Lóbulo frontal. Magnetoencefalografía. Trastorno por déficit
de atención con hiperactividad.
188
A MAGNETOENCEFALOGRAFIA NAS
PERTURBAÇÕES COGNITIVAS DO LOBO FRONTAL
Resumo. Introdução e desenvolvimento. O lobo frontal, e mais concretamente o córtex pré-frontal, é uma das regiões cerebrais com
um curso de desenvolvimento mais prolongado. Quanto maior for o
período de desenvolvimento de uma estrutura cerebral, maior é a
vulnerabilidade das funções relacionadas com a mesma. Por isto,
as funções executivas, que são mediadas por circuitos pré-frontais,
parecem ser especialmente vulneráveis durante a infância. A perturbação por défice de atenção com hiperactividade (PDAH) é
uma das perturbações do neurodesenvolvimento com maior prevalência. As técnicas de neuroimagem mostraram a existência de uma
disfunção numa rede fronto-estriatal nesta doença, o que poderia
estar a mediar as alterações observadas em processos executivos
como, por exemplo, a inibição da resposta. Discussão. Esta revisão
centra-se nos contributos das técnicas de neuroimagem funcional
com alta resolução espacial (SPECT, PET e RMf), temporal (PRAD)
e espaço-temporal (MEG) à neurofuncionalidade da PDAH. [REV
NEUROL 2004; 39: 183-8]
Palavras chave. Desenvolvimento infantil. Funções executivas. Inibição. Lobo frontal. Magnetoencefalografia. Perturbação por défice de atenção com hiperactividade.
REV NEUROL 2004; 39 (2): 183-188
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