pesar de estar protegido por la ley. No parece tampoco muy acertada la extensión de las plantaciones de Pinus pinaster y P. patula, árboles extranjeros al país. Pero, al lado de estos aspectos negativos, hay que señalar la existencia de un nivel de sensibilidad respecto a la naturaleza y al paisaje y de un esfuerzo para la conservación que superan ampliamente los que se pueden apreciar en muchos de los países de la Europa meridional. Los grandiosos parques naturales de la Serra do Mar y del Iguacú son auténticas maravillas. Y, aunque de menor extensión, merecen también una mención los admirables parques que rodean la ciudad de Curitiba, los cuales son porciones de selva de una riqueza y exuberancia tropicales, y se ven en general bien tratados y pulcros. En muchos aspectos la situación recuerda más la de los países de la Europa central y boreal que la de las tierras sucias y caóticas de la Europa meridional, en las que predomina un individualismo desconsiderado por parte de una buena parte del pueblo y una mentalidad poco interesada y permisiva por parte de la autoridad. En el área agrícola del tercer Planalto se aprecian grandes diferencias de comportamiento. Mientras en unos casos las tierras se dejan expuestas a la erosión, en otros se han realizado trabajos muy cuidadosos para estabilizar las tierras, de acuerdo con las normas de la tecnología moderna. ESTUDIOS LOCALES Litoral y Serra do Mar, zonas inferior y media O. de Bolos, A.C. Cervi, G. Hatschbach En la vertiente marítima de la Serra do Mar, aparte la banda estrictamente litoral, muy estrecha, de unos pocos centenares de metros, parece lógico distinguir tres pisos de vegetación como mínimo: a) piso de la selva pluvial litoral (0-500 m) b) piso de la selva pluvial atlántica (500-1000 m) c) piso culminal, de los roquedales (a partir de 1000 ó 1100 m) La costa de Antonina. Es una costa abrupta con pocas playas y con una zona intermareal relativamente estrecha. No hemos tenido ocasión de observar la vegetación arenícola estudiada por ESKUCHE (1973). En un entrante de la costa pudo reconocerse el manglar típico del país, en el que se distinguen por lo menos dos zonas, una exterior en que domina Rhizophora mangle y otra más interna con Hibiscus pernambucensis. Zona de Rhizophora mangle. Una primera banda, de 10-20 m de profundidad, está ocupada por un bosquecillo denso de Rhizophora, sumamente pobre en especies y muy homogéneo. Inv. 1 (70). En una superficie de 100 m hay: 5.5 Rhizophora mangle L. 2.1 Avicennia schaueriana Stapf et Leechman ex Moldenke + Laguncularia racemosa (L.) Gaertn. f. La vegetación leñosa alcanza unos 5 m de altura y cubre el 100 % del terreno. No hay 2