tratado de terapéutica, dando á conocer este secreto que le habia

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ÁLBUM DE LA. FLOIU.
tratado de terapéutica, dando á conocer
este secreto que le habia comunicado
Spaeth. Desde esta época ha ido estendiéndose considerablemente, siendo hoy
un g r a n recurso terapéutico, llegando
á competir en sus múltiples aplicaciones, en los escelentes resultados de estas, con la corteza del Perú, cada cual
en el orden de su aplicación. Y es tal
sii importancia, que no creo exajerar en
este parangón y colocándola al lado del
opio, siendo sus ventajas palpables, por
ser mas fácil su adquisición, y por tanto, su coste al alcance de todas las fortunas.
La belladona considerada bajo el punto de vista terapéutico, es calmante
y estupefaciente, pero de u n a manera
especial; no produce el sueño como el
opio, y si se deja sentir este después
de su uso, es porque calma los dolores
ó disipa los síntomas que lo alejan. Por
esto es por lo que la mayor parte de los
autores, aunque con violencia, la colocan entre los hipnóticos. Como el opio
combate el síntoma dolor con eficacia, á
diferencia de ser mas útil para los dolores estemos, mientras que aquel calma
mas particularmente los internos.
Numerosas son las dolencias en que
se prescribe hoy la belladona y sus preparados; empléasela particularmente en
las neuralgias, neuroses, coqueluche, afecciones espasmódicas, epilepsia, histerismo, corea, tétanos, cólicos hepáticos y nefríticos;
contra ciertas inflamaciones agudas y crónicas, disentería, tenesmo, reumatismo, tumores
blancos articulares, dolores agudos de las fístulas, contracciones espasmódicas, irritaciones
del ano, espasmos de diferentes órganos
tales como del ano, uretra, útero, ano inguinal, etc., para dilatar la pupila y
hacer mas fácil la operación de la catarata, y esplorar el cristalino; para combatir la iritis, la retinitis, esclerotitis, algunas oftalmías, etc., etc.
Si no temiera traspasar los límites de
una obra de esta clase, consignaría los
resultados que del uso de la belladona
y sus preparados han obtenido los prácticos en las diversas enfermedades á
cuya curación se aplica, y cuyas quedan
consignadas mas arriba y a l a s que p u dieran adicionarse tantas otras, tan g e neral es su aplicación. Mas no dejaré de
decir que en las neuralgias y dolores
es el remedio por escelencia, ensalzando todos los profesores los resultados
obtenidos en estas, ya de su uso al esterior y a del interno incluyendo el endérmico, y los que no cito por estar comprendidos entre ellos los mas célebres
de todos los países.
Müench en 1789 y Ziégler, según r e fiere Murray, h a n comprobado su utilidad en el tratamiento del reumatismo,
á cuyo testimonio podemos agregar el
de Blackett y Lebreton, citado por Trousseau y Pidoux, los que también le t u vieron feliz, asociando á esta medicación
el uso de los purgantes para prevenir
la constipación. E n cuanto á la gota
n u n c a se ha aplicado á la propiamente
dicha; como todos los estupefacientes
podría causar accidentes graves.
E n la epilepsia parece haberse mostrado eficaz, y a para curarla por completo ó bien para disminuir el número
é intensidad de los accesos; tal resulta
de las observaciones de Müench, Stoll,
Evers, Theden, Leuret y Ricard, etc.,
llegando Debreyne á considerarla Como
la mas preciosa de nuestras plantas i n dígenas y siendo el médico de nuestros
dias que mas resultados favorables h a
conseguido en el tratamiento de esta
terrible dolencia. Contra la misma ha
sido considerada la atropina por Bouchardat, como el modificador mas cierto
y poderoso, respecto á la que, se espresa
de este modo el Dr. Lusana: «He tenido
dos veces ocasión de tratar con la atropina la epilepsia céntrica verdadera;
en el uno que databa de la infancia teniendo el sugeto mas de cincuenta años;
en el otro databa de catorce años; estos
dos casos son los que me han suministrado los resultados mas notables. En
uno de ellos, trascurrieron seis meses
sin que sobreviniera n i n g ú n acceso, en
el otro tres meses y medio después de
empezado el tratamiento, no habia habido recaída. Si la atropina proporciona
a l g ú n éxito favorable en la epilepsia
céntrica, cerebral ó idiopática, por el
contrario, fracasa en la escéntrica, reincidente ó sintomática, que tiene su
asiento en otro órgano interno que el
cerebro.»
El Dr. Lusana, administraba su diso-
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