EL SIGLO XVI La sublevación de la Alpujarra La ocupada del reino

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HISTORIA DE LA VILLA DE LUQUE
EL SIGLO XVI
La sublevación de la Alpujarra
La ocupada del reino de Granada, en un momento en que se tendía a la
unificación religiosa, planteaba un serio problema interno. Casi la totalidad de la
población era musulmana y hablaba sólo el árabe, y la minoría judaica, contra la
que se habían previsto medidas, fue finalmente expulsada. Fray Hernando de
Talavera, Arzobispo de Granada, intentó por medio de la predicación y
persuasión, convertirlos al cristianismo. Fracasado el intento el Cardenal Cisneros
impuso una política de mano dura, prohibiéndoles, incluso el uso de sus vestidos
tradicionales. Las conversiones se hicieron más numerosas, pero menos sinceras, y
fomentaban en el fondo la rebeldía del pueblo. Los moriscos eran tan numerosos
que su expulsión significaba el abandono de muchas villas y tierras que no había
con quien repoblar. Hacia el comienzo del año 1500 estalla la sublevación que
se venía temiendo. En Benahavis y Daidin, los dos pueblos de los que luego
fueron Señores los Egas Venegas, varios misioneros son asesinados cruelmente.
Pronto toda la población de la Alpujarra se subleva. De nuevo los mejores
capitanes del reino acuden a sofocarla y algo más tarde el mismo rey D. Fernando
en persona. A Luque llega un emisario real para que D. Pedro Venegas acuda con
las tropas disponibles. El Concejo organiza rápidamente la milicia que se
incorpora a las tropas reales en Alcalá la Real. Contribuye el Señor de Luque a
la toma de Lanjarón el día 5 de marzo, y más tarde al allanamiento de la tierra de
Cogollos.
Reinado de Carlos I.
A la penuria en que vivían los luqueños por estos gastos de guerra, se suman las
malísimas cosechas de los años 1503 y 1506. Todos ellos empezaron con algunas
lluvias que hicieron creer en una buena sementera, pero entrado de nuevo el
año vinieron tantas aguas en todos los meses de invierno, marzo y abril que "hicieron
tantas avenidas y tan espesas que los vivientes no se acordaban de tantas aguas y
avenidas, de manera que se dañaron los panes por toda la tierra e se aflojaron
e hicieron yerba". Se ordenaron préstamos de grano del pósito que ya estaba
muy mermado por tres años de malas cosechas. El trigo estaba muy subido de
precio, llegando a valer la fanega a 110 maravedíes, la de centeno a 70, y a 60 la
de cebada. Así pues el comienzo del nuevo siglo no pudo ser peor. Posteriormente
vinieron unos años de mejores cosechas y los labradores se recuperaron. Tras
muchos años de paz, nuevas levas vinieron a mermar la población luqueña. Era
una lucha fratricida la que ensangrentaba Castilla. La gloria de los Reyes Católicos
y la inflexible y diligente acción del poder real habían contenido el descontento de
los concejos de las ciudades, que se veían sometidos al poder real por medio de los
corregidores. Ahora, cuando esta autoridad había desaparecido en la práctica, pues
el Rey estaba ausente, muchos caballeros de las ciudades veían la ocasión propicia
para volver al predominio concejil, tan deseado y añorado. No fue, pues, la
sublevación de las comunidades un movimiento liberal, sino movida por los
Antonio Arjona Castro
Vicente Estrada Carrillo
HISTORIA DE LA VILLA DE LUQUE
defensores de una tradición contra el concepto moderno del Estado. También es
cierto que lo que se quería era poner un freno a un Estado que consideraban
demasiado omnipotente.
La Guerra de las Comunidades
Quizás estas circunstancias hicieron reaccionar en contra a muchos de los
Señores y hacerlos entrar al lado del Rey. D. Pedro Venegas, se puso al lado de la
Monarquía, a pesar de que la ciudad de Córdoba y Jaén apoyaban a los
Comuneros. Por otra parte, los nobles que vivían en sus Señoríos no tenían que
estar sometidos a la acción de los corregidores. En Luque era nombrado por D.
Egas Venegas y por tanto carecían de la independencia que en las ciudades
libres de realengo, y más cuando el Señor podía destituidle cuando quisiera.
Tendrían que pasar muchos años y reinar los Borbones para que un corregidor
se enfrentara al Señor de la Villa y al ser destituido por aquél, el Rey Carlos III
ordenara enérgicamente que fuera repuesto en su cargo.
D. Pedro Venegas envió 20 lanzas al servicio de los gobernadores de la
monarquía a las guerras de las comunidades, y aquéllos escribieron desde
Tordesillas el 8 de febrero de 1521 a D. Egas, vivo aún, llamándole "muy noble
Señor Egas Venegas, Señor de la Villa de Luque", dándole las gracias en nombre del
Rey.
De nuevo al mando de D. Pedro Venegas las milicias luqueñas vuelven a
intervenir en la guerra con 20 lanzas esta vez contra Francisco I. Ante la amenaza
del rey francés en las fronteras de Navarra, Carlos V escribe a D. Pedro Venegas
una carta fechada el 25 de julio de 1542, refrendada por el secretario del Rey, D.
Juan Vázquez Salazar, en la que calificaba al Señor de Luque de "tan cierto
servidor mío y de persona principal de estos reinos" y le pedía que le "aprestase
hasta 20 lanzas ginetas de la mejor gente que haya en su casa y tierras".
Muere D. Pedro Venegas Señor de Luque
Al poco tiempo de recibir esta carta fallece D. Pedro Venegas de Córdoba, IV
Señor del Estado de Luque, el Salobral y Valle. Su padre D. Egas Venegas había
fallecido en 1522.
La sucesión del Señorío
Le sucedió en el Mayorazgo su hijo habido en su legítima esposa Dª. Beatriz
Fernández de Córdova, llamado D. Egas Venegas de Córdova, V de su nombre y
VII Señor por tanto de sus Estados. Este fue caballero importante en Córdoba,
donde era veinticuatro y su procurador en Cortes. Al poco tiempo de morir su
padre recibe una carta real fechada en Monzón el 1. 0 de setiembre de 1542,
refrendada de Juan Vázquez, Secretario del Emperador, para que le enviase a la
milicia de su estado a Barcelona, con el fin de acudir con otras tropas en socorro
de Perpignan, que el rey francés había cercado. Vuestra persona -le dice el
Emperador en su carta a D. Egas-, "podía venir a Zaragoza a donde voy, pues en
ello nos tenemos por vos por muy bien servido". Esta vez todo quedó en prevenciones y los soldados luqueños regresaron salvos a sus tierras.
Antonio Arjona Castro
Vicente Estrada Carrillo
HISTORIA DE LA VILLA DE LUQUE
La guerra contra Francia
En 1554 se realiza otra leva con motivo de los ataques que franceses y turcos
realizan a las costas de Granada. Esta vez la milicia luqueña va dirigida por el
Alférez Mayor de la villa por mandato del príncipe Felipe, en Valladolid a 5 de
marzo, refrendado por Francisco Ledesma, en la que decía: "Y siendo como son
aquellas armadas tan poderosas es necesario que así se aparejen y hallen
resistencia y que para ellos nos ayudemos y sirvamos de todos los súbditos y
vasallos de SM. especialmente los de vuestra calidad y así confianza que
servireis a SM. en tan grande y evidente necesidad, según con la buena voluntad
que lo habéis hecho siempre, os hemos querido hacer saber lo susodicho”. Este
es el tributo: levas y más levas que pagaba Luque al igual que otras villas de
Castilla a la política imperial de Carlos V. Era el pueblo el que calladamente
soportaba las angustias y sufrimientos de ver marchar a los hombres lejos de sus
tierras, y a algunos para no volverlos a ver jamás.
La ermita de Nuestra Señora del Castillo: Fundación
D. Egas Venegas de Córdova, VI Señor, había casado con Dª. Beatriz Ponce de
León y alternaba su estancia en Luque con su residencia de Córdoba y Granada, donde
tenía muchas propiedades desde la conquista. Tuvo seis hijos, sucediéndole en el
Mayorazgo su hijo primogénito, D. Pedro Venegas de Córdova, que había
casado con D. a Beatriz de Haro Portocarrero, la cual fundó varias capellanías en
Luque y financió la construcción de la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario del
Castillo, donde puso sus armas y la dotó con varios vínculos cuyo patronato dejó a la
casa de su marido.
Este templo lo construyó casi en el centro del recinto fortificado, debajo de los
muros del histórico castillo de Luque.
La segunda rebelión de los moriscos
Murió el VII Señor de Luque sin sucesión, pasando el Señorío a su hermano D.
Rodrigo Venegas de Córdoba Mesia-Carrillo Ponce de León que sirvió como
Capitán de Infantería Española en las guerras de rebelión de Granada. Reinaba
por entonces Felipe II. Los intentos para hacer cumplir un decreto en 1566 por el
que se prohibía a los moriscos el uso de la lengua árabe, se le obligaba a vestir al
estilo castellano y abandonar sus costumbres tradicionales, fue la espoleta que
puso en marcha la segunda rebelión, que el Conde de Tendilla, contrario a aquel
decreto, había previsto con antelación. La población de Andalucía estaba tan
mermada por las continuas levas del Duque de Alba, que tuvieron que traer
reclutas hasta de Cataluña. Dos caudillos, por cierto rivales, compartieron el
mando de las tropas que iban a someter a la población sublevada: El Conde de
Tendilla, tercer Marqués de Mondéjar y el Marqués de los Vélez, y más tarde, D.
Juan de Austria. D. Rodrigo al mando de sus tropas luqueñas hallóse en el
reencuentro con los moros de Durcal y de Porqueira y en el asalto que se le dió a
la Guajaras, según refiere Luis Cabrera en la historia de Felipe II.
El problema se solucionó, al menos por unos años, con el traslado de los
moros de sus tierras granadinas a Aragón, Valencia y Castilla. A Luque vinieron
algunas familias moriscas, quizás no llegaran a una veintena de personas, según
Antonio Arjona Castro
Vicente Estrada Carrillo
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después veremos en 1609 en un censo de pecheros, en el que aparecen con la
anotación al margen de "cristianos nuevos". A Zuheros fueron también otros
pocos y en mayor número a Baena, Señorío de los Duques de Sessa. Todos eran
magníficos labradores a los que rápidamente los Señores arrendaron tierras; así
en Luque en 1590 aparecen como arrendadores de varias Capellanías.
De nuevo en 1587 la sufrida población soporta otra leva -son ya incontables las
realizadas en unas decenas de años- con destino a la armada que en Lisboa, se
prepara para atacar Inglaterra y que después se llamaría "La Invencible". Por
orden real fechada en Aranjuez a 10 de mayo, y refrendada por Andrés de
Alava, en la que pedía a D. Egas, 50 infantes, la mayoría de los cuales jamás
volvieron a ver su tierra natal. Dándose servido S.M. le mandó escribir una carta en
la que expresa que: "Muy bien se echa a ver la voluntad con que por vuestra de 29
pasado decís que aveis acudido a la leva..." y concluye diciendo: "y por lo que
ofreceis hacer adelante en las cosas que se os encomendaren en mi servicio os
doy gracias, y de ello tendré memoria que es justo para haceros merced a que
hubiere lugar en las vuestras".
El año inmediato de 1589, de nuevo el rey le pide 20 lanzas pagadas por cuatro
meses a su costa (carta real fechada en San Lorenzo, a 23 de mayo, refrendada por su
secretario Andrés de Prada). Como ya quedaban pocos hombres disponibles en la
villa, el Señor de ella, alistó mercenarios.
Este año de 1591, el Rey no sólo le pidió hombres sino dinero prestado a él y a
otros Señores de Andalucía, para lo cual el Señor pidió facultad para vender las
casas principales de su familia en Córdoba, que había conservado vinculado a ellas
durante 355 arios, concedido el permiso, las vendió y sirvió con 10.000 ducados,
según consta en carta Real, hecha en el Pardo a 22 de mayo de 1591.
D. Rodrigo acude de nuevo al mando de una compañía al ejército que se
formaba se Jerez para la recuperación de Cádiz, con lo que su Majestad se dio por
servido y le dio las gracias en su carta de 20 de julio de 1596. Muerto Felipe II, su
hijo Felipe III le avisaba esta desgracia al igual que a los títulos de Castilla:
"como a tan fiel vasallo y servid nuestro", en otra carta fechada el 13 de setiembre de
1598.
Antonio Arjona Castro
Vicente Estrada Carrillo
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