Sin frenos es, para mi gusto, una película distinta, aunque trate un

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Critica de Sin Frenos (Premium Rush) de David Koepp
Sin frenos es, para mi gusto, una película distinta, aunque trate un tema muy común en
las películas de acción. En este caso es una crítica encubierta a la inmigración ilegal.
Una chica quiere traer a su hijo de China, pero por ciertos motivos no se le permite
traerlo mediante términos legales, por ello acude a la mafia. Aunque esta sea la idea
sobre la que se va a desarrollar el film, está enfocado de una manera muy distinta:
desde el punto de vista de un repartidor de paquetes en bicicleta, que portará una
pieza indispensable para que se pueda llevar a cabo dicha transacción humana de
dinero por personas. Todo ello, claro está, sin sospecha del protagonista, aunque
algunos hechos levantarán su sospecha.
En cuanto a la estructura de la película me recuerda, en cierto modo, a 21 gramos. Por
su carácter anacrónico e intemporal. El director ha decidido plantearla mediante
flashbacks y flashforwards, en los que, a pesar de estar indicado cuánto tiempo
transcurre entre cada uno, llega un momento en el que genera una especie de
desconcierto. Es más, no solo esto, ya que cada vez que cambia de orden temporal,
retoma la historia desde distintos puntos de vista, desde la visión de distintos
personajes. Esta especie de caos, entiendo que “organizado” es lo que me hace
recordar la película de 21 gramos en la que constantemente la historia va del pasado al
futuro, e incluso nos cuentan parte de lo que creeremos que es el final, al principio de
la historia.
El inicio del film es el protagonista siendo atropellado, lo cual nos va a dar la sensación,
antes de ver más película, de que así es como va a terminar. De hecho, si nos fijamos
en el titulo, Sin freno, este final podría ser bastante razonable. Un chico que le gusta
andar en la bicicleta es atropellado, a lo que si le sumamos la acción del título, todo
cuadra. Pero a medida que va avanzando el film descubriremos que no es así.
Por todo ello, y algunos detalles más, me ha resultado una forma distinta de enfocar
este tema. Que yo haya visto, no hay muchas películas en las que el protagonista
principal sea un repartidor de paquetes y ni mucho menos que la gran mayoría de la
acción que vemos, es cómo este repartidor intenta entregar, de manera efectiva o no,
el dichoso paquete.
Por su parte los actores hacen una gran labor con su interpretación, aunque más que
con su interpretación, con su acción. Desconozco si las escenas de las acrobacias con la
bicicleta (la práctica totalidad de la película) han sido grabadas por ellos o no. Si lo han
hecho ellos, ha debido de ser un trabajo muy duro de preparación, pero si han
utilizado dobles para grabar estas escenas, quita en gran medida, un merito, que al fin
y al cabo no se les reconocerá a los verdaderos ejecutores de la acción. Y lo que más
me ha llamado la atención es como habrán logrado grabar esos planos en los que la
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cámara, a gran velocidad, persigue entre los coches a la bicicleta. Trucos de expertos
de la magia cinematográfica hollywoodiense.
Así y todo, a pesar de sus más y sus menos, voy a valorar esta película con un seis alto.
Esa visión distinta de un tema tan común en las películas de acción me ha llamado la
atención. A pesar de que para intentar engordar la trama hayan introducido algunas
tramas secundarias un poco absurdas y otras no tanto.
Daniel Luis Naranjo, 25 de noviembre de 2012
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