y que no tuvo por qué haberse extinguido al aparecer el hom

Anuncio
EL CABALLO MORUNO
y que no tuvo por qué haberse extinguido al aparecer el hombre." Sansón [1869, p. 1205] piensa igualmente que de la mezcla de su Equus caballus asiaticus, bajo el nombre de "raza
árabe", con su E. c. africanus, procedente de Nubia, ha resultado la raza que ocupa hoy el norte de África. Algún otro autor,
todavía más explícito, afirma que la mezcla tuvo lugar unos setecientos años antes de Cristo, en cuya fecha habrían llevado
allí los árabes setenta y cinco mil .caballos [Menegaux, 1903,
p. 204]. En ésta última aseveración debe reconocerse un error
cronológico notable, pues la historia no registra tal invasión
árabe anterior a nuestra era. Por otra parte, ya hemos visto que
todos los datos históricos referentes a este asunto prueban que
antes de Mahomá los árabes no poseían muchos caballos, y que
si algún movimiento hípico hubo entre el norte de África y el
Asia occidental, más bien fué de África a Asia que en sentido
inverso.
Cuando los árabes trataron de invadir la Berbería, veintisiete
años después de Mahoma, seguramente llevaban consigo numerosos caballos, cuya importancia en la guerra habían aprendido
del profeta; pero no es creíble que en aquella primera incursión,
rápida, sangrienta y en poco tiempo- rechazada, hubiese lugar ni
ocasión para un cruzamiento entre el ganado caballar del invasor y el del invadido. Veinte años más tarde, vuelven los árabes,
mejor organizados, al mando de Okba Ben Ñafia, y consiguen
llegar hasta el Atlántico e imponer en el país la religión de Mahoma; pero todavía aquel ejército' era demasiado' poco numeroso para que la Berbería dejase de ser beréber; el pueblo llegado del Oriente no podía considerarse dueño del país, y la introducción de un elemento árabe en la población hípica indígena
no debió tener gran importancia ni, por consiguiente, una influencia sensible. Después de haber cruzado los musulmanes la
Península Ibérica de sur a norte, en la batalla de Poitiers, to- >
davía la caballería sarracena estaba formada por jinetes munidas [Gilman, 1889, p. 377]. Cuando hablan de aquellos remotos
tiempos, los escritores musulmanes están acordes en pintar a
los árabes, no llevando caballos a Berbería, sino buscándolos
allí para su servicio. El rey árabe Aamrú-el-Kais, que vivió poco
tiempo antes de Mahoma, para hacer la guerra a sus enemigos
se procuró caballos berberiscos por no tener confianza en los que
Mem. E. Soc. esp. Hist. nat., x n ,
1921.
Descargar