Libro sobre muerte masiva de obreros de Chiloé en Aysén: Origen

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El martes 9 de octubre de 1906 el periódico La Alianza Liberal de Puerto Montt publico el
siguiente texto: “EN RIO BAKER Más de de 200 trabajadores abandonados, 67 personas
mueren de hambre, PEDIMOS CASTIGO PARA LOS CULPABLES”. Esto es parte de la
investigación de un fundamental libro para las bibliotecas de Chile y del Cono Sur, que
relata las razones del mítico cementerio ubicado en la desembocadura del rio Baker, en la
Patagonia chilena.
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Por: Jorge del Carmen Ripper
enero de 2016
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En el duro invierno austral de 1906 cientos de trabajadores provenientes de Chiloé fueron
abandonados y más de 60 murieron enfermos, o de hambre, en la desembocadura del río Baker, en
la Región de Aysén, donde habían sido llevados para trabajar en una compañía explotadora que
extraía madera de las selvas vírgenes patagónicas.
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El hecho que es conocido casi como La leyenda de la Isla de Los Muertos, hasta ahora nunca había
sido investigada de manera tan acuciosa, reuniendo lo ya publicado y sumando a esto diversas otras
fuentes oficiales, la revisión de la prensa de la época y los relatos orales.
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El antropólogo social Mauricio Osorio Pefaur publicó ahora en diciembre de 2015 un trabajo que
devela las diferentes versiones que por más de un siglo circulan respecto a un lugar en los canales
australes donde existen decenas de tumbas. “La tragedia obrera de Bajo Pisagua. Rio Baker, 1906.
El origen del cementerio Isla de los muertos, Comuna de Tortel, Patagonia Occidental”, es el título
que entrega la editorial Ñire Negro, un libro de 285 páginas que además representa la buena
edición e investigación histórica que se desarrolla en provincias.
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En el libro se puede apreciar la gran y acuciosa revisión de la prensa del sur de Chile así como
archivos del Parlamento y de varias oficinas públicas del gobierno.
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“La Cruz del Sur”, que era el órgano informativo del obispado de Ancud, informó el sábado 6 de
octubre de 1906 de esta forma.
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“El jueves (4 de octubre) arribó a nuestro puerto, al mando del capitán Titus, el vapor ‘Araucanía’
(ex ‘Cambronne’) procedente de Punta Arenas. A petición de la Sociedad de Rio Baker, recaló al
puerto de este nombre, donde embarco 149 operarios chilotes, únicos sobrevivientes de más de 200
personas que la citada compañía enganchó, hace poco, en Chiloé, para sus faenas. De los 149
individuos que el vapor tomó á su bordo, había 60 atacados de escorbuto y disentería a consecuencia
del mal alimento con que tuvieron que nutrirse y que solo consistía en fréjoles, arroz, y agua de mala
calidad. Momentos después de haberse efectuado el embarque murieron dos personas”.
La investigación de Osorio Pefaur afirma que la redacción de este diario “se lamentaba al confirmar
que la noticia dada quince días antes (por otras fuentes), había terminado con la muerte de cerca de
66 personas y la sobreviviencia de más de un centenar, que habían logrado retornar a sus hogares
en muy malas condiciones”.
El autor del libro, que revisó con cautela la prensa de aquellos tiempos, afirma que el párrafo del
diario La Cruz del Sur es clave y “contiene antecedentes hasta ahora desconocidos acerca de la
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tragedia, otros que otorgan un dramatismo mayor a los acontecimientos y algunos que llaman a
cierta confusión”.
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“El artículo consigna el nombre del vapor que embarcó a los sobrevivientes y la fecha aproximada
que habrían arribado a Chiloé; en segundo lugar se lee que la empresa pidió a dicho vapor (en
realidad la empresa naviera Braun y Blanchard, propietaria de la embarcación), pasar por Baker a
recoger trabajadores cuya cifra se presenta en la nota –siendo la primera conocida desde que se ha
escrito sobre los acontecimientos -; se registra también una cifra de los muertos en el Baker, en la
que no solo habría hombres según el periódico, sino ¡mujeres y niños!; Luego se informa que las
causas de la tragedia habrían sido dos: una epidemia de escorbuto y otra de disentería, originadas
en una deplorable alimentación y agua contaminada respectivamente; finalmente informaba que
algunos trabajadores murieron en el mismo vapor durante el viaje”.
El trabajo de Osorio Pefaur es celebrado por el reconocido profesor de historia e investigador de la
zona austral de Chile, Enrique Martínez Saavedra, quien afirma que “uno de los grandes aportes de
este trabajo lo constituye el abordaje de la prensa escrita contemporánea a los hechos, estudio que
no se había realizado pero que hoy está casi terminado”.
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Martínez Saavedra celebra además que se haya indagado en fuentes oficiales del gobierno y el
congreso. Agrega que “no produce tranquilidad la falta de seriedad de las autoridades que no se
preocuparon de investigar lo sucedido”. Esto, -agrega el profesor-, “aumenta la desconfianza hacia
los poderes establecidos. Situación que se mantiene hasta nuestros días y algo que necesariamente
lleva a pensar en intereses cruzados y manos ‘moras’ que no se comprometen en efectuar una
investigación seria de lo sucedido”.
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El libro de la tragedia del Baker en definitiva viene a dar cuenta de estos horribles hechos que
enfrentaron los obreros chilotes y sus familias y el silencio de la compañía responsable aliada a la
indiferencia de las autoridades de gobierno en Puerto Montt y Santiago.
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Por último el profesor Martínez Saavedra afirma que la Obra del antropólogo social Mauricio Osorio
Pefaur aporta elementos fundamentales que permiten clarificar la mayor parte de lo acontecido en la
llamada hoy Isla de Los Muertos.
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Hechos que ocurrieron cuando Aysén “era una tierra aislada, en proceso de ocupación por parte de
empresas de importantes capitales chilenos y extranjeros. Su delimitación fronteriza con tierras
argentinas, recién emergía con el siglo XX. Hubo entonces muchos ojos e intereses observando lo
que sucedía en ella, personas que pertenecían a círculos poderosos vieron aquí un lugar donde
multiplicar su patrimonio, en algunos casos fácilmente. Algunos apellidos ‘bancosos’, al decir de
Vicente Huidobro, estuvieron por aquí intentando incrementar sus arcas de manera fácil antes que
honesta y esforzada…”.
En definitiva esas son las razones de fondo de la muerte de estos más de 60 obreros que hoy yacen
sepultados en la desembocadura del Baker. Más de un siglo ha pasado, pero esta investigación hace
presente lo que ocurrió en esos luctuosos tiempos y hace que la memoria se mantenga viva. Esos
hechos siguen vivos, y este texto, además, comprueba que los historiadores regionales están más
vivos que nunca.
7 febrero, 2016
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