Las peripecias del sector mayoritario de la izquierda Tómame como

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Las peripecias del sector mayoritario de la izquierda
Tómame como soy
El escenario electoral genera tensiones dentro del MPP y pone en evidencia
las formas de conducción de su líder. Al estilo de Vázquez, Mujica no se
entusiasma con la vida orgánica y “hace política” alejado de ella, por lo
cual sus compañeros deben hacer el esfuerzo de decodificar su discurso.
Víctor H Abelando
En tiendas frenteamplistas no faltan quienes, cuando se refieren al MPP, le
modifiquen el nombre y lo llamen el MPepe, con la intención de señalar que
la propia existencia y caudal electoral del grupo obedecen al carisma del hoy
senador José Mujica.
Obviamente, la afirmación minimiza la esencia de un sector cuya génesis se
remonta a los años sesenta y su vigencia llega hasta nuestros días.
Sin embargo, dicha aseveración no carece de cierta verosimilitud, pues el
explosivo crecimiento del MPP tiene un vector muy importante en el papel de
Mujica en el último decenio. El grupo combina un gran caudal militante y una
estructura orgánica propia de los partidos históricos de la izquierda, con la
presencia de un caudillo de enorme carisma. En distintas encuestas Mujica
aparece como el segundo político (detrás de Tabaré Vázquez) en popularidad
dentro de la izquierda uruguaya.
Esa combinación de factores lo ha transformado en el sector más votado del
Frente Amplio (FA) y, por ahora, nada indica que se cumpla la regla
frenteamplista de que quien tiene el primer lugar en una elección lo cede en
la otra. En las distintas mediciones de opinión mantiene esa supremacía, que
ha reiterado en las dos últimas elecciones internas del FA.
UNA CUESTIÓN DE ESTILO. El acceso del FA al gobierno y la participación
de Mujica en él han creado escenarios y tensiones nuevas entre la conducta
del líder y la acción política del MPP.
En su condición de jefe indiscutido del sector mayoritario del fa y a su vez de
gobernante, Mujica ha debido combinar la responsabilidad de asegurar
estabilidad al equipo de gobierno y ser fiel a las definiciones programáticas
de su sector, que además en varios puntos son discrepantes con la política
impulsada desde el Ministerio de Economía.
Esas discrepancias también se hicieron patentes en temas como la
posibilidad de un tlc con Estados Unidos. En ese episodio el mpp fue uno de
los principales opositores a la línea pro tlc, y así lo expresaron sus
legisladores y así actuó el sector en los organismos de dirección
frenteamplista. Sin embargo, la postura del entonces ministro de Ganadería
fue muy cauta, eludiendo la contradicción explícita con el equipo económico.
Esa característica del discurso de Mujica hizo que, al menos en sus
expresiones públicas, el mensaje fuera confuso en muchos momentos para
la militancia emepepista. También es claro que ello no provocó problemas
dentro del grupo, pues la confianza hacia el líder no sólo se asienta en su
capacidad de comunicación con la gente sino en una historia compartida de
luchas contra posturas oligárquicas e imperialistas. Asimismo, otro factor que
se le reconoce dentro de filas es haber “abierto la cancha” hacia otros
sectores de la sociedad, asegurando así el triunfo electoral del FA.
Pero si el discurso de Mujica tenía esas tensiones cuando cumplía funciones
de gobierno, las mismas no parecen desaparecer en el momento de regresar
a la acción política directa. El escenario frenteamplista presenta una clara
complejidad, pues sus principales referentes a la hora de pensar en el
candidato presidencial para 2009 son Danilo Astori y Mujica. Y más complejo
aun es cuando parece haber una decisión de Vázquez de que ambos
dirigentes conformen la fórmula para las próximas elecciones.
En las definiciones programáticas, el MPP es un contradictor de Astori y,
junto a otros sectores, es responsable de los “toqueteos” a la política
económica impulsada desde Economía, por lo cual una fórmula con Astori es
indigerible para la mayoría del mpp.
Empero, en las declaraciones de Mujica al respecto esa salvedad no aparece
con fuerza. El actual senador ha ido y venido con la posibilidad de conformar
una dupla junto a Astori, aunque ha manejado otros nombres. Y cuando
señala la inconveniencia de la candidatura del jefe de Economía, sostiene
que la misma no genera consenso dentro del fa, sin mencionar las
diferencias programáticas existentes.
En los últimos días ha corrido la versión de que algunos de sus hombres más
cercanos estarían en conversaciones con emisarios del ministro de
Economía para acordar la candidatura común y consensuar el reparto de
poder subsiguiente. Durante la semana se comentó que el ministro de
Trabajo, Eduardo Bonomi, y el diputado Luis Rosadilla (Cap-l), por el MPP, y
los números dos y tres de Economía, Mario Bergara y Fernando Lorenzo,
habían iniciado conversaciones con el fin de afinar la fórmula Astori-Mujica,
en ese orden. Si bien Bonomi se encargó de desmentir a Brecha esa
especie, lo cierto es que Mujica se ha mantenido en silencio (al menos hasta
el cierre de esta edición) y no ha negado la posibilidad de la dupla con Astori,
a pesar de que hace semanas que la misma viene repicando en los medios.
Brecha consultó a varios dirigentes empepistas y todos, con la salvedad de
quienes integran la Cap-l, dijeron no creer en la posibilidad de una fórmula
Astori-Mujica. Pero también afirmaron no saber a ciencia cierta qué piensa “el
viejo” al respecto.
Resulta claro que Mujica no quiere aparecer públicamente como el
“deslegitimador” de la candidatura de Astori, pero también es evidente que el
discurso del líder del MPP tiene para sus compañeros muchos aspectos
crípticos o confusos.
La dualidad de este mensaje pone en tensión a la estructura del MPP,
obligada siempre a una exégesis complaciente de sus palabras.
Interpretación que no oculta las dificultades de una militancia empepista para
seguir a su líder, pero que sabe que la suerte del grupo depende de que el
matrimonio entre Mujica y su orgánica no enfrente borrascas.
La interrogante es si ese lenguaje, a veces oscuro para los integrantes del
mpp, genera opinión y línea dentro del grupo o si, por el contrario, incuba
futuros problemas. Todos los dirigentes emepepistas consultados son
conscientes de que de concretarse la fórmula Astori-Mujica habrá en el
sector, con mayor o menor virulencia, una crisis de identidad.
OTROS PÉREZ. Pero Mujica no sólo debe atender las demandas de
izquierda dentro de su grupo. La conformación de la Cap-l le ha generado
otro frente. Este subsector aparece como el más cercano a la conducción
económica de Astori (Fernández Huidobro ha dicho públicamente que la
política económica es de izquierda y que el titular de Economía también lo
es), y varios de sus miembros han participado en reuniones para promover
su candidatura a la presidencia. En diálogo con Brecha, varios dirigentes de
la actual mayoría del mpp entienden que la conducta de la Cap-l tiene como
fin bloquear la postulación de Mujica.
Fuentes de la Cap-l indicaron a Brecha que las diferencias con la actual
mayoría del grupo residen en la caracterización de la etapa histórica y en una
forma de hacer política que no se abre a la gente y sólo “vive en el aparato”.
Este sector aparece más preocupado por marcar una línea que permita con
Astori ganar en 2009 que por “interpretar al jefe”.
El MPP por dentro
A lo largo de su historia el MPP ha sufrido distintos desgajamientos:
abandonaron sus filas el PVP, el Partido Socialista de los Trabajadores, el ex
senador Helios Sarthou y el ex dirigente tupamaro Jorge Zabalza. Y algunas
incorporaciones, como Izquierda Abierta, la Columna Blanca (hoy
denominada Columna Masoller) y varias personalidades independientes.
Además, el MPP ha abierto un nuevo sistema de alianzas denominado
Espacio 609, donde se ha integrado la agrupación Claveles Rojos, liderada
por el senador Víctor Vaillant.
El núcleo fuerte del sector continúa siendo el MLN, de donde el MPP ha
extraído la mayoría de sus dirigentes y legisladores.
Hoy el sector tiene dos vertientes netamente definidas: la Corriente de Acción
y Pensamiento-Libertad (Cap-l), cuyo principal referente es el senador
Eleuterio Fernández Huidobro, y otra mayoritaria cuyos principales dirigentes
son Mujica y un histórico del MLN como Julio Marenales. Incluso dentro de
este último agrupamiento puede hablarse de distintas sensibilidades, con un
grupo que rodea a Mujica y responde esencialmente a él, más allá de las
coincidencias con el sector de Marenales.
Las diferencias políticas entre los dos grandes núcleos han llevado a que la
Cap-l piense en retirarse del sublema madre para permanecer en el Espacio
609. Esa decisión es la que al parecer se concretará en el congreso que en
abril celebrarán los dirigidos por Fernández Huidobro
T
Tomado de « BRECHA »
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