Presidente Paniagua: ¡No se olvide de los niños!

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Presidente Paniagua: ¡No se olvide de los niños!
Sábado 06 de Enero de 2001 00:00
En el reciente mensaje a la nación del Presidente de la República Dr. Valentín Paniagua
(29/12/2000) hubo una importante omisión. Se dirigió a los trabajadores, empresarios,
maestros, políticos, medios de comunicación, juventud, ciudadanos en general, pero no le
dirigió un mensaje a los niños del Perú que constituye la generación a la cual los adultos
queremos legarles un Perú mejor.
Esta omisión habitual de todos los gobernantes peruanos constituye un error que podría ser
corregido precisamente por un presidente que ha demostrado una alta sensibilidad patriótica y
muchos deseos de inaugurar una nueva forma de gobernar. Los niños constituyen un tercio de
la población peruana pero tienen su propio lenguaje, necesidades, fantasías, temores e
ilusiones, por lo que no se puede asumir que quedan aludidos en los mensajes que los
gobernantes dirigen al público adulto. Si bien son menores de edad, padecen igual que los
mayores la crisis ética, política, económica y familiar. Al igual que muchos adultos, sus mentes
se nutren básicamente de la información fraccionada que recogen de los medios de
comunicación o los chismes callejeros, pero sin contar con el soporte racional y emocional de
los mayores que les pueda ayudar a tolerar la incertidumbre, la confusión de valores y la
indignación.
En estos momentos de crisis los niños necesitan la presencia del padre de la patria que los
oriente, que los acoja, que los tranquilice, que les explique porqué hay tanta conmoción en el
Perú y porqué a pesar de la decepción que producen los hallazgos sobre la falta de calidades
éticas de quienes nos gobernaron prácticamente desde que ellos nacieron, hay que seguir
luchando por construir los valores que nos demanda la constitución y la moral.
DESAMPARO
Los sicólogos enseñan que cuando a un niño no le explican las cosas que lo angustian en un
lenguaje comprensible para él, se inventa su propia explicación. Es el caso típico de los hijos
de parejas que se pelean: si los padres no los tranquilizan y explican sus dificultades como
pareja, los niños tienden a sentir que ellos tienen la culpa de los pleitos; o el caso del hijo
adoptado al que no se le informa de su condición, quien al enterarse desarrolla una crisis de
identidad e inseguridad que difícilmente superará por el resto de su vida. Claro que una parte
de esta comunicación tranquilizadora corresponde a los padres y maestros. Pero eso no basta
para modelar la conciencia cívica de estos futuros ciudadanos. También necesitan escuchar la
voz de los "educadores políticos" que son los gobernantes y congresistas, que les puedan decir
que no todos los políticos y funcionarios gubernamentales son corruptos, que no todos los
integrantes de las fuerzas del orden persiguen malévolamente a los peruanos, que no es cierto
que el dinero y el poder son los valores supremos del hombre, y que hay mucha gente
honorable y responsable en el Perú que quiere a los niños y está dispuesta a procurar su
bienestar. Pero hay que conversar con ellos, escucharlos, contenerlos, orientarlos, para que no
caigan en la simplificación perversa de creer que todas las autoridades son malas y que lo más
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conveniente es que cada uno vele egoístamente por sus intereses, sin importar los medios.
En muchos relatos bíblicos, fábulas, comics y cuentos que leen los niños se describe a gente
muy poderosa que somete y aplasta a los demás, hasta que aparece un "superhéroe" que
vence al malvado y permite el triunfo del bien. Son textos cuya enseñanza principal es que los
pueblos merecen salvarse en la medida que haya un mínimo de personas justas y correctas
que con su conducta y liderazgo ético son capaces de contrarrestar a todos los corruptos. Nos
enseña que aún si muchos líderes y autoridades equivocan el camino, a sabiendas o por
ignorancia, siempre es posible salir adelante si la gente más honesta y justa sale al frente a
denunciar y liderar con su ejemplo, y le da así una esperanza a quienes la necesitan.
REFLEXIÓN
Presidente Paniagua: los niños del Perú necesitan una esperanza; necesitan que al lado de un
presidente malo aparezca uno bueno; que al lado de un político o militar corrupto aparezca uno
honesto; que al lado de los egoístas aparezca gente generosa. Por eso le pido: ¡háblele a los
niños!. Tómelos en cuenta. Explíqueles lo que pasa. Deles seguridad. Pídales paciencia y
deles confianza de que pasadas las turbulencias del corto plazo vendrán tiempos mejores.
Inspírelos para que empiecen a creer en el Perú y sus gobernantes.
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