capítulo 3.4: recepción de fruta

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CAPÍTULO 3.4: RECEPCIÓN DE FRUTA
3.4.1.- Introducción. Mejoras en la recepción tradicional
La recepción de la fruta que se derriba de los árboles ha
evolucionado desde la extensión manual de mantos, pasando por
estructuras que no representan más que una mejora para colocación y
recogida de las mallas sobre el suelo, hasta sistemas mucho más complejos
consistentes en dos unidades de máquinas que se desplazan
simultáneamente a ambos lados de la línea de árboles, llegando por último
al denominado sistema de paraguas invertido, que consiste en una
estructura que envuelve el árbol desde el tronco.
• Las estructuras receptoras extensibles se desplazan entre las líneas
de cultivo y consisten en un simple transportador con grandes redes sujetas
a cada lado del mismo, las cuales son desenrolladas manualmente y
extendidas sobre el suelo bajo el árbol.
Una vez derribado el fruto, la red es enrollada mecánicamente y los
frutos son descargados en el interior de un contenedor, que en la mayoría
de los casos es el propio remolque.
Figura 3.4.1.- Mallas enrollables en remolque.
• De los modelos básicos han aparecido prototipos que los convierten
en máquinas autoextensibles gracias a sistemas, como el de doble tijera, o
neumáticos, que permite extender y recoger la malla bajo la copa del árbol.
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Figura 3.4.2.- Esquema de dos modelos de recogedoras autoextensibles.
• La mecanización integral de la recepción de fruta comenzó cuando
aparecieron los sistemas que utilizan dos máquinas a base de planos
inclinados que se desplazan a ambos lados de los árboles frutales una de las
cuales incorpora un amplio transportador y un porta-palet para llevar los
contenedores en los que se carga la fruta mientras la máquina trabaja
(Porras et al, 1999).
Figura 3.4.3.- Modelo comercial de cosechadora de
fruta compuesto de dos unidades.
Figura 3.4.4.- Detalle de fruto sobre
plano inclinado receptor.
Cada unidad es autopropulsada y sobre sus planos, inclinados hacia
el árbol, bajo el que se extienden a base de pistones hidrostáticos, una vez
derribados los frutos, ruedan y son vertidos en el transportador.
Un vibrador montado en una de las estructuras dotado de
movimiento de desplazamiento hacia el árbol, agarra el tronco del árbol y le
transmite la vibración.
El rendimiento de recolección llega a ser superior a los 60
árboles/hora, en plantaciones de unos 300 árboles/ha formadas
adecuadamente con un sólo pie.
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La unidad portacontenedores lleva incorporado un sistema de
limpieza a base de una corriente de aire para eliminar los residuos más
groseros antes de que caigan los frutos al interior del contenedor.
Figura 3.4.5.- Llenado y limpieza simultánea de los contenedores.
• El mayor avance en la recepción de fruta derribada de los árboles
se dio cuando aparecieron máquinas de tipo paraguas invertido, que
constituyen auténticas cosechadoras de fruta de los árboles.
La superficie receptora es un tejido sostenido por unos brazos que
giran plegándolo alrededor del tronco.
Figura 3.4.6.- Cosechadora del tipo de paraguas invertido.
En las más avanzadas máquinas de este tipo, cuando vibra el árbol
los frutos derribados caen a la superficie de recogida y ruedan hasta cintas
transportadoras que los elevan haciéndolos pasar por una limpiadora de
chorro de aire, en la que separan los frutos de hojas y tallos llevándolos a
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uno o dos contenedores que la máquina lleva lateralmente y que, una vez
llenos, se depositan en el terreno entre las líneas de árboles, para,
posteriormente, ser recogidos mediante simples máquinas elevadoras en
remolques o camiones, que se utilizan para su transporte.
Figura 3.4.7.- Desplazamiento de la cosechadora de un árbol al siguiente.
En algunas ocasiones se puede presentar la posibilidad de elegir entre
recoger los frutos del suelo o recolectarlos mediante sistemas de recepción.
Los sistemas de recolección de frutos del suelo tienen, frente a las
estructuras recogedoras, las siguientes ventajas: (Kepner R.A. et al, 1975).
• Permiten trabajar con árboles de copa relativamente baja.
• Las máquinas son sencillas.
• Pueden adaptarse a las plantaciones antiguas.
• Son independientes del sistema de derribo de los frutos.
• La capacidad de los vibradores puede casi doblarse.
• Se adaptan a los frutos que caen de forma natural.
En cambio, las desventajas de los sistemas de recolección de frutos
del suelo, frente a las estructuras de recepción, son las siguientes:
• Exigen una exhaustiva preparación del suelo.
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• Necesitan la eliminación de residuos en la plantación.
• Recogen una elevada cantidad de impurezas con la fruta.
• Causan heridas superficiales.
• Disminuyen la calidad de los frutos recogidos.
3.4.2.- Recepción de aceituna
Tradicionalmente la aceituna, cualquiera que sea el procedimiento de
derribo, se recoge normalmente sobre redes de material plástico colocadas
previamente bajo los árboles. La mano de obra utilizada para el conjunto de
manipulaciones de extendido, recogida del fruto y traslado de redes, es
aproximadamente de 12-13 minutos de trabajo de hombre por árbol, y en el
caso de recolección por vareo representa del 10 al 25% del tiempo total
necesario para hacer la cosecha (Porras et al, 1980).
Figura 3.4.8.- Redes de recepción de aceituna.
La superficie cubierta por las lonas debe ser mayor que la zona de
goteo del olivo para evitar que las aceitunas caigan fuera al ser derribadas,
lo que llevaría consigo su pérdida por abandono sobre el terreno o un
encarecimiento de la recolección en el caso de que no se dejen perder y se
recojan.
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• Una solución utilizada con cierta frecuencia en el sur de Italia es la
de colocar redes de plástico fijas bajo los árboles antes del comienzo de la
caída. Esta solución tiene el inconveniente del elevado coste que supone
cubrir el ruedo de cada árbol.
Figura 3.4.9.- Acolchado del olivar.
• Para mecanizar la operación de recogida y extendido, de mallas,
han aparecido en el mercado, largos remolques del tipo góndola, lo que
facilita su desplazamiento, con las mallas recogidas en sendos ejes
colocados longitudinalmente en el remolque. Cuatro operarios las
extienden debajo del olivo, el fruto es derribado sobre ellas y, una vez
cargadas con la aceituna, el tractorista que maneja el remolque acciona un
embrague o un motor hidráulico que hace girar los ejes soporte de las lonas,
recogiendo éstas y elevando el fruto para que caiga al interior del remolque.
Este sistema necesita dos operarios en cada malla que tienen que ayudar a
la elevación final del fruto para que se introduzca en el remolque.
Sencillas modificaciones han servido para perfeccionar estos
remolques convirtiéndoles, si no en autocargadores, si al menos haciendo
más cómoda y eficiente la labor efectuada por los operarios, ya que evita el
incómodo esfuerzo final para cargar el fruto. Para conseguirlo, sobre las
mallas sustituidas por lonas plastificadas se colocan listones transversales
de material plástico. Dichos travesaños se construyen con dimensiones tales
que, permiten subir prácticamente sin ayuda las aceitunas.
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Figura 3.4.10.- Remolque autocargador y remolque autocargador con vibrador incorporado.
• Los sistemas de planos inclinados prácticamente no se han usado
en la recolección de aceitunas, quizás porque, basándose en la experiencia
adquirida en otros frutales, en el mercado han aparecido máquinas
vibradoras montadas sobre tractor provistas de los receptáculos del tipo de
paraguas invertido. Estas máquinas presentan una primera limitación en el
hecho de que sólo pueden emplearse con eficacia en la recepción de la
aceituna en árboles formados en un solo pie.
Figura 3.4.11.- Vibrador con receptor tipo paraguas invertido.
Los modelos de receptores de tipo paraguas invertido ofrecen buenas
perspectivas, y aunque los modelos hasta ahora comercializados son mucho
más simples y con menos prestaciones que los que se construyen en
EE.UU., los esfuerzos de investigación dirigidos a mejorar sus
posibilidades, harán que en olivar, el derribo y recepción de las aceitunas se
conviertan en faenas técnicamente resueltas con máquinas de alta eficacia y
eficiencia.
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