traumatismos craneales en la infancia

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INFORMACIÓN | SÁBADO, 6 DE ABRIL, 2013
SALUD
TRAUMATISMOS CRANEALES EN LA INFANCIA
La importancia de cualquier traumatismo craneal viene determinada por la posibilidad del daño
cerebral asociado y en los niños la atención y el cuidado para evitarlo deben ser mucho mayores
Sección
Pedro J. Alcalá Minagorre
Pediatra del Hospital Perpetuo
Socorro de Alicante
Q
uién no rememora
algún chichón tras
probar unos patines,
o las «heridas de guerra» conseguidas jugando a indios y vaqueros? Los traumatismos craneales siguen siendo un
accidente muy frecuente en la infancia. En su mayoría no acarrean consecuencias relevantes,
pero en ocasiones el traumatismo puede ser grave. Tanto es así
que, a partir del año, suponen la
primera causa de muerte y discapacidad en países desarrollados.
La importancia de cualquier
traumatismo craneal viene determinada por la posibilidad del
daño cerebral asociado. Hay que
considerar que los lactantes, especialmente los menores de un
año, tienen un mayor riesgo de
sufrir lesiones cerebrales con los
traumatismos. Además, los niños
en edad preverbal no pueden expresar muchos de los síntomas
acompañantes, ni explicar las
circunstancias de lo sucedido.
La mayoría de los traumatismos solo producen lesiones en la
superficie craneal y dolor transitorio en la zona del impacto. En
otras ocasiones se acompañan
de síntomas como vómitos, pérdida de conciencia, visión borrosa, dolor de cabeza, irritabilidad,
alteraciones del habla, la marcha
o la coordinación.... Aunque muchos de estos síntomas pueden
ser transitorios, se ha de buscar
asistencia médica urgente ante la
posible existencia de lesiones intracraneales.
Si el niño está inconsciente,
tras pedir ayuda (Emergencias
), se ha de procurar mantener
la vía aérea permeable, y no movilizarlo, en especial su cuello si
sospechamos que se ha producido lesión cervical. En caso necesario, deben iniciarse maniobras
de reanimación cardiopulmonar
hasta la llegada de la ayuda.
Cuando el pediatra atienda al
niño, los cuidadores han de informarle de las circunstancias
del accidente (altura de la caída,
superficie contra la que ha impactad), el tiempo transcurrido, y
si en el periodo hasta su asistencia ha manifestado algún síntoma. También hay que comunicar
la existencia de enfermedades o
fármacos que incrementen el
riesgo hemorrágico, como la hemofilia o los anticoagulantes. A
continuación el pediatra procederá a explorar el niño, tras estabilizar sus funciones vitales básicas, valorando especialmente el
nivel de conciencia y una serie
de signos físicos relacionados
con sistema nervioso Esta valoración física es fundamental, y
con ella se puede determinar con
mucha probabilidad el riesgo de
lesión intracraneal.
En ocasiones, el médico puede recurrir a pruebas radiológicas. La más usada tradicionalmente ha sido la radiografía de
cráneo. Sin embargo, su utilidad
es limitada, ya que puede haber
daño cerebral con radiografías
normales, y a su vez, la mayoría
de fracturas cursan sin lesión in-
tracraneal. Por este motivo, en
los últimos años se está restringiendo su uso. La prueba de
elección cuando se sospecha
una lesión cerebral es la tomografía computerizada (TC, TAC o
scanner). Debido a la posible
necesidad de sedación, y la considerable dosis de radiación,
sólo se debe realizar en casos seleccionados.
Tras la valoración pediátrica,
la mayoría de los niños serán dados de alta a su domicilio. Los
cuidadores tendrán que comprobar de forma periódica durante las siguientes - horas
una serie de signos de alarma.
Entre estos síntomas se encuentran el dolor de cabeza intenso,
los vómitos de repetición, la
somnolencia excesiva (pese a
esto no es necesario mantener al
niño despierto si es hora de dormir, bastará con comprobar si se
despierta con facilidad), alteraciones en la movilidad de alguna
parte del cuerpo o del tamaño
de las pupilas… Su pediatra le
entregará una lista detallada con
todo lo que tiene que vigilar en
el domicilio. Ante la aparición de
esos síntomas, o cualquier otro
que le suscite preocupación, deberá acudir a Urgencias para
nueva valoración.
Queda claro que por muy buena asistencia que se reciba, el
mejor tratamiento de un traumatismo craneal siempre será la
prevención. Todo accidente deja
el sabor amargo de que pudo ser
prevenido en algún momento, en
especial los más graves.
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PREVENCIÓN
10 recomendaciones para evitar los traumatismos craneales
Instalar barreras ante las escaleras, barandas supletorias y cierres de seguridad en las ventanas
Los lactantes no deben usar
andador o tacatá
Nunca dejar sin supervisión al
bebé en superficies elevadas
Utilizar barandas de protección en las camas de los niños más
mayores (literas)
Evitar alfombras mal fijadas,
suelos encerados, muebles con
aristas, estanterías no sujetas, piscinas vacías sin protección...
En el coche, utilizar siempre
las sillas de seguridad infantiles
Tener mucho cuidado en los
aparcamientos
Supervisar a los hijos mientras
juegan con perros
Hacer ejercicio, pero siempre
debidamente equipado
Nunca pegar ni zarandear a los
hijos, ni siquiera cuando se esté
jugando con ellos
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