A. y S. t. 247, p. 288-297 - Poder Judicial de la Provincia de

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Reg.: A y S t 247 p 288-297.
En la ciudad de Santa Fe, a los dieciocho días del mes de diciembre del año dos mil doce, se
reunieron en acuerdo los señores Ministros de la Corte Suprema de Justicia de la Provincia,
doctores Daniel Aníbal Erbetta, Roberto Hector Falistocco, Rafael Francisco Gutiérrez, Mario Luis
Netri y Eduardo Guillermo Spuler, con la integración del señor Juez de Cámara doctor Enrique
Arnaldo Girardini bajo la presidencia de la titular doctora María Angélica Gastaldi, a fin de dictar
sentencia en los autos caratulados "GODOY, Rodolfo contra FRIAR S.A. -Laboral- sobre
RECURSO DE INCONSTITUCIONALIDAD" (Expte. C.S.J. NN 328, ario 2009). Se resolvió someter
a decisión las cuestiones siguientes: PRIMERA: ¿es admisible el recurso interpuesto?,
SEGUNDA: en su caso, ¿es procedente? y TERCERA: en consecuencia, ¿qué resolución
corresponde dictar? Asimismo se emitieron los votos en el orden que realizaron el estudio de la
causa, o sea doctores: Netri, Gastaldi, Erbetta, Falistocco, Spuler, Gutiérrez y Girardini.
A la primera cuestión, el señor Ministro doctor Netri dijo:
1. Mediante resolución registrada en A. y S., T. 233, pág. 43, esta Corte admitió la queja por
denegación del recurso de inconstitucionalidad interpuesto por la demandada contra la resolución
del 7 de mayo de 2008, dictada por la Cámara de Apelación en lo Civil, Comercial y Laboral de
Reconquista por entender que la postulación de la recurrente contaba -”prima facie”- con suficiente
asidero en las constancias de autos e importaba articular con seriedad planteos que podían
configurar hipótesis de inconstitucionalidad con idoneidad suficiente como para operar la apertura
de esta instancia de excepción.
El nuevo examen de admisibilidad que le compete efectuar a este Cuerpo por imperio del
artículo 11 de la ley 7055, con los principales a la vista, me conduce a rectificar dicha conclusión a
contrario de lo dictaminado por el señor Procurador General a fojas 312/314 conforme a los
fundamentos que seguidamente se expondrán.
2. Ante el Juzgado de Primera Instancia de Distrito en lo Laboral NN 4 de Reconquista,
Rodolfo Godoy promovió demanda laboral contra la empresa FRIAR S.A. pretendiendo el cobro de
diferencias indemnizatorias con fundamento en que en el convenio homologado judicialmente en
autos "Godoy, Rodolfo y FRIAR S.A. sobre Homologación" (obrante a foja 13) no se había podido
llegar a una justa composición de los derechos e intereses de las partes; asimismo, agregó -en el
escrito de demanda- que habiendo sido un despido incausado no existía hecho litigioso que
facultara al Magistrado a homologar; que los obreros por razones de orden público no pueden
renunciar a los derechos obtenidos por esa calidad; que en consecuencia los pagos realizados
debían ser tenidos en cuenta; y que el acuerdo celebrado era violatorio del artículo 12 de la Ley de
Contrato de Trabajo por haber omitido derechos irrenunciables.
El Juez de primera instancia hizo lugar a la excepción de cosa juzgada opuesta por la
accionada y la Cámara lo revocó y, en consecuencia, admitió la demanda, condenando a la
empleadora al pago de las diferencias reclamadas con más los accesorios legales.
Para así decidirlo el Tribunal sostuvo -con cita de sus propios precedentes- que las
sentencias homologatorias que sólo consignan una declaración genérica acerca de la justa
composición de intereses y homologan convenios que implican abdicar derechos irrenunciables no
constituyen cosa juzgada ante el reclamo de las diferencias resultantes; y que no variaba la
solución el intercambio de telegramas no solo porque la resolución homologatoria no había
evaluado los términos del supuesto conflicto sino teniendo en cuenta también que la demandada
postuló el rechazo del reclamo en la cosas juzgada sin demostrar la veracidad de la justa causa
del despido invocado, circunstancia que se compadecía con el carácter de "convenio de
desvinculación" que había admitido en la confesión su representante.
3. Contra dicho pronunciamiento interpone la demandada recurso de inconstitucionalidad.
Alega que el Sentenciante violó la cosa juzgada material e incurrió en autocontradicción al
rechazar la excepción que se planteara a la procedencia de la acción.
Aduce que las partes firmaron de común acuerdo un convenio, el que posteriormente fue
homologado mediante sentencia, y que ésta quedó firme al no haber sido recurrida. Sin embargo,
asevera que la Cámara arbitrariamente, y soslayando precedentes propios, dejó sin efecto tal
homologación, siendo que -reitera- había de por medio una resolución firme.
Expresa que en el mentado acuerdo no hubo renuncia alguna a derechos ciertos por parte
del trabajador, sino que, por el contrario, éste fue despedido con justa causa y que ello, en todo
caso, involucraba cuestiones litigiosas y dudosas que claramente habilitaban una transacción. Y
asevera, además, que el Juez contó con elementos necesarios para decidir como lo hizo y valorar
que se había arribado a una justa composición de los intereses de las partes.
Señala que la Alzada no valoró cuestiones que fueron planteadas y que dejó de considerar
constancias de la causa.
Así, entiende que se omitió tratar su planteo respecto a que las partes habían llegado
libremente a un acuerdo, el que posteriormente se homologara. Y considera que en autos se
acreditó que el despido se produjo con invocación de causa y que, contrariamente, el actor no
probó la verdad de los hechos que expusiera en su demanda.
Como corolario de lo expuesto, manifiesta que el fallo carece de motivación suficiente.
4. Haciendo un repaso doctrinario como jurisprudencial sobre la temática que nos ocupa -el
carácter de cosa juzgada de las resoluciones homologatorias (en el caso, resolución judicial) que
no han sido impugnadas temporáneamente- se advierte una gama variada de posiciones al
respecto.
Así, pese a que la actuación del funcionario limita las posibilidades de cuestionamientos
posteriores a la homologación, se ha admitido que el acto puede quedar igualmente expuesto a
una instancia revisora de su contenido, v.gr., cuando se registran antecedentes de violencia moral;
o en supuestos de fraude o ilicitud, aspectos que resaltan la especial protección que se brinda a la
libre expresión de la voluntad de las partes en instancias de celebrarse el acuerdo (cfr. Ackerman,
Mario, “Tratado de Derecho del Trabajo”, T. IV, pág. 708 y sig.), entendimiento que en general se
predica de los acuerdos alcanzados en sede administrativa; también se ha admitido el examen de
resoluciones homologatorias dictadas por magistrados del fuero de trabajo.
Otra gama de fallos marca una diferencia, esta es si en ocasión de la firma del convenio se
han planteado -o no- hechos o derechos litigiosos, dado que en el supuesto de no haberlos la
resolución homologatoria no adquiere carácter de cosa juzgada (en rigor, para esta tesis no puede
arribarse a una transacción por debajo de los pisos que establece la ley laboral). Y en esta línea,
se ha admitido la descalificación si de los acuerdos surgen violaciones al orden público que
impliquen renuncia de derechos (art. 12, L.C.T.).
Por supuesto que también se ha criticado la práctica de los acuerdos homologatorios que
se limitan a enunciar de modo abstracto y huero de sustento el texto legal sin aportar ningún
antecedente o valoración, lo cual se traduce en una falta de motivación que priva al acto de
legitimidad externa y de la presunción que lo ampara (Machado, José Daniel “Homologación de
acuerdos y su revisión judicial”. En Revista de Derecho Laboral - Procedimiento Laboral - III, 20081, pág. 105, Rubinzal-Culzoni editores).
Es que, en rigor y tal como ocurre en autos, en que existe una resolución homologatoria, se
suceden a diario planteos que pretenden la revisión de la misma y tanto los motivos como las vías
para intentarlo discurren por diferentes carriles siendo, como consecuencia de ello, distinta la
suerte que corren los planteos de acuerdo a la adopción de la postura, por cierto amplia en
matices, en que se enrolan los juzgadores, donde algunos armonizan los preceptos en pugna (sin
duda la seguridad jurídica con los de orden laboral) mientras que otros, derechamente adoptan
una primacía absoluta de estos últimos.
De lo expuesto brevemente y como muestra del amplio abanico de posibilidades
hermenéuticas que se presentan frente a la posibilidad de revisar -por la vía correspondiente- la
sentencia homologatoria, cabe concluir que la respuesta brindada por la Cámara -al concluir que
la homologación no había cumplido con los requisitos del artículo 15 de la Ley de Contrato de
Trabajo por no estar suficientemente fundada, en tanto consignaba meramente una genérica
declaración acerca de la justa composición de intereses y que el convenio había importado la
renuncia de derechos laborales en los términos del artículo 12 del mismo régimen legal- se
presenta como una conclusión razonable y legalmente admisible desde la óptica constitucional
que, aunque pueda o no compartirse, queda exenta de revisión por esta vía extraordinaria.
Por cierto, la fulminación de estas resoluciones podrán derivarse de una orfandad de
fundamentación, pero provista de ella en base a las normas que así lo disponen (art. 15 L.C.T. y
95, Constitución Provincial), queda en los jueces de la causa la adopción de una u otra postura
hermenéutica.
Siendo ello así, la postulación recursiva carece de idoneidad suficiente para operar la
apertura de esta instancia de excepción en cuanto las alegaciones que la sustentan solo dejan
traslucir la mera discrepancia con el alcance otorgado por el A quo a normas de derecho común
pero sin lograr demostrar que, en ese cometido, aquel se hubiere excedido del abanico de
posibilidades exegéticas que brindan las disposiciones aplicables en la materia con la
consecuente conculcación de derechos y garantías de raigambre constitucional.
No puede perderse de vista que si el alcance asignado por los jueces versa sobre una
temática discutible -circunstancia que se patentiza en autos a partir de lo reseñado- formando
parte de una de las corrientes de opinión que razonablemente pueden surgir del texto legal, no es
arbitraria.
Correspondiendo, en tal sentido, recordar la tradicional jurisprudencia de la Corte nacional
acerca de que no reviste dicho carácter (absurdo o arbitrario) una interpretación en materia
opinable sustentada en un sector de la doctrina como que la no coincidencia de una parte con el
criterio hermenéutico del Sentenciante, no es bastante para tornar viable el recurso extraordinario
(Fallos:306:262 y 1054; vid. esta Corte A. y S., T. 182, pág. 230).
Corolario de lo expuesto es que el planteo queda reducido a la mera disconformidad
interpretativa de la recurrente para con el criterio sustentado por los jueces de la causa en torno a
la suerte de lo decidido, en una postura adversa a sus pretensiones, mas sin lograr demostrar
configurada una cuestión constitucional idónea para habilitar la instancia ante este Cuerpo, cuya
misión es efectuar el control de adecuación de las sentencias al orden jurídico fundamental, pero
de ningún modo, sustituir a los tribunales ordinarios en su competencia jurisdiccional.
Voto, pues, por la negativa.
A la misma cuestión, la señora Presidenta doctora Gastaldi dijo:
Coincido sustancialmente con el criterio y con la solución propuesta por el señor Ministro
doctor Netri por la inadmisibilidad del presente recurso, pues con los principales a la vista se
advierte que las consideraciones que la compareciente expone —con pretendido sustento en
principios constitucionales— no logran demostrar como configurados los vicios con los que intenta
la descalificación de lo decidido, ello en confrontación con las constancias de la causa.
En particular, la interesada sostiene —en esencia— que la Sala arbitrariamente dejó sin
efecto un convenio homologado en el que no hubo renuncia alguna a derechos ciertos por parte
del trabajador en tanto —dice— éste fue despedido con justa causa y que, en todo caso,
importaba el análisis de cuestiones litigiosas y dudosas que habilitaban una transacción. Y, en
relación con ello, asevera que el Juez que homologó el acuerdo había contado con los elementos
necesarios para valorar que se había arribado a una justa composición de los intereses de las
partes.
Sin embargo, tales aserciones no resultan suficientes para desmerecer lo resuelto, en tanto
no alcanzan a evidenciar la arbitrariedad alegada.
Es que del fallo cuestionado se desprende que la Cámara principió su argumentación
destacando que en autos la sentencia homologatoria invocada por la demandada para repeler la
acción intentada (por diferencias no percibidas en concepto de indemnización por antigüedad,
entre otras) resultaba por sí sola insuficiente. Al respecto, consideró que el Magistrado no había
contado con las constancias necesarias para resolver fundadamente sino que se había limitado a
consignar una genérica declaración acerca de la supuesta "justa composición de intereses"; y,
además, estimó que lo decidido en la forma recién expuesta implicaba abdicar derechos
irrenunciables.
En punto a esto último, el Sentenciante expuso que aquella resolución no había evaluado
los términos del supuesto conflicto; y refirió también que la accionada no había demostrado la
veracidad de la justa causa de despido invocada sino que, contrariamente, se había limitado a
alegar la referida cosa juzgada. En consonancia con lo expuesto, atendiendo a las particulares
circunstancia de la causa y —en especial— a la confesión de la propia patronal, la Alzada puso en
evidencia el carácter de "convenio de desvinculación" que revestía el acuerdo de marras.
En efecto, la Sala entendió (con remisión a similares causas) que en las particulares
circunstancias del "sub lite" no podía hacerse lugar a la excepción tal como fuera planteada frente
al reclamo por diferencias restantes en concepto de indemnizaciones por antigüedad y sustitutiva
de preaviso que el actor entendió incorporados a su patrimonio al haber sido despedido sin justa
causa. En tal sentido, es dable colegir que en el entendimiento de la Sala las sentencias
homologatorias sólo deben recaer sobre acuerdos en los que mediare discusión y debate respecto
de derechos litigiosos o dudosos, en torno a los cuales podrían darse negocios conciliatorios y
transaccionales; como así también que, en materia laboral, una transacción válida requiere de
controversia o incertidumbre objetiva respecto de los hechos, las pruebas o el derecho. Asimismo,
se evidencia que en igual orden de consideraciones, la Alzada bien entendió que el efecto de la
cosa juzgada invocada no podía entenderse como concurrente en el caso respecto de créditos
que no habían formado parte del acuerdo ni sido objeto del proceso (de homologación),
señalando, en punto a ello, la carencia de todo valor de una manifestación genérica de renuncia
como pretendía hacer valer la demandada.
Razonamientos éstos que cabe inferir involucrados en el presente, no bien se repare en las
fundamentaciones normativas de los precedentes a los que remitió la Cámara, y que en modo
alguno lucen apartadas de los cánones del derecho laboral y de los principios tuitivos que lo
informan.
A lo que cabe agregar que el criterio sentencial tampoco resulta desmerecido por las
alegaciones de la recurrente, pues, si bien es cierto que la cosa juzgada constituye un aspecto
central y liminar del orden jurídico, no lo es menos que el alcance de la misma no puede
interpretarse extensivamente. Y en autos el Tribunal a quo interpretó sus efectos de acuerdo a los
principios propios de la materia y al alcance que asignó a disposiciones de carácter inderogable
(especialmente, el art. 15 de la L.C.T.), entendiendo concretamente que en el "sub lite" la
accionada pretendía incluir derechos que no habían integrado la pretensión y que, por lo tanto, no
habían sido tenidos en cuenta al emitirse el acto homologatorio.
Se advierte, en consecuencia, que lo decidido versó sobre las circunstancias que rodearon
la celebración del convenio y los alcances de éste, juzgando, en tal marco, que los efectos de la
cosa juzgada alcanzaban a las cuestiones delineadas y especificadas en el mismo; para lo cual el
Sentenciante acudió a criterios fácticos y normativos que no lucen -desde el plano constitucionalsuficientemente desvirtuados por la compareciente en su presentación directa ante esta Sede, en
tanto aquélla, amén de insistir en su postulación, no logra demostrar cómo resulta insuficiente esa
motivación en relación a las singularidades del caso.
Por lo que cabe concluir -de conformidad con lo señalado por la Cámara- que la línea
argumental de la interesada trasunta su mera discrepancia con los criterios de interpretación del
derecho sustantivo y con la valoración de los elementos de prueba y de las actuaciones de la
causa que efectuara la Alzada atendiendo a la situación fáctica que deparaba el "sub judice" sobre
la base de un nivel de análisis previo, cuestión ésta que resulta propia del ámbito reservado a los
jueces ordinarios y -como tal- ajena a la excepcional órbita del recurso de inconstitucionalidad
deducido.
Entiendo, en consecuencia, que cabe declarar inadmisible el presente recurso.
Voto, pues, por la negativa.
A la misma cuestión el señor Ministro doctor Erbetta dijo:
La revisión de admisiblidad propia de este estadio, me conduce a ratificar la postula
sustentada en A. y S., T. 233, pág. 43, criterio que se corresponde con las argumentaciones
explicitadas en el voto de la señora Presidenta doctora Gastaldi, al que adhiero.
Voto, pues, por la negativa.
A la misma cuestión el señor Ministro doctor Falistocco dijo:
Como se desprende del relato efectuado, la controversia planteada en autos gira en torno a
la validez y alcance del acuerdo al que arribaron las partes y que resultó judicialmente
homologado el 22.11.2000.
En ese contexto de hecho y de derecho, mientras el actor estima que corresponde que el
pago allí convenido (y abonado de conformidad a la modalidad pactada) sea tomado a cuenta -en
tanto, dice, no habiendo existido derechos litigiosos ni dudosos ningún pago en menos pudo
homologarse judicialmente en tanto a su parte le correspondía la indemnización por despido “in
totum”- la demandada asevera que lo convenido ha alcanzado, a partir de su homologación,
fuerza de cosa juzgada y por ende resulta irrevisable.
De lo expuesto se advierte con claridad que el conflicto jurídico se focaliza en la tensión
entre el valor seguridad jurídica, propia de la cosa juzgada y la garantía de la irrenunciabilidad
inherente al orden público laboral y que se orienta a dar cumplimiento al ordenamiento protectorio
que quita efecto a la voluntad del trabajador (unilateral o bilateral) enderezada a privarlo de un
beneficio reconocido a su favor.
Ambos extremos de la “disputa” cuentan con la más alta tutela constitucional y preferir uno
de ellos implica en cada caso concreto un profundo y meditado equilibrio. Será entonces “el caso”
el que determinará qué garantía deberá ceder para dar paso a la otra.
Esta temática así planteada y la ponderación de los hechos y pruebas rendidas en la causa
en confrontación con los reproches vertidos por la recurrente, me persuaden que el “sub examine”
involucra cuestión constitucional que amerita el franqueamiento de esta instancia extraordinaria.
Voto, pues, por la afirmativa.
A la misma cuestión el señor Ministro doctor Spuler dijo:
Mediante resolución registrada en A. y S. T. 233, pág. 43, esta Corte admitió la queja por
denegación del recurso de inconstitucionalidad interpuesto por la demandada contra la resolución
del 7 de mayo de 2008, dictada por la Cámara de Apelación en lo Civil, Comercial y Laboral de
Reconquista por entender que la postulación de la recurrente contaba -prima facie- con suficiente
asidero en las constancias de autos e importaba articular con seriedad planteos que podían
configurar hipótesis de inconstitucionalidad con idoneidad suficiente como para operar la apertura
de esta instancia de excepción.
En el nuevo examen de admisibilidad que corresponde efectuar conforme a lo dispuesto por
el artículo 11 de la ley 7055, efectuado con los autos principales a la vista, he de propiciar la
ratificación del criterio expuesto en oportunidad de admitir la queja, de conformidad a lo
dictaminado por el señor Procurador General (fs. 318/320).
Ello así, pues comparto los fundamentos brindados por el señor Ministro doctor Falistocco
para arribar a la conclusión de que el “sub examine” involucra cuestión constitucional que amerita
el franqueamiento de esta instancia extraordinaria.
En efecto, a mi entender tal solución se impone al apreciar las particulares circunstancias
del caso, en confrontación con lo resuelto por la Cámara y los agravios esgrimidos; en especial,
que al rescindirse el contrato laboral, tal hecho no fue incausado sino que, tal como surge del texto
de los telegramas referidos por el propio actor existió una causal y, por ende, el despido se debe
considerar de carácter litigioso. Además, conforme surge de las actuaciones el actor firmó
libremente y sin oposición el convenio que luego fuera homologado; más aún, dictado el auto
homologatorio no fue recurrido, sino que, por el contrario, percibió la suma total estipulada en los
plazos convenidos sin queja ni reserva alguna.
Por todo lo expuesto, voto por la afirmativa.
A la misma cuestión el señor Ministro doctor Gutiérrez dijo:
Comparto los fundamentos expuestos por el señor Ministro doctor Spuler y por tanto voto
en igual sentido.
Voto pues, por la afirmativa.
A la misma cuestion el señor Juez de Cámara doctor Enrique Arnaldo Girardini, quien
resultó designado para integrar el Tribunal por Acta del 24.4.2012 por no existir mayoría suficiente
a los efectos de dictar sentencia válida de acuerdo al artículo 14 de la ley 10160, dijo:
En concordancia sustancial con los fundamentos expuestos el señor Ministro doctor Netri y
por la señora Presidenta doctora Gastaldi, con adhesión del señor Ministro doctor Erbetta y con la
conclusión a la que arriban, entiendo que no concurren en el presente los vicios que reprocha la
recurrente para descalificar el decisorio en crisis ni para habilitar la vía extraordinaria.
La interesada ataca de arbitrariedad el pronunciamiento de la Cámara que revocara la
sentencia de primera instancia en cuanto hizo lugar a la excepción de cosa juzgada, en base a la
sentencia de homologación de convenio transaccional en los autos "Godoy, Rodolfo y FRIAR S.A.
s. Laboral". Sostiene al efecto que no hubo renuncia alguna de derechos ciertos por parte del
trabajador, quien fuera despedido con justa causa y que para homologar el acuerdo transaccional
el Juez de primera instancia contó con los elementos necesarios para considerar que se había
arribado a una justa composición de derechos e intereses.
Confrontando los elementos de la causa, no se advierte que lo sostenido por la interesada
supere la mera discrepancia ni evidencie entidad suficiente para descalificar lo resuelto por la
Alzada.
En su examen, la Cámara analiza aquellos aspectos esenciales que le permiten concluir en
la falta de legitimidad del convenio de desvinculación invocado. Destaca, citando precedentes
propios, la insuficiencia de una declaración genérica de la justa composición de intereses,
evidenciando la omisión del contexto de descubrimiento de los hechos y el contexto de
justificación que otorga legitimidad al decisorio, a la par que ubica la cuestión en su aspecto
sustancial de irrenunciabilidad e indisponibilidad en respeto al orden público laboral, cuando no
surge de aquel descubrimiento la necesaria vigencia de la litigiosidad, ni se encuentra probado
que haya existido causa justificante del despido.
Como bien lo advierte en tal sentido el Ministro Netri en los fundamentos de su voto, con
cita de Machado, cuando sostiene "...lo cual se traduce en una falta de motivación que priva al
acto de legitimidad externa y de la presunción que lo ampara".
Si bien lo expuesto entra en contienda con otro valor constitucionalmente receptado cual es
el de la seguridad jurídica, no es menos cierto que cuando se ve comprometido un derecho
fundamental -la dignidad de la persona que trabaja- y se afecta ab initio un derecho de libertad, a
partir de la situación de necesidad que contiene la necesidad de trabajar que se agrava ante el
despido cuya causa no se ha probado, la conciencia ético jurídica adquiere mayor exigencia para
la efectiva realización de aquellos principios que inspiran el orden público laboral consagrados
constitucionalmente, y por lo tanto cede aquella seguridad jurídica que no se sustenta en los
contextos de descubrimiento y justificación adecuados.
No advirtiendo que el planteo argumental de la interesada logre superar la mera
discrepancia con los criterios de interpretación del sustento fáctico y normativo efectuado por la
Cámara, y que aquél no alcanza a justificar el recurso de inconstitucionalidad deducido, entiendo
cabe declarar inadmisible el presente recurso.
Voto, pues, por la negativa.
A la segunda cuestión, el señor Ministro doctor Netri dijo:
Atento el resultado obtenido al tratar la cuestión anterior no corresponde pronunciarse sobre
ésta.
Así voto.
A la misma cuestión, la señora Presidenta doctora Gastaldi, los señores Ministros doctores
Erbetta, Falistocco, Spuler y Gutiérrez y el señor Juez de Cámara doctor Girardini expresaron
idéntico fundamento al vertido por el señor Ministro doctor Netri y votaron en igual sentido.
A la tercera cuestión, el señor Ministro doctor Netri dijo:
Atento el resultado obtenido al tratar las cuestiones anteriores, corresponde declarar
inadmisible el recurso interpuesto. Costas al vencido (art. 12, ley 7055).
Así voto.
A la misma cuestión, la señora Presidenta doctora Gastaldi, los señores Ministros doctores
Erbetta, Falistocco, Spuler y Gutiérrez y el señor Juez de Cámara doctor Girardini dijeron que la
resolución que correspondía adoptar era la propuesta por el señor Ministro doctor Netri y votaron
en igual sentido.
En mérito a los fundamentos del acuerdo que antecede, la Corte Suprema de Justicia de la
Provincia RESOLVIÓ: Declarar inadmisible el recurso de inconstitucionalidad interpuesto. Costas
al vencido.
Registrarlo y hacerlo saber.
Con lo que concluyó el acto, firmando la señora Presidenta, los señores Ministros y el señor
Juez de Cámara, por ante mí, doy fe.
Fdo.:
GASTALDI-ERBETTA-FALISTOCCO-GIRARDINI-GUTIÉRREZ-NETRI-SPULERFernández Riestra (Secretaria)
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