Introducción a la Ecología del Paisaje

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ÁREA ECOLOGÍA
Introducción a la Ecología del Paisaje
María Cristina Morláns
Introducción a la Ecología del Paisaje
Para alumnos de:
Carrera de Ingeniería de Paisajes
Asignatura Ecología del Paisaje
Biól. María Cristina Morláns
Mgter. en Conservación y Gestión del Medio Natural
S.F. del V. de Catamarca, 2005.
CONTENIDO
EL CONCEPTO DE PAISAJE.
COMPONENTES Y DINAMICA DEL PAISAJE.
PRINCIPALES COMPONENTES DEL PAISAJE VISUAL.
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ISSN: 1852-3013
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EL CONCEPTO DE PAISAJE
Introducción.
Paisaje es un término ambiguo, utilizado en distintos campos del arte y las
ciencias: pintores, poetas, arquitectos, geógrafos, geólogos, ecólogos,
planificadores, etc. El paisaje, aunque idéntico en el fondo, es diferente en la
forma de interpretarlo (Escribano et al, 1991). Aun refiriéndose al mismo hecho
y con una única palabra, distintos enfoques aprecian escalas diferentes de la
realidad espacial desde aspectos poco convergentes. La consideración
multidisciplinar del paisaje ha evolucionado por caminos diferentes y con
frecuencia ha sido un diálogo entre sordos (Zoido, 2004)
Etimológicamente, el término paisaje procede del latín “pagus” (territorio,
campo, distrito, pueblo…). El latín “pagensis” dio en francés “pays”, que derivó
luego en “paysage” (relativo al campo, al territorio usado)
Según los diccionarios comunes de la RAE, el paisaje es “la extensión de
terreno que se ve desde un sitio” o “la extensión de terreno que se considera
en su aspecto artístico”. Desde esta concepción, el término "paisaje" tiene un
significado meramente escenográfico, sin apenas otro contenido que sus
referentes estéticos. Un paisaje aparece como una evocación pictórica o, más
recientemente,
una
postal
o
fotografía
(o
sea,
la
imagen
del paisaje, según González Bernáldez, 1981).
Analizando las partes constitutivas de la definición, resulta que:
“Artístico” significa, siempre según la RAE, perteneciente o relativo a las artes y
“Arte” es habilidad para hacer alguna cosa o el conjunto de normas para hacer
bien algo.
Haciendo transposición de significados, quedaría que Paisaje es “la
extensión de terreno que se considera desde su habilidad para hacer bien
algo”, (por ejemplo, producción de bienes y servicios para el ser humano).
Si en lugar del término “artístico” se utilizara el término “estético” (de
hermoso aspecto), se tendría que paisaje es “una extensión de terreno de bello
aspecto que se ve desde un sitio”. De acuerdo a ello, el paisaje no sería más
que una percepción simple o estéticamente valorada de una parte del territorio
(una realidad subjetiva, o, si se quiere, un sentimiento estético) y no una
realidad física, natural y tangible. También supone que sin sujeto observador
no hay paisaje y sin normas o criterios estéticos, tampoco. Es decir, supone
que sólo hay paisaje cuando la extensión de terreno es especialmente bella o
hermosa por ajustarse a criterios estéticos socialmente implantados,
compartidos y asumidos por el observador (y que tales criterios estéticos son
de validez universal).
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La filosofía según la cual la existencia de la realidad material depende de
las percepciones sensibles (y por lo tanto lo que no se percibe no existe) data
de principios del siglo 18; más concretamente, de 1710, fecha en que G.
Berkeley publicó su “Treatise on the Principles of Human Knowledge o,
traducido, Tratado sobre los principios del conocimiento humano”). En él
postulaba que si la materia no es más que una idea fundada en la percepción,
no existe como tal por lo que la naturaleza no sería más que un conjunto de
ideas. Su teoría fue muy controvertida porque, de hecho, implicaba la
inexistencia de Dios (de quien sólo puede tenerse una idea abstracta). Siendo
hombre religioso, Berkeley se vio forzado a admitir la existencia real de la
naturaleza (independientemente de su existencia como idea en la mente del
hombre) e identificó con ella a Dios, logrando con esto ser considerado un
blasfemo y un ateo.
El significado científico del paisaje
La ambigüedad de la palabra paisaje no debe llevar a equívocos y
parece adecuado diferenciar su significado artístico o vulgar del significado
científico, aun cuando todos resulten necesarios para tener una idea más
exhaustiva y clara del concepto denominado paisaje.
Desde el punto de vista científico existen numerosas definiciones de
paisaje, las que han evolucionado independientemente en un buen número de
países, con enfoques diversos y no siempre bajo las mismas directrices,
creando con ello una considerable confusión.
La ciencia del paisaje ha tenido su antecedente en los trabajos de
Charles Darwin y Alejandro von Humboldt en el siglo XIX. Las geografias rusa y
alemana forjaron los elementos básicos de la vertiente física del paisaje.
Geógrafos europeos y norteamericanos en la primera mitad del siglo XX
continuaron fundando los cimientos de la ciencia del paisaje como disciplina
natural; al mismo tiempo se fueron forjando las bases para una visión
sociocultural y psicológica del paisaje.
El término Ciencia del Paisaje apareció por primera vez en 1884 para
desiertos absolutos o lugares de influencia glacial, de los cuales interesaban
exclusivamente los procesos físicos. Es decir, enfocando al paisaje
geomorfológico.
En sentido geomorfológico se denomina paisaje al aspecto general de
una región, determinado por el conjunto de geoformas (relieve tallado o
construido sobre un sustrato, resultado tanto de la erosión como de la
acumulación de sedimentos sobre los relieves emergidos de las áreas
continentales). La geoforma comprende todos los elementos vinculados con la
morfología de la superficie terrestre (clima, relieve, litología, geomorfología,
suelos y cubierta vegetal con su fauna asociada).
Por otro lado, las ciencias directamente relacionadas con el hombre,
como la historia, la arqueología, la etnografía o la sociología, se interesan por
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el paisaje, no en su acepción natural, sino en aquellos paisajes marcados por
las huellas de la actividad humana. Se asume que el paisaje, entendido como
entorno natural, fue pre-existente al ser humano y cuando éste aparece en el
planeta, encuentra en él una fuente de recursos, pero también un lugar
inclemente al que debe modificar, adecuándolo a sus necesidades. De esta
manera, el paisaje incluye también la presencia de obras antrópicas cuando
ellas existen.
Uniendo ambas concepciones, el relieve (fisiografía) constituye la base
sobre la que interactúan otros componentes del paisaje. La cubierta vegetal, la
presencia del agua o nieve, la frecuencia e intensidad de los vientos y las
precipitaciones y la actividad humana, diferencian un determinado paisaje
frente a otros de relieves similares, a la vez que contribuyen a su
transformación. Esto es, el paisaje sería el aspecto general de una región,
resultante de la modelación efectuada por distintos factores (abióticos, bióticos
y antrópicos, si los hubiere) cuya particular historia evolutiva y adaptativa le
confiere ciertas peculiaridades.
El paisaje desde la geografía y la ecología.
En 1919 H. Hassinger estableció que la geografía del paisaje como
región natural, contaba con un objeto propio. Según él (y aunque la
autoecología surge en 1866 y la sinecología en 1877) ninguna otra ciencia
distingue las múltiples relaciones que se establecen entre las manifestaciones
de la naturaleza viva y la no viva, y con las personas de diferentes estratos
sociales que actúan por motivos económicos. Pese al anhelo de Hassinger, el
estudio del paisaje como un todo es sumamente reciente.
El término “ecología del paisaje” fue propuesto por Carl Troll en 1938,
quien lo justificó de la siguiente manera: “Los dos conceptos, ecología y
paisaje, están relacionados con el entorno del hombre, con la particularmente
variada superficie terrestre que éste tiene que usar de manera adecuada para
su economía agrícola y forestal con el fin de aprovechar las materias primas, al
igual que la explotación minera o la fuerza hidráulica que producen energía
para impulsar sus industrias; un entorno natural que el hombre, con sus
actividades, transforma siempre de un paisaje natural a un paisaje económica y
culturalmente aprovechado”.
Lo más positivo del encuentro entre ecología y paisaje es que se rompe
con la idea de que la intervención humana en el paisaje natural supone
siempre una brusca alteración de su lógica natural, que indefectiblemente
altera su equilibrio secular (lo que llevaría a afirmar que el paisaje natural es un
recurso no renovable a escala temporal humana, dejándonos sin esperanza
alguna).
Más recientemente, Zonneveld (1984), define el paisaje como: "Una
parte de la superficie terrestre reconocible, que resulta y es mantenida por la
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mutua actividad de seres vivos y no vivos, incluyendo entre los primeros al
hombre" o “Una parte del espacio sobre la superficie terrestre, la cual consiste
en un complejo de sistemas, formado por actividad de la roca, del agua, del
aire de las plantas, de los animales y el hombre y por su fisonomía constituye
una entidad reconocible”. En 1988, el mismo autor señala que lo básico de la
ecología del paisaje y lo que la diferencia de otras disciplinas, es la suposición
de que un espacio específico de un paisaje es una entidad holística, que
incluye todos sus componentes heterogéneos, incorporando al hombre como
un elemento más del conjunto. El autor señala asimismo que el objeto de
estudio de la ecología del paisaje es el "paisaje", correspondiendo éste a la
heterogeneidad de un área de tierra compuesta por un grupo de ecosistemas
interactuantes, que se repite en forma similar a lo largo del espacio (Forman y
Godron,1986). De esta manera, el paisaje aparece como una unidad jerárquica
superior al ecosistema.
El paisaje como mosaico de ecosistemas en diversos grados de
transformación y adecuación, ha sido analizado por Hills (1974), Fabos et al.
(1980), Klink (1974), Olschowy (1975), McBride (1977), Schreiber (1977),
Naveh (1978), Dorney y Hoffman (1979), González (1981) y Zube et al. (1982),
entre otros, que no tiene caso discutir aquí.
Etter (1990) precisa aquella definición al explicar el paisaje como: "Una
porción del espacio geográfico, homogéneo en cuanto a su fisionomía y
composición, con patrón de estabilidad temporal resultante de la interacción
compleja del clima, las rocas, el agua, el suelo, la flora, la fauna y las
actividades humanas, reconocible y diferenciable de otras vecinas de acuerdo
con un nivel de análisis (resolución) espacio-temporal"; aquí ya se apunta hacia
la determinación de una “unidad de paisaje”, tema que será abordado en
profundidad cuando se estudien distintos enfoques metodológicos para el
estudio del paisaje.
En los albores del presente milenio, la Convención Europea del Paisaje
entiende por paisaje: “componente esencial del entorno en el que viven las
poblaciones, expresión de diversidad de su común patrimonio cultural,
ecológico, social y económico y, a la vez, fundamento de su identidad” Aunque
no muy feliz en sus términos, en este concepto subyace la idea de que el
paisaje es un elemento esencial del bienestar individual y social, reconociendo
los factores que han hecho posible unas determinadas formas del territorio.
Además, que es un hecho objetivo y por tanto sujeto a la administración o
gobierno como tantos otros aspectos de la realidad
En efecto, actualmente se afirma que cualquier fragmento de la
superficie terrestre (fondos oceánicos incluidos), intervenido o no por los
humanos, configura un paisaje; es decir, un conjunto de referentes físicos y
funcionales, susceptible de ser considerado como un fenómeno real en sí
mismo. El paisaje refleja la realidad ambiental de cada lugar (geológica,
climática, edáfica), a la vez que resume y expresa la historia de procesos
biológicos y antrópicos que se hayan podido desarrollar en él.
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El conjunto de referentes (naturales) físicos y funcionales aparece como
condición necesaria y suficiente e incluye paisajes no terrestres, como el
paisaje lunar o el paisaje marciano así como paisajes en los que el componente
biótico (no antrópico) es tan insignificante que no satisface la definición de
ecosistema.
Sin embargo, los paisajes contemporáneos son mayoritariamente
paisajes transformados en distintos grados como consecuencia de la actividad
milenaria de diferentes formas de organización social humana; por tal motivo y
en lo que respecta al planeta Tierra, la consideración de los procesos
antrópicos es insoslayable.
El paisaje total.
En este ensayo el marco teórico esencial se desarrolla como una
aproximación al análisis del espacio geográfico terrestre y su evolución hacia la
conformación de los paisajes, como resultantes de la íntima relación
Naturaleza-Sociedad.
Considerando el primigenio espacio geográfico susceptible de llegar a
conformar un paisaje, el relieve modelado es, como se dijo, condición no sólo
necesaria sino suficiente para satisfacer el concepto de paisaje. La presencia
de elementos bióticos y más aun la de elementos antrópicos, podría
considerarse accesoria (aunque no invalidante) o bien como una resultante
lógica del proceso de evolución perpetua que experimenta el planeta. En el
transcurso de dicho proceso, muchas circunstancias ambientales han
cambiado drásticamente; la vida se hizo presente a través de numerosas
formas diferentes (algunas de las cuales no lograron pasar con éxito el filtro de
la selección natural y hoy son sólo registros paleontológicos, mientras que otras
se mantuvieron casi sin cambios y otras más evolucionaron hasta las formas
actuales) y, con independencia de su forma y función, cada especie ha
experimentado las acciones del medio, ha reaccionado a él y ha coaccionado
con sus compañeras de hábitat. De esa intrincada maraña de acciones,
reacciones y coacciones se deriva una co-evolución entre paisaje y elementos
bióticos (ser humano incluido) contribuyendo estos últimos a la transformación
del primero.
Puesto que hoy los seres vivos existen, su incorporación como elemento
constitutivo del paisaje es obligada, aunque puedan existir paisajes que no los
contengan. Del mismo modo, la humanidad organizada y sus acciones
(destrucciones y construcciones) se convierte en un elemento de gran
significación en el paisaje, particularmente en la velocidad de transformación
del mismo y en el sentido del cambio. Tan grande es la influencia antrópica que
en el devenir de la historia han surgido paisajes relativamente estables con
baja o nula probabilidad de ocurrencia en ausencia del ser humano (como las
dehesas, los arrozales o las ciudades).
El paisaje donde se desarrollan las actividades materiales y espirituales
de la sociedad humana adquiere el carácter de un espacio estructurado el cual
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evoluciona conjuntamente con los procesos sociales. En estos casos, el
Hombre se visualiza como el principal factor estructurador del paisaje.
Ya en 1968 Bertand sostenía que “el paisaje no es la simple suma de
elementos geográficos separados, sino que es -para una cierta superficie
espacial- el resultado de las combinaciones dinámicas, a veces inestables, de
elementos físicos, biológicos y antrópicos, que engarzados dialécticamente,
hacen del paisaje un cuerpo único, indisociable, en perpetua evolución”.
Dos años más tarde (1970) Relph intentó una conceptualización de la
interacción entre la naturaleza y la sociedad a través del tiempo; es decir, el
paisaje como algo creado, como una experiencia humana que obtiene
significado a través de la intencionalidad de los grupos sociales. Este enfoque
toma en cuenta el contexto histórico social en la expresión espacial de las
formas socio-económicas. Para González Bernaldez (1981) el concepto integral
de paisaje debe incluir las decantaciones de la historia y sus estructuras
económicas en los espacios de la geografía. Es decir, la cultura objetivada en
el espacio sobre los fundamentos inorgánicos y orgánicos de los escenarios
naturales.
De esta manera, el análisis de los espacios socio-naturales (paisajes),
debe comprender una visión histórica de la sociedad junto con los procesos
naturales que la sustentan, una conformación y evolución de la sociedad con
sus distintas etapas de desarrollo y avance tecnológico y, finalmente, una
concepción objetiva del mundo y de la vida para interpretar a través de ella los
procesos formativos de la ciencia del paisaje. Este planteamiento requiere
necesariamente de un enfoque interdisciplinario y una metodología que permita
una investigación verdaderamente integrada.
La permanencia, evolución, transformación, cambio y desaparición son
eventos resultantes de procesos abióticos y bióticos con dimensión espaciotemporal. La comprensión de las estructuras básicas, los elementos primarios
del paisaje, deben entenderse a través de la historia del planeta. Por tanto los
paisajes, desde el punto de vista ecológico y biogeográfico, aparecen como
entidades naturales, cuyos componentes co-evolucionan desde su misma
aparición. De esta manera, el análisis de la dinámica del paisaje debe abarcar
varios niveles disciplinares, que permitan conocer tanto el paisaje natural como
sus modificaciones surgidas en la creación del paisaje socio-cultural.
La consideración del paisaje como un recurso natural en sí mismo (no
como escenario de actividades productivas) y su valoración como tal permiten,
sin embargo, un enfoque que apunta a una idea diferente, al concepto de
paisaje visual, considerando más la estética y la capacidad de percepción del
paisaje de un observador. Así, en vez de hablar de paisaje ecológico se habla
de paisaje visual o percibido. Volviendo a la definición del diccionario (porción
del territorio visible) se puede interpretar al paisaje como “espacio a una escala
visual en la que es posible la apreciación de ciertas formas y detalles de interés
para su reproducción y para la intervención transformadora, y respecto del cual
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es posible también reconocer los procesos naturales o antrópicos que lo
explican".
En síntesis, se pueden reconocer tres enfoques distintos para centrar el
término paisaje (SEIA, 2004):
•
•
•
El paisaje puramente estético, que hace alusión a la armoniosa
combinación de las formas y colores del territorio, e incluso a la
representación artística de él.
El paisaje como término ecológico o geográfico, que se refiere al estudio
de los sistemas naturales que lo configuran, es decir, la interrelación
entre agua, aire, tierra, plantas y animales, a lo que debería agregarse la
actividad humana.
El paisaje como estado cultural, es decir, el escenario resultante de la
actividad humana.
Estas tres visiones paralelas, complementarias, entrelazadas, pueden
englobarse, sobre la base del interés que despierta en una comunidad y
también de su fragilidad, en un único concepto: el paisaje como patrimonio.
Karl R. Popper, filósofo austriaco nacionalizado británico planteó
existencia de tres “mundos”: el primero, mundo físico o natural; el segundo,
mundo de los sentimientos anímicos, el de las sensaciones personales, de
psique; el tercero, el mundo de las ideas con las que nos representamos
realidad. El paisaje, según nuestra concepción, pertenece a los tres.
la
el
la
la
Conclusión:
Coincidiendo con Martínez Vega y otros (2003), “el estudio del paisaje se
puede enfocar desde dos concepciones: el paisaje total y el paisaje visual. En
la primera, el interés se centra en el estudio del paisaje como indicador o fuente
de información sintética del territorio y como un sistema de relaciones en el que
los procesos se encadenan. Su aprehensión se realiza como un todo. En la
segunda aproximación, la atención se dirige hacia lo que el observador es
capaz de percibir en ese territorio, el paisaje como expresión espacial y visual
del medio”.
Estos dos enfoques implican aproximaciones distintas:
a) el estudio del paisaje como paisaje visual es eminentemente descriptivo; el
paisaje puede considerarse definido por el entorno visual del punto de
observación y caracterizado por los elementos que pueden ser percibidos
visualmente por el hombre (relieve, geoformas predominantes, tipo y estructura
de las formaciones vegetales, etc.) pero no explica
la evolución y
transformación de los paisajes.
b) el estudio del paisaje total es eminentemente funcional. Procura interpretar
las múltiples relaciones de interdependencia y supone una integración (análisis
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y síntesis) de procesos y factores concurrentes que permiten explicar el paisaje
actual y hasta cierto punto predecir el paisaje futuro.
Asimismo, cada enfoque supone impactos diferentes: a nivel de paisaje
total, el impacto (positivo o negativo) implica cambios en el carácter o calidad
del mismo; a nivel de paisaje visual el impacto se relaciona con los cambios
que podrán sufrir las posibles vistas del paisaje y sus efectos sobre al
observador.
En este sentido, no hay duda que el estudio tanto descriptivo como
funcional del paisaje debería ser un paso previo a cualquier proyecto o
actuación que suponga una intervención del hombre, a cualquier decisión que
afecte al uso del suelo o a la gestión de los recursos naturales en un espacio
geográfico determinado.
Podría afirmarse entonces que la Ingeniería de Paisajes es la disciplina
que estudia, interpreta y explica al paisaje teniendo como meta su
aprovechamiento sustentable, contribuyendo a la toma de decisiones sobre el
uso de la tierra a través de actividades de valoración, planificación, ordenación,
conservación y remediación.
Por su parte, "Arquitectura del Paisaje" se refiere al resultado de la
manipulación consciente del paisaje por parte del proyectista y abarca desde el
"paisaje urbano" (en el cual la proporción de lo construido es mayoritaria) hasta
sutiles intervenciones en espacios naturales que a base de elementos
topográficos y especies vegetales crean una intencionalidad perceptiva, o sea,
un paisaje construido (Cerver, Francisco A., 1997).
COMPONENTES Y DINAMICA DEL PAISAJE
1. Componentes
Componente geológico: la tierra, el relieve (llanuras, montañas,
colinas...) y la naturaleza del terreno (disposición de los materiales,
afloramientos rocosos), el agua en sus diversas expresiones y todo otro
elemento abiótico.
Componente biológico: vida vegetal y animal. La fauna tiene menos
importancia aunque a veces es un elemento determinante como en el caso de
las reservas faunísticas.
Componente antrópico : si bien el hombre es un elemento más de la
naturaleza unido a ella por vínculos de dependencia., e indudablemente un
componente biótico, las estructuras espaciales debidas a las actuaciones
humanas se consideran separadamente dado que su papel en el paisaje es
muy activo. Especialmente en los últimos siglos, la tecnología desarrollada
permite unas intervenciones sobre el medio imposibles anteriormente, lo que
ha aumentado y acelerado los procesos de transformación antrópica de éste, y
por lo tanto la evolución de los paisajes.
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2. Dinámica:
El paisaje está en permanente evolución como consecuencia de:
•Procesos dinámicos naturales del medio biótico (evolución de la vegetación,
colonización, sustitución, etc.) y del medio abiótico (procesos erosivos o
sedimentarios, transformaciones de los cursos fluviales, procesos glaciares,
etc.)
•Procesos antrópicos: roturaciones, talas, transformación de usos de suelo,
instalación de infraestructuras, etc.
Cada uno de los medios citados (biótico, abiótico y antrópico) va a tener
diferente peso específico en cada unidad de paisaje, estableciéndose entre
ellos una serie de relaciones e interdependencias que dan unidad al conjunto y
determinan su evolución. Las dinámicas evolutivas de los procesos indicados
se desarrollan según escalas temporales muy diferentes. La dinámica de ciclo
largo se puede asimilar a una sucesión ecológica (primaria o secundaria),
mientras que las dinámicas de ciclo corto están dadas por perturbaciones
localizadas, tales como:
• En el medio abiótico: desprendimientos de ladera, ciertas transformaciones en
el medio fluvial, caídas de bloques, etc.
• En el medio biótico: muerte de individuos como consecuencia de
desprendimientos, incendios o caída de otros individuos, cambio en
poblaciones debido a plagas o enfermedades, etc.
Las dinámicas de ciclo largo en muchas ocasiones tienden a restaurar el
equilibrio perdido como consecuencia de una dinámica de ciclo corto o de una
intervención humana. Son, por lo tanto procesos autoorganizativos que tienden
a llevar el conjunto hacia estadios más estables.
• En el medio abiótico: regularización de laderas, estabilización de cauces
fluviales, o costas, etc.
• En el medio biótico: colonización vegetal, sustituciones o cambios en las
especies vegetales y animales como consecuencia de un cambio climático, etc.
Las intervenciones antrópicas suelen causar modificaciones de ciclo
corto: una tala, una roturación, cambios en la utilización del suelo, incendios
provocados, instalación de infraestructuras de comunicación, etc. Estas
modificaciones rápidas desatan procesos de adaptación y reorganización del
medio natural, tanto biótico como abiótico, en la mayor parte de los casos de
ciclo largo: recolonización vegetal en zonas quemadas o taladas, progresiva
invasión de las infraestructuras por la vegetación y materiales depositados,
estabilización de taludes, etc.
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Los procesos, tanto de ciclo largo como corto, de los medios abiótico,
biótico y las intervenciones antrópicas, interrelacionan fuertemente entre sí.
Así, por ejemplo, un desprendimiento de ladera (proceso de ciclo corto del
medio abiótico) puede provocar una destrucción de la cubierta vegetal (ciclo
corto del medio biótico) y desatar los procesos de colonización (ciclo largo del
medio abiótico). Un incendio provocado (intervención antrópica de ciclo corto)
provocará una serie de procesos erosivos y de pérdida de suelo (medio
abiótico, ciclo largo) que a su vez influirán sobre la rapidez y eficacia de la
revegetación natural (medio biótico, ciclo largo) que dará comienzo tras él.
El paisaje es, en definitiva, una entidad dinámica que evoluciona
temporalmente como consecuencia de unos procesos naturales y unas
intervenciones antrópicas o por el cese de éstas. Por ello, no ha de
considerarse un fenómeno estático susceptible de ser encerrado en una
imagen momentánea, sino como algo en permanente evolución.
PRINCIPALES COMPONENTES DEL PAISAJE VISUAL.
Las cualidades visuales intrínsecas del territorio residen en los elementos
naturales o artificiales que lo conforman. A estos factores físicos del medio
físico y biológico perceptibles a la vista en que puede desagregarse el territorio
se les denomina componentes del paisaje y pueden agruparse en:
•
La tierra o aspecto exterior de la superficie terrestre: el relieve y formas
del terreno (llanuras, colinas, montañas, valles), su disposición, su
naturaleza (afloramientos rocosos, suelos desnudos), etc.
•
El agua: las formas de agua superficial (mares, ríos, arroyos, lagunas),
su disposición, su quietud o movimiento...
•
La vegetación: las distintas formas de la vida vegetal (árboles, arbustos,
vegetación herbácea) con sus características específicas, su
distribución, densidad,....
•
Las estructuras o elementos artificiales introducidos por el hombre: las
estructuras espaciales creadas por distintos tipos de usos de suelo
(huertas, cultivos); las construcciones diversas de carácter puntual
(edificios, puentes), lineal (carreteras, líneas de transporte de energía) o
superficial (embalses, complejos industriales), etc., con su diseño,
materiales, ...
Cada uno de estos factores o componentes aparece diferenciado ante el
observador por sus particulares características visuales básicas (forma, línea,
color, ...)
La superficie del terreno suele aparecer como elemento que sirve de base o
enlace a los restantes componentes aportando formas y condicionando la
distribución de espacios.
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La vegetación, por su variedad de forma, colorido, distribución y densidad suele
ser una gran creadora de texturas.
El agua, ya sea por su sonido, su movimiento, por su alto contraste con el resto
de los componentes o por su capacidad de actuar en ocasiones como espejo,
reflejando el entorno que la rodea, es un elemento dominante en el paisaje, o al
menos importante para su caracterización.
El papel de los elementos artificiales en la escena estará determinado por su
escala y su disposición en la misma. Como siempre sucede la presencia de
estos elementos no pasará inadvertida por el observador, aunque su tamaño
relativo sea pequeño y su posición poco destacada.
Bibliografía consultada.
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Introducción a la Ecología del Paisaje
María Cristina Morláns
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María Cristina Morláns
URBANIZACIONES
Implican la cementación o consolidación de cientos a miles de has contiguas. Según
Morello, “la ciudad es uno de los ecosistemas más profundamente alterados del
planeta. Las ciudades viven en permanente déficit ecológico. Es decir, la carga de
demandas de su población excede la capacidad productiva de su propio territorio y
deben usar bienes y servicios de la naturaleza importados de ecosistemas contiguos y
distantes”. Como lugar de crecimiento demográfico, actividad comercial e industrial, las
ciudades concentran el uso de energía y recursos y la generación de desperdicios al
punto en que los sistemas tanto artificiales como naturales se sobrecargan y las
capacidades para manejarlos se ven abrumadas. Los impactos de mayor
preocupación se encuentran a menudo a escala doméstica y comunitaria y se
relacionan con las deficiencias de infraestructura y servicios urbanos.
Los habitantes de las urbes, particularmente los pobres, soportan la mayoría de las
condiciones del ambiente deteriorado mediante la pérdida de salud y productividad y la
disminución de la calidad de vida.
La urbanización, junto con su inseparable desarrollo industrial, tiene profundos
impactos sobre el ciclo hidrológico tanto cuantitativa como cualitativamente y la
eliminación incorrecta de los desechos urbanos e industriales contribuye al deterioro
de la calidad del agua en las fuentes de agua potable de alta calidad.
La impermeabilización de la superficie de la tierra en las áreas urbanas cambia
considerablemente la hidrografía del aflujo, resultando en picos más altos e
inundaciones más frecuentes, y a menudo se reduce el recargado directo del agua
subterránea. Al mismo tiempo, el aflujo urbano es una de las principales fuentes de
contaminación no puntual. También puede darse la degradación de las cuencas
hidráulicas lejanas de la ciudad, como por ejemplo cuando se construye importantes
proyectos de agua potable o energía hidroeléctrica a cientos de kilómetros de
distancia, o cuando se trae leña y carbón de tales distancias.
La contaminación del aire es un creciente problema en las grandes ciudades con mala
ventilación natural e importantes emisiones móviles o estacionarias. En muchas
ciudades las condiciones se empeoran año tras año, a medida que aumentan las
emisiones industriales y las provenientes del uso de los combustibles.
Las emisiones urbanas representan una parte importante y creciente de los gases de
efecto invernadero y los responsables de la destrucción de la capa del ozono.
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Las ciudades afectan además el equilibrio natural del calor, pues el que es generado
por el uso de energía (incluyendo los automóviles) combinando con el calor diurno
atrapado por las estructuras urbanas y la liberación más lenta durante la noche del
calor almacenado, crea un efecto de “isla de calor” que puede elevar las temperaturas
en la ciudad por 5° a 10° C. En las regiones y temporadas calientes, esta situación es
casi invariablemente desfavorable, sumándose a la incomodidad e inclusive aportando
a la mortalidad (p.ej. entre los ancianos) al agravar una ola general de calor. Las
inversiones térmicas son comunes sobre las áreas urbanas, atrapando las emisiones
industriales y los productos de la quema de combustibles, y contribuyendo a la
formación del nocivo “smog” fotoquímico.
Inversión térmica
Normalmente, la temperatura del aire disminuye con la altura, de tal manera que en
una atmósfera normal hay una disminución de 0.64 a 1 ºC por cada 100 metros por
sobre la superficie de la tierra. Este sería el radiante térmico normal, pero bajo
determinadas condiciones orográficas y climatológicas este gradiente puede alterarse
de tal manera que a una determinada altura la temperatura del aire es superior a la de
una altura inferior. El problema que esto crea es impedir la dispersión vertical de los
humos y de otros contaminantes enviados a la atmósfera por las industrias,
calefacciones, motores de explosión, actividades urbanas etc.
Las causas que determinan la aparición de una inversión térmica son diversas, pero
normalmente se deben a alguno de los siguientes procesos
-
Superposición de masas de aire que se encuentran a diferentes temperaturas.
Un ejemplo característico es el paso de un frente frío o cálido
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-
Alteración de una masa de aire que originalmente era homogénea,
modificándose la estructura vertical de los niveles bajos de la atmósfera. Este
caso es debido principalmente al enfriamiento de la superficie de la tierra
durante la noche.
IMPACTO AMBIENTAL DE LAS CARRETERAS
Las obras de infraestructura de transporte o vías terrestres, como son caminos,
carreteras, autopistas o vías férreas y sus obras de cruce y empalmes utilizan áreas
importantes en el territorio creando en el entorno impactos ambientales importantes.
Los impactos directos de las vías terrestres se dan desde la fase de construcción de
las mismas, y durante toda su vida útil.
Los impactos más importantes relacionados con la construcción son aquellos que
corresponden a la limpieza, nivelación o construcción del piso: pérdida de la capa
vegetal, exclusión de otros usos para la tierra; modificación de patrones naturales de
drenaje; cambios en la elevación de las aguas subterráneas; deslaves, erosión y
sedimentación de ríos y lagos; degradación del paisaje o destrucción de sitios
culturales; e interferencia con la movilización de animales silvestres, ganado y
residentes locales. Muchos de estos impactos pueden surgir no sólo en el sitio de
construcción sino también en las pedreras, canteras y áreas de almacenamiento de
materiales que sirven al proyecto. Adicionalmente, pueden darse impactos
ambientales y socioculturales adversos en proyectos tanto de construcción como de
mantenimiento, como resultado de la contaminación del aire y del suelo, proveniente
de: las plantas de asfalto, el polvo y el ruido del equipo de construcción y la dinamita;
el uso de pesticidas, derrame de combustibles y aceites; la basura; y, en proyectos
grandes, la presencia de mano de obra no residente.
Los impactos directos por el uso de las vías terrestres dependen de su localización.
Por tratarse de una cinta vial que puede tener desde pocos cientos hasta miles de
kilómetros, produce inexorablemente un efecto barrera para la libre interactuación de
las variables ambientales en su zona de influencia.
En el ambiente de montaña una carretera se construye mediante los denominados
cortes en ladera, media ladera y relleno. Los cortes tienden a interrumpir los drenajes
superficiales y sub superficiales, produciendo alteraciones al diseño hídrico modelado
por la naturaleza durante millones de años. Esa interrupción conduce a desbalances
en las áreas de infiltración, red de circulación externa e interna y manantiales. Los
rellenos o terraplenes que se construyen para mantener una rasante conducen, cada
vez que se afecta un curso de agua, hacia el efecto dique o barrera de los drenajes
superficiales que a la larga terminan produciendo las denominadas fallas de borde de
la calzada, las cuales a su vez, impactan las variables suelo, vegetación, micro flora y
micro
fauna.
En un ambiente de llano donde la red de drenaje superficial es muy densa, el efecto
barrera es aún más acentuado, conduciendo a la formación de gigantescas lagunas
aguas arriba de la carretera dique.
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En ambientes boscosos y de selva las variables vegetación y fauna resultan las más
afectadas. La riqueza animal se ve afectada porque esta vez el efecto barrera impide
la reproducción, la toma de agua y hasta la misma alimentación.
Impactos indirectos
Una amplia gama de impactos indirectos negativos han sido atribuidos a la
construcción o mejoramiento de las vías terrestres. Muchas de éstos son
principalmente socioculturales. Éstos incluyen: la degradación visual debido a la
colocación de carteles a los lados del camino; los impactos de la urbanización no
planificada, inducida por el proyecto; la alteración de la tenencia local de tierras debido
a la especulación; la construcción de nuevos caminos secundarios, primarios y
terciarios; el mayor acceso humano a las tierras silvestres y otras áreas naturales y la
migración de mano de obra y desplazamiento de las economías de subsistencia.
MINERÍA
Los recursos geológicos son, fundamentalmente, las materias primas minerales y las
aguas subterráneas.
Los riesgos a que está expuesto el medio ambiente por los trabajos de
reconocimiento, prospección y exploración pueden manifestarse de la manera más
diversa. Los impactos que sufre el medio ambiente, en general se van agravando a
medida que se pasa del reconocimiento a la prospección y de ésta a la exploración.
Los dos primeros tipos de intervención suelen revestir poca importancia y sus efectos
son pasajeros.
Los daños pueden prevenirse o evitarse en gran medida a través de:
- una ejecución cuidadosa de las tareas de exploración (p.ej., evitar el uso de costosos
aparatos de gran peso), tomando al mismo tiempo las medidas para la protección del
suelo y del agua, medidas de seguridad, recultivo o recuperación de áreas
aprovechables, etc.
- la selección meticulosa del emplazamiento así como la de las picadas y caminos de
exploración, respetando las condiciones ambientales a los efectos de minimizar los
impactos (p.ej., por seccionamiento). Esto también se aplica a la elección del
emplazamiento de los campamentos e instalaciones anexas;
- prevención de accidentes (por ej., instalar piletas/ sumideros para la recolección de
petróleo, aceites o sustancias químicas).
También pueden limitarse los impactos ambientales a través del reciclado y
reutilización de materiales y sustancias.
La minería está ligada siempre a la ubicación del yacimiento, lo cual puede implicar un
conflicto de intereses en lo que respecta al uso del terreno (establecimiento o
ampliación de una explotación minera, por una parte; uso del terreno para otros fines,
por otra). Además, puede darse la necesidad de construir primero la infraestructura
requerida para las actividades mineras. Las actividades mineras a cielo abierto
difícilmente pueden separarse del procesamiento de las materias extraídas, el cual
suele realizarse directamente en el lugar de la extracción.
Según la obtención de recursos naturales, existen dos formas de extracción:
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Explotación subterránea. La agresividad de la minería subterránea es, en líneas
generales menos grave que la de superficie pero impone condiciones de trabajo muy
insalubres.
Explotación superficial o a cielo abierto. Ofrece un mayor impacto en el medio
ambiente. En este grupo se incluyen las canteras de materiales para construcción y
rocas ornamentales y de áridos para carreteras.
Independientemente del tipo de proyecto, los efectos ambientales de la minería a cielo
abierto dependen siempre de la extensión y de la ubicación del terreno explotado,
sobre todo en lo que respecta a las condiciones climáticas, regionales y de
infraestructura.
Impactos mineros
Los impactos ambientales producidos por las minas se dividen en: impactos sobre la
atmósfera, el paisajes, hidrológicos, edáficos, faunísticos y florísticos.
Atmosféricos. Por contaminación por emisión de partículas sólidas, gases y ruidos.
Las partículas sólidas se producen en las aperturas de huecos (voladuras) y transporte
de menas y estériles (parte del subsuelo que no contiene material explotable),
fundamentalmente. Solamente son molestas para personas con problemas
respiratorios y para los árboles. Para paliar este impacto, se debe tener la zona en
estado ligeramente húmedo. Para ello se ha de proceder a una revegetación rápida de
las zonas que se abandonan las actividades de forma permanente o temporal y la
formación de pantallas arbóreas que capten el polvo en las proximidades de los focos
de producción.
Gases, generalmente compuestos de azufre, que se advierten fundamentalmente en
las explotaciones abandonadas.
Ruidos, debidos a las voladuras, camiones, tractores, escabadoras, etc.
Evidentemente, los que más sufren sus efectos son los propios trabajadores de la
cantera, ya que la lejanía de las minas con respecto a los núcleos de población, hace
que desde éstos los ruidos sean imperceptibles o que lleguen muy amortiguados por la
distancia. Para eliminarlos lo principal es introducir barreras sónicas con pantallas
naturales o artificiales.
Sobre el paisaje.
Modificación de las formas naturales del terreno, apareciendo pendientes muy
pronunciadas e incluso una gran frecuencia de paredes verticales, así como la
destrucción o profunda modificación de la cobertura vegetal.
Cambio de coloración, frecuentemente hacia tonos más rojizos, causados por una más
intensa oxidación que la que presentan los suelos de la zona.
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El arranque de considerables volúmenes de materiales estériles obliga a la
acumulación con la correspondiente ocupación de terrenos y afeamientos del paisaje.
Estos materiales son inestables por su falta de cohesión, lo que les expone fácilmente
a la erosión y arrastre por las aguas y por el aire.
Las medidas a tomar para la restauración de las formas y colores propios del paisaje
es implantando una cobertura vegetal estable, cuando sea muy difícil o imposible por
lo accidentado del terreno, son útiles las pantallas arbóreas, enredaderas etc...
Hidrológicos
Las actividades mineras llevan consigo una modificación de los cauces. Producen
importantes cambios en el balance de agua entre infiltración y escorrentía debido a la
modificación del suelo y vegetación que lleva consigo una mayor capacidad erosiva y
que son responsables de los paisajes descarnados y con una morfogénesis específica.
Las escombreras se convierten en peligrosos focos de contaminación para las aguas
superficiales y subterráneas, produciéndose pérdida de su calidad por procesos de
salinización, alcalinización, incremento de la turbidez, concentraciones anómalas de
metales pesados (Al, As, S, etc.) debido a que modifican las condiciones de pH y
conductividad de las aguas con su consiguiente influencia sobre la solubilidad de
muchos elementos y, especialmente, de los de carácter metálico.
Faunísticos y florísticos
Los impactos más importantes son debidos a la eliminación o alteración de los hábitats
de muchas especies, la ruptura de las cadenas tróficas, así como la introducción de
sustancias nocivas en la biosfera. Las medidas a tomar pasan por la regeneración de
la calidad de la atmósfera y, sobre todo, de los suelos y aguas de modo que pueda
instalarse la vegetación.
Edafológicos.
Es donde los impactos son más notorios. Se producen como consecuencia de la
eliminación o modificación profunda del suelo para la explotación.
Los suelos que quedan tras una explotación minera son todo tipo de materiales
deteriorados, productos residuales de las extracciones, escombreras de estériles, etc,
por lo que presentan graves problemas para el desarrollo de una cubierta vegetal,
siendo sus características más notables las siguientes:
- Clase textural desequilibrada. Las operaciones mineras, generalmente producen una
selección en el tamaño de las partículas, quedando materiales homométricos.
Frecuentemente abundan los materiales gruesos, mayor a los 2 mm.
- Ausencia o baja presencia de estructura edáfica. Se debe a la escasez de
componentes coloidales, especialmente de los orgánicos. Dada la carencia de
materiales coloidales y la ausencia de actividad biológica, las partículas quedan
sueltas o forman paquetes masivos o estratificados.
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-Propiedades químicas muy anómalas. Los suelos de mina son medios que pueden
presentar situaciones extremas en los principales parámetros químicos. En general se
trata de sistemas que han sufrido una oxidación intensa y acelerada (casi todas las
reacciones de oxidación son acidificantes), que hacen descender intensamente el pH
del suelo (<3).
La presencia de condiciones de acidez crea un ambiente hiperácido e hiperoxidante en
el que se produce un intenso ataque de los minerales. Así mismo, aparecen especies
iónicas características de estos ambientes que son altamente tóxicas para los
organismos acuáticos o terrestres (metales pesados como Al, Fe; Mn; Pb; Cu, Zn). En
definitiva, todo ello hace que el medio no sea apto para el desarrollo de los organismos
(y por ello muy difícilmente edafizable).
- Escasez o desequilibrio en el contenido de los nutrientes fundamentales, dado que la
actividad biológica está fuertemente reducida. Se presentan fuertes carencias de los
principales elementos biogénicos: C, N y P.
- Ruptura de los ciclos biogeoquímicos. Debido a que en los procesos mineros se
suele eliminar los horizontes superficiales, que son precisamente los biológicamente
activos.
- Baja profundidad efectiva. El posible suelo (mejor se diría, protosuelo) tiene un
espesor muy limitado.
- Dificultad de enraizamiento. Como consecuencia de la extrema delgadez del suelo
las raíces solo pueden desarrollarse en la fina capa superficial.
- Baja capacidad de cambio debido a la ausencia de materia orgánica evolucionada y
la escasez de fracción arcilla.
- Baja retención de agua debido a las ausencias de los materiales dotados de
propiedades coloidales citados en el punto anterior, y también por efecto de la
ausencia de estructura.
- Presencia de compuestos tóxicos, que impiden o cuando menos dificultan la rápida
colonización de los depósitos.
Resumiendo, las actividades mineras causan intensas modificaciones en los suelos
que conllevan frecuentemente a su total destrucción, dejando los materiales con unas
limitaciones tan severas que generalmente se han de tomar medidas correctoras para
recuperar, por lo menos en parte, la capacidad productiva.
3 Restauración (lectura complementaria)
3.1 Concepto
La definición de restauración en sentido estricto, implica reproducir las condiciones
exactas anteriores a la explotación, después que esta concluya. Debido a que muchos
valores son perdidos de manera irreversible (por ejemplo, los minerales extraídos), la
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restauración completa es prácticamente imposible. Más realista es contemplar el
término restaurar como sinónimo de recuperar o rehabilitar.
- Recuperación. Se trata de que el lugar afectado sea modificado mediante diferentes
técnicas, de modo que se vuelva habitable a organismos originalmente presentes en el
área, u otros organismos cercanos a los originales.
- Rehabilitación. Es una modificación del espacio minero, de forma que vuelva a ser
rentable, para algunos de los tipos de uso aunque sean distintos a los anteriores a la
explotación minera.
La restauración incluye todos los aspectos del medio ambiente y engloba a un plan
integrado de distintas disciplinas: botánica, edafología, hidrología, geología, etc.
En el siguiente diagrama se reproduce el Modelo de Plan de Restauración según
Munshower y Fisher, 1984
El Plan de Restauración debe estar basado en el conocimiento de los impactos
existentes, del material a restaurar, así como de todos los elementos o factores
naturales y antrópicos que puedan afectar al proceso de restauración
3.2 Proceso de restauración
Una actividad preventiva para conservar el material edáfico es el "capaceo" (Porta,
1994) consiste en retirar la capa de suelo antes de iniciar cualquier excavación,
explanación o nivelación, para poderlo sustituir una vez acabadas las obras.
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* Eliminar los riesgos de accidentes y de impactos exteriores, lo que implica
señalización, corrección de áreas peligrosas (cortes, taludes inestables,...).
Construcción de canales perimetrales que desvíen las aguas de arroyos y de
escorrentía superficial.
* Control de formas o geometrías. Reducir y/o eliminar los riesgos de erosión, diseño
de taludes y pendientes estables, etc.
* Control y tratamiento de aguas. Se debe realizar a través de canales que eliminen el
agua rápidamente, disminuyendo su tiempo de residencia en los materiales de la mina
y llevándola a los lugares adecuados para su almacenamiento temporal y posterior
tratamiento.
Para mejorar la calidad de las aguas y la riqueza y diversidad paisajística y biótica del
área restaurada son interesantes las formaciones de pantanales y humedales. Plantas
tales como typhas, musgos o juncos pueden vivir en condiciones fisicoquímicas
extremas y realizar un importante papel depurador o fijador de sustancias tóxicas.
Estos pantanales fomentan la creación de ambientes reductores donde muchos de los
problemas derivados de las explotaciones mineras, como la acidez de las aguas y la
presencia de concentraciones anómalas de metales, pueden ser controlados por los
cambios que se provocan por los procesos redox. El ambiente reductor evita la
oxidación de los sulfuros hacia sulfatos, con lo que se evita que aumente la acidez.
En el proceso de oxidación de los sulfuros ejerce un papel preeminente el Thiobacilus
ferroxidans que acelera en gran medida la formación de sulfatos y la consiguiente
acidificación del medio.
Si las aguas de mina se incorporan a los recursos superficiales, debe garantizarse su
calidad mediante los tratamientos de depuración necesarios y el mantenimiento de un
seguimiento de las condiciones ecológicas y de la calidad del agua.
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* Restauración de los suelos y la cubierta vegetal. Los suelos de mina, prácticamente
materiales originales deteriorados, presentan unas características físicas y
fisicoquímicas muy limitantes para el desarrollo de la vegetación, las que se deben
corregir mediante técnicas de mejora y fertilización, tales como:
a) Incorporación de residuos orgánicos de todo tipo (estiércoles, composts,
biodepósitos marinos bajo bateas de mejillón, despojos de mataderos, etc), debido a
que incorporan C y otros elementos biogénicos, suministran productos metabolizables
para la fauna que comienza a colonizarlos al tiempo que se evita el daño que podrían
causar al acumularlos en otros lugares.
b) Introducción de plantas que tengan posibilidad de fijar nitrógeno atmosférico, como
las leguminosas.
c) Cuando las condiciones del medio son extremas, es necesario encontrar las
especies adecuadas. En medios fuertemente ácidos especies como Salix, Typha o
Juncus, algunos pinos, eucaliptos y acacias (Pinus pinaster, Pinus sylvestris, Acacia
malanoxilum, Eucalyptus viminalis) son capaces de prosperar.
Las denominadas “plantas de mina” son capaces de acumular grandes cantidades de
metales pesados y por tanto se podría introducir en estos ambientes, entre ellas
pueden citarse:
Plantas acumuladoras de metales pesados
Planta
Elemento
Concentración
Alyssun bertolonii
Ni
10%
Thlaspi calaminare
Zn
10%
Pimelea suter
Cr
1-3%
Crotolaria cobatica
Co
1-3%
Astragalus racemosus
Se
1-3%
Arabis stricta
Sr
1-3%
Uncinta leptostachy
U
1-3%
Becium homblei
Cu
0,1-3%
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Betula papyrifera
Pinus sibericus
Equisetum arvense
Hg
W
Zn
0,1-3%
0,1-3%
0,1-3%
Estas medidas, contribuyen a acelerar la disponibilidad de la materia orgánica en el
suelo, creación de una estructura estable y el desarrollo de la flora y fauna del mismo.
En las etapas finales de la recuperación los suelos pueden soportar comunidades
vegetales menos especializadas.
* Recuperación de las comunidades faunísticas. La fauna representa uno de los
principales valores naturales de un espacio y un importante mecanismo de reciclaje de
nutrientes.
* Recuperación paisajística. Todas las fases anteriores deben de estar orientadas de
modo que se vaya avanzando en el logro de una integración paisajística.
Sin embargo, aunque un espacio no se consiga integrarlo en el paisaje puede tener
otros valores que lo hagan más útil para la sociedad. Así las minas pueden tener un
alto valor didáctico (como aulas/museo naturales) o canteras de granito con valores
ornamentales y paisajísticos (Porriño, Pontevedra). Una alternativa para su
recuperación es la rehabilitación como "anfiteatros" (Marbella, Málaga).
Las explotaciones a cielo abierto llegan a abarcar superficies extensas. Además de la
mina en sí, las explotaciones incluyen escombreras externas que, en explotaciones
profundas en rocas consolidadas (por ejemplo, explotaciones a cielo abierto de
menas), llegan a tener grandes dimensiones. A ello se suman los vertederos para los
residuos del procesamiento, que en el caso de menas con bajo contenido metálico
también requieren una gran superficie, y las superficies de infraestructura (complejos
de viviendas para los mineros, suministro de energía, vías de transporte, talleres,
oficinas administrativas, plantas de tratamiento, etc.). En vista de que las actividades
mineras se realizan necesariamente en el propio yacimiento, su ubicación y
dimensiones son el resultado de las características geológicas del depósito y de las
rocas encajantes. Dado que la explotación a cielo abierto conlleva una alteración
significativa de la corteza terrestre, debe ponderarse a fondo desde un comienzo si la
explotación es tolerable en las condiciones dadas.
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CONTAMINACIÓN
Cuando un ecosistema es rebasado en su capacidad natural por reducir o absorber el
impacto del exceso de energía, calor, residuos sólidos o líquidos, explotación de los
recursos naturales o transformación del medio para crear una obra (represa, planta
industrial, confinamiento, desarrollo urbano), entonces aparece un factor de daño al
que se le denomina "contaminación" o deterioro ambiental.
La contaminación es un cambio no deseado en las características físicas, químicas o
biológicas del entorno natural que altera la calidad del ambiente e incide
negativamente sobre las características de los recursos naturales renovables.
Si bien la naturaleza tiene una cierta capacidad de autodepuración o biodegradación,
el proceso de la vida civilizada crea desechos a una velocidad que supera a aquella,
tanto más cuanto más densa es la población que genera tales residuos.
El problema de la contaminación es múltiple y se presenta en formas muy diversas,
con asociaciones y sinergismos difíciles de prever. En general, se habla de cuatro
tipos básicos de contaminación: contaminaciones físicas (ruidos, infrasonidos, térmica
y radioisótopos), químicas (hidrocarburos, detergentes, plásticos, pesticidas, metales
pesados, derivados del azufre y del nitrógeno), biológicas (bacterias, hongos, virus,
parásitos mayores, introducción de animales y vegetales de otras zonas) y por
elementos que dañan la estética (degradación del paisaje y la introducción de
industrias). También se habla de contaminación atmosférica, del agua y del suelo o de
la biosfera. Algunos autores incluyen una contaminación sonora, una visual y una por
superpoblación.
Contaminantes más comunes:
Clasificación de los contaminantes atmosféricos más importantes y sus principales
fuentes:
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Contaminantes del agua originados por industrias:
Sector
industrial
Substancias contaminantes principales
Construcción Sólidos en suspensión, metales, pH.
Minería
Sólidos en suspensión, metales pesados, materia orgánica, pH,
cianuros.
Energía
Calor, hidrocarburos y productos químicos.
Textil y piel
Cromo, taninos, tensoactivos, sulfuros, colorantes, grasas, disolventes
orgánicos, ácidos acético y fórmico, sólidos en suspensión.
Automoción
Aceites lubricantes, pinturas y aguas residuales.
Navales
Petróleo, productos químicos, disolventes y pigmentos.
Siderurgia
Cascarillas, aceites, metales disueltos, emulsiones, sosas y ácidos.
Química
inorgánica
Hg, P, fluoruros, cianuros, amoniaco, nitritos, ácido sulfhídrico, F, Mn,
Mo, Pb, Ag, Se, Zn, etc. y los compuestos de todos ellos.
Química
orgánica
Organohalogenados, organosilícicos, compuestos cancerígenos y
otros que afectan al balance de oxígeno.
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Fertilizantes
Nitratos y fosfatos.
Pasta y papel Sólidos en suspensión y otros que afectan al balance de oxígeno.
Plaguicidas
Organohalogenados, organofosforados, compuestos cancerígenos,
biocidas, etc.
Fibras
químicas
Aceites minerales y otros que afectan al balance de oxígeno.
Pinturas,
barnices
tintas
y
Compuestos organoestámicos, compuestos de Zn, Cr, Se, Mo, Ti, Sn,
Ba, Co, etc.
Ingredientes tóxicos en productos de uso cotidiano que contaminan el agua
PRODUCTO
INGREDIENTE
Limpiadores
domésticos
Polvos y limpiadores abrasivos Fosfato Corrosivos, tóxicos e
de sodio, amoníaco, etanol
irritantes
Limpiadores
amonio
con
Amoníaco, etanol
EFECTO
Corrosivos, tóxicos e
irritantes
Blanqueadores
Hidróxido de sodio, hidróxido de potasio,
peróxido de hidrógeno, hipoclorito de Tóxicos y corrosivos
sodio o calcio
Desinfectantes
Etilen y metilen glicol, hipoclorito de
Tóxicos y corrosivos
sodio
Destapacaños
Hidróxido de sodio, hidróxido de potasio,
Extremadamente
hipoclorito de sodio, ácido clorhídrico,
corrosivos y tóxicos
destilados de petróleo
Pulidores
de Amoníaco, dietilenglicol, destilados de
Inflamables y tóxicos
pisos y muebles petróleo, nitrobenceno, nafta y fenoles
Limpiadores
pulidores
metales
y
de Tiourea y ácido sulfúrico
Limpiadores
hornos
de Hidróxido de potasio, hidróxido de sodio,
Corrosivos y tóxicos
amoníaco
Limpiadores
inodoros
de Ácido oxálico, ácido muriático, para Corrosivos, tóxicos e
diclorobenceno e hipoclorito de sodio
irritantes
Limpiadores
alfombras
de Naftaleno, percloroetileno, ácido oxálico Corrosivos, tóxicos e
y dietilenglicol
irritantes
Productos
aerosol
en
Pesticidas
repelentes
insectos
y
de Organofosfatos, carbamatos y piretinas
Hidrocarburos. Inflamables
Corrosivos y tóxicos
Tóxicos e irritantes
Tóxicos y venenosos
Adhesivos
Hidrocarburos
Inflamables e irritantes
Anticongelantes
Etilenglicol
Tóxico
ÁREA ECOLOGÍA Editorial Científica Universitaria - Universidad Nacional de Catamarca
ISSN: 1852-3013
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Introducción a la Ecología del Paisaje
María Cristina Morláns
Gasolina
Tetraetilo de plomo
Tóxico e inflamable
Aceite para motor Hidrocarburos, metales pesados
Tóxico e inflamable
Líquido
transmisión
Hidrocarburos, metales pesados
Tóxico e inflamable
Líquido
limpiaparabrisas
Detergentes, metanol
Tóxico
Baterías
Ácido sulfúrico, plomo
Tóxico
Glicoles, éteres
Inflamables
Naftas
Inflamable e irritante
de
Líquido
frenos
para
Cera
carrocerías
para
A los anteriores se debe agregar:
- Dioxinas y PCBs. Las dioxinas se forman por pirolisis de compuestos orgánicos en
presencia de compuestos clorados. Los PCBs (bifenilos policlorados) al ser poco
volátiles, pueden formar aerosoles que al volver a la superficie terrestre por efecto de
la lluvia contaminan el medio afectando a la cadena trófica, creando serias
disfunciones entre los organismos que los captan.
- Desechos radiactivos
Problemas principales.
La contaminación es un problema generalmente localizado, relacionado con las
concentraciones humanas en pueblos o ciudades y será mayor en las grandes urbes,
sobre todo en las industrializadas, que en las pequeñas.
No obstante hay algunas sustancias que, independientemente del sitio en que sean
producidas, pueden causar perjuicios a nivel planetario. Un buen ejemplo de éstas son
las producidas por radioactividad.
1- A escala local:
Smog fotoquímico. Las grandes urbes están expuestas a procesos de contaminación
específicos como consecuencia de las emisiones propias de la ciudad entre las que
cabe destacar partículas y aerosoles procedentes de las calderas de calefacciones
domésticas y, sobre todo, por las emisiones de los vehículos a motor. Entre los
contaminantes propios de este medio están los óxidos de nitrógeno emitidos en la
combustión interna de los motores de dichos vehículos (son los principales
responsables del "smog", ", el cual se caracteriza por un nivel relativamente alto de
oxidantes que irritan ojos y garganta, ataca a las plantas, produce olores y disminuye
la visibilidad. Su origen está en la interacción de la luz solar UV de 0,4 a 0,2 mm con
algunos componentes de la atmósfera.). Sustancias susceptibles de ser oxidadas,
entre las que se incluyen SO2 y NO, principalmente, e hidrocarburos constituyen junto
a la luz solar gran parte de la contaminación fotoquímica de la atmósfera en las capas
inferiores (troposfera). Éstas son emitidas por la industria pesada y por las fuentes
móviles.
2- A escala global:
Efecto invernadero: fenómeno asociado al hecho de que ciertos gases presentes en
la atmósfera son capaces de almacenar radiación de onda larga, es decir, el calor
reflejado por la superficie terrestre, impidiendo su escape hacia el espacio inter-estelar
contribuyendo de esta manera al calentamiento global del planeta.
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María Cristina Morláns
La contribución del CO2 al calentamiento global supone un 55% del total (repartido
entre la deforestación con un 15%, la producción de energía eléctrica con un 11% y
otro tipo de fuentes con el 29% restante), mientras el 45% restante se reparte como
sigue: el N2O con un 5%, CH4 y otros hidrocarburos con un 20% y los CFCs con el
20% restante.
Las tasas de emisión de dióxido de carbono seguirán aumentando los próximos años y
por tanto el ciclo del carbono se verá alterado, aumentando, previsiblemente, la
concentración de dicho gas en la atmósfera y el riesgo que ello conlleva. De allí la
importancia de la retención de CO2 por parte de la biomasa vegetal, tanto que en la
Convención sobre el Clima realizada en Kyoto en 1997 se autorizó la creación de un
mercado internacional sobre esquemas de secuestro de Carbono y en algunos países
(por ejemplo Costa Rica) existen programas de pago por servicio ambiental a los
poseedores de superficies boscosas.
Destrucción de la capa de ozono (por cloro-fluor-carbonos)
La molécula de ozono tiene la particularidad de retener la radiación ultravioleta de
longitud de onda comprendida entre 100 y 300 nm (0,1-0,3 µm) en un proceso de
destrucción y producción de ozono que mantiene un equilibrio supuestamente estable.
Sin embargo la presencia de derivados halogenados (especialmente cloro) pueden
llegar a alterarlo, como en el caso de los CFCs (usados hasta hace bien poco como
propelentes de aerosoles y en circuitos de refrigeración) y otros derivados
halogenados como el bromuro de metilo, ampliamente utilizado en agricultura, los
halones, el CCl4, etc
Lluvias ácidas: El pH de la lluvia es 5,65 (en un medio natural en ausencia de
contaminantes) debido a la presencia del CO2. No obstante, cuando el aire contiene
SOx y NOx por acción de los fenómenos anteriormente estudiados y en presencia de
suficiente humedad, se forman los ácidos HNO3 y H2SO4, responsables del fenómeno
aludido. Si predomina el ácido nítrico sobre el sulfúrico, entendemos que las fuentes
móviles contribuirán en mayor grado que las fijas a este tipo de contaminación.
Los NOx y SOx pueden viajar durante cientos de kilómetros arrastrados por corrientes
de aire, en niveles próximos al suelo (inferiores a 2 Km), llegando a provocar lluvias
ácidas en zonas muy alejadas. Las lluvias ácidas producen:
- Acidificación de las fuentes naturales del agua, afectando a la fauna acuícola y al
plancton.
- Lixiviación de los nutrientes del suelo, afectando a cosechas y bosques.
- Aumento de la corrosión de los materiales
LA CONTAMINACIÓN RADIOACTIVA
Existen en la naturaleza algunas sustancias (poco más de cuarenta) en las cuales la
radioactividad se manifiesta espontáneamente; otra fuente de radioactividad está dada
por los rayos cósmicos, así llamados porque proceden del cosmos, es decir, de fuera
de la Tierra. Esta radioactividad natural constituye lo que se denomina Radiación de
Fondo, que varía de 3 a 4 veces en las diversas partes de la biósfera y a la cual los
componentes bióticos de los ecosistemas están milenariamente adaptados.
La radioactividad también puede ser inducida (provocada por cuerpos radiactivos al
actuar sobre otros que no lo son) o creada artificialmente bombardeando elementos no
radiactivos con partículas atómicas aceleradas mediante aparatos especiales
(ciclotrones, betatrones, sincrotrones y otros).
Mecánica de la radioactividad.
Para entender la mecánica de la radioactividad hay que recordar que todo cuerpo, sea
sólido, líquido o gaseoso, está integrado por átomos, siendo éstos tan diminutos que
no pueden ser vistos ni con microscopios.
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Cada átomo contiene dentro de sí un núcleo (integrado a su vez por corpúsculos
menores) que ocupa un billonésimo de un millonésimo del espacio interior del átomo.
Pero tan concentrada está en el núcleo la materia, que si aquel tuviera el tamaño de
una gotita de agua su peso sería de dos millones de toneladas.
La radioactividad se produce cuando el núcleo de un átomo se desintegra,
proyectando partículas o radiaciones con distinto poder de penetración: algunas son
incapaces de atravesar una hoja de papel (rayos alfa), otras logran penetrar unos
milímetros en el aluminio (rayos beta) y otras son capaces de atravesar una plancha
de plomo de hasta 20 cm de espesor (rayos gamma).
Toda vez que el núcleo de un átomo se desintegra, transforma a éste tan
profundamente que lo vuelve un elemento distinto y cuando eso ocurre, se libera una
portentosa cantidad de energía.
Para dar una ligera idea del poder energético obtenido, basta señalar que 1 Kg de
Carbón al ser quemado proporciona una energía equivalente a 9 kilovatios/hora,
mientras que 1 Kg de Uranio puede suministrar 21 millones de kilovatios/hora.
Perdurabilidad de los elementos radioactivos.
Los elementos que emiten radiaciones se denominan radionúclidos o radioisótopos.
Cada radioisótopo tiene una velocidad característica de desintegración que es siempre
constante y no resulta afectada por factores ambientales, que determina que el tiempo
necesario para la desactivación total del elemento en cuestión varíe de pocos
segundos a miles de millones de años y permite estimar para cada radioisótopo lo que
se llama su “vida media”. La vida media de un elemento indica el lapso de tiempo en el
cual éste pierde la mitad de su radioactividad.
Como ejemplos, la vida media del Yodo radioactivo es de 8 días; la del calcio, 160
días; la del estroncio, 28 años; la del cesio, 33 años, la del plutonio 24.000 años y la
del potasio radioactivo, 1.300 millones de años. La radioactividad del uranio natural
tarda 4.500 millones de años en extinguirse y, luego de sucesivas transmutaciones, se
convierte en plomo inerte.
Según la intensidad y tipo de radiaciones emitidas, en algunos casos deben transcurrir
varios períodos de vida media hasta que la radioactividad descienda a niveles no
peligrosos para la biosfera.
Además, la desintegración de los núcleos transforma a los cuerpos, pudiendo ocurrir
que un compuesto radioactivo dé lugar, durante su desintegración, a otro que, en
ocasiones es más peligroso aún que el progenitor. Tal es el caso del uranio natural
que, pasando por Neptunio da lugar al Plutonio (metal nuevo, que no existe en la
naturaleza), el cual tiene la sombría distinción de ser considerado “ideal” para las
bombas atómicas.
Concentración a lo largo de las cadenas tróficas
Muchos elementos radioactivos son metabolizables; esto significa que pueden ser
incorporados al cuerpo de los organismos vivos que así los van concentrando y
transfiriendo a quienes se alimentan de ellos, en dosis cada vez más altas.
De los radionúclidos mencionados anteriormente, el Yodo se fija en la tiroides, el
Estroncio se metaboliza como el calcio fijándose en los huesos, el Cesio queda fijado
en la musculatura y los radioisótopos de Calcio, Potasio, Sodio y otros pueden sustituir
en los organismos a los respectivos elementos no radiactivos.
A causa de esta concentración biológica puede ocurrir que dosis inicialmente inocuas
liberadas en el medio nos sean devueltas bajo la forma de una concentración letal.
Mediciones efectuadas en EEUU en ríos que reciben las aguas residuales de centrales
atómicas (aguas que son controladas para que la radiación contenida en ellas se
mantenga por debajo de los niveles de peligrosidad) permitieron comprobar que la
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radioactividad de las algas es mil veces superior a la del agua; la del plancton resulta
diez mil veces superior y los peces que se alimentan de aquel pueden tener de 20 a 30
mil veces más radioactividad que el agua.
Para el caso particular del Fósforo radiactivo, se encontró que su concentración pasa
de 1 en el agua a 35 en los invertebrados acuáticos, 7500 en patos y a 200.000 en
huevos de éstos últimos. Respecto al Yodo radiactivo (de muy breve vida media) su
concentración en tiroides de las liebres americanas es de 500 veces la de la
vegetación de la cual ella se alimenta.
Del mismo modo se concentra la radiactividad, particularmente por estroncio y cesio,
en la leche de vacas que pastan en sitios próximos a centrales atómicas o que reciben
precipitación radiactiva.
Fuentes de adición de radioactividad artificial
Las fuentes responsables de adicionar radiactividad al ambiente, con efectos
perjudiciales sobre la biota, el suelo, el aire y el agua son las explosiones atómicas, las
plantas de energía nuclear y los desechos o residuos radioactivos.
Eliminación de los residuos
Aunque se han propuesto muchas alternativas de eliminación, ninguna de ellas los
elimina en sentido estricto; aún considerando las más fantasiosas (como enviarlos al
Sol o al núcleo de la Tierra) todas consisten en ocultarlos y luego, si es posible,
olvidarlos.
Una forma de “eliminación” comúnmente practicada consiste en depositarlos en
recipientes adecuados (sin que se sepa a ciencia cierta qué es lo adecuado) y
enterrarlos en capas geológicas profundas, en minas de sal o hundirlos en el fondo del
mar. Respecto a este último método, miembros del grupo ecologista Green Peace
denunciaron que muchos de los recipientes estallan al llegar al fondo, liberándose su
contenido. Aún cuando aquello no fuera así, reconocidos oceanógrafos han
demostrado la existencia de corrientes marinas capaces de agitar las aguas más
profundas, de modo que, por más sólido que sea un recipiente, siempre quedarán
dudas acerca de soportar durante miles y miles de años las embestidas del agua de
mar.
En cuanto a los lugares de enterramiento antes mencionados, presentan el
inconveniente de que la gran cantidad de calor engendrada por los desechos puede
fundir las paredes de las minas y/o provocar terremotos de cierta magnitud. Además,
los lugares aptos no son abundantes, los que existen se llenan pronto y nadie quiere
tenerlos en las proximidades de su domicilio.
En cualquier caso siempre hay un peligro adicional por el riesgo de que ocurran
accidentes durante el traslado desde el lugar de producción hasta las plantas de
tratamiento y desde éstas hacia los lugares de entierro o depósito, así como
accidentes en la planta misma.
Efectos de la radiación sobre los seres vivos.
El daño provocado por las radiaciones depende de la dosis (cantidad y tiempo de
exposición) de radiación y varía para los distintos grupos biológicos, siendo los
mamíferos los más sensibles y los virus y bacterias los más resistentes.
Los efectos pueden manifestarse inmediatamente a la exposición o después de largos
períodos, según las dosis de radiación sean elevadas o bajas.
Para el ser humano las zonas más sensibles son los ojos, las glándulas sexuales y
órganos hematopoyéticos (los glóbulos blancos parecen ser las “presas” favoritas de la
radiación), la glándula tiroides, huesos y piel que, en ese orden, sufren alteraciones
con dosis crecientes de radiación.
La exposición a radiaciones a niveles relativamente bajos pero durante mucho tiempo
puede provocar cataratas, desórdenes en el mecanismo de la coagulación y anemias;
también puede haber una disminución de la inmunidad a las enfermedades y un
envejecimiento prematuro del organismo.
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Dosis mayores conducen al desarrollo de leucemia, cáncer de la piel y otras
neoplasias y a una disminución de la fertilidad o aún a la esterilidad.
Las alteraciones genéticas o mutaciones parecen directamente proporcionales a las
dosis de radiaciones recibidas, aún a niveles muy bajos pues son acumulativas; el
daño producido por las radiaciones en la descendencia puede permanecer sin
manifestarse durante varias generaciones.
Bibliografía consultada.
/edafologia.ugr.es/conta/tema16/rest.htm
Morláns, M.C. La contaminación ambiental I. Diario El Ancasti - Sección: Ecología y
Ambiente Humano. 12 de agosto de 1989.
Morláns, M.C. La contaminación ambiental II. Diario El Ancasti - Sección: Ecología y
Ambiente Humano. 19 de agosto de1989.
Morláns, M.C. La contaminación ambiental III. Diario El Ancasti - Sección: Ecología y
Ambiente Humano. 26 de agosto de 1989.
Morláns, M.C. La contaminación ambiental IV. Diario El Ancasti - Sección: Ecología y
Ambiente Humano. 3 de setiembre de 1989.
WIKIPEDIA
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w1.ceit.es/Asignaturas/Ecologia/Hipertexto/11CAgu/120ProcC.htm
w.sagan-gea.org/hojared_AGUA/paginas/17agua.html
(w.uacj.mx/publicaciones/sf/num11-12/reusagua.html)
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